Lider mundial en español
 
Crisis en España
Crisis economica en España
Empleo - trabajo - tendencias - mercado laboral - formación - persona - empresa -
Trabajo, contrato, empresario, contrato temporal
Peso mochilas
El peso de las mochilas que día a día nuestros hijos tienen que soportar cada vez que van clase, en ocasiones es exagerado
Infarto: Accidente de trabajo
Opiniones sobre la declaración del infarto de miocardio como accidente de trabajo
 
 
 

 

 

General
Top descargas  
Elergonomista
Objetivos
Contenido
Estadística
Imágenes
Notas técnicas
Carga física
Carga psíquica
Condiciones ambientales
Organización empresarial
Normativa comunitaria
Normativa extracomunitaria  
Formación
Utilidades
  Ourense
  Enlaces
  Galería multimedia
  Suscripciones
  Jurisprudencia
  Servicios de Prevención
  Biografías
  Software
Derecho sindical
Derecho sindical
Seguridad Social
Asociaciones Ergonomía

EMPLEO - TRABAJOTrabajo

Necesidades humanas. Abraham Maslow

Teoría de los dos factores. Frederick Herzberg

Antropometría
Producción y productividad
Métodos de trabajo
Liderazgo. Entrar
Modelos de organización de trabajo y producción
Producción en masa
La seguridad social en España
Calidad de vida

Estás en: Inicio > Psicología en las organizaciones > Comunicación en las organizaciones > Elementos de la comunicacion

Los elementos principales que intervienen en el proceso de comunicación aparecen en el Gráfico y son: la fuente o emisor, el canal, el código, el mensaje, el receptor y el feedback; además, entre los condicionantes de los episodios de comunicación tenemos el contexto, el ruido, la ambigüedad y el estatus. Aunque estos elementos están íntimamente relacionados, los describiremos de forma independiente para comprobar en qué medida puede influirse sobre ellos para mejorar la comunicación.

El emisor
El emisor es la persona que transmite el mensaje. La emisión  de un mensaje será diferente dependiendo, por ejemplo, del canal que se utilice (puede haber variaciones en la velocidad, el estilo, el tono, el volumen, la proximidad o el contacto corporal con el receptor, la expresión del rostro, etc.). Estos elementos desempeñan un papel importante en la expresión del mensaje y matizarán su contenido.
Algunos autores distinguen entre emisor y fuente, entendiendo por emisor la persona que emite el mensaje y considerando la fuente como la persona de la que proviene el mensaje. Pasa Muechinsky (1994), la fuente es el origen del mensaje y puede ser una persona o una institución.
Si el objetivo de la comunicación es ejercer influencia sobre el receptor (por ejemplo, la modificación del comportamiento), para lograrlo, será conveniente que el emisor posea determinadas características, entre las que se han destacado las relacionadas con su credibilidad: su prestigio, su grado de competencia, su estatus social, el grado de confianza que se le otorga, su simpatía y su lealtad, aunque lo fundamental será la percepción que tenga el receptor acerca de si el emisor posee las características mencionadas. También se ha puesto de manifiesto el efecto positivo que ejerce tanto la  apariencia física del emisor como su similitud (en edad, raza, profesión, valores, estatus social) con el receptor sobre el efecto del mensaje en éste. Una fuente que nos resulta atractiva y que percibimos como similar a nosotros, es más probable que nos influya que otra que no posee éstas características. Pero estas variables no son estáticas, por lo que la confianza del receptor en el emisor o la capacidad de éste para influir en aquél, pueden cambiar con el tiempo.
El código.
En el proceso de comunicación, el código es un conjunto limitado de signos aprendidos que se combinan mediante ciertas reglas conocidas por el emisor y el receptor. La utilización de cualquier código trae consigo algún grado de ambigüedad que dependerá, entre otros factores, del canal por el que se transmite el mensaje (hay, por tanto, códigos más adecuados para diferentes canales). Se ha comprobado que los individuos con mayor proximidad semántica (aquellos que emplean el mismo lenguaje y que atribuyen significados similares a los signos y significantes), se comunican de manera más eficaz que los que presentan mayores distancias semánticas. Por esto, si el objetivo de un proceso de comunicación es el intercambio de información mediante mensajes, debemos tener en cuanta el nivel de comprensión del código por el receptor.
El mensaje.
El mensaje es “el estímulo –la idea- que la fuente transmite al receptor” (Muchinsky, 1994) con la intención de comunicar algo o ejercer algún tipo de influencia. Los mensajes pueden ser símbolos del lenguaje (palabras), señales no verbales (gestos), o imágenes. En la elaboración del mensaje se utiliza un conjunto de unidades de información (significados) que integrarán el contenido, y un repertorio o conjunto de elementos expresivos (significantes) mediante los que se codifica el mensaje. Muchos de los errores de la comunicación se deben a interpretaciones erróneas por parte de la fuente o del receptor de los significados de los símbolos que intercambian. Esto puede deberse a que, como algunos afirman, los significados están en la persona, no en el mensaje; es decir, las palabras no tienen significado por sí mismas sino  que sus significados son asignados por la fuente y por el receptor.
Si con el mensaje pretendemos persuadir, influir o informar acerca de algo, es necesario tener en cuanta, en primer lugar, cuáles son los objetivos y el tipo de receptores ay, en función de éstos, elaborar el contenido y forma del mensaje así como decidir el canal por el que se desea transmitir. Por ejemplo, en el caso de que intentemos transmitir información para influir en el cambio de hábitos de los empleados relacionados con la seguridad en el trabajo, es tan importante estudiar el contenido, la estructura y el código del mensaje como los aspectos motivacionales relacionados con la necesidad de la medida. En algunos estudios se ha comprobado que los mensajes que incluyen datos objetivos son mejor aceptados y más adecuados para influir sobre personas con mayor nivel cultural que aquellos en los que se recurre a generalidades.
En cuanto a la influencia del orden de presentación de los contenidos del mensaje y su influencia en el recuerdo de éstos se ha encontrado que, en algunos casos, se suele presentar más atención a las primeras ideas o palabras transmitidas de un mensaje que a las últimas (efecto primacía), es decir, en igualdad de condiciones, las informaciones que se reciben primero suelen influir más en el receptor. No obstante, en otros casos, se recuerda mejor lo expuesto en último lugar (efecto de actualidad o de recencia), con lo que las informaciones que se dan en último lugar son las que tienen mayor efecto sobre los destinatarios.
Otro aspecto importante en el diseño del mensaje es la “carga” de información que posee (Myers y Myers, 1983). La sobrecarga puede definirse como la cantidad de carga de un mensaje que excede la capacidad de manejo de una persona o de un subsistema. Puede deberse a la cantidad de manejo de una persona o de un subsistema. Puede deberse a la cantidad de datos que se reciben para se procesados (el volumen absoluto de mensajes que se reciben durante determinado periodo de tiempo es demasiado grande como para se manejado), o a la calidad o complejidad de los datos (los mensajes son tan complejos que la persona o subsistema no puede resolver adecuadamente problemas, tomar decisiones, cotejar y organizar informes, manejar el contenido del mensaje). La sobrecarga también se refiere al suministro de mas información de la que el  receptor está interesado en utilizar en un momento dado (por ejemplo, cuando se pide información estratégica sobre algún tema y se proporciona toda la información disponible sobre ese tema). Si existe una sobrecarga de información, las personas dedicarán demasiado tiempo al manejo de mensajes, con el detrimento de otras actividades.
También es problemático el que haya muy poca información o subcarga, pues entonces tenemos que adivinar lo que necesitamos saber ya que el mensaje no informa de modo suficiente o no reduce la incertidumbre. Cuando sucede esto, puede generarse mayor número de errores debido a la falta de información sobre lo que hay que hacer y cómo hacerlo, con lo que se perderá gran cantidad de tiempo adicional no sólo para corregir lo que se ha hecho mal sino también para evaluar la responsabilidad de los errores.
Tanto la sobrecarga como la subcarga se suelen producir bien por no aclarar suficientemente al pedir información a otros el tipo y cantidad de información que se desea, o bien por la inexperiencia de quienes pretenden comunicar mensajes acerca de la cantidad de información que se desea, o bien por la inexperiencia de quien pretenden comunicar mensajes acerca de la cantidad de información que beben aportar cuando se les pide información. Pero ¿cuánta información debe contener un mensaje? Es difícil determinar la carga adecuada de un mensaje debido a que depende de variables personales, de los canales empleados, del tiempo disponible, y del contenido del mensaje y los objetivos de comunicación.
En realidad, resulta más sencillo analizar las consecuencias negativas del exceso o defecto de la carga de información que determina cuál debe ser la carga suficiente del mensaje.
El canal.
El canal es el medio o vía por la que se trasmite el mensaje desde el emisor hasta el receptor y está estrechamente relacionado con el código empleado en la comunicación.
Muchinsky (1994) distingue entre medios informativos o de comunicación de masas (por ejemplo, el periódico, la radio o la televisión) mediante los que la fuente llega a gran cantidad de receptores, y canales interpersonales que, generalmente, suponen un intercambio cara a cara entre la fuente y el receptor. La comunicación oral cara a cara es el medio más utilizado dentro de la organización y es la más eficaz para intercambiar ideas, conceptos o información que necesita se clarificada o elaborada; además, se ha comprobado que su frecuencia correlaciona de forma positiva con la satisfacción en el trabajo. Pero este tipo de comunicación no siempre es suficiente; por ejemplo, cuanto más formal es la comunicación (cuando es necesario trasmitir información técnica o normativa), mayor será la necesidad de transmitirla de forma escrita. Es decir, un solo canal no es capaz de resolver las necesidades de comunicación.
Lo canales de comunicación están estrechamente relacionados con los rápidos avances tecnológicos. En efecto, la aplicación de la tecnología a las comunicaciones influye sobre diferentes aspectos organizacionales (los modos de producción, los canales de distribución y venta, la toma de decisiones, los mecanismos de control y estructuras de gestión, etc.), por lo que para introducir modificaciones es necesario un estudio adecuado de las necesidades de la organización así como el compromiso de la dirección con la asignación de los medios necesarios para el adecuado funcionamiento de la comunicación en todos los niveles. Según lo anterior, tan importante es facilitar el rápido acceso a la información a todos los trabajadores, como el manejo de los cambios culturales en la organización paralelos a estos cambios tecnológicos.
El receptor.
El receptor es a quien va dirigido el mensaje, la persona o personas que lo reciben y descodifican. Ya vimos que la fuente tiene que tener en cuenta las características del receptor al emitir su mensaje, pero esto no siempre sucede así y, a veces, la fuente se orienta hacia ella misma al emitir su mensaje (por ejemplo, el autor de un libro que escribe para personas de su mismo nivel de conocimientos, aunque el libro va destinado a personas de un nivel inferior de conocimientos); hacia el mensaje (por ejemplo, cuando es experto en un tema y no es capaz de trasmitirlo adecuadamente a los receptores); o hacia el canal (preocupación excesiva por la presencia en un determinado canal). Los comunicadores eficaces son aquellos que se orientan hacia el receptor.
Al hablar sobre el receptor es importante tener en cuenta algunos aspectos, que ya vimos, relacionados con la percepción, como la exposición y la evitación selectiva. El rol de receptor supone aceptar “exponerse” al contenido de los mensajes que se envían, por lo que es importante esforzarse en comunicar mensajes que sean de interés para él. La mera presencia del receptor, por lo tanto, no garantiza la adecuada recepción del mensaje.
El feedback.
El episodio de comunicación se complementa con el proceso de feedback o respuesta del receptor al mensaje enviado por el emisor; mediante el feedback el receptor responde al emisor, y se convierte así en emisor. La información proporcionada por el receptor afectará a posteriores episodios comunicativos; por lo tanto, es necesario considerar, además de estos elementos fundamentales, si realmente se produce la comunicación, es decir, si existe bidireccionalidad. Si esto ocurre, surgirán unos efectos (por ejemplo, cambios en el comportamiento del receptor) pretendidos o no por el emisor.
En relación con esta característica del proceso de comunicación hay que destacar los estudios realizados por Leavitt y Mueller (1976) en pequeños grupos acerca de la influencia de diferentes modalidades de transmisión de un mensaje, en función de los componentes del grado de feedback recibido, sobre el rendimiento y la satisfacción de los componentes del grupo. La teoría que pusieron a prueba, teoría de la Lateralidad, hace referencia al grado de comprensión de un mensaje en función de la posibilidad, para aquel que lo recibe, de dar su opinión o manifestarse de alguna forma sobre su contenido. Si emisor y receptor actúan sólo como tales, sin intercambiar los roles, la lateralidad es máxima; por el contrario, si intercambian los roles y pueden transmitir y recibir información, la lateralidad será mínima. Concluyeron que las situaciones con feedback permiten una mejor comprensión del mensaje y, consecuentemente, mejor ejecución del contenido del mismo; en cuanto a la satisfacción del receptor, éste estará más satisfecho en las situaciones de menor lateralidad; la opinión o imagen que emisor y receptor tienen uno de otro también se ven influidas en el sentido de que a mayor lateralidad, peor imagen tienen los comunicadores uno respecto del otro.
El feedback puede potenciarse en las organizaciones, por ejemplo, animando a los trabajadores a que planteen preguntas, dudas o ideas; mediante la identificación de los aspectos sobre los que se desea el feedback (por ejemplo, temas de interés para la organización), envío de introducción de temas improcedentes e inútiles, destinando tiempo para que se produzca, usando el silencio para estimularlo, induciéndolo verbalmente (“ya veo…”,”esto es interesante”); observando las respuestas no verbales; recompensándolo (formal o informalmente).
Ashford y Cummings (1983) señalan que las personas desean obtener feedback con el fin de conocer cómo están trabajando y cómo están siendo percibidas y evaluadas por los demás. Para Greller y Herold (1975), existen 5 tipos de fuentes de las que los empleados pueden obtener información acerca de su rendimiento laboral: sus superiores, los compañeros, la tarea en sí misma, y sus pensamientos y sentimientos personales. El valor de estas fuentes para proporcionar una información valorativa se incrementa a medida que las fuentes son más cercanas. Hanser y Muchinsky (1978) encontraron que las fuentes más cercanas (tarea, pensamiento y sentimientos personales) comunicaban más información a los empleados que las fuentes más distantes; además, mostraron que el nivel de confianza que los empleados tenían en sus superiores estaba relacionado con su percepción, y que la credibilidad de la información (especialmente de los superiores) estaba relacionada con la confianza y el afecto interpersonal. El valor de la información sobre la evaluación del rendimiento depende de la fuente de la que procede.
El contexto.
El contexto es la situación en la que el emisor y receptor se hallan cuando se emite o recibe el mensaje, y que condiciona su interpretación. Relacionados con el contexto aparecen varios elementos que influyen en el proceso de comunicación: el ruido, la ambigüedad, y el estatus del emisor y receptor.
Entendemos por ruido cualquier elemento que perturba y produce efectos disfuncionales en el proceso de comunicación como, por ejemplo, la alteración del significado o contenido de los mensajes sobre el proceso de comunicación. Los ruidos pueden ser de varios tipos: “mecánicos” (interferencias físicas, deficiencias técnicas) y “de comunicación (empleo de significantes inadecuados, significados no compartidos o código no adecuado).
La ambigüedad se produce cuando el significante empleado en el mensaje no delimita bien los significados o contenidos del mismo. Para evitar la ambigüedad aparece la redundancia, entendida como aquella parte del mensaje que es innecesaria si no existen ruidos que impidan su correcta llegada al receptor; sin ella, el mensaje sería esencialmente completo o sería entendido fácilmente por el receptor. En teoría la Comunicación, es cualquiera de los medios que utiliza el emisor (pro ejemplo, elevar el tono de voz, el empleo de diferentes tipos de letra en un contexto escrito, etc.) para evitar la pérdida de información causada por diferentes ruidos; sin embargo, cuando se sobrepasan ciertos límites de redundancia puede suceder que disminuya el interés por el mensaje o que se supere la capacidad de transmisión del canal.
Por otra parte, durante los procesos de comunicación, ciertos comportamientos, tanto del emisor como del receptor, están relacionados con el estatus que ambos ostentan. En este sentido, la percepción clara de los respectivos estatus proporciona fluidez en la comunicación o es inadecuada.
Otros aspectos del contexto de la organización que también condicionan los procesos de comunicación son los roles desempeñados, las normas, la estructura.

Ibermutuamur

Documentación de prevención de riesgos laborales elaborada por Ibermutuamur Corporación mutua


 

 
2009 Comunidades de divulgación científico técnica. Elergonomista.com - Administración de empresas - Alimentación - Biofísica - Biología - Botánica - Biology - Cardiología - Denominación de origen - Ecología - Derecho romano - Enfermería - Farmacología - Fisiología animal - Fisiología vegetal - Fisioterapia - Fitoterapia - Historia - Marketing - Microbiología - Galénica - Geriatría - Paris - Patología - Psicología - Química - Relaciones Laborales - Salud Pública - Técnicas instrumentales - Traumatología  
Elergonomista.com, recursos sobre Seguridad y Salud Laboral en internet