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Biología

   
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Para cada tipo de antígeno que puede ingresar en el organismo, existen ciertos linfocitos B y T que poseen en su membrana receptores capaces de reconocer ese antígeno; para que este reconocimiento se produzca, el antígeno ha de estar en la superficie de una célula del organismo, unido a las moléculas CMH.
Los MACRÓFAGOS son las primeras células que actúan contra un agente extraño capturándolo mediante fagocitosis.
Por ejemplo, si el agente extraño es un virus, después de destruirlo, desplazan a su membrana plasmática antígenos víricos, donde quedan unidos a sus moléculas CMH II. Ahí serán reconocidos por los LINFOCITOS TH que tengan en su membrana receptores específicos para esos antígenos.
El contacto entre el antígeno unido a las CMH II del macrófago y los receptores antigénicos de los linfocitos TH, provoca la activación de los linfocitos TH, con los siguientes efectos:
- reproducción de estas células, de modo que en poco tiempo hay muchos linfocitos TH específicos contra el virus
- los TH formados liberan mediadores químicos (las interleucinas) que van incrementar la actividad de los macrófagos y de los linfocitos B y
Tc que tengan también receptores para ese antígeno. Como consecuencia, todas estas células van actuar con más eficacia contra el virus.
Simultáneamente a los procesos descritos, los LINFOCITOS B que tienen receptores para el virus, capturan a éste mediante endocitosis mediada por
receptor, y después de digerirlo, desplazan tambien a su membrana antígenos víricos, unidos a sus moléculas CMH II.
Los linfocitos TH activados contra el virus reconocen e interaccionan con el antígeno presente en estos linfocitos B, provocando su activación, que tiene como consecuencia:
- reproducción de estas células, de modo que en poco tiempo hay muchos linfocitos B específicos contra el virus
- los linfocitos B formados desarrollan mucho su R. E., especializándose en la producción de anticuerpos, recibiendo ahora el nombre de plasmocitos.
Los anticuerpos liberados tienen una estructura similar a la de los receptores de membrana a los que se fijó el virus, por lo que al ser liberados al exterior se unirán a éste desencadenando una reacción antígeno-anticuerpo.
La producción y actuación de los anticuerpos se denomina RESPUESTA INMUNITARIA HUMORAL.
En las células que han sido invadidas por el virus, aparecen en la membrana celular antígenos víricos, asociadas a proteínas CMH I. De este modo, las células infectadas son reconocidas por los LINFOCITOS TC, que tengan receptores para el antígeno.
La interacción entre las CMH I de las células infectadas y los receptores antigénicos de los linfocitos Tc provoca la activación de los mismos:
- los Tc se reproducen aumentando su número
- los Tc formados al encontrarse con las células infectadas liberan enzimas que provocan su destrucción.
- al mismo tiempo, los Tc segregan mediadores químicos (linfocinas) que atraen a los fagocitos, que eliminarán los restos celulares junto con las partículas víricas. De este modo, se impide la reproducción y expansión del virus en el organismo.
Las acciones llevadas a cabo por los linfocitos T4 y Tc constituyen la RESPUESTA INMUNITARIA CELULAR.
Una vez desactivado el agente infeccioso, cesa la actividad de los linfocitos T y B y see sabe poco sobre el mecanismo que detiene la respuesta inmunitaria.
En cada uno de los casos, algunos de los linfocitos activados no actúan contra el agente patógeno, sino que permanecen en la sangre como linfocitos de memoria y a ellos se debe la respuesta inmune secundaria.

Más información:

Respuesta inmune específica

Inmunidad frente a los microorganismos

Inmunología clínica

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