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Factores
de riesgo de las lesiones de espalda |
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FACTORES DE RIESGO DE LAS LESIONES DE ESPALDA
A la hora de considerar los factores de riesgo con influencia notable
en la producción de las lesiones de espalda en el personal
sanitario, debemos hacerlo desde un punto de vista integrador, considerando
al ser humano en su dimensión Biológica, Psicológica
y Social.
Por ello, en el momento actual se debe hablar de factores de riesgo
físicos, psicológicos y sociales, factores que hasta
no hace mucho se limitaban al ámbito físico.
FACTORES FÍSICOS DE RIESGO PARA LAS LESIONES DE ESPALDA
Se van a considerar los siguientes factores:
? Diferencias hombre – mujer.
? Vibraciones.
? Manejo de cargas pesadas durante largos períodos de tiempo
o repetidamente.
? Mala higiene postural, tanto estática como dinámica.
? Movimientos forzados de la espalda, con y sin carga.
? Debilidad de musculatura abdominal y dorsal, sedentarismo.
? Movimientos imprevistos del paciente.
Diferencias Hombre – Mujer
La manipulación manual de cargas, y especialmente la movilización
de pacientes en entornos sanitarios, constituye un factor de riesgo
preponderante para la producción de lesiones de espalda.
Las mujeres, por sus características antropométricas
y funcionales de menor peso, talla corporal, fuerza, resistencia,
son más sensibles a estos factores de riesgo.
También hay que considerar que el número de mujeres
en el ámbito de la asistencia sanitaria es mayor que el de
hombres, lo que hace que la frecuencia de lesiones de espalda en
el ámbito de la asistencia geriátrica sea mayor en
mujeres que en hombres.
La Doble Presencia: En bastantes casos, la mujer hoy día
tiene que mantener una actividad extralaboral notable. Al terminar
su jornada laboral llega a casa para seguir trabajando, pues tiene
pendientes las tareas de la casa, que en contadas ocasiones realizan
los hombres. Esto implica un menor tiempo libre y de descanso, que
hace que el riesgo de lesión de espalda aumente por varios
motivos, que se tratarán con detalle más adelante:
- El estrés es causa directa de lesiones, principalmente
contracturas musculares.
- No se proporciona el adecuado descanso a la espalda.
Vibraciones
Un factor de riesgo importante lo constituyen las vibraciones sobre
la columna vertebral, encuadradas dentro del grupo de las vibraciones
de cuerpo entero.
Suelen producirse en el transporte en vehículos, especialmente
de servicio público, como autobuses, autocares, trenes, y
en menor medida coches y furgonetas.
Expertos señalan que las vibraciones de cuerpo completo producen
un estrés mecánico importante en las estructuras de
la espalda que es capaz de iniciar y acelerar la producción
de trastornos en la misma, tales como dolor lumbar, hernias discales,
prolapsos discales, fisuras, etc.
El mecanismo de actuación de las vibraciones es la inducción
de microfracturas en el platillo y el disco intervertebral con formación
de estructuras óseas, denominadas osteofitos, signo evidente
de artrosis vertebral.
El disco intervertebral tiene una estructura parecida a una esponja,
que al comprimirse pierde agua y al relajarse la absorbe. El movimiento
continuo vibrátil sobre el disco causa la deshidratación
del disco y por ello la progresiva degeneración del mismo
al perder el principal mecanismo amortiguador de la espalda.
Las articulaciones intervertebrales se inflaman y degenera el cartílago
articular que permite un movimiento normal e indoloro, con lo que
la articulación se hace más rígida y se dificultan
los movimientos.
La compresión y estiramiento de las estructuras blandas
produce microrroturas que causan la fatiga de los tejidos, que son
incapaces de afrontar la carga.
El movimiento continuo causa un estrés en la musculatura
que puede contracturarse en un intento por estabilizar las articulaciones
intervertebrales. La contractura muscular causa una mayor presión
en el disco intervertebral que causa la deshidratación del
mismo, lo que agrava la situación.
Esto se explica por la pérdida de la capacidad de los tejidos
de volver a su situación inicial tras el cese de la fuerza.
Se dice que han pasado de la zona de deformación elástica
a la zona de deformación plástica.
Las deformaciones se pueden explicar por un ciclo de deformación
denominado ciclo de Histéresis, que muestra la diferente
deformación de los tejidos durante la aplicación de
la fuerza y el cese de la misma. Cuando se supera esa capacidad
viscoelástica, se produce la lesión del tejido.
El cuerpo humano es anisotrópico, lo que significa que cada
estructura corporal se deforma de manera diferente ante una fuerza,
dependiendo de su resistencia. La deformación final en el
cuerpo humano depende de las deformaciones parciales de cada elemento
estudiado, no siendo uniforme la deformación, por lo que
no puede representarse de manera lineal la relación entre
la deformación y la fuerza aplicada.
Como modelo conceptual, toda estructura del cuerpo humano
tiene una fase de deformación elástica durante la
cual se puede recuperar la forma previa a la deformación
y un punto de no retorno, a partir del cual es imposible recuperar
la forma inicial. También cada estructura presenta un límite
de rotura.
Un ejemplo de cada concepto sería: la contracción
y relajación muscular que alarga y acorta un tendón,
la distensión de un ligamento (esguince) que produce su laxitud
posterior sin posibilidad de recuperar la tensión inicial
y una fractura de costilla que significa que se ha superado el límite
de deformación de la misma.
Manejo de cargas pesadas durante largos períodos de tiempo
o repetidamente
Levantar cargas, entendiendo carga como todo peso superior a 3
Kg, está relacionado con la producción de trastornos
en la columna vertebral.
Algunos de los mecanismos de lesión ya se han comentado
en el epígrafe anterior.
Básicamente el manejo de cargas pesadas puede producir:
? Lesión directa del disco intervertebral, hernias, fisuras,
protrusión, etc.
? Contracturas, roturas fibrilares, calambres musculares por sobreesfuerzo.
? Artrosis de las articulaciones intervertebrales.
? Pinzamientos de raíz nerviosa, al disminuir la altura del
disco con la carga, las vértebras se aproximan entre sí
y se reduce el espacio de salida de las raíces de los nervios
espinales en los agujeros de conjunción.
Si al estrés físico del levantamiento de cargas,
léase movilización de personas, se le suma la elevada
frecuencia con que se realiza, tenemos delimitado el enorme riesgo
para la espalda que supone la movilización de personas durante
una jornada de trabajo.
A la hora de considerar el manejo de cargas, la reducción
del volumen total de carga movilizado es una de las principales
medidas adoptables para eliminar riesgos.
Más adelante se verán esta y otras medidas.
Mala higiene postural, tanto estática como dinámica
La higiene postural constituye uno de los principales factores
a la hora de realizar no sólo una adecuada movilización
de personas, sino para cualquier tipo de manipulación de
cargas o esfuerzo.
Una correcta higiene postural durante la movilización de
pacientes NO impide las lesiones de espalda, sólo retrasa
su aparición.
Esto tiene fácil explicación en que con la aplicación
de los principios de la higiene postural de la espalda, enseñados
mediante “escuelas de espalda” no se actúa más
que a un nivel de la prevención. Se enseña a colocar
la espalda correctamente y a utilizar los movimientos adecuados,
pero si estas medidas no se acompañan de otras medidas no
se conseguirán resultados positivos.
De nada sirve que se enseñe a realizar una movilización
con la espalda recta si se siguen levantando miles de Kg al día.
Lo único que se consigue aplicando sólo las técnicas
de higiene postural es retrasar la aparición de los trastornos,
pues se le concede cierto respiro a la espalda, pero los mecanismos
de protección de la espalda acaban por fallar y se producen
los problemas.
Por ello, la higiene postural no sirve si no va acompañada
de otras medidas de prevención, tales como reducción
del número de movilizaciones y del kilaje total levantado,
aplicación de la higiene postural a todas las situaciones
cotidianas, desde la manera de llevar la compra, entrar en un vehículo,
hasta la manera de conseguir una buena postura de descanso nocturno.
Las normas básicas para una correcta movilización
de cargas son:
? Mantener la espalda recta.
? Base de sustentación: colocar las piernas adecuadamente.
? Realizar el esfuerzo con la fuerza de piernas y la inercia del
propio cuerpo.
? Movilizar la carga próxima al centro de gravedad.
? No realizar giros de tronco, sino bascular la cadera y pelvis
para desplazar la carga de manera no lineal.
? Solicitar ayuda y usar ayudas mecánicas.
Más adelante se verán en detalle las técnicas
de movilización de pacientes.
Movimientos forzados de la espalda, con y sin carga
Los movimientos forzados de la espalda aumentan el riesgo de padecer
lesiones, debido a que se llevan al límite los mecanismos
de protección y compensación.
Los movimientos de las vértebras causan un desplazamiento
del núcleo pulposo dentro del anillo fibroso contrario al
sentido del movimiento realizado.
Esto causa un roce constante sobre las fibras del anillo fibroso.
Si es muy constante o intenso se pueden desgarrar fibras o causar
que pierdan elasticidad.
El núcleo puede protruir del disco o bien romper las fibras
del anillo, provocando hernias, pinzamientos, etc.
Los movimientos forzados pueden lesionar las articulaciones interapofisarias,
provocando el desgaste prematuro del cartílago articular,
lesionando los ligamentos, produciendo la inflamación de
las articulaciones y provocando contracturas musculares que agravan
todo el cuadro.
Todos estos cuadros patológicos se tratan más adelante.
Debilidad de musculatura abdominal y dorsal, sedentarismo
La musculatura del tronco, tanto anterior como posterior es fundamental
para un adecuado funcionamiento de la espalda.
La musculatura actúa de dos maneras:
- Tónica: La actividad tónica es la base de la actividad
postural. Se realiza mediante la adaptación de la musculatura
a la postura adoptada en todo momento.
Suele realizarse mediante la musculatura profunda y con el control
de las motoneuronas de tipo "Slow" que están adaptadas
para mantener tasas de descarga de impulsos nerviosos de manera
constante.
Como la musculatura tónica actúa constantemente para
mantener una postura antigravitatoria, el sistema nervioso va rotando
la reclutación de unidades motoras para permitir que mientras
unas cuantas unidades motoras trabajan, otras descansen. La actividad
tónica corresponde al 75% de las fibras de la Vía
Piramidal.
- Fásica: es la actividad del movimiento propiamente dicha.
Su actividad se corresponde con el 25% de las fibras de la Vía
Piramidal.
La musculatura de la espalda debe ser fuerte para poder afrontar
las demandas que sobre ella se realizan en la actividad de movilización
de pacientes.
Mientras se mantenga dentro de límites tolerables, el trabajo
manipulando cargas facilitará la adaptación y por
lo tanto puede ser hasta beneficioso el trabajo, debido a que los
músculos, ligamentos y articulaciones se volverán
más resistentes.
El problema surge cuando por determinadas circunstancias se rebasan
los límites de tolerancia de las estructuras de la espalda
y se comienzan a producir los problemas.
Un entrenamiento de la espalda para desarrollar la fuerza y resistencia
de la musculatura, puede resultar muy útil para prevenir
lesiones.
Unos músculos débiles son más susceptibles
de lesionarse con el trabajo pesado. Y una musculatura débil
constituye un precario soporte para la columna vertebral, que sin
el apoyo de unos músculos fuertes, es más propensa
a lesionarse.
Movimientos imprevistos del residente
Este es un importante factor de riesgo, debido a que al tratarse
de personas, generalmente incapacitadas para un movimiento normal,
pueden moverse o intentar zafarse del agarre y con ello producir
un desequilibrio importante.
Esto es muy importante en casos de asistencia a personas con problemas
mentales, dado que pueden no comprender que se les está ayudando
o en su confusión, intentar agredir al personal sanitario
que les asiste.
Un ejemplo típico de esta situación la constituye
el momento de la ducha de una persona con Alzheimer que mantiene
la deambulación.
Al intentar evitar la caída de una persona con problemas
de movilidad se produce un sobreesfuerzo que generalmente es ejecutado
de manera rápida y en posturas poco adecuadas, lo que aumenta
el riesgo de lesión.
FACTORES PSICOLÓGICOS DE RIESGO PARA LAS LESIONES
DE ESPALDA
Estrés en el trabajo
El estrés constituye un importantísimo factor de
riesgo a considerar para evitar problemas, no sólo de espalda,
sino de salud de cualquier tipo.
Es fácil comprender la relación existente en trabajos
con altas exigencias biomecánicas con las elevadas exigencias
psicosociales. Generalmente son trabajos de baja cualificación
donde se exige una elevada cantidad de trabajo físico a un
ritmo elevado, lo que conlleva un elevado estrés y una baja
satisfacción en el trabajo.
El estrés causa una mayor tensión muscular, factor
de riesgo para el desarrollo de contracturas musculares y dolor
muscular, debido al mayor tono muscular y la isquemia relativa del
músculo, lo que implica un menor aporte de oxígeno
y nutrientes al músculo y un acúmulo de CO2 y ácido
láctico que estimula el ciclo Dolor-Isquemia-Dolor.
El estrés reduce la tolerancia al dolor y aumenta la predisposición
a comunicar a los superiores los trastornos padecidos, lo que puede
provocar que lesiones silentes aparezcan de manera súbita
y sin previo aviso.
Apremio de tiempo Versus ritmos de trabajo
La movilización de personas en condiciones de alto ritmo
de trabajo implica un mayor riesgo de lesión de espalda.
Toda estructura del cuerpo humano presenta una curva de elasticidad
determinada
El comportamiento de las estructuras del cuerpo humano tiene un
componente viscoelástico, que implica que la deformación
está en relación con la velocidad de aplicación
de la fuerza deformante, de tal manera que para que la deformación
se produzca dentro de los límites de esa estructura, debe
producirse a una velocidad determinada.
De superarse el límite de velocidad, la estructura alcanza
rápidamente el punto de ruptura, porque se superan los valores
de resistencia rápidamente.
Un ejemplo claro es la fractura de tibia espontánea del saltador
que se produce cuando éste está en el aire, debido
a la excesiva tensión producida en el salto por la musculatura
y que supera la capacidad de la tibia para deformarse y absorber
las fuerzas.
El apremio de tiempo causa que se trabaje a una velocidad mayor
y no siempre respetando los métodos correctos de movilización
de personas. Esto es un hecho frecuente en el sector sanitario y
especialmente en la asistencia geriátrica.
Nivel educacional - cultural
Se asocian niveles bajos de educación y cultura con una mayor
frecuencia, debido posiblemente a que el mismo trabajo supone mayor
carga y presión para personas con escasa formación
y nivel cultural.
Si encima la formación específica es mínima,
el riesgo es todavía mayor.
Satisfacción en el empleo
La satisfacción laboral es un importante factor de riesgo
en la producción de lesiones de espalda.
La satisfacción laboral influye sobremanera en el estrés
percibido de la persona, de manera que personas insatisfechas en
su empleo tienen mayor riesgo de padecer estrés y con ello,
trastornos dorsolumbares si sus tareas implican la movilización
de cargas.
Una satisfacción pobre implica una menor motivación
para hacer las tareas, que implica no prestar atención a
una técnica correcta, una insensibilidad ante un posible
riesgo, una mayor tensión muscular, etc.
Continuo participación – decisión:
autonomía en el trabajo
La participación del trabajador en el diseño de la
organización las tareas es un aspecto fundamental para conseguir
una mayor autonomía que redunde en una mayor motivación
e implicación con el trabajo.
Los trabajos con baja latitud participación / decisión,
donde el trabajador no dispone de autonomía aumentan la insatisfacción
laboral e implican una menor concienciación acerca de los
riesgos en las movilizaciones de cargas, pues se contemplan las
tareas como algo impuesto desde fuera, con lo que se acrecienta
la sensación de falta de control. Se percibe la tarea como
alienante, estableciéndose una dinámica con un locus
de control claramente externo.
Sensación de falta de apoyo en el empleo
La sensación de falta de apoyo en el trabajo es un importante
factor de estrés.
Esta sensación puede producirse por una escasez de personal
que cause que el trabajador esté solo a la hora de realizar
una movilización de un paciente, por malas relaciones laborales
que impiden que un trabajador se desahogue contando sus problemas,
por una supervisión agresiva que no contempla con cuidado
y consideración lo duro que es el trabajo, etc.
Todos estos factores constituyen factores de estrés importantes.
Factores sociales – organizativos
Ritmos de trabajo elevado- prisas
Los ritmos elevados de trabajo son uno de los principales factores
de riesgo a considerar en prevención, pues están implicados
en no pocos accidentes, tanto laborales como extralaborales (tráfico,
domésticos)
Los ritmos elevados de trabajo en una residencia presentan generalmente
varios picos a lo largo del día en los cuales se intensifican
las demandas sobre el personal trabajador:
- Por la mañana: se producen prisas y elevadas cargas de
trabajo al tener que levantar a los residentes, prepararles para
el aseo, asearlos, vestirlos y llevarlos a desayunar. Los baños
de las habitaciones son de tipo geriátrico, lo que implica
que son baños donde la persona está de pie o sentada
y se la ducha sobre el suelo, que tiene una leve inclinación
hacia un sumidero que recoge el agua.
Se produce un elevado riesgo debido a que se tiene que asear a una
persona en un suelo húmedo, en el que es fácil resbalar.
Se agrava por el hecho antes comentado de que por intentar evitar
una caída en un residente una auxiliar se lesione la espalda.
Debido a la asignación de pacientes, suele ser un momento
de máxima actividad y tensión, lo que multiplica los
gestos, la velocidad de las movilizaciones y esto puede causar que
por hacer las cosas rápido se aumente peligrosamente la carga
sobre la espalda.
Durante la mañana transcurre la actividad de las auxiliares
a demanda, trasladando residentes a podología, consulta médica,
terapia ocupacional, fisioterapia.
Se produce otro pico de actividad en el traslado de los residentes
al comedor a la hora de la comida.
- Por la tarde: El pico máximo de actividad se produce al
trasladar a los residentes del salón al comedor para la cena
y cuando hay que trasladar a los residentes del comedor y del salón
a las habitaciones, para desvestirlos y acostarlos.
Este es otro momento critico, máxime si se considera que
generalmente son mayores las prisas que en el turno de mañana,
debido a que por la mañana se tiene hasta dos horas y se
continúa el turno, pero por la tarde se acaba el turno y
todo el mundo quiere salir a su hora, con lo que la presión
subjetiva de tiempo es mayor.
- Por la noche: se realizan movilizaciones en menor medida que en
otros turnos, dado que la mayoría de residentes a la entrada
de este turno (a las 22:00 h) ya están acostados y sólo
hay que acostar a unos pocos.
Por la noche sobre todo se producen riesgos de lesión dorsolumbar
en los cambios posturales, debido a que el organismo está
sometido a la disminución de la atención y del nivel
de alerta típicos del trabajo nocturno, sumado al cansancio
y falta de concentración, lo que hace que la persona cometa
más errores y esté en peores circunstancias para corregirlos.
Este es un factor de riesgo muy común, que tiene mucho que
ver con la dirección que realizan los superiores al imponer
demandas y relativizar la sensación de exceso de trabajo
que a veces azota al personal auxiliar.
Generalmente se establecen unos tiempos de trabajo en los cuales
cada auxiliar tiene que realizar su tarea y preparar a los pacientes
que tenga asignados según un plan de cuidados previamente
establecido por el equipo interdisciplinar de trabajo.
A veces, por el propio diseño y el devenir de las tareas,
no da tiempo suficiente a preparar a todos los residentes, lo que
causa una sensación de apremio que es muy negativa aunque
muy común en el trabajo de una residencia de ancianos.
Este apremio percibido obliga a la trabajadora a aumentar su ritmo
de trabajo en detrimento de una correcta técnica de movilización
y de un escrupuloso uso de las ayudas mecánicas, lo que aumenta
de manera brutal el riesgo de padecer lesiones de espalda, amén
de aumentar así mismo la incidencia de las lesiones de espalda.
Es uno de los factores que yo, en mi experiencia clínica,
destacaría como ESENCIALES en la producción de lesiones
de espalda, pues si a una trabajadora se le explica y hace ver que
tiene el tiempo que necesita para realizar una manipulación
es capaz de aplicar mejor las técnicas de movilización
manual de personas que se le enseñan.
La premisa básica a tener siempre presente es que con suficiente
tiempo, la manipulación es mejor realizada.
El realizar la movilización con calma implica que las estructuras
de la espalda no sufren esfuerzos bruscos y los mecanismos de compensación
pueden funcionar perfectamente, permitiendo una tensión y
relajación adecuada de las estructuras al permanecer en todo
momento las fuerzas actuantes dentro de la fase elástica
de deformación de los tejidos.
Falta de formación – información
Este es otro de los factores esenciales en la producción
de lesiones de espalda.
Si la persona no conoce unas mínimas técnicas de movilización,
lo hará lo mejor que pueda o sepa, lo que implica que no
siempre se hará correctamente.
El personal sanitario que movilice o supervise la movilización
de pacientes deberá conocer y dominar a la perfección
las técnicas de movilización de pacientes, tanto para
movilizarlos correctamente como para enseñar a otros a hacerlo
en condiciones de seguridad para ellos mismos y para los residentes.
Con una buena enseñanza en las técnicas de movilización
y en el uso de las ayudas mecánicas, se consiguen resultados
espectaculares en la prevención de lesiones de espalda.
Las personas que son conocedoras de las técnicas de movilización
de personas generalmente sufren menos lesiones, éstas son
menos graves y se producen de manera más tardía en
el tiempo que en personas desconocedoras de estas técnicas.
Falta de personal
La falta de personal es un factor de riesgo para la espalda, porque
implica que el trabajo se realizará por menos personas y
de manera más apremiante, con lo que se dan dos factores
de riesgo importantes: la sobrecarga física de trabajo y
las prisas por realizar las tareas.
No uso de ayudas mecánicas
En la residencia geriátrica objeto de este trabajo se planificó
desde el mismo inicio de la actividad la adquisición de varios
tipos de ayuda mecánica, válidas cada una de ellas
para una serie de asistencias y un determinado tipo de usuarios.
Se instruyó al personal sanitario en el uso de estas ayudas
mecánicas, estableciendo en las normas de régimen
interior para el personal auxiliar, que se entregan al incorporarse
la persona al trabajo, el uso obligatorio de determinado tipo de
ayudas.
Para determinar el tipo de ayuda que se utilizará, el equipo
interdisciplinar se reúne semanalmente y se establece el
tipo de asistencia que se le va a proporcionar al residente y el
tipo de ayuda mecánica que se debe utilizar con él,
en caso de necesitarla.
Debe considerarse que estamos en un contexto sanitario positivista,
en el cual la premisa básica es que toda persona puede siempre
mejorar su nivel funcional y en esa línea van orientados
los cuidados, intentando fomentar al máximo la independencia
de la persona.
El equipo está compuesto por: Médico, DUE, Terapeuta
Ocupacional, Fisioterapeuta y Trabajadora Social.
De las conclusiones obtenidas en estas reuniones de equipo se rellena
una hoja estandarizada con el plan de cuidados de cada residente,
que se pone en la puerta de su habitación para que la auxiliar
que le atienda sepa en todo momento la asistencia que debe proporcionar
al residente.
El no uso de las ayudas mecánicas es un importante factor
de riesgo, aparte de constituir un incumplimiento en materia laboral,
pudiéndose sancionar incluso al trabajador que se lesione
por no utilizarlas. Sobra decir que hasta la fecha no se ha producido
este hecho.
Inexistencia de política de prevención
Es importante que la dirección de la empresa deje patente
su preocupación por la seguridad y la salud de sus trabajadores,
para que éstos tengan claro que hay alguien que se preocupa
de las condiciones en las que está desarrollando su trabajo.
Esto aumenta la sensación de apoyo e implicación de
la dirección en el trabajo y motiva a las personas a trabajar
mejor y seguir las instrucciones de prevención, que entienden
que son por su bien.
La implicación de los diferentes estamentos directivos de
la empresa en la prevención es importantísimo para
que el trabajador no se sienta aislado y tenga la seguridad de que
sus problemas serán escuchados y tomados en cuenta.
Si además se pueden poner soluciones, cada pequeño
paso será en realidad un paso de gigante en la consecución
de una asistencia de calidad para las personas mayores y en un trabajo
cada vez más satisfactorio para el trabajador.

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