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El timo

 

El timo se localiza entre el corazón y el esternón. Es el órgano responsable de los linfocitos T antígeno independientes. A diferencia de otros órganos linfáticos en el timo no se observan nódulos ni células plasmáticas. Tampoco hay fibras reticulares, aunque si hay células reticulares. Hay también una pequeña cantidad de macrófagos y linfocitos, que en este órgano se denominan timocitos. Las células reticulares del timo son de origen endodérmico y producen hormonas como la timosina y timopoietina necesarias para el desarrollo de los linfocitos. El timo es un órgano que se atrofia con el paso del tiempo. La involución del timo comienza en la infancia y a pesar de seguir siendo funcional su actividad va disminuyendo. Este proceso de atrofia conlleva el aumento del desarrollo de los tejidos conjuntivo, adiposo y muscular a costa de un tejido linfoide. En el hombre adulto el timo solo pesa unos 10 gramos. Este fenómeno puede acentuarse debido a las infecciones y trastornos hormonales.

Estructura del timo: el timo está dividido en dos lóbulos y presenta una cápsula de tejido conjuntivo denso. Desde el conjuntivo parten tabiques hacia el interior pero la compartimentación no es completa. En el parénquima se diferencia una zona de corteza rodeando a la médula. Las áreas medulares de los dos lóbulos están en contacto. En la corteza encontramos células reticulares epiteliales. En el tejido linfoide propiamente dicho distinguimos tres tipos de células según el tamaño: linfocitos grandes, medianos y pequeños. El tamaño de estas células nos indica el grado de diferenciación de las mismas, los más grandes son los ménos diferenciados. Se observa además que las células mas diferenciadas están situadas en el borde externo de la corteza y a medida que se van diferenciando se van trasladando hacia la médula. En el timo no hay inmunoblastos, ya que los linfocitos diferenciados son antígeno dependientes. Si se forman linfoblastos, que se dividen sin la presencia de antígenos. En la corteza y sobre todo en la región paracortical, hay macrófagos. Estos macrófagos son los responsables de la eliminación de los linfocitos anormales impediendo su paso a la médula. En la médula hay una mayor proporción de células reticulares. En la médula del timo las células reticulares suelen asociarse formando unas estructuras características, los denominados corpusculos de Hassal o corpúsculos tímicos. Estos tienen forma esférica, estando las células centrales calcificadas. La función de estos corpúsculos no es totalmente conocida. En la médula también se encuentran algunos linfocitos T de pequeño tamaño.

La barrera hematotímica: La sangre entra en el timo a través de una arteria aferente que se ramifica siguiendo los tabiques de conjuntivo. Los vasos sanguíneos que transitan por el tejido linfoide presentan una barrera de protección especial. El endotelio de estos vasos es continuo y presenta una lámina basal continua y gruesa formada por células reticulares y endoteliales. Envolviendo a los capilares hay una capa adicional de células reticulares. Los vasos que transitan por la mádula no presentan esta barrera. Las vénulas de la médula deben permitir la entrada de linfocitos T en el torrente sanguineo, por lo tanto poseen un endotelio monoestratíficado plano convencional.

Funciones del timo: La principal función del timo es la de producir linfocitos T. Los linfocitos se forman en la corteza del timo bajo la influencia de las hormonas producidas por las células reticulares. En el timo tiene lugar un proceso de aprendizaje de los linfocitos para que reconozcan las células del organismo. Los linfocitos que no reconocen correctamente a las células del organismo son eliminadas por los macrófagos. Los linfocitos T son liberados al torrente sanguineo llegando finalmente a los ganglios linfáticos, al bazo, a las amígdalas y a las placas de Peyer. Hay dos enfermedades relacionadas con la incorrecta maduración de los linfocitos T. La diabetes insulinodependiente se debe a que los linfocitos T citotóxicos no reconocen a las células beta del pancreas y por lo tanto las destruyen. En el lupus eritematoso sistemático los linfocitos T citotóxicos destruyen diversos tipos celulares afectando a órganos vitales, produciendo la muerte del individuo.

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