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DEFINICIÓN:

  • Reacción natural ante la pérdida de una persona, objeto ó evento significativo. Incluye componentes físicos, psicológicos y sociales, con una intensidad y duración proporcionales a la dimensión y significado de la pérdida
  • Es un proceso normal, por lo que, en principio no se requiere del uso de psicofármacos ni de intervenciones psicológicas para su resolución
  • Es el único desorden psiquiátrico funcional con una causa conocida, características distintivas y un curso normalmente predecible
  • La muerte significa desaparición y pérdida de una persona querida y conduce a un trabajo de duelo
  • Pero en nuestra sociedad occidental la muerte de las personas mayores es clandestina igual que la de los enfermos. La ceremonia religiosa mantiene un cierto ceremonial, pero las personas enlutadas tienen dificultades para expresar la pena que sienten
  • Hasta hace poco tiempo era costumbre el “luto”. En algunos pueblos era estrictamente riguroso
  • No es que ahora tenga menos repercusión la muerte sobre nuestras familias, sino que sus consecuencias son secretas y se inscriben frecuentemente en el ámbito familiar, como un “secreto de familia”, muy pesado, ya que no se puede expresar. El duelo hace pensar en la muerte y por tanto tiene mala prensa
  • Para que se produzca el duelo debe de haber relación de importancia e interés por la persona que fallece, lazos de unión estrechos
  • El duelo nos hace pensar en nuestras limitaciones, nuestra finitud, nuestra propia muerte y nos invita a hacer “el trabajo de la muerte”, esto es, el trabajo psíquico de preparación a nuestra propia desaparición
  • La muerte imprime al duelo un carácter particular en razón a su:
      • Radicalidad
      • Irreversibilidad
      • Universalidad
      • Implacabilidad
  • Una separación no mortal deja siempre abierta la esperanza del reencuentro
  • Para Freud, la muerte propia es irrepresentable, y cada vez que hacemos un intento de ello, nos podemos dar cuenta que lo observamos como un espectador. Por eso, la escuela psicoanalítica defiende que nadie en el fondo cree en su propia muerte o, lo que es lo mismo, en el inconsciente cada uno de nosotros está convencido de su inmortalidad. Pero la muerte, la propia muerte, coloca a cada uno en una posición de conflicto máximo y continuo. Las 2 posiciones son diametralmente opuestas: el consciente cree en ella, el inconsciente no; ello implica un trabajo psíquico incesante para conservar en equilibrio los 2 términos del conflicto y asegurar el dominio, siempre frágil, del yo sobre las creencias profundas irreales
  • La transformación de las costumbres ha hecho del duelo, que era antes una situación social, un acontecimiento casi individual. Ahora indica, con más frecuencia, el aspecto interior de la pérdida y el trabajo íntimo que entraña, que la situación social y los usos que la rodean
  • Toda pérdida tiene que ser reconocida, poco a poco aceptada y seguida de modificaciones internas que permitan nuevas perspectivas
  • El duelo es necesario para poder continuar viviendo, para separarse de la persona perdida, conservando lazos diferentes con ella y para reencontrar la libertad del funcionamiento psíquico. El trabajo del duelo es siempre necesario y su bloqueo y sus perturbaciones pueden conducir a serias dificultades
  • El duelo es siempre penoso y doloroso:

“Siempre somos golpeados en lo más querido, como si el único delito fuese amar” (J. Rostand)

  • El duelo es universal, como lo es la muerte. Toda sociedad, desde la más tradicional hasta la más moderna, dispone de ciertas costumbres ó ritos cuando una persona muere
  • El duelo precisa un tiempo para su elaboración que es difícil de determinar
  • Parkes y Bowlby (investigadores del campo del duelo), afirman que:
      • El duelo es consecuencia de nuestros apegos afectivos
      • La intensidad del duelo es proporcional a la fuerza del apego, no depende de la naturaleza del objeto perdido, sino del valor que se le atribuye

SIGNIFICADO DEL DUELO:

1ª FUENTE COGNITIVA DE DUELO:
            Serian todas las expresiones tempranas e individuales, pre, peri y postnatales representadas por:

  • La pérdida del paraíso terrenal representado por el claustro materno, que tiene lugar en el momento del parto, lo que denominó Otto Ranck como un “trauma del nacimiento”, expresado mediante los gritos y el llanto del recién nacido. Bernanos dice que el hombre en el momento del parto sufre angustia, es como una primera agonía de la que no tenemos recuerdos
  • Otro duelo importante lo constituye la necesaria ruptura de la “simbiosis madre-hijo”. Hay una “pérdida del cuerpo materno”
  • Más tarde, es el duelo por la pérdida del “cuerpo infantil” que experimenta el púber-adolescente

2ª FUENTE COGNITIVA DE DUELO:
            Serian la mayoría de las experiencias mixtas psicosociales como son:

  • El duelo ante la “pérdida de valores” dentro del cual cabría considerar:
      • El miedo a la condenación, el miedo a la pérdida del amor y la dependencia del ser supremo, del absoluto, en definitiva de Dios
      • Los conceptos de honra, de honor
  • El duelo como sentimiento de pérdida de objetos psíquicos ó “nivel psicosocial” del duelo. Estaría representado por:
      • La pérdida del prestigio profesional
      • La pérdida de la salud
      • La pérdida de la actividad, como necesidad básica del hombre, materializada por la “pérdida del trabajo”
  • El duelo como sentimiento de pérdida de objetos físicos ó seres vivos no humanos. La gama de duelos que pueden tener lugar desde ésta perspectiva son muchos, estando muy vinculados a niños, adolescentes y ancianos:
      • Pérdida de objetos a los que  tenemos especial cariño ó momentos ó recuerdos que han sido particularmente placenteros
      • Las transformaciones corporales de los adolescentes y de los ancianos, éstos últimos junto con sus déficit (motores, sensitivos, cognitivos ...)

3ª FUENTE DE DUELO:
            Ésta fuente, más que como experiencia de pérdida, es vivida por el individuo como “experiencia de amenaza de pérdida de objetos psíquicos”. Se podrían considerar:

  • El miedo a “la amenaza de pérdida de la vida”, origen de “angustia pánica”
  • El miedo a la “amenaza de pérdida de la razón ó de la conciencia”, también fuente importante de angustia

FASES DEL DUELO:

1.- LOS PRIMEROS MOMENTOS:

  • Se corresponde con el choque inicial
  • A veces provoca vértigos, náuseas u otras alteraciones neurofisiológicas, como temblor ó alguna irregularidad en el ritmo cardiaco y la persona puede encontrarse “como flotando sobre una nube”. Muy graficamente, Angagneur llama a ésta fase “de sideración”
  • La persona nos sorprende con su incapacidad, por ejemplo, para hacer una llamada de teléfono y comunicar a su familia el fallecimiento
  • La Sideración repercute sobre 3 registros:
      • El afecto, con una sensibilidad anestesiada
      • El intelecto está paralizado, inhibido
      • El fisiológico, donde los sentidos están embotados
  • Con el anuncio del fallecimiento de un ser querido la primera reacción suele ser el rechazo, la incredulidad, que puede llegar hasta la negación, manifestada por un comportamiento tranquilo e insensible ó por el contrario, exaltado
  • Éste periodo es un paroxismo; es la comunicación primaria del choque de la muerte y puede conducir a diversos estados morbosos. Argullol escribió:

“Tras la pérdida de alguien a quien se considera imprescindible, uno desea desvanecerse y, también, arrasar el mundo entero. El dolor es la consecuencia de no llevar a la práctica ninguno de los 2 casos”

  • Se trata de un sistema de defensa primario. La persona que ha sufrido la pérdida, activa inconscientemente un bloqueo de sus facultades de información, receptores y emisores: no envía ni recibe ningún mensaje. Se necesita un tiempo para elaborar una estrategia frente a lo imprevisto, lo impensable, lo inaceptable, para protegerse de ello
  • Éste estado de choque desencadenado por el anuncio de la muerte de una persona querida, es a la vez físico y psíquico. El choque es muy violento en caso de muerte súbita y más moderado si la muerte era más ó menos esperada
  • La ausencia de ésta reacción de choque, traduce el rechazo de la realidad y bloquea todo el trabajo del duelo
  • Ésta fase suele ser de muy corta duración. Se extiende por lo general, desde el anuncio de la muerte hasta la terminación de los honras fúnebres
  • Entre las funciones de las honras fúnebres, está la de operar como un ritual de despedida, consolidar la realidad de la pérdida, facilitar la expresión de apoyo, amor y solidaridad de la comunidad hacia los dolientes y constatar la separación del muerto de los vivos

2.- ETAPA CENTRAL: EL ESTADO DEPRESIVO DEL DUELO:

  • Constituida por una auténtica depresión que se instala más ó menos rápidamente después del acaecido fallecimiento y que va a durar algunos meses, incluso años, en el caso de complicaciones en la elaboración del duelo
  • No comienza inmediatamente después de la pérdida
  • Comienza tras el choque, cuando la pérdida ha sido realmente aceptada
  • Todas las situaciones en las que el rechazo es en gran medida mantenido, como, por ejemplo, la ausencia de aflicción ó la elección precipitada y prematura de un objeto sustitutorio, hacen que la persona no pueda elaborar el cuelo correctamente porque éste pasa necesariamente por la depresión
  • El sufrimiento depresivo del duelo es la expresión y la consecuencia del trabajo de liberación que se realiza necesariamente después de la pérdida de un ser querido. Es la esencia misma del trabajo del duelo
  • Llega un momento, en el que la persona en duelo retoma las ganas de vivir, ganas de descubrir nuevos objeto, de establecer nuevos lazos

3.- ETAPA FINAL DEL DUELO: EL PERIODO DE RESTABLECIMIENTO:

  • Comienza cuando el sujeto mira hacia el futuro, se interesa por nuevos objetos, es capaz de volver a sentir nuevos deseos y de expresarlos
  • Éste periodo de adaptación se manifiesta por el desarrollo de nuevas relaciones sociales. Se separa de los objetos personales del fallecido, guardando solamente los que considera como particularmente evocadores y significativos
  • La persona acepta salir y ver progresivamente amigos y parientes
  • El estado depresivo se disipa, el dolor y la pena van disminuyendo, la persona experimenta un alivio:

“Cuando hayas terminado de aceptar que tus muertos se murieron, dejarás de llorarles y los recuperarás en el recuerdo, para que te sigan acompañando con la alegría de todo lo vivido...”
                                                                       (Trossero)

  • El final del duelo se manifiesta esencialmente por la capacidad de nuevo de amar
  • En esta fase es importante no tomar decisiones importantes. Un nuevo matrimonio en esta fase suele tener un carácter sustitutivo y defensivo y no es expresión de resolución de duelo. El nuevo matrimonio tiene muchas posibilidades de fracasar y la persona puede encontrarse con 2 problemas. Otras veces puede ser el deseo impulsivo de vender la casa por los recuerdos que le traen.
  • Quizás merezca la pena analizar los sentimientos de culpa, muy frecuentes y que pueden entorpecer la elaboración correcta del duelo.
  • Los familiares suelen pensar que no han hecho todo lo posible por cuidarle bien, aunque se hayan esmerado y le hayan cuidado hasta la extenuación.
  • Es muy importante contactar con los familiares en el período del duelo, para aclarar dudas que quedan en el aire y que pueden generar sentimientos de culpa intensos
  • Es importante sentarse con calma, escuchar atentamente a los familiares e intentar desculpabilizarlos. Para ello, muchas veces no hace falta más que decir la verdad
  • Los sentimientos de culpa a veces tienen que ver con un deseo, más o menos subconsciente, expresado verbalmente o no, de que el enfermo muriese. Hemos visto muchas veces casos en los que esperaban impacientes que su cónyuge muriese para normalizar otra relación semiclandestina.
  • La mayoría de las veces, sin embargo, esta idea suele llegar ante el agotamiento que supone el cuidado prolongado de estos enfermos.
  • Debemos hacer saber a estos familiares que es legítimo y normal haber pensado alguna vez de esa manera.
  • Evidentemente, si se detecta algún aspecto paranoide, deberemos convencer a esa persona de que la muerte de su ser querido no ha tenido nada que ver con su deseo.

FACTORES QUE CONDICIONAN EL DUELO:

 

  • 1.- Factores ligados a la causa y la modalidad de la muerte:
    • 1.1.- Edad.- Cuando se muere a una edad avanzada, hay un sentido de mayor aceptación, porque la persona ha completado su ciclo cronológico. Es más doloroso la muerte de un niño ó persona joven. La reacción de duelo de unos padres ante la pérdida de un hijo es más compleja y de mayor duración e intensidad
    • 1.2.- Duración de la enfermedad mortal y de  la agonía
    • 1.3.- Carácter de la muerte
    • 1.4.- Aspecto del cadáver.
  • 2.- Factores preexistentes a la enfermedad mortal:
    • 2.1.- Tipo de relación afectiva con el difunto: la intensidad de la pena estará relacionada con la intensidad del vínculo afectivo con el fallecido
    • 2.2.- Grado de parentesco
    • 2.3.- Grado de dependencia económica, psicológica, social, en relación con el difunto
    • 2.4.- Sentimientos de culpa
    • 2.5.- Sexo del superviviente: generalmente las mujeres soportan mejor la situación de la pérdida que los hombres
    • 2.6.- Personalidad del superviviente
    • 2.7.- Soporte social: será más fácil elaborar el duelo en las personas que tienen amigos y que habitualmente realizan actividades sociales, que aquellos más solitarios
    • 2.8.- Presencia ó no de otras experiencias de duelo: cuando se presenta un duelo sobreañadido a otro sin terminar de elaborar, hay más posibilidades de complicaciones
    • 2.9.- Presencia ó no de factores culturales que permitan la expresión de duelo
    • 2.10.- Carácter y estilo de vida de la persona fallecida:

TIPOS DE DUELO.-

1.- DUELO ANTICIPADO:

  • El duelo no comienza en el momento de la muerte, sino bastante antes, generalmente en el momento de hacerse el diagnóstico y emitirse el pronóstico de incurabilidad
  • Cuando se comunica la noticia de enfermedad incurable se suceden 2 cosas: tristeza infinita por lo que se acaba de oír, y una adaptación más ó menos inconsciente, a la mueva situación que se acaba de crear
  • A partir de este momento comienza el llamado duelo anticipatorio, término que fue usado inicialmente por Lindemamn, para indicar aquellas fases anticipatorias de duelo, que facilitan el despego emotivo, antes de que ocurra la muerte
  • Es vivido por el enfermo y sus familiares, sobre todo en el caso de enfermedades terminales. Ayuda a tomar conciencia de cuanto está sucediendo, a librar los propios estados de ánimo, y a programar el tiempo, en vista de la inevitable muerte
  • El duelo anticipado ofrece a las personas implicadas la oportunidad de compartir sus sentimientos, y preparar la despedida
  • Puede aumentar la intensidad, a medid que se hace más inminente la pérdida esperada. Sin embargo, en algunos casos, sobre todo cuando se retrasa la pérdida, puede agorarse el duelo anticipado, haciendo que el individuo muestre menos manifestaciones de duelo agudo, cuando tiene lugar la muerte real
  • Una vez que se ha agotado el duelo anticipado, puede ser difícil restablecer la relación anterior
  • Es importante que cada profesional del equipo sepa reconocer la tensión a la que están sometidos los familiares, que, aunque están deseando cuidar y hacer todo lo posible por el paciente, sin embargo, están traumatizados por las remisiones y recaídas, que son tan frecuentes
  • El duelo anticipado puede resultar atenuado, por la esperanza de que no va a producirse la pérdida, aunque un largo periodo de anticipación puede aumentar la ambivalencia de la persona hacia la pérdida anticipada, haciendo, así, más compleja la relación y el curso posterior del duelo
  • El Pre-Duelo, según Alizade, es diferente al duelo anticipatorio. Éste se caracteriza porque es un duelo que se instala no frente a alguien que va a morir ó ya está muerto, sino frente a alguien que ya no es más, como hacía poco era, que alguien que ha modificado su carácter, su cuerpo, en forma negativa
  • El Pre-Duelo sería un duelo completo en sí mismo, que consiste en que ha muerto definitivamente el ser querido “en estado de salud”. El que está al lado ahora ha sido transformado por la enfermedad

2.- DUELO RETARDADO, INHIBIDO Ó NEGADO:

  • Se da en aquellas personas que en las fases iniciales del duelo parecen mantener la calma y el control de la situación, sin dar signos aparentes de sufrimiento
  • En algunos casos, es la preocupación de ayudar a los familiares y de atender las diligencias exigidas por las circunstancias, que no les dejan tiempo para ocuparse de sí mismos
  • En otras circunstancias, el duelo diferido es experimentado por aquellas personas que se vuelcan en actividades frenéticas para no tener que pensar en lo que ha sucedido. Tras meses ó años, basta un recuerdo ó una imagen para desencadenar el duelo irresuelto que llevan dentro
  • Es potencialmente patogénico el duelo cuya expresión es inhibida, ó negada, porque la persona, simplemente, no afronta la realidad de la pérdida
  • Es normal que en algunas fechas muy señaladas como, navidad, ó aniversarios... se produzca una agudización del sufrimiento, independientemente de que el duelo se dé de manera adecuada

3.- DUELO CRÓNICO:

  • Se arrastra durante años: el sobreviviente es absorbido por constantes recuerdos y es incapaz de reinsertarse en el tejido social

4.- DUELO COMPLICADO:

  • Es frecuente sobre todo en niños durante el periodo de lactancia y también en el anciano
  • Acentúan los procesos de interiorización, culpabilidad ó favorecen la somatización (cefaleas, hipertiroidismo, astenia, insomnio, asma, etc ...) y bloquean el trabajo del duelo durante un tiempo más ó menos prolongado

5.- DUELO PATOLÓGICO:

  • Perturba fuertemente la actividad mental, y por tanto, alteran gravemente el sentimiento de personalidad.
  • Las reacciones que pueden indicar duelo patológico son:
    • Cuando la persona tiene un historial de enfermedad depresiva, trastorno de personalidad o que ha tenido intentos de suicidio anteriores.
    • Cuando la persona en duelo habla con frecuencia de suicidio o persiste en una actitud de total impotencia o de muy baja autoestima.
    • Cuando la persona en duelo, meses después de la muerte, se siente ignorada con la sensación de no haber recibido soporte y ayuda durante la enfermedad.
    • Cuando aparentemente vuelve la persona en duelo a restablecer su vida y retrocede sin ninguna razón aparente.
    • Cuando vienen a la consulta con mucha frecuencia, para cosas triviales, no se encuentra causa orgánica y sin embargo niegan cualquier tipo de angustia mental o emocional.
    • Cuando se sospecha que aumenta el consumo de alcohol, o cuando está tomando muchos tranquilizantes o hipnóticos no prescritos por el médico.
  • A estas reacciones se pueden añadir:
    • Cuando la persona se estanca en un comportamiento de negación estoica más allá de los primeros meses.
    • Cuando se detecta un comportamiento antisocial o psicótico.
    • Cuando se instala una esperanza crónica continuada de retorno de la persona amada, comportándose como si estuviese presente.
    • Cuando se producen sueños repetidos sobre tentativas de salvar o destruir a la persona amada.
    • Cuando, persistentemente, se busca el distanciamiento de situaciones que pudieran recordar la pérdida del afligido.
  • Es poco probable que reacciones de este tipo se resuelvan espontáneamente; si no se tratan, pueden progresar hasta una depresión prolongada, el aislamiento social, y también el suicidio.
  • Formas de duelo patológico según Thomas:
      • Duelos delirantes.- Se caracteriza por la negación. Para el sobreviviente el difunto sigue estando vivo.
      • Duelos melancólicos.- Predomina la depresión.
      • Duelos maníacos.- El dolor se considera inútil, puesto que “la muerte no tiene importancia” y el difunto, por otra parte, no ofrecía en vida ningún interés.
      • Duelos obsesivos.- Predominan los sentimientos de culpabilidad. El sobreviviente se siente indigno, se vuelve agresivo contra sí mismo y contra los demás, lo que no es sino una doble manera de expresar su hostilidad hacia la muerte.
      • Duelos histéricos.- El sobreviviente no puede alejar al difunto de su pensamiento, se identifica con él, revive su enfermedad y su muerte, trata de parecérsele.

6.- DUELO COLECTIVO:

  • Reacciones de pena colectiva ocurren cuando muere por ejemplo un ídolo como John  Lennon, o un presidente como Kennedy...
  • El duelo se experimenta de forma colectiva cuando varias personas comparten similares sentimientos al mismo tiempo.

7.- DUELO TRAS LA CATÁSTROFES:

  • La muerte en ocasiones, pierde su trascendencia en casos de desastre y puede convertirse en un espectáculo dantesco, por las connotaciones que le da la prensa amarilla, que solo busca el dato sensacionalista.
  • Hay que poner coto a esa insensata carrera de los medios de comunicación.
  • Las personas que no mueren en la tragedia requieren un cuidado especial pues sus vidas quedarán marcadas para siempre.

INTERVENCIÓN Y SOPORTE A LAS PERSONAS EN DUELO:

  • Los objetivos a alcanzar con la intervención con las personas en duelo pueden esquematizarse así:
      • Mejorar la calidad de vida del sufriente
      • Disminuir el aislamiento social
      • Disminuir el estrés
      • Aumentar la autoestima
      • Mejorar la salud mental y psíquica (prevenir enfermedades)
  • Worden describe 4 procesos que deben atravesar quienes sufren una pérdida antes de reencontrar el equilibrio:
    • 1.- ACEPTAR LA REALIDAD DE LA PÉRDIDA.-
      • Es la premisa más evidente, pero el paso más difícil. Hay resistencias a corto y largo plazo a la hora de aceptar la irreversibilidad de la pérdida. Favorecen este proceso el hecho de ver y tocar el cadáver y asistir a la ceremonia fúnebre.
      • Es preciso familiarizarse con el proceso del duelo; pero esto no es fácil en la sociedad actual que no obliga a actuar como si la muerte no existiese.
      • Evitar las frases hechas: “trata de olvidar”, “Dios lo ha querido así”, “solo los buenos mueren jóvenes”, “ahora es más feliz en el cielo”, etc. No ayudan para nada y pueden herir o desconcertar, porque no se puede olvidar de golpe una vida tejida de afectos.
      • No se puede minimizar el sufrimiento por una pérdida.
      • Cuando la aceptación no se produce, se puede llegar incluso a la “momificación”: que es seguir actuando como si el difunto siguiera vivo
      • Esta aceptación necesita tiempo, ya que ha de ser asumida no sólo de forma intelectual, sino también emocional. 
    • 2.- DAR EXPRESIÓN AL DOLOR PRODUCIDO POR LA PÉRDIDA:
      • es necesario dar lugar a los desahogos
      • hay que ponerse en el lugar de quien atraviesa un duelo. El proceso estará favorecido por un oyente que sabe ofrecer comprensión y empatía: “Es comprensible que te sientas así”...
      • Stearns considera empática la persona que:
        • “No se siente embarazada por tus lágrimas, no da fáciles consejos, mantiene una presencia cálida, te recuerda tus puntos fuertes cuando los olvidas, escinda tu crecimiento, comparte tu humanidad, no tiene miedo de confrontarte cuando lo cree necesario y sabe que el duelo no es una enfermedad”.
        • Con frecuencia se abusa de psicofármacos para controlar la ansiedad del doliente, “Narcotizar el sufrimiento”, pero no hace que desaparezca sino que lo pospone. El uso de estos medicamentos debería de estar reservado para casos muy puntuales y por períodos breves.
        • Normalmente estos medicamentos son solicitados por los familiares, hay que saber informarles que deben ser prescritos con prudencia:
          • Los inductores del sueño solo se deben prescribir cuando realmente el sueño está totalmente alterado y siempre en la dosis más baja posible y durante el tiempo más corto posible.
          • Los antidepresivos serán totalmente ineficaces, a no ser que exista ciertamente el estado depresivo.
          • Cuando esté indicada la prescripción de un sedante será el de una benzodiacepina de vida corta (lorazepam :idalprem / orfidal, temazepam). El nitrazepam está contraindicado, porque su vida media larga produce confusión mental al día siguiente, y a veces produce hasta alucinaciones.
          • Cuando exista evidencia de una depresión, es útil prescribir un tricíclico de acción retardada, tomándolo de noche, como la amitriptilina (mutabase) o la trimipramina.
        • El duelo no es una enfermedad, en principio no necesita de terapeutas. La mayoría de las veces el proceso se resolverá con el tiempo y con la compañía y compresión de amigos y conocidos. Y, eventualmente, la ayuda del equipo terapéutico.
        • Es preciso permitir al doliente la expresión de su dolor. Es imposible que se resuelva un duelo sin experimentar dolor, esto es el “trabajo del duelo”.
        • Amigos y conocidos pueden escuchar atentos e intentar consolar a la persona que está en duelo durante los primeros días. Pero enseguida el mensaje cambiará
        • Hay que llorar si se siente necesidad de hacerlo. Parece que las lágrimas contienen una endorfina (leucina-enquefalina), lo que puede explicar el alivio que se siente al llorar. Contienen además, prolactina, una hormona que provoca la secreción de lágrimas. Por esto quizás lloran más las mujeres (tienen más prolactina). Pero hoy no está bien visto llorar.
        • Otro aspecto importante es respetar la diversidad de las reacciones, pueden ser muy variadas, dependiendo de la personalidad y del ambiente cultural.
    • 3.- ADAPTARSE AL AMBIENTE EN EL QUE EL DIFUNTO YA NO ESTÁ:
      • Esta tarea exige la participación activa y decidida del doliente para buscar una sana aceptación a la nueva situación.
      • Recordar a la persona amada es un consuelo para los sobrevivientes: da significado a su relación, a su dolor. Revocar el nombre es terapéutico. En la desesperación del duelo, “nombrar al amado” calma.
      • Nada puede cortar el hilo de la imaginación del hombre, su poder de conservar, en su intimidad psíquica, un lugar con el muerto, un lugar vivo, respetuoso y amigable.
      • En la antigüedad el nombre era de suma importancia. No era algo externo al hombre sino una parte esencial de él. La supervivencia del muerto a través del nombre está estrechamente vinculada a su pronunciación, parte esencial del rito funerario y del culto a los muertos.
    • 4.- INVERTIR LA ENERGÍA EMOTIVA EN OTRAS PERSONAS O RELACIONES:
      • Muchas personas equivocadamente, asimilan el retiro del vínculo de quien murió, con un olvido desleal del ser querido, y se resisten a permitirlo.
      • El duelo es, básicamente, un proceso de cambio y, con la muerte, termina una vida, pero no una relación. Esta se modifica de una relación de presencia a una de ausencia.
      • El doliente incorpora a la persona desaparecida en otro nivel
      • Se puede decir que el superviviente ha completado su “trabajo de duelo” en la medida en que los objetivos se han cumplido.
      • Dos signos concretos indican que la persona está recuperándose de un luto:
        • 1.- La capacidad de recordar y de hablar de la persona amada sin llorar, ni desconcertarse.

2.- La capacidad de establecer nuevas relaciones y de aceptar los retos de la vida

El duelo es un momento de la vida, que, probablemente todos nosotros habremos de conocer. Sabemos que:
Ayuda a madurar
Estimula las facultades creadoras
Pero nada es más perjudicial que un duelo frustrado, o que no encuentra el modo de expresarse adecuadamente.
La asistencia al doliente, lo mismo que la asistencia al moribundo, constituyen una preocupación fundamental para el equipo asistencial y los familiares.

 

 

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