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La lucha contra las enfermedades infecciosas puede ser más eficaz si se favorece la respuesta inmunitaria del organismo mediante la inmunoestimulación, que puede ser pasiva, mediante la aplicación de sueros o activa, mediante la aplicación de vacunas.

Sueros

Son preparados que contienen anticuerpos específicos contra una infección. Se obtienen a partir del suero sanguíneo de animales en los que se ha inducido la infección.
Resumidamente, la preparación de un suero consiste en:
- suministrar a un animal (generalmente el caballo o el cerdo), dosis muy altas de un determinado antígeno con objeto de provocar la formación de anticuerpos específicos que quedan localizados en el plasma sanguíneo del animal.
- periódicamente, se extrae sangre de dicho animal y se separa el suero que se purifica y esteriliza.

Los sueros se caracterizan porque:
- como contienen anticuerpos, producen efectos inmunitarios rápidos despues de su aplicación; por ello, son útiles para combatir infecciones graves de desarrollo rápido, como el tétanos.
- pueden y deben aplicarse una vez contraída la infección, por lo que son curativos (también preventivos, pero a corto plazo)
- su efecto es poco duradero, ya que desaparece en cuanto se han consumido los anticuerpos, por lo que deben administrarse varias veces hasta vencer la infección
Los sueros se emplean fundamentalmente contra las toxinas circulantes, principalmente la toxina tetánica, la toxina diftérica o los venenos de serpientes.

Vacunas

Son preparados que contienen un agente infeccioso que al inyectarlos en un individuo sano no desencadenan una infección, pero sí provocan una respuesta inmune primaria, como consecuencia de la cual quedan en la sangre células de memoria.
Cuando ese agente, con toda su virulencia, entra en un individuo vacunado, las células de memoria dan lugar a la respuesta inmune secundaria, más rápida e intensa que la primaria, como ya hemos visto. De este modo, el individuo puede resistir la infección.
Por tanto, las vacunas se usan como medida preventiva contra una infección: se suministran cuando se prevé que un individuo puede contraerla, siendo inútil su administración una vez contraída. A diferencia de los sueros, las vacunas suponen una inmunoestimulación activa, ya que es el organismo el que debe desarrollar por sí mismo la respuesta inmunitaria.
Según el origen y la naturaleza del agente infeccioso que se introduce con la vacuna, se distinguen:
- VACUNAS ATENUADAS: contienen microorganismos patógenos vivos, pero atenuados, es decir, con escasa virulencia. Estos microorganismos atenuados son cepas mutantes o se obtienen a partir de cepas normales que se cultivan en condiciones poco favorables (por ejemplo, con temperaturas superiores o inferiores a su T óptima), de modo que disminuye su capacidad para desencadenar una infección, aunque sus antígenos no se alteran; por ello, pueden inducir una respuesta inmune primaria. Las vacunas contra la poliomielitis, el sarampión, la tuberculosis y la rubéola son atenuadas.
- VACUNAS INACTIVADAS: están formadas por microorganismos muertos, por lo que no pueden reproducirse en el organismo, o bien pueden contener sólo fragmentos del microorganismo o sus toxinas inactivadas, pero conservando la capacidad para desencadenar una respuesta inmune primaria.
En este caso es preciso suministrar una dosis mayor para que la vacuna contenga los antígenos suficientes. Con frecuencia son necesarias dosis de recuerdo para estimular a los linfocitos de memoria. Las vacunas contra la rabia, las fiebres tifoideas, la tos ferina, el tétanos y la difteria pertenecen a este tipo.
- VACUNAS SINTÉTICAS: son vacunas que sólo tienen los antígenos de un microorganismo; son muy eficaces, ya que son fácilmente reconocibles por los linfocitos B. Se obtienen por dos procedimientos:
-- por síntesis del antígeno en el laboratorio, si se conoce su estructura química
-- mediante ingeniería genética se separan del microorganismo los genes que codifican para la formación del antígeno; mediante la técnica del ADN recombinante estos genes se transfieren a otras células, en las que al inducir su expresión, se formarán las moléculas del antígeno que se extraen y purifican. Un ejemplo de vacuna obtenida por este procedimiento es la vacuna contra la hepatitis B.

Más información:

Contraindicaciones de las vacunas

Estabilidad de las vacunas

Características de las vacunas

Vacunas sistémicas y no sistémicas

Inmunización y vacunación

 

 

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