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El estudio del liderazgo ha recibido desde siempre una fuerte atención por los teóricos e investigadores del mundo de las organizaciones. Se ha abordado desde la perspectiva teórica del liderazgo en general (como elementos destacados de los grupos y colectivos sociales) y de forma más aplicada o práctica (como investigación de los efectos que el comportamiento del líder tiene sobre los demás elementos de la organización, y de la interacción con ellos). No obstante, la mayoría de los analistas coinciden en lo mismo: existe una cantidad de estudios sobre el liderazgo (ya en 1974, Stogdill en su revisión mencionaba unos 3000 trabajos y aportaba una bibliografía de más de 150 pág.), pero éstos se muestran tan confusos y contradictorios que, a pesar de ser uno de los fenómenos organizacionales más analizados, sigue siendo uno de los más controvertidos.
En los numerosos trabajos sobre el tema se ha puesto de manifiesto que el estilo de liderazgo (y por consiguiente el éxito y el fracaso en la dirección de un grupo de trabajo), así como la eficacia de este grupo y la experiencia y conducta de sus miembros, dependen de una serie de factores que influyen de manera diferente:
- La clase de trabajo (rutinario/estructurado)
- La influencia del jefe o supervisor en la jerarquía (es decir, el nivel de apoyo y respaldo que recibe el líder desde la cúpula).
- El nivel jerárquico del puesto directivo (p. ej. que un mismo directivo supervise a subordinados y colegas).
- El tamaño del grupo de trabajo (afecta a la satisfacción, toma de decisiones, comunicación, rendimiento laboral, etc.).
- La homogeneidad del grupo (similitudes y coincidencias entre los miembros).
- Los valores laborales y vitales de los colaboradores o subordinados (influyen en sus motivaciones y expectativas sobre el proceso de trabajo y sobre la gestión).
- El clima en la organización (percepción de los colaboradores y subordinados sobre la organización, sus objetivos, procesos de trabajo y de toma de decisiones, etc.)
- El sistema de recompensas y remuneración que se práctica en la organización (a mayor conexión con el rendimiento de los empleados, permitirá al líder un mayor poder de recompensa sobre su conducta).
- La responsabilidad del dirigente (de modo general ciertas cualidades son positivas, aunque no permitan predicciones seguras para situaciones específicas, ver en este sentido las críticas al enfoque de liderazgo como rasgo de personalidad que se exponen más adelante).
Todas ellas, como veremos tras la exposición de los distintos enfoques teóricos del liderazgo, no tienen una relación exclusiva (sino que interactúan estrechamente entre sí) ni unívoca en el quehacer directivo y en el rendimiento grupal u organizacional, su importancia variará según las condiciones y circunstancias de la situación donde se realice la dirección.
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