Desde una doble perspectiva ética:
- Para legitimar sus actuaciones de la dirección.
- Para lograr lazos de moral, de deber y de confianza más
eficaces y humanos que los de un contexto de reglamentos y desconfianza.
El ejercicio de la gestión empresarial ha situado al directivo
en posiciones de fuerza que, pero siempre orientados hacia un fin
y moderados.
Las normas éticas no son las normas sociales ni normas jurídicas.
Se presentan como una normativa tendencial que reclama, mas que
un comportamiento definido, una postura ética. No son una
restricción para la autonomía directiva.
|