Material
Sonda Levin (calibre necesario).
Guantes de un solo uso.
Gasas.
Lubricante.
Talla para ponerla en el tórax del paciente.
Jeringa de 50 ml. o 100 ml. (para comprobar que está bien
puesta).
Esparadrapo o cinta adhesiva para fijar la sonda.
Vaso de agua.
Fonendoscopio.
Información. Si tienes que darle la
información a un enfermo de 80 años, que no oye
muy bien, te acercarás lo más posible a él
para que te oiga; le hablarás alto y claro, utilizando
un lenguaje que él pueda entender, ayundándonos
de gestos e imitando posiciones.
Intimidad. En cualquier técnica hay que
guardar la intimidad.
Procedimiento
Si el paciente está nervioso antes de introducirle la sonda,
lo tranquilizaremos explicándole como funciona esta técnica,
que va a notar, indicarle que su colaboración es muy importante
para la buena realización del procedimiento.
Cuando esté más tranquilo procederemos a empezar
la técni-ca, explicándole a cada paso lo que hacemos
e intentando que colabore.
Desarrollo del procedimiento:
Lavado higiénico de manos.
Informar al paciente.
Retirar las prótesis dentarias si las hubiera.
Colocar al paciente en posición de Fowler, con la cabeza
flexionada hacia delante.
Colocar una talla sobre el tórax del paciente.
Medir la longitud de la sonda que vamos a introducir (la medición
se realiza desde la nariz al lóbulo de la oreja y de aquí
hasta el apéndice xifoides).
Lubricar la sonda.
Dar al paciente un vaso de agua y explicarle que mientras tome
sorbos de agua y degluta se le irá introduciendo la sonda.
En el caso de estar contraindicada la administración de
agua, pedir al paciente que únicamente degluta, para facilitar
el paso de la sonda.
Elevar la punta de la nariz e introducir la sonda en una fosa
nasal (antes habremos preguntado al paciente por que lado respira
mejor y veremos si tiene el tabique desviado para elegir correctamente
la fosa para sondar).
Cuando la sonda llega a nasofaringe se produce el reflejo del
vómito. Indicar entonces al paciente que beba agua. Mientras
deglute empujamos la sonda suavemente.
Si se encuentra alguna dificultad, realizar un movimiento giratorio
y continuar; si aún así no pudiésemos seguir
introduciendo la sonda, sacarla y volver a empezar.
Si el paciente manifiesta síntomas como tos, disnea, o
cianosis, retiraremos la sonda ya que podría estar colocada
en la traquea.
Una vez colocada comprobar su correcta ubicación mediante:
Aspirar jugo gástrico con una jeringa de 50 o 100 ml.
Aplicar un fonendoscopio en el estómago, al tiempo que
se introduce aire a través de la sonda.
Fijar la sonda mediante tira adhesiva a la nariz, con dos lengüetas
sueltas que se adhieren a la sonda.
Mantenimiento
Limpieza de los orificios nasales y cambio de fijación
tantas veces como sea necesario. Mínimo una vez al día,
para evitar úlcera por presión.
Cambiar el punto de apoyo de la sonda diariamente, que se consigue
retirando de 5 a 7 cm. la sonda y volviéndola a introducir.
Esta maniobra no debe realizarse cuando esté contraindicada
la movilización de la misma.
Cambiar la sonda como mínimo cada ocho días, y a
ser posible colocarla cada vez por un orificio nasal diferente.
Mantener una buena higiene oral, ya que sin el efecto de arrastre
de la comida y la bebida las bacterias se acumulan en la cavidad
oral y faringe, con el consiguiente riesgo de infección.
También es preciso lubricar los labios con vaselina con
el fin de evitar la sequedad bucal.
La fijación de la sonda no debe impedir la visibilidad
del paciente, ni su movilización.
Mantener siempre permeable la sonda, si se obstruye pasar un poco
de coca cola, siempre y cuando no esté contraindicado,
o hacer lavados de la misma controlando el liquido introducido
y el aspirado.
Registro
Es importante registrar quien ha realizado el sondaje, en cuanto
tiempo se ha realizado, tipo de sonda, el día y la hora
así como el calibre de la sonda y la reacción del
paciente.
También se deberán registrar las anomalías
que se presenten durante la permanencia de la sonda.