Los hongos son
seres heterótrofos, así que dependen de sustancias
elaboradas en el exterior. Pueden ser saprófitos, parásitos
o simbióticos.
Simbiosis: líquenes y micorrizas.
Entre los distintos hongos simbióticos
encontramos los líquenes y las micorrizas. Los líquenes
son seres duales, organismos complejos formados por unidades
fúngicas y unidades algales. A estas unidades se llega
por un equilibrio dinámico entre estos dos tipos de
organismos, las unidades son del tipo tanto morfológico
como fisiológico y en las que la parte algal actúa
como organismo fotoautótrofo que aporta hidratos de
carbono, mientras que la parte fúngica actúa
como heterótrofo aportando sales y agua. En definitiva
el líquen tiene un aspecto de ser una unidad. Las dos
partes componentes de un líquen se pueden separar si
se mantienen en un medio adecuado, la parte fúngica
no puede sobrevivir en el agua pero sí la algal. También
hay técnicas para separar la parte fúngica.
Una vez separados el 99% de los componentes fúngicos
corresponde al tipo de ascomycotina y el 1% restante corresponde
a los demás grupos fúngicos. La parte algal
puede constar de dos grupos: uno correspondiente a las cianofíceas
(moneras) y otro que corresponde a las clorofíceas
(protoctistas verdes).
Morfologías de los líquenes:
Son muy variadas, pero predomina la parte
fúngica, es entonces el hongo el que participa en mayor
medida en esta estructura. Una mayoría tiene la parte
fúngica como componente envolvente y mayoritario y
es el que condiciona la forma. Sólo en pocos ejemplos
la parte algal es mayoritaria, por ejemplo en los líquenes
gelatinosos. En los líquenes las algas toman el nombre
de gonidios. Las ¾ partes de los líquenes son
de talo crustáceo que forman una costra, que si se
distribuye por una roca recibe el nombre de saxícola.
Los líquenes saxícolas que se sitúan
por encima de la piedra son epilíticos y se sitúan
parcialmente en el interior es endolítico. Los líquenes
tienen importancia en la destrucción de algunas rocas,
como p.e. las calcáreas. Cuando un líquen se
sitúa por encima de una corteza vegetal se dice que
es cortícola y corresponde a una morfología
de talo folioso. Entre los líquenes cortícolas,
los hay que sólo necesitan una pequeña superficie
para sujetarse y el resto cuelga, se dice entonces que son
de morfología de talo fructiculoso. También
los hay que se pueden desarrollar por la superficie de algunas
hojas, de manera que son de morfología de talo foliícola
y estos realizan una acción dañina para la planta
de manera indirecta. Existen talos fructiculosos que se desarrollan
desde el suelo y no desde las cortezas adoptando formas muy
variadas, los “tallos” que presentan se denominan
podecios.
Otro tipo de estructura puede ser la gelatinosa,
que en la época húmeda normalmente se distribuye
en el suelo (terrícolas) o encima de las rocas (saxícolas).
En este tipo de líquenes predominan los gonidios que
corresponden al reino de los monera. Tienden a ser verdosos
en la época húmeda pero tornan negruzcos y se
rompen en la época seca, lo que se puede confundir
con un estado de destrucción, cuando lo que realmente
hacen es un tipo de reproducción asexual.
Estructura de los líquenes:
Existen dos estructuras generales: la heterómera
y la homómera.
En una estructura heterómera se distinguen
cuatro capas bien diferenciadas. La capa más externa
es el córtex superior y está formado por hifas
fúngicas, protectoras y que a veces presentan pigmentaciones
determinadas. A continuación viene la capa gonidial
que está formada por hifas y gonidios y que se sitúa
en un sitio accesible a la luz. Después viene una tercera
capa que se denomina capa medular o médula y que es
de color blanco. La cuarta y última capa está
constituida por el córtex inferior que está
formado por hifas fúngicas que se sueldan a algún
sustrato. Si la soldadura es grande el córtex inferior
suele faltar y simplemente se fija gracias a la médula.
La otra estructura es la homómera.
En este tipo de estructura hay un reparto homogéneo
de los distintos componentes. Son los líquenes gelatinosos.
En el cuerpo del líquen se observa simplemente un reparto
de hifas y gonidios, que quedan limitados por un espesamiento
del mucílago que hipersecrecionan los gonidios. Las
algas de este tipo de líquenes pertenecen a las cianofíceas
(monera).
Reproducción en los líquenes:
La reproducción asexual o vegetativa
del líquen suele corresponder a porciones en las que
están los dos componentes. Aparte de la fragmentación
talina, lo normal es que existan pequeños determinados
elementos por los que el líquen pueda reproducirse,
estos elementos son los sorelios y los isidios.
Los sorelios corresponden a pequeños
apelotonamientos en los que aparece una o pocas partes gonales
rodeadas por una serie de hifas. Se diseminan mediante la
acción del viento, que las desprende. Un soral es aquella
porción destinada a romperse o a agrietarse en la superficie
de los líquenes, y por ahí sale la capa gonidial
por la que después salen los soridios.
Los isidios son estructuras más complejas,
en las que cada una cuenta con córtex y capa gonidial.
Por acción mecánica se desprenden del talo y
llegan a un sitio apropiado donde poder crecer.
En el líquen, la parte algal no suele
reproducirse sexualmente, únicamente pueden reproducirse
asexualmente. El hongo, en la mayoría de los casos
es la parte dominante y puede formar estructuras asexuales
y estructuras sexuales. Una estructura asexual muy importante
en los líquenes es el picnidio, que organiza gran cantidad
de esporas asexuales muy pequeñas y que tienen que
dar con el gonidio adecuado, ya que al ser tan pequeñas
no tienen muchas sustancias de reserva. Los gonidios de los
líquenes se pueden encontrar libres en la naturaleza,
sin embargo, encontrar libre la parte fúngica de un
líquen es muy extraño.
También pueden aparecer estructuras
de origen sexual, de las cuales dos son muy frecuentes: los
apotecios y los peritecios. En la parte superior del apotecio
se sitúa el himenio en el que destacan las ascas, que
son los esporocistos. Entre las ascas hay hifas estériles,
la paráfisis. Estas esporas al dispersarse tienen que
localizar un gonidio adecuado. La reproducción óptima
de los líquenes es siempre asexual porque los dos componentes
del líquen viajan siempre juntos, lo único que
tienen que hacer es encontrar un sustrato adecuado.
Los líquenes han tenido éxito,
con una amplia distribución que va desde los desiertos
cálidos hasta los desiertos helados. Un líquen
muy famoso es el maná. El líquen es el primer
colonizador de las rocas, disgregando aquellas que son ácidas
y disolviendo las básicas, de esta manera comienzan
a formar un poquito de suelo que es utilizado por los siguientes
colonizadores (p.e. musgos). Este es un proceso muy lento.
Micorrizas:
Las micorrizas son otros de los organismos
simbiontes. Supone una asociación especial entre el
micelio de un hongo y las raíces de las plantas superiores.
Prácticamente todas las plantas superiores tienen su
micorriza característica, y siempre el desarrollo óptimo
de una planta superior implica la existencia de una micorriza.
Existe una primera fase en la que se desarrolla el hongo,
que extrae de la raíz los productos hidrocarbonados
a la vez que las hifas se desarrollan por el suelo pudiendo
captar nutrientes, fundamentalmente los fosfatos. En una segunda
fase, es la raíz de la planta superior la que de alguna
manera digiere parte del hongo, incorporando así los
nutrientes que ha podido captar la parte fúngica en
el suelo. Hay nutrientes como los fosfatos que son muy inmóviles,
de manera que hay que ir a buscarlos. La raíz puede
formar zonas pilíferas para aumentar la superficie
de absorción, pero las micorrizas aumentan mucho esta
superficie y pueden captar más nutrientes.
La parte fúngica formadora de manto
es ectótrofa, pero el micelio también se desarrolla
intercelularmente en el interior de la raíz, es la
red de Hartig. El otro tipo de desarrollo es el endótrofo
o vesicular arbuscular (va), debido a la formación
de vesículas y formas arbusculares. La mayoría
de los hongos de micorrizas corresponde a los agaricales y
basidiomicetes.
No se conocía bien la importancia
de la micorriza hasta que el estudio de la colonización
de nuevos suelos con especies se observó que no funcionaba
bien. Se dieron cuenta que se necesitaban las micorrizas adecuadas.
En nuevas colonizaciones, las plantas ya se disponen con las
micorrizas necesarias. Antiguamente ante la gran cantidad
de parásitos que había en el suelo se tomaban
aspectos drásticos, cargándose todo, así
que también se cargaban las micorrizas. Hay nematodos
que se alimentan de las plantas, pero también existen
nematodos beneficiosos puesto que participan en el reciclado
de distintos nutrientes. No hace mucho había una guerra
nefasta, hoy en día se sustituye la lucha química
por la biológica, para lo cual se requiere un óptimo
conocimiento de los distintos tipos de nematodos así
como de los distintos hongos y mohos acuáticos que
los cazan o parasitan. Se conocen 10 especies distintas de
nematodos. Para la lucha biológica se pueden utilizar
endoparásitos que organizan esporocistos que dan zoosporas
(mohos acuáticos). Existen hongos que tienen conidios
adhesivos que se pegan a la superficie de los nematodos, a
los que perforan introduciéndose en ellos. Los hongos
cazadores fijan el nematodo, perforan la superficie y desarrollan
en el interior el micelio correspondiente. Hoy en día
hay muchos estudios a este respecto. La lucha biológica
no acaba con el parásito pero lo controla. Otro tipo
de lucha es el empleo de un deuteromicete que controla a cierto
tipo de parásito de la vid, o algunos parásitos
de las plantas superiores.
Importancia biológica, económica
y ecológica:
Las trufas no se pueden cultivar, dependen
mucho de las condiciones ambientales. Son cuerpos fructíferos
de ascomicetes que están enterrados. Se necesitan perros
adiestrados para encontrarlas. Algunas levaduras tienen importancia
en muchas fermentaciones y en la producción de antibióticos.
También se utilizan para combatir algunas micotoxinas
humanas. Cada vez se extienden más los hongos epidérmicos,
las tiñas. Algunos son de desarrollo interno.
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