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Son las lesiones de los tejidos u órganos, producidas
por un agente externo mediante una acción violenta. Se
dividen en:
Traumatismos cerrados o contusiones. Son traumatismos
con lesiones de los tejidos mas o menos profundos, pero sin solución
de continuidad cutánea, sin herida por tanto son cerrados
sin herida de piel. La sintomatología de la contusión
viene dada por el derrame de sangre que se produce en el interior
de los tejidos, pues su salida al exterior está impedida
por la integridad de los tegumentos. Este derrame y acumulación
de sangre puede dar lugar a:
a) Esquimosis. Es el “cardenal” o
“moretón” en cuanto a lenguaje habitual. La
rotura de los vasos de la red capilar, produce una infiltración
sanguínea en la piel que se manifiesta por un cambio de
coloración de la misma. De azulado, violáceo, verdoso-amarillo
a desaparecer. La evolución de la esquimosis dura unas
dos semanas y se explica por la progresiva transformación
de la hemoglobina en los tejidos.
Tratamiento; Regresa espontáneamente y si hay dolor se
administran analgésicos.
b) Hematoma. Consiste en el acúmulo de
sangre en los tejidos. La sangre en pocos días se convierte
en coágulo, y este se va reabsorbiendo lentamente por la
acción de los fagocitos(Células del organismo que
se ponen en marcha para luchar contra las agresiones). Sintomatología
del hematoma: - Esquimosis en la región traumatizada. -
Presencia de tumoración en dicha región. - Si hacemos
una punción en un hematoma reciente sale sangre líquida.
En las fases mas avanzadas sale un pequeño cilindro de
sangre coagulada. Tratamiento: Los hematomas pequeños se
reabsorben solos, cuando son más grandes y dan molestias,
o hay peligro de que se infecten: - Punción evacuadora
del hematoma. - Vendaje compresivo.
- Inmovilización. Una vez formado el coágulo se
hace un drenaje quirúrgico, si hay necesidad de evacuar
el hematoma. Aquí la punción no es eficaz.
Traumatismos abiertos o heridas. La piel presenta
una brecha.
Traumatismos abdominales.
Se dividen en:
Traumatismo cerrado o contusiones. No hay herida
en la pared abdominal, pero puede haber lesiones viscerales o
vasculares.
Traumatismos abiertos. Hay herida de la pared
abdominal que puede coexistir con lesiones viscerales o vasculares.
Son heridas por arma blanca o de fuego. Según los órganos
lesionados, los clasificamos en:
Traumatismos de víscera hueca. Puede producir
perforación de la víscera que da lugar a una peritonitis
aguda(La cavidad abdominal se inunda de contenido de la víscera
perforada, difusa). Durante 4-8 horas es una peritonitis aséptica
con poca sintomatología y difícil de diagnosticar.
Después se convierte en una peritonitis bacteriana con
fiebre, dolor abdominal intenso, defensa de la pared abdominal...
etc. Las vísceras que se perforan con mas frecuencia y
por ese orden son; Intestino delgado, colon, estómago y
vía biliar.
Traumatismo de víscera maciza. Cuando
se lesiona el hígado o el bazo se produce una hemorragia
visceral que se traduce en un cuadro llamado hemoperitoneo (Cavidad
peritoneal llena de sangre). La hemorragia da lugar a un cuadro
de shock hipovolémico. También se pueden producir
hematomas subcapsulares(Por debajo de la cápsula del órgano
afectado) que al romperse la cápsula dan lugar a la ruptura
visceral en dos tiempos(Típica de traumatismos de bazo).
Diagnóstico de un traumatismo abdominal.
1. Historia clínica. Exploración física,
buscando signos de hemorragia o de peritonitis.
2. Radiología simple de abdomen, neumoperitoneo. Presencia
de gas libre en la cavidad abdominal. Imagen típica de
las perforaciones de vísceras huecas. También puede
apreciarse la presencia de líquido en los espacios paradójicos
y la pelvis.
3. Ecografía y TAC. Imágenes de gran valor diagnóstico.
4. Angiografía. Poco usado en el diagnóstico de
los traumatismos abdominales.
5. Paracentesis. Punción en la cavidad abdominal y lavado
peritoneal. Útil para el diagnóstico de hemoperitoneo
cuando es positivo
Tratamiento.
1. Medidas generales. a) Tratamiento del shock hipovolémico.
Vía venosa, control del PVC, transfusión de sangre
en cantidad suficiente y de forma rápida. b) Sonda vesical.
Para control horario de diuresis y observar si hay hematuria.
c) Sonda de aspiración digestiva.
2. Tratamiento de lesiones abdominales. Si hay perforación
es la sutura y/o resección.
Traumatismos torácicos.
Son de dos clases:
1. Traumatismos torácicos abiertos o heridas torácicas.
Según que el agente agresor penetre o no en la cavidad
pleural, los dividimos en:
a) Heridas no penetrantes o parietales. Pueden
interesar toda la pared torácica, pero sin abrir la pleura.
Lo primero que hay que hacer es explorarlas para comprobar que
no penetran. Después se trata como una herida: - Limpieza
de la herida. Extraer cuerpos extraños si los hubiese,
hacer hemostasia, regularizar bordes de la herida. Todo ello con
normas de asepsia. - Sutura de la herida. - Administrar profilaxis
antitetánica. - Antibióticos si son necesarios.
b) Heridas torácicas penetrantes. Aquellas
que penetren en la cavidad pleural. Y las dividimos en:
Heridas penetrantes pleurales. Solo hay lesión
de pleura. Generalmente producidas por arma blanca. La herida
de la pared torácica pone en comunicación el aire
atmosférico de presión positiva, con la cavidad
pleural de presión negativa. Entonces entra bruscamente
aire en la cavidad pleural lo que determina la formación
de un neumotórax externo. Si la herida lesiona los vasos
intercostales penetra también sangre en la cavidad pleural
produciéndose un hemotórax externo. La acumulación
de aire en el tejido celular subcutáneo da lugar a la aparición
de enfisema subcutáneo que se diagnostica por la sensación
táctil de crepitación al deprimir suavemente la
piel
Diagnóstico de heridas penetrantes pleurales.
- Historia clínica con exploración física.
- Radiografía de tórax.
De pie y acostado para diagnosticar el neumo y hemotórax
y conocer su magnitud(TAC torácico).
- Analítica de sangre.
Hematíes, hemoglabina y hematocrito (Serie roja) para conocer
la cuantía de la hemorragia.
Tratamiento de heridas penetrantes pleurales.
Se empezará por la punción evacuadora que se considera
efectiva cuando evacue totalmente el derrame pleural y reexpandir
el pulmón. Si el hemotórax se reproduce o se sospecha
lesión de vísceras torácicas hay que practicar
toracotomía.
Heridas penetrantes viscerales. - Heridas pulmonares.
Hemotórax y neumotórax. Su tratamiento e la toracotomía
con sutura de la herida pulmonar o exéresis del lóbulo
pulmonar herido y drenaje pleural.
Herida bronquial. Su tratamiento es la toracotomía
y sutura del bronquio.
- Herida cardíaca. Suelen morir si no llega a tiempo.
- Herida esofágica. Son heridas muy graves y el herido
no llega a tiempo.
Traumatismos torácicos cerrados o contusiones.
Puede producir: a) Neumotórax. b) Hemotórax. c)
Rotura de diafragma. d) Lesión de corazón y grandes
vasos. Su tratamiento es el drenaje pleural y toracotomía
cuando sea necesario.
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