Las algas pardas fundamentalmente son marinas, pocas representantes
en agua dulce y son todas pluricelulares. El tamaño
de su cuerpo oscila entre los pocos mm hasta estructuras que
llegan a ser tan grandes o más que las plantas superiores
(más de 60m, incluso 100). Tienen preferencias por
situarse en zonas intermareales, que son zonas de flujo y
reflujo. No han llegado a colonizar el ambiente terrestre
ya que no se conoce ningún vegetal terrestre que se
haya organizado a partir de ellas. La diversidad de morfologías
se debe a que presentan cinco tipos de crecimiento.
a) Crecimiento intercalar: tiene lugar en
aquellas especies filamentosas, las células que forman
el filamento van dividiéndose y el filamento va alargándose.
b) Crecimiento apical: la célula del extremo es la
que se divide, alargándose el filamento. Aunque el
crecimiento sea apical, las células que van quedando
pueden dividirse lateralmente dando lugar a ramificaciones.
c) Crecimiento apical con dicotomía: la célula
del extremo de divide exactamente en dos, que luego se desarrollan
dejando entre sí un ángulo.
d) Crecimiento marginal: se trata de que todas las células
del margen se dividen más o menos a la vez. Sucede
en estructuras anchas, taliformes.
e) Crecimiento meristemático: cuando se cuenta con
una zona siempre con características juveniles, cuya
única misión es la de dividirse. Tiene lugar
en varios años. A estas zonas se las puede considerar
como meristemos.
Algunas de las algas pardas ya se considera
que tienen tejidos. Esto es debido a que en el hábitat
en el que viven parte del día están fuera del
agua y otra parte están dentro, por lo que tienen que
soportar ambientes de sequedad. Algunas presentan su cuerpo
dividido de una manera sencilla. Las laminarias forman un
rizoide que es una estructura a modo de raíz, una estructura
que actúa a modo tallo y que recibe el nombre de cauloide
y una estructura que actúa como una hoja, que se denomina
filoide que es larga y muy plana y en cuya base se sitúa
el meristemo. Algunas se localizan en los litorales y son
bentónicas (no se sitúan a grandes profundidades
pues necesitan luz). Algunas se han adaptado a vivir flotando
ya que tienen cámaras rellenas de gas (Mar de los Sargazos).
Existen tres líneas evolutivas dentro
de las algas pardas:
Isogeneratae: incluye las estructuras más
sencillas y aquí dominan las alternancias isomórficas
y las isogamias.
Heterogeneratae: incluye las alternancias heteromórficas
y las heterogamias (anisogamias y oogamias).
Cyclosporea: son diplontes, la fase haploide es muy fugaz.
Son esporofitos cuyas esporas actúan como gametos (única
fase haploide).
Ciclos:
En el género Ectocarpus la fase diploide
es el esporofito que organiza esporocistos de dos tipos: uniloculares
y pluriloculares. A los pluriloculares también se les
denomina neutroesporocistos y en ellos no tiene lugar la meiosis,
de modo que dan lugar a esporas móviles diploides.
los uniloculares dan lugar, tras la meiosis, a estructuras
haploides. Estas estructuras haploides pueden desarrollarse
por si solas, o pueden actuar como gametos. Sin fusión
dan lugar a los gametofitos, con fusión dan lugar a
un zigoto (diploide). Los gametofitos haploides cuando se
desarrollan adecuadamente dan lugar a gametocistos en los
que se forman los gametos (isogametos). También pueden
tener desarrollo partenogenético, una estructura haploide
que da lugar al gametofito (haploide).
En el género Cutleria se presenta
la alternancia heteromórfica. Partiendo del gametofito
vemos que es una especie dioica. Existe cierta diferenciación
sexual, ya que un pie da lugar a un gametocisto algo distinto
al del pie complementario. Los masculinos dan lugar gametos
móviles, pero los gametos femeninos son más
grandes (anisogamia). Los gametos se fusionan y dan lugar
a un esporofito que so se parece en nada a los gametofitos
y que fue bautizado con el nombre de Aglaozonia, se produce
la meiosis que da zoosporas haploides las cuales son la mitad
de un sexo y la otra mitad de sexo complementario. Se estudió
en el Mar del Norte, en donde únicamente se encuentra
la agalozonia ya que el gametofito no aparece en los mares
fríos.
En el género Laminaria se da una
alternancia heteromórfica. El esporofito presenta en
la hoja determinada zonas fértiles en las que tiene
lugar la meiosis, dando lugar a multitud de esporas haploides,
la mitad de un sexo y la otra mitad del complementario. Las
zoosporas cuando se desarrollan dan unos minigametofitos.
El gametofito masculino da lugar a gametocistos que producen
los microgametos flagelados. Los gametofitos femeninos dan
lugar al gametocisto femenino con oosferas (macrogametos inmóviles).
Es una oogamia.
El género Fucus es un ejemplo de
ciclo diplonte. Es una especie dioica. Tiene dos pies que
son esporofitos, éstos tienen unas cavidades especiales
que se denominan conceptáculos y que están situados
en los bordes. De los conceptáculos se organizan esporocistos,
que tras meiosis dan lugar a esporas haploides. Las esporas
pueden ser grandes e inmóviles o pequeñas y
móviles. Estas esporas funcionan como gametos. Las
microsporas son móviles y las macrosporas son inmóviles,
por lo tanto se trata de una oogamia. Únicamente son
haploides las esporas, que en este caso son los gametos, todo
lo demás es diploide.
Las algas pardas presentan una tendencia
a situarse a una profundidad determinada, lo que quiere decir
que exigen una determinada cantidad de energía luminosa.
Cada especie se sitúa a una profundidad determinada.
Es muy frecuente la presencia de algas pardas en la zona intermareal.
Todos los habitantes del mar son ricos en sales diversas,
p.e. las algas pardas son ricas en yodo, así que se
pueden utilizar algas del género Fucus en dietas para
acelerar el metabolismo. Las algas pardas tras una fermentación
se pueden emplear también como fertilizantes. De las
algas pardas se extraen algunos geles (alginatos) y en Extremo
Oriente se emplean en la alimentación (p.e. en Japón).
Otras algas pardas no tienen ningún interés.
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