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Gestion
de recursos humanos |
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A nuestros directivos se les va a plantear un nuevo
problema: la dirección de unas personas que no están
unidas por una relación laboral con la empresa, pero que
deben integrarse en los valores y en las políticas de aquella,
y ser coherentes con su estrategia.
Lo que no está muy claro es que la exteriorización
del personal lleve a la reducción de los problemas de esa
naturaleza a los directivos de empresa.
Para conseguir esto existen dos factores clave: integración
y compromiso.
Integración – significa la aplicación de los
propios conocimientos para una tarea común en la “familia
empresarial” y la disposición para coordinar las capacidades
propias con las capacidades de otros “parteners”.
Todo esto está muy relacionado con el tema de la flexibilidad
de la normativa laboral.
La rigidez de la legislación laboral tiene un peso importante.
Hasta la fecha, la falta de flexibilidad se ha solucionado mediante
la contratación temporal.
Los contratos temporales, que en algunas ocasiones responden a
verdaderas necesidades de la actividad económica y a las
aspiraciones de ciertos colectivos de trabajadores, constituyen,
en tales casos, un mecanismo de flexibilidad positiva.
Al excesivo uso de la contratación temporal se le pueden
hacer tres críticas:
- Planteamientos de Poter – cuando se cuenta con un amplio
suministro de materias primas baratas o de mano de obra abundante,
las empresas pueden, simplemente confiar en esas ventajas y con
frecuencia, las utilizan ineficazmente.
Al especializarse en actividades de bajo valor añadido descuidando
otros factores que inciden en la productividad, el riesgo de una
relativa colonización de la economía resulta más
evidente.
- Existe una posible tendencia empresarial de dejar al margen de
una política de personal avanzado a los trabajadores no fijos.
- Este tipo de contratación supone una rotación excesivamente
acelerada en los asalariados sujetos a tales contratos.
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