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Anemia supone la disminución del número
de eritrocitos del organismo, debida a una pérdida o destrucción
de los eritrocitos o a trastornos en su formación.El tratamiento
farmacológico de la anemia consiste en aportar la sustancia
cuyo déficit produce la anemia.
Hierro: su déficit da anemia
ferropénica que es la más frecuente. El hierro es
un mineral imprescindible. En el organismo se encuentra:
en forma activa, formando parte de moléculas orgánicas:
Hb y Mb.
en forma de depósito, almacenamiento de hierro en hígado
y órganos del sistema retículo-endotelial: bazo, médula
ósea,...
En condiciones normales se necesita 1 mg. de hierro al día;
en determinadas situaciones (embarazo, menstruación, lactancia)
puede aumentar. El hierro está contenido en la mayoría
de los alimentos: vísceras (hígado, riñones,..),
frutos secos, lentejas, chocolate. Del hierro de la dieta se absorbe
sólo 5-10%, ya que tiene una baja biodisponibilidad. Se transporta
a través del plasma gracias a la transferrina. El hierro
que ha entrado a través de la dieta y no ha sido utilizado
en la absorción se almacena en forma de ferritina y hemosiderina.
La anemia ferropénica se suele deber a un aumento en las
pérdidas de hierro o falta de ingesta. La principal causa
son las hemorragias crónicas digestivas. Aunque también
pueden ser por un aumento en las necesidades de hierro como en el
embarazo. Dicha anemia tiene síntomas bucales: glositis atrófica,
donde se pueden producir pérdida de papilas, estomatitis
angular o boquera (erosiones o grietas en ángulos de labios,
también llamados rágades). El tratamiento es hierro
por vía oral. En caso de que no sea tolerado, ya que por
vía oral puede producir molestias digestivas, se da por vía
intramuscular (aunque esta es dolorosa). Se puede dar intoxicación
aguda por hierro con hemorragias digestivas, convulsiones,... .
La intoxicación crónica es propia de pacientes que
han seguido tomando hierro una vez curada su anemia. Se origina
hemocromatosis (aumento del depósito de hierro), que puede
llevar a cirrosis o degeneración del parénquima hepático.
El tratamiento de la hemocromatosis es extraer sangre al paciente.
Acido fólico: su déficit produce
anemia magaloblástica. Dicho déficit es más
grave en tejidos que requieren una síntesis constante de
ADN como médula ósea. El ácido fólico
se obtiene de la dieta; se encuentra en carne y vegetales. Las causas
del déficit de ácido fólico son:
-- dietéticas: malnutrición.
-- problemas de malabsorción en enfermedades digestivas.
-- aumento de las necesidades: embarazo.
-- alcoholismo, origen de malnutrición.
-- fármacos: anticonvulsivantes, sulfamidas.
La anemia megaloblástica también produce glositis.
El tratamiento es dar ácido fólico vía oral
o vía parenteral. No aparecen muchos efectos indeseables.
Vitamina B12: su déficit también
da anemia megaloblástica. La vitamina B12 se encuentra en
vísceras, carne, huevos, productos lácteos. El ácido
del estómago destruye la vitamina. Para que no ocurra esto
el organismo produce factor intrínseco que se une a la vitamina
B12 impidiendo su destrucción. En el intestino la vitamina
se absorbe y el factor intrínseco se elimina. Las causas
del déficit de vitamina B12 son:
-- dieta vegetariana estricta que no incluye carne.
-- mal absorción.
-- anemia perniciosa, producida por un déficit de factor
intrínseco. Es un tipo de anemia megaloblástica. El
factor intrínseco falta por causas congénitas, patologías
gástricas, cirugía por cáncer de estómago.
El tratamiento es dar vitamina B12 vía oral si el problema
es dietético e intramuscular si falta el factor intrínseco.
La vitamina B12 es hidrosoluble y si se administra en exceso el
organismo la elimina.
Eritropoyetina: es una sustancia producida por
células renales que estimula la síntesis de eritrocitos.
Se usa en anemias difíciles de tratar.
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