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ABSTRACT
The Spanish Law of Prevention of Occupational Risks, 31/1995, has
not lived up to expectations, since the occupational accident rate
has grown considerably in this country. There appears to be a generalised
failure to comply with this law, and firms are implementing few
preventive practices and activities. In short, a preventive culture
is lacking, which can be attributed to the belief among most entrepreneurs
and managers that the resources allocated in this field are needless
outlays that do not contribute towards the firm’s production
objectives, and consequently damage its competitiveness and profitability.
However, in this current work we offer empirical evidence of the
economic benefits of introducing an adequate safety management system.
Palabras clave
Gestión de la seguridad laboral, ventajas competitivas, rentabilidad,
ecuaciones estructurales
INTRODUCCIÓN
La siniestralidad laboral en España ha aumentado de forma
considerable en los últimos años pese a la reforma
normativa iniciada en el año 1995. La elevada accidentalidad
provoca un significativo coste humano para la sociedad española
y una pérdida del potencial económico y productividad
del país1, puesto que además del decremento del patrimonio
humano y de los daños sufridos en los bienes de producción,
se pierde un elevado número de jornadas trabajo2. Aunque
el ciclo económico (Becerra et al., 1986; Castejón,
2000) y las características del mercado
1 El Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales
estimó en el año 1996 una pérdida de productividad
de la
economía española, como consecuencia de la siniestralidad
laboral, del 3% del PIB nacional obtenido ese
mismo año (13.280 millones de euros).
2 A modo de ejemplo, en el año 2002 el Ministerio de Trabajo
y Asuntos Sociales registró 21.597.604
jornadas de trabajo perdidas.
de trabajo español (Montero, 2000) puedan
explicar una importante proporción de las variaciones de
la accidentalidad, no pueden considerarse por sí solas las
causas principales. Existen otras variables que influyen en la misma,
entre ellas la valoración cultural de las acciones preventivas
(Castejón, 2000). En este sentido, parece detectarse una
deficiente cultura preventiva en las organizaciones españolas
(Narocki, 1999; García, 2000), cuya creación constituye
un objetivo prioritario de la nueva legislación. Sin embargo,
la creación de una auténtica cultura de seguridad
requiere no sólo una mayor presión institucional,
sino un cambio de mentalidad y un auténtico compromiso empresarial
donde todos participen y se comprometan con la seguridad y salud
laboral. Dicho compromiso debe partir de los estamentos más
elevados de la organización.
El deficiente compromiso directivo es atribuido por diversos autores
a la creencia generalizada de que las medidas preventivas suponen
desembolsos ajenos al fin productivo de la empresa y, por tanto,
atentan contra la rentabilidad y competitividad empresarial. Sin
embargo, la siniestralidad provoca consecuencias adversas materializadas
en pérdidas de productividad y de calidad, deterioro de la
imagen pública o del clima interno de la empresa. Es por
ello, que una buena gestión de la seguridad laboral puede
tener un efecto positivo no solo en los resultados de siniestralidad,
sino también en las variables de competitividad y en los
resultados financieros, constituyendo una gran oportunidad para
las organizaciones que afronten el reto de su implantación.
Son múltiples los autores que defienden esta teoría
(Andreoni, 1986; Health and Safety Executive, 1994; Manzanedo et
al., 1996; Niederleytner et al., 1996; Agencia Europea para la
Seguridad y Salud en el Trabajo, 1999; Ashford, 1999; Narocki, 1999;
Blanco, 2000; Gil, 2000; Smallman y John, 2001; Bestratén
et al., 2003; Rechenthin, 2004), sin embargo, existe en la literatura
escasa evidencia empírica.
En este contexto se plantea la realización del presente trabajo,
con el objetivo fundamental de contribuir a la creación de
una cultura de prevención y compromiso por parte de la dirección,
ofreciendo evidencia empírica de las ventajas económicas
del sistema de gestión de la seguridad y la compatibilidad
entre la competencia de la empresa y la protección de los
trabajadores. Este objetivo puede concretarse en los siguientes
objetivos específicos: 1) Identificar prácticas preventivas
adecuadas que integran un sistema de gestión de la seguridad
y salud efectivo; 2) Desarrollar y validar una escala que permita
medir el grado de implantación del sistema de gestión
de la seguridad en las organizaciones españolas; y 3) Analizar
el efecto de dicho sistema sobre los indicadores de resultados empresariales.
Para la consecución de los citados objetivos se efectúa,
en primer lugar, una revisión de la literatura sobre la gestión
de la seguridad laboral y, posteriormente, se propone y contrasta
un modelo de relaciones causales sobre una muestra de 455 empresas
con más de diez trabajadores de los sectores industria, construcción
y servicios, mediante el empleo de sistemas de ecuaciones estructurales.
2. EL SISTEMA DE GESTIÓN DE LA
SEGURIDAD LABORAL
La gestión de los riesgos de forma integrada con las operaciones
de la organización ha tenido una importancia creciente en
los últimos años, puesto que no sólo reduce
los índices de siniestralidad, sino que además, puede
mejorar la productividad y los resultados económicos y financieros
de la empresa (O’Toole, 2002). Sin embargo, se ha prestado
muy poca atención a definir qué constituye un sistema
de gestión de la seguridad y salud laboral efectivo (Santos-Reyes
y Beard, 2002). Los sistemas de gestión de la seguridad son
mecanismos integrados de la organización diseñados
para controlar los riesgos que puedan afectar a la seguridad y salud
de los trabajadores y que permiten además cumplir fácilmente
con la legislación. Un buen sistema de gestión de
la seguridad debe estar plenamente integrado en la empresa y ser
un sistema cohesivo, compuesto de políticas, estrategias
y procedimientos que proporcionen consistencia interna y armonización.
El desarrollo de este sistema debe ser considerado como un modo
de crear consciencia, entendimiento, motivación y compromiso
de todo el personal de la organización. Ahora bien, su éxito
está condicionado por el compromiso de la dirección
hacia el mismo (Zohar, 1980; Civil Aviation Safety Authority, 2002).
Dada la ausencia de investigaciones empíricas previas para
identificar las dimensiones concretas que integran un correcto sistema
de gestión de la seguridad laboral, se han aunado características
de los sistemas y modelos de gestión recogidos en normas
y guías, de carácter nacional e internacional, elaboradas
por diversos organismos e instituciones de múltiples países
(Control total de Pérdidas de Bird, 1975; HSE, 1994; BS 8800:1996,
elaborada por British Standards Institution; las normas internacionales
OHSAS 18001/18002:1999; Directrices sobre Sistemas de Gestión
de la Seguridad y Salud en el Trabajo, elaboradas por la Organización
Internacional del Trabajo), observándose en todas ellas una
estructura similar al estar basadas en el principio de mejora continua
(plan-docheck- act). Asimismo, se han considerado estudios empíricos
efectuados sobre la cultura de seguridad (Guldenmund, 2000; Cooper,
2000; Glendon y Stanton, 2000; Sorensen, 2002; Arboleda et al.,
2003; Richter y Koch, 2004), así como trabajos que analizan
las prácticas que discriminan entre empresas con bajos y
altos índices de siniestralidad (Cohen et al., 1975; Cohen,
1977; Shafai-Sahrai, 1971; Shannon et al., 1997; Vredenburgh, 2002;
Mearns et al., 2003). De este modo, se han detectado las siguientes
dimensiones claves para una buena gestión de la seguridad
y salud laboral:
1) El desarrollo de una Política de Prevención que
recoja el compromiso de la organización con la seguridad,
y exprese formalmente los objetivos, así como los principios
y directrices a seguir en materia de seguridad y salud laboral.
Esta dimensión se apoya en los estudios de autores como Donald
y Canter (1994); Coyle et al. (1995); HSE (1997); Díaz y
Cabrera (1997); Isla y Díaz (1997); Meliá y Sesé
(1999); Mearns et al. (2003).
2) El Fomento de la Participación de los trabajadores en
las actividades de seguridad y salud, con el fin de promover comportamientos
seguros e involucrarlos en procesos de toma de decisiones, a través
de sistemas de incentivos o de la consulta de aspectos relacionados
con su bienestar laboral (Zohar, 1980; Glennon, 1982; Reason, 1990;
Lee, 1998; Eiff, 1999; Vredenburgh, 2002; Wiegmann et al., 2002).
3) La Formación y promoción de competencias de los
trabajadores, con el fin de mejorar sus capacidades, habilidades
y aptitudes en materia de prevención de riesgos (Shafai-Sahrai,
1971); Zohar, 1980; Glennon, 1982; Ostrom et al., 1993; Cooper y
Philips, 1994; Glendon et al., 1994; Donald y Canter, 1994; Coyle
et al., 1995; Shannon et al., 1997; Cox et al., 1998; Lee, 1998;
DePasquale y Geller, 1999; Fleming, 2000; Grote y Künzler,
2000; Guldenmund, 2000; O’Toole, 2002; Vredenburgh, 2002;
Silva et al., 2004).
4) La Comunicación y transferencia de información
sobre el medio de trabajo, sus posibles riesgos y la forma correcta
de combatirlos (Shafai-Sahrai; 1971; Zohar, 1980; Ostrom et al.,
1993; Glendon et al., 1994; Donald y Canter, 1994; Berends, 1996;
Cabrera et al., 1997; Shannon et al., 1997; Cheyne et al., 1998;
Lee, 1998; Fleming, 2000; Grote y Künzler, 2000; Rundmo y Hale,
2003; Vredenburgh, 2002; Wiegmann et al., 2002; Mearns et al., 2003;
Siu et al., 2003; DeJoy et al., 2004; Silva et al., 2004).
5) La Planificación de las tareas a emprender (HSE, 1997;
Guldenmund, 2000; O’Toole, 2002), distinguiendo entre planificación
preventiva y planificación de emergencia. La primera pretende
desarrollar un método ordenado de puesta en práctica
de las políticas y acciones necesarias para evitar la materialización
de accidentes. Paralelamente, el plan de emergencia pretende planificar
con serenidad las acciones a emprender para responder con rapidez
y eficacia ante cualquier incidencia, reduciendo al máximo
sus posibles consecuencias.
6) El Control y revisión de las actuaciones realizadas en
la organización (Shafai- Sahrai; 1971; Zohar, 1980; Donald
y Canter, 1994; Cabrera et al., 1997; HSE, 1997; Shannon et al.,
1997; Lee, 1998; Grote y Künzler, 2000; Vredenburgh, 2002),
permitiéndo, así, alcanzar la mejora continua. Este
control se ejecuta a través del análisis de las condiciones
de trabajo y sucesos ocurridos en el interior de la empresa, y a
través de la comparación con otras empresas. Así,
se distinguen dos subdimensiones, denominadas control interno y
técnicas de benchmarking.
Para conseguir alcanzar la excelencia en prevención, la Seguridad
se ha de integrar en el conjunto de decisiones y actividades de
la organización y ha de tratarse de una prevención
más organizativa y estratégica que material, dado
el importante papel del componente humano en la cadena causal del
accidente de trabajo. Por ello, es necesaria la puesta en marcha
de un sistema de gestión de la prevención de riesgos
laborales como el descrito, basado en el compromiso y participación
de todos los miembros de la misma y apoyado por la alta dirección.
Se requiere, así, un cambio profundo en la actual conducta
y mentalidad empresarial que conduzca a una verdadera cultura de
la prevención.
3. IMPACTO ECONÓMICO DE LA SEGURIDAD
LABORAL
Los beneficios derivados de unas adecuadas condiciones de trabajo
son de múltiple naturaleza y tienen destinatarios directos
e indirectos (Figura 1). Los beneficiarios directos son los propios
trabajadores, puesto que son los principales afectados por los accidentes,
y la empresa porque está evitando pérdidas, mejorando
la rentabilidad de la misma. Asimismo, los beneficiarios indirectos
son los aseguradores, los contratistas, los consumidores, las familias
y la sociedad en general (Mossink, 2002). Sin embargo, existen grandes
diferencias en la naturaleza del daño causado por el accidente,
en los costes asociados al mismo y en el sistema de valoración
(Figura 2)

No obstante, en las mejoras de seguridad, las empresas
y, más concretamente, los directores de la misma, son considerados
los actores claves, puesto que tienen la capacidad de decisión
sobre la inversión en prevención. De ahí que
gran cantidad de información sobre costes y beneficios e
incentivos económicos
vayan enfocados hacia la propia organización.
Figura 2. Clasificación de los Costes y
Beneficios de la Seguridad y Salud Laboral.
| |
Ejemplos de actividades de prevención.
(Costes preventivos) |
Ejemplos de consecuencias y efectos
de un accidente |
Posibles análisis y evaluaciones
de los Costes y beneficios |
| Trabajadores individuales |
Utilización de Equipos
de
Protección Personal.
Esfuerzos para adoptar actitudes
de seguridad y estilos de vida y
de trabajo saludables. |
Sufrimiento personal.
Sufrimiento para familiares y
amigos.
Pérdida de trabajos
secundarios. |
Evaluación de las
actividades
propias de seguridad. |
| Empresas |
Desarrollo de la gestión
de la
seguridad y salud.
Realización de inspecciones de
seguridad en los lugares de
trabajo.
Promoción de un clima de
seguridad.
Planificación de actividades.
Medidas para mejorar las
condiciones de trabajo. |
Pérdidas de producción.
Pérdidas de calidad.
Sanciones legales.
Costes asegurados y costes no
asegurados. |
Evaluación de los
efectos de las
medidas preventivas, medida de
la eficiencia.
Seguros: Compensaciones y
Primas.
Evaluación del proceso de
producción.
Análisis de costes y beneficios. |
| Sociedad en conjunto |
Actitudes y valores sociales.
Desarrollo de la legislación y el
sistema de inspección.
Investigación, educación e
información |
Tratamiento médico
y
rehabilitación.
Investigación de accidentes y
acciones administrativas y
legales.
Actividades aseguradas.
Costes para la economía
nacional.
Costes sociales. |
Evaluación de las
actitudes de
seguridad nacional y los
programas de seguridad.
Análisis coste-beneficio de la
nueva regulación. |
Fuente: Adaptado de Aaltonen y Söderqvist (1988).

Los efectos económicos de la seguridad laboral
desde el punto de vista empresarial aparecen resumidos en la Figura
3. Los accidentes laborales provocannterrupciones en el proceso
de producción, generando, por un lado, costes tanto financieros
como de oportunidad (Heinrich, 1959; Andreoni, 1986; Brody et al.,
1990; Grimaldi y Simonds, 1991; Bernal, 1996; Unión de Mutuas,
1999; Gil y Pujol, 2000; Bestratén et al., 2003) y, por otro,
descensos de la cantidad y calidad de la producción obtenida,
con el consiguiente descenso de la productividad de la empresa (Hunter,
1999). No obstante, este no es el único efecto que los accidentes
causan en las empresas, sino que además, se deterioran las
relaciones internas de la empresa y provocan una repercusión
adversa sobre su imagen pública, causando un grave deterioro
de los intangibles de la organización (Bestratén et
al., 2003), factores claves para la supervivencia de la empresa
en el mercado.
Unas condiciones de trabajo inseguras incrementan la conflictividad,
provocan disminución en la moral y desmotivación de
los trabajadores, pérdida de identificación de los
mismos con los propietarios y el mando, llevándoles incluso
al abandono de la empresa y, así, la empresa puede incurrir
en una dificultad de contratación de personal adecuado. Por
tanto, la salud en los lugares de trabajo genera beneficios para
las organizaciones debido a las ventajas de mantener sanos y con
capacidad para producir trabajadores que son difíciles de
reemplazar porque poseen conocimientos o habilidades específicas.
Asimismo, la accidentalidad tiene una gran influencia negativa sobre
la imagen y reputación de una empresa (Smallman y John, 2001),
provocando un gran deterioro de las relaciones públicas que,
en ocasiones, han llevado al boicot de determinadas marcas o empresas
por sus actuaciones antisociales. Las denuncias y los accidentes
graves son fuentes de publicidad adversa que puede tener consecuencias
comerciales negativas, a menudo, consideradas sanciones “sociales”
(Gunningham, 1999). Además, el
accidente puede ser causa de retrasos en los plazos de entrega de
los pedidos, ocasionando, por un lado, pérdidas económicas
derivadas del retraso y, por otro, el deterioro de la figura de
la empresa ante sus clientes, que puede traducirse en una disminución
de su cartera de pedidos, afectando todo ello a la creación
de valor de la organización. Todo ello da lugar a una pérdida
en la competitividad de la
empresa con la consiguiente pérdida de posición en
el mercado. Así, la prevención de riesgos laborales
se configura como un elemento esencial de la gestión empresarial
con importantes implicaciones estratégicas para la organización
(Health and Safety Executive, 1994; Bestratén, 1996; Niederleytner
et al., 1996; Narocki, 1999; Rikhardsson y Impgaard, 2004).
Adicionalmente, las inversiones preventivas pueden originar cambios
en la naturaleza de la tecnología de proceso y producción
que supongan beneficios materializados en ahorros de materiales
o de energía, reduciendo, de esta forma, los costes reales
de dicha inversión. La importancia de los avances tecnológicos
fue tratada por Ashford (1999), el cual siguiendo la línea
de Porter (1991) argumenta
que la nueva normativa sobre prevención de riesgos sirve
de estímulo para el desarrollo de una nueva tecnología
que permita a las empresas su cumplimiento a menor coste, estimulando
el crecimiento y la competitividad.
4. MODELO CONCEPTUAL PROPUESTO
Como se desprende del apartado anterior son muchos los autores que
han destacado las consecuencias positivas de la gestión preventiva
sobre los resultados empresariales (Andreoni, 1986; Baker y Green,
1991; Walsh, 1991; Martos, 1992; HSE, 1994; Manzanedo et al., 1996;
Niederleytner et al., 1996; Ashford, 1998; Narocki, 1999; Blanco,
2000; Gil, 2000; Smallman y John, 2001; Mossink, 2002;
Bestratén et al., 2003; Rikhardsson y Impagaard, 2004), aunque
prácticamente siempre son argumentaciones de carácter
conceptual, carentes de contrastación empírica. La
mayoría de los trabajos son revisiones de otros trabajos
teóricos o estudios puntuales de casos, careciendo de representatividad
y, por tanto, los resultados no son generalizables. En este trabajo
se plantea un conjunto de relaciones entre la Gestión de
la Seguridad y los Resultados Empresariales que constituyen las
hipótesis del estudio (Figura 4) y que serán objeto
de contrastación en el epígrafe siguiente. Para ello,
es necesario determinar cuáles son los indicadores de resultados
más relevantes en este contexto.
La revisión bibliográfica previa permite considerar
que un sistema de gestión preventiva, integrado por diversas
prácticas tendentes a reducir los riesgos laborales, tiene
un efecto directo sobre los indicadores de siniestralidad de la
empresa y, de este modo, reduce tanto las lesiones y los daños
a la salud de los
trabajadores como los daños materiales. Por consiguiente,
reduce los tiempos perdidos y el absentismo laboral y mejora la
satisfacción y motivación de los trabajadores. De
forma análoga, la gestión preventiva al reducir la
siniestralidad de la empresa y evitar sus consecuencias económicas
genera mejoras de la
productividad, de la calidad de los productos y del grado de innovación
de la empresa, afectando, de este modo a la satisfacción
de los clientes y a la reputación de la empresa. Finalmente,
como consecuencia de la mejora en las variables competitivas de
la empresa es de esperar un efecto positivo de la gestión
preventiva sobre la posición en el mercado, incrementando
su cuota. Además, debido a que reduce los costes de la siniestralidad,
aumenta los beneficios y, por tanto, la rentabilidad de la empresa.
Estos indicadores de resultados pueden ser agrupados en tres dimensiones.
En primer lugar, las consecuencias directas de la siniestralidad,
como son las lesiones, los daños materiales, el absentismo
y la
insatisfacción de los trabajadores se han agrupado bajo una
única dimensión denominada resultados de siniestralidad.
En segundo lugar, los indicadores de calidad, innovación,
productividad, satisfacción de trabajadores y reputación
se han agrupado bajo la dimensión de resultados de competitividad,
al ser consideradas variables claves de la posición competitiva
de la empresa. Y, por último, la posición
en el mercado valorada a través de la cuota de mercado, el
margen de beneficios y la rentabilidad obtenida por la empresa se
han agrupado bajo la dimensión de resultados económico-financieros.
En conclusión, de acuerdo con los planteamientos anteriores
es posible formular las siguientes hipótesis:
Hipótesis 1: La gestión preventiva de riesgos laborales
influye positivamente sobre los resultados de siniestralidad de
la empresa.
Hipótesis 2: La gestión preventiva de riesgos laborales
influye positivamente sobre los resultados de competitividad empresarial.
Hipótesis 3: La gestión preventiva de riesgos laborales
influye positivamente sobre los resultados económico-financieros
de la empresa.

5. METODOLOGÍA DE LA INVESTIGACIÓN
Con el objetivo de contrastar las hipótesis planteadas se
ha realizado un estudio empírico considerando empresas españolas
de los sectores servicios, construcción e industria con un
tamaño superior a diez trabajadores. Para la recogida de
la información se diseñó un cuestionario, que
fue cumplimentado por el
responsable de prevención de la empresa. La ficha técnica
de la investigación aparece recogida en la Figura 5.

5.1. Escalas de Medida
Las escalas de medición de los conceptos utilizados en este
trabajo fueron construidas siguiendo el enfoque de indicadores múltiples,
de modo que cada dimensión fue medida a través de
varios ítemes. Este proceso de generación de ítemes
se ha realizado en etapas sucesivas. En primer lugar, se efectuó
una
exhaustiva revisión de la literatura relacionada con la gestión
de riesgos laborales, 3 El tamaño de la población
se ha determinado utilizando la base de datos SABI. Así como
de los escasos instrumentos de medida desarrollados en relación
a dichos conceptos. Asimismo, se han tenido en cuenta guías
y normas elaboradas por distintos organismos que recogen prácticas
y conductas preventivas idóneas para una adecuada gestión
preventiva, adaptando las escalas al marco teórico desarrollado
en el epígrafe anterior. Como resultado se obtuvo una relación
inicial de ítemes que, posteriormente, fueron sometidos a
un proceso de depuración con el fin de eliminar aquéllos
redundantes por analogía de significado y elaborar una configuración
final de las escalas propuestas de aplicación general en
el ámbito empresarial español. Adicionalmente, se
han realizado entrevistas en profundidad con expertos prevencionistas
con dilatada experiencia en la identificación y control de
riesgos en los lugares de trabajo4. Finalmente fueron realizados
varios pretest en distintas empresas para probar su correcta comprensión.
Los indicadores de resultados fueron estimados de forma subjetiva,
solicitando a las empresas que indicasen el grado de satisfacción
con las mismas. Se ha optado por esta alternativa debido a la negativa
de las organizaciones a proporcionar datos objetivos de resultados
y a la existencia de un buen número de
evidencias empíricas en las que se pone de manifiesto la
correlación positivamente significativa entre las estimaciones
de resultados objetivas y subjetivas (Hansen y Wernerfelt, 1989;
Lyles y Salk, 1997). El grado de satisfacción de la empresa
con los indicadores de resultados fue medido teniendo en cuenta
la tendencia seguida por los mismos en los últimos años
y la posición de la empresa respecto a los competidores.
Las escalas finalmente utilizadas para medir cada concepto recogido
en el modelo causal propuesto (ver Anexo) fueron planteadas en términos
neutrales con el fin de no provocar sesgos o errores intencionados,
empleando escalas Likert 1-5.
5.2. Estimación del Modelo de Medida
De modo previo a la estimación del modelo causal se ha efectuado
la evaluación de la dimensionalidad, fiabilidad y validez
de las escalas de medida propuestas (Anderson y Gerbing, 1988).
Para evaluar estas propiedades psicométricas de las escalas
se han realizado análisis factoriales exploratorios de componentes
principales y análisis factoriales confirmatorios sobre las
mismas, utilizando como software los paquetes estadísticos
SPSS/PC versión 10.0 para Windows y EQS versión 5.7a
para Windows.
Estudio de la Dimensionalidad El análisis factorial exploratorio
de componentes principales permite valorar la dimensionalidad del
conjunto de ítemes utilizados, puesto que nos indica el número
de factores que configuran cada concepto y las cargas de cada variable
sobre el factor. En la Figura 6 se puede observar el carácter
unidimensional de los conceptos de política preventiva, incentivos,
formación, comunicación y participación de
los trabajadores, puesto que todos los ítemes de las mismas
presentan cargas factoriales superiores a 0,5 y el porcentaje de
varianza explicada es superior al 50%.
4 Durante el mes de noviembre de 2002 se realizaron entrevistas
a cuatro técnicos del Instituto Asturiano de Prevención
de Riesgos Laborales dedicados durante más de 20 años
al asesoramiento y apoyo a las empresas para un adecuado control
de los riesgos laborales y a la vigilancia del cumplimiento de la
normativa vigente de aplicación con el fin de reducir la
siniestralidad laboral.

Asimismo, tal como se esperaba, se observa la existencia
de dos variables latentes o factores que presentan carácter
bidimensional, la planificación y el control del sistema
de gestión, integrados por las dimensiones de planificación
preventiva y de emergencia y las dimensiones de control interno
y técnicas de
benchmarking, respectivamente, en concordancia con los supuestos
de partida. Asimismo, se observa que las puntuaciones factoriales
de los ítemes de cada subdimensión son muy altas,
estando situadas por encima de 0,5 y que el porcentaje de varianza
acumulada explicada es muy superior al 50%. Por otro lado,
se identificaron tres dimensiones integrantes del constructo de
Resultados que fueron denominados Resultados de Siniestralidad,
Resultados de Competitividad y Resultados Económico-Financieros
(Figura 7). Esta estructura fue comprobada posteriormente a través
de la realización de análisis factoriales confirmatorios.

Análisis de la Fiabilidad
El estudio de la fiabilidad indica el grado de consistencia interna
entre las múltiples variables que configuran la escala y
representa el grado en que los indicadores o ítemes de la
escala están midiendo las mismas construcciones o conceptos.
Con la finalidad de garantizar la máxima fiabilidad de las
escalas propuestas se calculó el coeficiente Alpha de Cronbach
y el Índice de Fiabilidad Compuesto para cada dimensión
crítica unidimensional identificada en el apartado anterior.
Tal como se puede observar en las Figuras 6-7, las ocho subescalas
en las que se estructura la gestión preventiva, así
como las tres subescalas del contructo Resultados, presentan coeficientes
de Alpha de Cronbach superiores al valor de 0,7, considerado nivel
de fiabilidad adecuado para contrastar relaciones causales (Nunnally,
1978). Asimismo, como se refleja en las Figuras 8-9, el Índice
de Fiabilidad Compuesto presenta en todos los casos valores superiores
al nivel mínimo de 0,6 recomendado por Bagozzi y Yi (1988).
Figura 8. Modelo Factorial Confirmatorio de Primer
Orden (Sistema de Gestión de la Seguridad).

Nota: valores t por encima de 1,96 indican que el
parámetro es significativo al 95%.
Análisis de la Validez
La comprobación de la validez de las escalas ha sido realizada
teniendo en cuenta la validez de contenido, la validez convergente
y la validez discriminante.
Las escalas resultan válidas en cuanto a contenido puesto
que fueron diseñadas a partir de una revisión exhaustiva
de la literatura existente sobre gestión preventiva y su
efecto en la competitividad de la empresa, tratando de utilizar,
en la medida de lo posible5, herramientas empleadas en estudios
previos. Una vez elaborado el instrumento de medida utilizado en
este trabajo, éste fue, además, sometido a un
proceso de depuración, como ya se ha comentado, a través
de la realización de entrevistas en profundidad con expertos
prevencionistas.
La validez convergente de un concepto valora el grado en el cual
dos medidas del mismo están correlacionadas (Hair et al.,
1999). La validez convergente puede analizarse a través de
los coeficientes de regresión factorial estandarizados entre
el conjunto de variables explicativas de la escala y su correspondiente
variable latente de saturación (Anderson y Gerbing, 1988).
Una condición fuerte de validez
convergente es que dichos coeficientes sean significativos al nivel
de confianza del 95%, para lo cual se requieren valores t superiores
a 1,96, y que el valor del coeficiente sea superior a 0,5. Los valores
de los coeficientes y los valores t aparecen recogidos en las Figura
8-9. En las mismas se puede observar que todos cumplen ambas condiciones,
confirmándose, por tanto, la validez convergente de las escalas
propuestas.
Figura 9. Modelo Factorial Confirmatorio de Primer
Orden (Resultados Empresariales).

Con respecto a la validez discriminante, la cual
indica el grado en que dos conceptos conceptualmente parecidos difieren,
ésta fue verificada siguiendo el enfoque propuesto por Anderson
y Gerbing (1988), consistente en estimar el intervalo de confianza
de los coeficientes de correlación existentes entre las ocho
dimensiones de la gestión preventiva, por un lado, y las
tres dimensiones de los resultados, por otro, teniendo en cuenta
el valor de este coeficiente y los errores estandarizados correspondientes,
para comprobar que ningún intervalo incluye a la unidad.
En las Figuras 8-9 se puede observar que ningún intervalo
incluye el valor 1 con lo que puede afirmarse la validez discriminante
de las escalas o, lo que es lo mismo, su capacidad para la medición
de conceptos diferentes.
Con la finalidad de confirmar el carácter bidimensional de
los conceptos planificación y control se efectuaron análisis
factoriales confirmatorios de segundo orden, observándose
que en todos los casos la existencia de dos factores o dimensiones
daba lugar a un mejor ajuste del modelo. Asimismo, se evaluaron
los parámetros lambda estandarizados resultantes y los intervalos
de confianza de las
correlaciones entre los factores al objeto de comprobar de nuevo
la validez convergente y discriminante (Figura 10). Comprobada la
bidimensionalidad de estos conceptos, se procedió a efectuar
un análisis factorial confirmatorio de tercer orden con el
objeto de comprobar que las seis dimensiones de política,
incentivos, formación, comunicación, planificación
y control convergen en una única variable
5 A pesar del auge concedido a la prevención de riesgos laborales
en los últimos años, se observa una escasez de herramientas
para medir la gestión preventiva sometidas a un proceso riguroso
de fiabilidad y validez. latente denominada sistema de gestión
preventivo. En la Figura 11 se puede
observar que el ajuste del modelo es satisfactorio. Los índices
de ajuste se encuentran, en su mayor parte, por encima de los valores
óptimos recomendados.
En concreto, el índice RMSEA presenta un valor inferior a
0,08, los índices BBNNFI CFI, IFI se sitúan por encima
de 0,9, mientras que los índices, GFI y AGFI se sitúan
ligeramente por debajo. Cabe decir, que dada la ausencia de total
consenso sobre el valor óptimo recomendado para cada índice
de ajuste hemos optado en este trabajo por adoptar la posición
más exigente y conservadora. Sin embargo, existen
otros planteamientos que relajan estas exigencias y que de haberse
fijado como criterios recomendados harían que la práctica
totalidad de los índices alcanzaran ese valor óptimo.
Así, por ejemplo, autores como Jöreskog y Sörbom
(1993), Mueller (1996) y Dawes et al. (1998) consideran suficientes
resultados superiores a 0,8 para los índices GFI y AGFI,
criterio que cumple el modelo. Adicionalmente, los
coeficientes de regresión del factor de gestión preventiva
son muy superiores a 0,5 y significativos al nivel de confianza
del 95%, confirmándose la validez convergente del concepto.
Así pues, se ha demostrado la fiabilidad y validez de la
escala empleada para la medición de la gestión preventiva,
siendo posible estructurar sus ítemes en seis dimensiones
referentes a las prácticas que a ella se vinculan (Figura
11), alcanzando de este modo uno de los objetivos de este trabajo.
Figura 10. Modelo Factorial Confirmatorio de Segundo
Orden (Sistema de Gestión de la Seguridad).

Figura 11. Escala de Medición del Sistema de
Gestión de la Seguridad (Análisis Factorial Confirmatorio
de Tercer Orden).

En cuanto a las dimensiones de Resultados, en este
trabajo se ha optado por considerar dichas dimensiones de forma
aislada puesto que el modelo factorial confirmatorio de segundo
orden arroja un peor ajuste. Además, esta elección
permite analizar la influencia del sistema de gestión de
la seguridad sobre cada factor de resultados identificado.
5.3. Estimación del Modelo Causal
Propuesto
Una vez evaluada la fiabilidad y validez y, por tanto, la idoneidad
de las escalas utilizadas para medir los conceptos de gestión
preventiva y resultados se procede a realizar la estimación
del modelo de ecuaciones estructurales propuesto con el fin de contrastar
las hipótesis planteadas. El contraste del modelo puede
observarse en la Figura 12. En la misma se observa que los índices
de bondad del ajuste superan los valores recomendados, permitiéndonos
afirmar que el modelo es adecuado. Asimismo, se observa que el sistema
de gestión de la seguridad ejerce una influencia directa,
positiva y significativa sobre los Resultados de Siniestralidad,
sobre los Resultados de Competitividad y sobre los Resultados Económico-
Financieros de la empresa, corrroborándose las hipótesis
H1, H2 y H3, respectivamente.
Figura 12. Resultados de la Estimación del
Modelo Propuesto.

6. CONCLUSIONES
Son múltiples los trabajos que reconocen el importante papel
desempeñado por la dirección de la empresa en la reducción
de la siniestralidad (Zohar, 1980; Hofmann y Stetzer, 1996; Rundmo,
1996; Dedobbeleer y Béland, 1998; Flin et al., 2000; Rundmo
y Hale, 2003; DeJoy et al., 2004). A pesar de ello, parece
observarse escasez de compromiso por parte de la misma que se refleja
en un bajo grado de implantación del sistema de gestión
de la prevención en las empresas, en la asignación
de limitados recursos a las actividades preventivas y en un cumplimiento
formal de las obligaciones con el único fin de evitar responsabilidades
legales, priorizando criterios de producción, al considerar
los recursos destinados a
la seguridad laboral como desembolsos ajenos al fin productivo de
la empresa, es decir, como gastos y no como una inversión.
En este trabajo se ha efectuado una revisión de la literatura,
con el fin de detectar correctas prácticas de gestión
de la prevención de riesgos laborales implantadas en empresas
con buenos resultados de siniestralidad. Este proceso permitió
elaborar y validar una escala de medición del sistema de
gestión de la
seguridad, proponiendo, así, una herramienta que permite
a las empresas valorar su grado de avance en este campo y las orienta
sobre aquellas áreas en las que han de avanzar si desean
mejorar sus niveles de seguridad. Dicha escala quedó finalmente
configurada por un total de 29 ítemes estructurados en ocho
dimensiones elementales: política de prevención, incentivos
para la implicación de los trabajadores, comunicación
y transferencia de información, formación en materia
de riesgos laborales, planificación preventiva, planificación
de emergencia, control interno y técnicas de benchmarking.
A su vez, se comprobó mediante la realización de análisis
factoriales confirmatorios de segundo orden que las dimensiones
de planificación preventiva y de emergencia, por un lado,
y las dimensiones de control interno y benchmarking, por otro, convergen
respectivamente en un único factor denominado, respectivamente,
planificación y control, alcanzando así uno de los
objetivos planteados en el estudio.
Asimismo, se analizó el efecto que este sistema de gestión
provoca sobre los resultados empresariales, observándose
que cuanto más desarrollado esté el sistema de gestión
preventivo de la organización mejores serán los resultados
no sólo de siniestralidad, sino también los de competitividad
y económico-financieros.
Un sistema de gestión de la seguridad laboral, tal como fue
estructurado, tiene una incidencia positiva sobre la siniestralidad
de la empresa, reduciendo los daños tanto personales como
materiales. De esta forma, reduce los períodos de absentismo,
mejora la satisfacción de los trabajadores y, consecuentemente,
disminuye la posibilidad de abandono de la empresa, manteniendo
en la misma trabajadores con conocimientos específicos difíciles
de reemplazar. Asimismo, se observa la incidencia positiva del sistema
de gestión sobre los resultados de competitividad, indicando
que cuanto más desarrollado esté dicho sistema dentro
de la empresa: 1) mejor será la calidad de los productos
o servicios prestados por la misma (puesto que requiere la elaboración
de procedimientos de trabajo, instrucciones de trabajo, planificación
y control de los trabajos); 2) mejor será su productividad
como consecuencia de las mejoras de calidad y de la reducción
de costes financieros y costes de oportunidad derivados de pérdidas
de producción y de negocio provocados por los accidentes;
3) mejor será la satisfacción de los clientes y la
reputación e imagen de la empresa, al ser la seguridad laboral
un valor importante de la sociedad; 4) mejor será su grado
de innovación, debido a las innovaciones tecnológicas
y organizativas derivadas de las mejoras de seguridad. Finalmente,
se observa que cuanto más avanzado es el sistema de gestión
implantado, más satisfechas están las organizaciones
con los indicadores económicos y financieros,
poniendo de manifiesto la influencia positiva de la gestión
preventiva sobre el crecimiento de la cuota de mercado y, por tanto,
de la posición de la empresa, sobre el crecimiento de los
beneficios, el margen de beneficios sobre ventas y, en definitiva,
sobre la rentabilidad de la empresa.
Los efectos de los accidentes de trabajo sobre el capital humano
y el capital relacional son de especial relevancia para la gestión
empresarial, puesto que se trata de recursos intangibles de la organización,
difíciles de imitar o reproducir por otras empresas que permiten
alcanzar una ventaja competitiva sostenible a lo largo del tiempo
y, por tanto, son considerados factores claves para el éxito
y
supervivencia de la empresa en el mercado (Salas, 1996; Fernández
et al., 1998).
Los accidentes de trabajo pueden suponer pérdida de empleados
clave, llegando a comprometer la sostenibilidad de la empresa. Además,
crean una mala imagen de la empresa y una posible pérdida
de mercado, llegando incluso a ser irreparable. Es por ello que
la seguridad y salud laboral en la empresa ha de convertirse en
un elemento de afianzamiento de su prestigio y confianza con los
agentes externos con
los que se interrelaciona y que están condicionando su futuro.
De este modo, la gestión del riesgo laboral, lejos de constituir
una carga para la empresa, constituye un factor de productividad
y un ingrediente necesario para mejorar la competitividad empresarial.
En definitiva, las empresas deberán implantar un
sistema de gestión de la seguridad laboral que combine la
reducción de la siniestralidad con la creación, desarrollo
o mantenimiento de una ventaja competitiva sostenible, mejorando
su rentabilidad futura, al reducir costes de operación, evitar
responsabilidades y, sobre todo, desarrollar los intangibles de
la
organización.
AGRADECIMIENTOS
Este trabajo forma parte de los siguientes proyectos financiados
en Convocatorias Públicas:
- “Integración de la prevención de riesgos laborales
en la dirección estratégica de la empresa”,
financiado por el Gobierno del Principado de Asturias (Consejería
de Industria y Empleo y Consejería de Educación y
Ciencia).
- “Factores determinantes del desarrollo de la gestión
preventiva en las empresas españolas”, financiado por
la Universidad de Oviedo.
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