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Nutricion
en el recien nacido |
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Objetivos de la nutrición infantil
· Cubrir las necesidades de mantenimiento más las
que se derivan del ritmo de crecimiento.
· Evitar tanto las carencias como los excesos.
Nociones del ritmo de crecimiento y desarrollo. Ciertos parámetros
antropométricos nos orientan y sirven para validar a la vez
las grandes necesidades nutricionales de esta etapa y su cumplimiento.
Citamos algunas:
·
Talla: Pasa de 45-50 cm al nacimiento, a 75-80 al año de
vida, mientras que el segundo año sólo
aumenta unos 20-25 cm y después 7-10 cm por año.
Crecimiento óseo: El perímetro craneal pasa de 35
a 47 cm al año.
Cerebro: Los primeros 4 meses su volumen aumenta a razón
de dos gramos al día.
Dentición: Normalmente comienza sobre los 6-8 meses. Junto
con el desarrollo óseo, es indicador de un buen aporte de
calcio.
Desarrollo psicomotor: Hacia los 12-14 meses permite al niño
iniciar la marcha y relacionarse con el
entorno.
Desarrollo de los sentidos: Ya hemos valorado el papel de la alimentación
y su influencia en el
desarrollo del gusto, olfato, vista e incluso tacto y oído.
·
ESTAS NOCIONES NOS HACEN COMPRENDER POR QUE LAS NECESIDADES DE ESTA
ETAPA DE LA VIDA SON PROPORCIONALMENTE TAN SUPERIORES A LAS DEL
ADULTO.
Necesidades nutricionales del recién nacido. Es preciso establecer
unas necesidades medias partiendo de los estudios que definen el
ritmo de crecimiento ideal en armonía con la maduración
biológica de la especie humana. Se aprecia la necesidad de
disminuir los aportes a medida que el crecimiento y maduración
progresan, para ir llegando, a partir de la edad escolar, a las
necesidades estimadas para el adulto, siempre referidas éstas
al peso corporal
ASPECTOS PRACTICOS DE LA ALIMENTACION DEL RECIEN NACIDO
Dada su importancia, se estudia, por un lado, la leche y, por otro,
el resto de alimentos que se introducirán con posterioridad
en la alimentación infantil.
La leche. Es el primer alimento que la naturaleza ofrece a los recién
nacidos de todos los mamíferos, elaborado por su madre. Es
un alimento liquido para ser succionado, adaptado a sus posibilidades
y con un contenido nutritivo adecuado a sus necesidades.
Salvo contraindicaciones por parte del niño o de la madre,
la mejor leche es la humana. En su defecto se
utilizan otras leches que se denominan de fórmula adaptada
y que se aproximan al máximo a la composición de la
leche materna, parámetros ambos que se deben tener en cuenta
al decidir la utilización de leches artificiales.
Diferencias entre la leche humana y la de vaca. Según Courpotin,
la leche de vaca --utilizada en las leches de fórmula--comparada
con la humana es cuantitativamente: 2 veces más rica en proteínas,
4 veces más rica en calcio y sodio, 6 veces más rica
en fósforo, menos azucarada, pero presenta importantes diferencias
cualitativas:
· presencia de proteínas que pueden ser alergénicas
([3-1actoglobulinas del lactosuero),
· excesiva cantidad de caseína (peor digestibilidad
que las albúminas, que son solubles),
· ausencia casi total de inmunoglobulinas, pobreza en ácido
linoleico y riqueza en esteárico, menos lactosa, con lo cual
la producción de ácido láctico se ve disminuida.
La acidificación que se aprecia en el intestino del recién
nacido gracias al ácido láctico es beneficiosa para
la absorción del Ca, P y Fe, y también limita las
infecciones.
·
ESTAS DIFERENCIAS HACEN A LA LECHE DE VACA NO APTA PARA SER UTILIZADA
POR EL RECIEN NACIDO HUMANO SIN MODIFICACIONES PREVIAS.
Características de la lactancia materna. La lactancia materna
es la más idónea, por lo que no se aconseja su sustitución,
excepto por motivos muy justificados. Su superioridad respecto a
la artificial se puede resumir en cuatro puntos:
· Aporta el equilibrio nutritivo ideal para la ración
que precisa el recién nacido.
· Posee una alta acción antiinfecciosa.
· Permite una adaptación automática a las necesidades
del niño.
Entre el cuarto y sexto mes, dependiendo de lo que
se pueda alargar la lactancia, se introducen paulatinamente otros
alimentos diferentes de la leche, ya que ésta por si sola
no es suficiente para cubrir toda la demanda nutritiva.
Casi nunca está justificado hacer esta introducción
antes de los tres meses, aunque tampoco es aconsejable
empezar más allá de los seis, porque la falta de diversificación
es motivo frecuente de anorexia, a la vez que desaprovechamos una
época muy válida para la educación del gusto
y el conocimiento de los alimentos
básicos que permitirán asumir una alimentación
equilibrada, variada y suficiente al niño. La introducción
de
nuevos alimentos debe hacerse con prudencia y observando siempre
la tolerancia a los mismos, antes de
hacer toda una sustitución láctea o de introducir
algún otro nuevo alimento. Se utilizan las harinas (en principio
sin gluten para evitar sensibilizaciones e intolerancias), frutas
(por su aporte vitamínico), verduras (por el contenido en
sales minerales) y, por último, productos proteicos animales
como la carne, el pescado o los huevos.
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