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La biosfera

 

EL PROBLEMA DEMOGRÁFICO Y LOS ALIMENTOS
Frenar el crecimiento incontrolado de la población del planeta es el principal problema ambiental al que se enfrenta la humanidad en el siglo XXI. Dentro de 100 años la población del planeta habrá alcanzado los 10.000 millones de habitantes. La pregunta es si habrá suficientes alimentos y otros recursos naturales para ese número de personas. En lo que se refiere a los alimentos, todas las previsiones aseguran que sí. Conseguir una agricultura viable o sostenible es, por tanto, un importante reto para la especie humana. Sin embargo, los problemas serían menores si el crecimiento demográfico disminuyera. La relación del crecimiento demográfico con la utilización de los recursos de la biosfera queda esquematizada en las siguientes igualdades:

  • Más población, más agricultura y más ganadería = menos bosques.
  • Más población y más superficie urbanizada = menos superficie forestal y agrícola.
  • Más población y más utilización de recursos = más cantidad de residuos y mayor riesgo de contaminación.

LOS RECURSOS VEGETALES: LA AGRICULTURA

En la actualidad, hay sociedades primitivas o con escaso desarrollo que llevan a cabo una agricultura rudimentaria o tradicional. Por el contrario, en las sociedades desarrolladas se han perfeccionado mucho los métodos agrícolas con la introducción de los cultivos intensivos. Los cultivos pueden ser de secano, si no requieren más agua que la que les aporta la lluvia, o de regadío, si necesitan un aporte suplementario de agua. Los cultivos forzados son un caso especial de los cultivos de regadío que se llevan a cabo bajo láminas de plástico (invernaderos), utilizando técnicas modernas de riego por goteo y gran cantidad de fertilizantes y plaguicidas. Los países desarrollados han conseguido aumentar mucho la superficie de cultivo, gracias a la aplicación en las labores agrícolas de una maquinaria muy especializada, así como abonos sintéticos. En los cultivos actuales no sólo influye el mayor o menor desarrollo tecnológico del país productor, sino también la calidad del suelo, es decir, su fertilidad. En la Tierra, únicamente el 11% de la superficie total del suelo no plantea problemas para la agricultura. El resto del terreno no puede ser usado de forma directa, por ser demasiado húmedo, demasiado seco, poco profundo, demasiado frío o muy pobre en nutrientes.
Europa es el continentes que dispone de la mayor proporción de suelo fértil (36%) y alberga el 31% del suelo cultivado en la actualidad en el planeta. Un caso extremo es el de África, que pudiendo tener un 16% de superficie cultivable, sólo cuenta con un 6% debido a la sequía. Son los países del hemisferio Norte los principales productores de alimento. Así Norteamérica encabeza la producción de maíz, Europa la de patatas, cebada y centeno y Asia la de arroz, trigo, sorgo, batata y soja. Los cereales como el trigo, el arroz, el maíz, la cebada, el sorgo, la avena y el centeno ocupan el 70% de los terrenos de cultivo actuales.

LOS RECURSOS ANIMALES: LA GANADERÍA

Los pueblos primitivos actuales mantienen todavía una ganadería de tipo nómada, consistente en desplazarse con sus rebaños en busca de pastos. Sin embargo, las sociedades más avanzadas utilizan métodos de explotación ganadera altamente perfeccionados. En las regiones húmedas o de regadío, el ganado se cría de forma intensiva, recogido en establos y cuidadosamente seleccionado por razas para conseguir máximos rendimientos de carne, leche y huevos. En las regiones secas el cuidado del ganado se hace de forma extensiva, es decir, manteniéndolo libre en grandes rebaños como ocurre en Argentina y Estados Unidos. El forraje utilizado por el ganado en entornos naturales (pastos y bosques) no suele presentar un elevado gasto energético. Tampoco produce efectos catastróficos en los ecosistemas. Sin embargo, cuando el ganado es alimentado con cereales, el gasto energético aumenta considerablemente. Cerca del 40% de la producción mundial de cereales se emplea en la elaboración de piensos. La carne es responsable del 16% de la dieta proteica humana, y los productos lácteos, del 9,5%. Los ganados que más se utilizan como fuente de proteínas son el vacuno, el equino, el ovino, el caprino y el porcino, a los que hay que añadir las aves.

LOS RECURSOS MARINOS: LA PESCA

A partir de mediados de siglo, el ritmo de la captura de especies marinas ha ido aumentando entre un 6 y un 7% anual. Según la FAO, los peces y otros animales acuáticos suministran, por término medio, el 6% de las proteínas totales de la dieta de la humanidad y el 17% de las de procedencia no vegetal. Esta enorme demanda ha supuesto, en ciertas ocasiones, el agotamiento de algunas de las zonas tradicionales de pesca (pesquerías). La sobrepesca es la responsable de la disminución alarmante en el Atlántico Norte de los bancos de ciertas especies como arenques, hipoglosos, bacalaos o abadejos. A ello están contribuyendo ciertos aparejos de pesca (redes de arrastre de fondos o grandes redes de deriva) que dañan los ecosistemas oceánicos y provocan una merma de la biodiversidad marina. Dada la situación se está estudiando la explotación de nuevos caladeros y de nuevas especies. El peso total de la pesca capturada ha pasado de los 20 millones de toneladas en 1938 hasta más de 70 millones en la actualidad. Además, cada año la industria pesquera captura más de 27 millones de toneladas de fauna marina sin valor comercial (aves, tortugas, mamíferos marinos), que luego, ya muerta, es arrojada al mar. Es la llamada pesca sucia. Una alternativa a la pesca es la acuicultura, cuya producción alcanzará los 60 millones de toneladas en el año 2000. Esta actividad puede definirse como la cría controlada, con fines comerciales, de algas y animales acuáticos en zonas naturales o artificiales.

LOS IMPACTOS AMBIENTALES DE LA AGRICULTURA Y LA GANADERÍA

Los avances alcanzados por la agricultura y la ganadería ocasionan impactos muy negativos sobre el entorno. Las principales actividades causantes de estos impactos son los regadíos, la agricultura intensiva, las roturaciones, la quema de rastrojos, las explotaciones ganaderas y las construcciones rurales.

  • Los regadíos

Los efectos más perjudiciales son:

  • Los impactos sobre la calidad y cantidad de las aguas superficiales y subterráneas.
  • La erosión de los suelos. Se produce a causa del agua o del viento.
  • Efectos sobre la fauna y la flora. Los regadíos pueden causar la desaparición de especies de la flora y la fauna autóctonas, así como de aves migratorias.
  • Los impactos en el paisaje. Están causados por las instalaciones para los sistemas de regadío, como las acequias, los canales o los aspersores.
  • La agricultura intensiva

Los cultivos de este tipo emplean grandes invernaderos de plástico para conseguir varias cosechas anuales. Estas instalaciones producen los mismos impactos que los regadíos, e incluso los superan en intensidad. Es frecuente que los plásticos, que se cambian cada año, se quemen (en lugar de reciclarse) lo que produce gran cantidad de humos y gases tóxicos.

  • Las roturaciones

Consisten en la eliminación de la vegetación natural, para instalar en su lugar un cultivo. Ello implica la desaparición de la flora y la fauna autóctonas y la destrucción de los paisajes.

  • La quema de rastrojos

Es una práctica agrícola propia de los cultivos extensivos, y muy común sobre todo en los países mediterráneos. Los incendios suelen propagarse a otras zonas a partir de rastrojos mal apagados. También destruyen el horizonte superficial del suelo, con la pérdida de fertilidad a largo plazo que ello implica.

  • Las explotaciones ganaderas

Producen impactos a varios niveles:

  • La contaminación de las aguas superficiales. La práctica habitual de verter el estiércol y las aguas de la limpieza de los establos a los ríos, convierte las instalaciones ganaderas en una causa muy importante de la contaminación de las aguas superficiales.
  • La acumulación y la eliminación de estiércol y purines (estiércol líquido). Los estercoleros incontrolados o mal regulados tienen un gran impacto visual, pueden producir gases tóxicos y son un foco de infección por microorganismos patógenos para personas y animales. Otro foco potencial de enfermedades son los restos de los mataderos o los animales muertos.
  • Los ruidos y los malos olores en las explotaciones  ganaderas.
  • La contaminación del suelo. Un exceso de estiércol o purines puede superar la capacidad de transformación normal de los descomponedores.
  • El exceso de carga ganadera, puesto que el exceso de animales puede producir graves impactos, en ocasiones irreversibles.
  • Las construcciones rurales

En la actualidad, los nuevos materiales y diseños, ajenos al entorno, han alterado la estética de los paisajes urbanos y rurales, causando un fuerte impacto paisajístico.

 

 

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