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Averroes

A Averroes lo circuncidó un buen amigo de su padre y, no contento con la faena, le plantó el siguiente nombre: Abu alWalid Muhammad ibn Ahmad ibn Muhammad ibn Rushd (1126-1198). Nació en Córdoba. La intolerancia de los teólogos expulsó a Averroes de su ciudad y murió de pena, de melancolía filosófica más exactamente.
L a melancolía filosófica es una especie de depresión entre el pensamiento y la realidad. Una tristeza mortal que se produce al asomarse al abismo que separa la realidad pensada de la realidad vivida.
Averroes estudió teología, leyes, medicina, matemáticas y Filosofía.
A Averroes  se le conoce por la solución que aportó al problema del enfrentamiento entre la verdad de la Filosofía y la verdad del Corán. Comprobó que cuando se aborda la explicación filosófica del Corán, surgen importantes e insoslayables conflictos.
En capítulos anteriores se comentaba que la teología cristiana había convertido a la Filosofía en su sierva, obligándola a racionalizar los dogmas de la fe. Sin embargo, Averroes no racionalizó nunca. Cuando comprueba que los razonamientos de Aristóteles respecto a la eternidad del mundo son impecables lo reconoce valientemente y punto. La Filosofía demuestra eso y el Corán dice lo contrario, que cada cual decida por sí mismo: en esto consiste lo que luego se llamó la teoría de la doble verdad de Averroes.
La protección que le brindaba el emir y la posición que ocupaba como jefe de los cadíes le animó a hablar más claro de lo que hubiera sido aconsejable; de modo que a lo largo de su obra esparció numerosas alabanzas de la Filosofía, incluso en aquellos puntos en que contradecía la fe.
Además de esta polémica sobre la interpretación del Corán, entró de lleno en el terreno de la Filosofía política en su comentario a la República de Platón.
A pesar de todo lo que hizo no eran tiempos propicios para un filósofo que era un hombre más de razón que de fe. El emir destituye a Averroes de su cargo de cadí y lo expulsa de la ciudad. El filósofo abandona Córdoba y muy pronto cae enfermo de una profunda melancolía.

 

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