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Glucocorticoides

 

Son liberados por las glándulas suprarrenales. La glándula adrenal, situadada por encima del riñón, está compuesta en realidad por dos tejidos glandulares funcional y embriológicamente no relacionados. Está divida en una corteza exterior, derivada de tejido no nervioso, y la médula interior, derivada de la cresta nerviosa. La médula adrenal sintetiza y secreta las catecolaminas adrenalina y noradrenalina, que pueden unirse a adrenorreceptores α y β. La adrenalina y la noradrenalina no son equivalentes, si bien pueden producir los mismos efectos. La adrenalina puede provocar taquicardias, es decir, aumentos de la frecuencia cardíaca, mientras que la noradrenalina provocará vasoconstricción. Finalmente en ambos casos se aumentará la presión sanguínea. Los glucorticoides son producidos por la corteza adrenal.
Diversas hormonas adrenocorticales pueden tener actividad glucocorticoide, incluyendo el cortisol, la cortisona y la corticosterona. De éstas, el cortisol es la más importante en el hombre. El nivel basal de secreción de glucocorticoides está regulado vía retroalimentación negativa de las propias hormonas sobre las neuronas secretoras de CRH del hipotálamo y las células secretoras de ACTH de la adenohipófisis. El nivel de secreción está sometido también a un ritmo diario, resultado de una variación cíclica en la secreción de CRH, que parece estar controlada por un reloj endógeno. Los niveles alcanzan valores máximos en las primeras horas de la mañana, antes de despertar. Esto es adaptativamente útil, debido a las acciones de movilización de energía de estas hormonas. La corteza adrenal puede ser estimulada para secretar estas hormonas en respuesta a carias situaciones de estrés, entre ellas el ayuno. El estrés, actuando a través del sistema nervioso, provoca una elevación de la ACTH, y de ahí la estimulación de la corteza adrenal.
Los glucocorticoides actúan sobre el hígado, incrementado la síntesis de los enzimas que promueven la gluconeogénesis. Una parte de la glucosa sintetizada podrá ser almacenada en forma de glucógeno en el hígado o en el músculo. Sin embargo, la mayor parte de esta glucosa sintetizada se libera a la circulación, causando un incremento en los niveles de glucosa sanguínea, pero los glucocorticoides también reducen al captación de glucosa por tejidos periféricos. Al mismo tiempo, la captación de aminoácidos por los tejidos musculares está disminuida por los glucocorticoides, y éstos son liberados desde las células musculares. Este vertido incremente la cantidad de aminoácidos utilizables en el hígado para la desaminación y la conversión en glucosa, bajo la estimulación de los glucocorticoides. Este mecanismo es especialmente útil en el ayuno, donde al final se tenderá a una degradación de las proteínas para mantener la cantidad de glucosa en sangre adecuada y la producción energética en tejidos críticos, como el cerebro. Los glucocorticoides también estimulan la movilización de ácidos grasos desde los depósitos del tejido adiposo. Estos pueden ser utilizados como sustratos para la gluconeogénesis en el hígado, o bien ser metabolizados directamente en el músculo para suministrar energía para la contracción. Todas estas acciones incrementan la accesibilidad de energía rápida para el músculo y el tejido nervioso. Los glucocorticoides tienen muchas otras acciones como la estimulación de la secreción gástrica y la inhibición de la respuesta inmune.

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