Para el desarrollo de una correcta ergonomía,
para un buen conocimiento del entorno del hombre y que este impacte
adecuadamente sobre él, hace necesario conocer las dimensiones
de las distintas estructuras y partes del cuerpo humano, ya que
en función de que estas medidas se hayan calculado correctamente
conseguiremos que el entorno que rodea al individuo impacte negativamente
de forma mínima.
Una de las primeras conclusiones que se obtiene es que debemos
conocer un amplio número de datos antropométricos
del individuo, pero a medida que aumentamos el número de
datos que queremos obtener se hace esta tarea más complicada.
Elegir el tamaño de la muestra, conocer la variabilidad
de los datos, conocer la distribución de los mismos entre
la población,… Damon, “ si se desea describir
a un grupo con propositos de ingeniería humana, las diez
dimensiones principales a tomar son, por orden: estatura, peso,
altura en posición sedante, distancia nalga rodilla, nalga
popliteo, separación entre codos, separación entre
caderas, también posición sedante, altura de rodillas,
de popliteos, y anchura de muslos.”
Las medidas de referencia no deben ser rígidas, deben aceptarse
desviaciones correspondientes a las propias características
del individuo en cuanto a la ropa que vista por ejemplo. Si no
las tomamos podemos encontrarnos con problemas de adecuación
de la persona al puesto de trabajo.