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Medidas
de Prevención adoptadas |
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MEDIDAS DE PREVENCIÓN ADOPTADAS
La manera más eficaz de combatir un problema es evitarlo
antes de que se produzca.
Por eso, el establecimiento de una serie de medidas preventivas
en la empresa es la piedra angular de una política destinada
a reducir y eliminar las lesiones de espalda en un centro geriátrico.
Sin duda, la mejor y más recomendada medida de prevención
es evitar la manipulación manual de personas.
Pero hay ocasiones, como se verá más adelante, en
las que es imposible el utilizar las ayudas mecánicas para
la movilización de personas.
REDUCCIÓN DE EXIGENCIAS FISICAS
Uno de los principios vistos anteriormente es que la reducción
de la carga manejada mejora la situación de la espalda, permitiendo
que loe mecanismos compensatorios actúen ante las cargas
aplicadas a la espalda.
La reducción de las exigencias físicas de un trabajo
con un contenido eminentemente físico pasa por la adopción
de una serie de medidas:
- Uso de ayudas mecánicas, que asumen la mayor parte de la
carga generada en la movilización.
- Ayuda de otras personas: mediante una ayuda profesional y coordinada
se puede mejorar la manipulación.
- Personal de apoyo: a veces la falta de personal comporta que
se realice el trabajo con prisa, lo que es un factor de riesgo,
además de tener que realizar mayor volumen de trabajo. Puede
ser útil contratar a personal de apoyo para tareas donde
haya que realizar gran cantidad de movilizaciones de pacientes,
como puede ser al levantarse o acostarse los residentes.
- Reducción de tiempo de manipulación: se reparten
las tareas y se enriquece el contenido del puesto por la asignación
de otras tareas que no impliquen movilizar cargas.
- Seleccionar personal masculino: este factor no es para tomarlo
a la ligera. En la residencia no hay ningún auxiliar gerocultor
hombre, todas las auxiliares son mujeres.
ORGANIZACIÓN Y DISTRIBUCIÓN DEL TRABAJO
Esto constituye un importante factor de prevención, ya que
la organización de la manera en cómo se realizará
una manipulación y qué persona la realizará
puede evitar una situación de riesgo.
Los supervisores juegan un importante papel asignando al personal
sanitario las personas a las que atenderán, de manera que
personas con suficiente entrenamiento y experiencia deben ser designadas
para las movilizaciones más complejas.
USO DE AYUDAS MECÁNICAS: ENTRENAMIENTO Y USO
Las ayudas mecánicas son el elemento principal en la residencia
para realizar las grandes movilizaciones de los pacientes.
No siempre se pueden usar, por lo que las auxiliares deben conocer
en qué medida y en qué circunstancias las ayudas mecánicas
son de utilidad, lo que se consigue mediante un entrenamiento en
su uso.
Una manipulación con ayudas es más segura y cómoda,
tanto para el trabajador que la realiza como para la persona que
es movilizada.
CONCIENCIACIÓN AL PERSONAL DE LA IMPORTANCIA DE
USAR LAS AYUDAS
El personal debe saber lo importante que es el uso de ayudas y
debe instruírsele para que las utilicen en los casos estipulados
por sus supervisores.
Uno de los principales motivos en contra del uso de las ayudas
mecánicas que suele esgrimir el personal nuevo cuando se
incorpora a la residencia, es el tiempo que se tarda en colocar
las eslingas y la grúa y lo poco que se tarda haciéndolo
a mano.
Tarea de todos es concienciar que es preferible dedicar un poco
más de tiempo a un paciente y movilizarlo con una grúa
de manera segura, que hacerlo a mano y correr riesgos innecesarios
que pueden ser fácilmente evitados.
FORMACIÓN AL PERSONAL EN TÉCNICAS DE MOVILIZACIÓN
DE PACIENTES
La base para la prevención de lesiones de espalda entre
el personal sanitario pasa por dos puntos fundamentales:
- Formación en uso de ayudas mecánicas de movilización
de personas.
- Formación en técnicas de movilización manual
de personas.
Si el profesional que realiza la manipulación conoce la
manera correcta de cómo hacerla con y sin ayudas, y los casos
en que es recomendable una u otra, estaremos en la vía correcta
para evitar lesiones de espalda.
INCENTIVACIÓN, AUMENTO DE LA MOTIVACIÓN EN
EL TRABAJO
El personal motivado trabaja mejor y es más resistente ante
los estresores cotidianos, incluyendo los pertenecientes al trabajo.
En una residencia geriátrica suele haber desmotivación
entre el personal auxiliar que realiza las movilizaciones porque
es un personal sin mando, sin capacidad de decisión, con
escasa autonomía, salario bajo, elevado volumen de trabajo,
etc.
Esto sitúa al personal en una situación de riesgo
delicada que debe ser estudiada desde todos los ángulos posibles.
Un programa de motivación e incentivación es fundamental
para mejorar la satisfacción laboral y la implicación
en el proceso productivo.
Un empleado satisfecho con su trabajo es más resistente
a los factores que le llevarían a padecer lesiones de espalda.
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