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Hemostasis

 

Los mecanismos de la hemostasia actúan cuando los líquidos extracelulares, como la sangre, podría perderse, a causa de una rotura, hemorragia. Una rotura de un vaso provocaría una pérdida importante. Necesitaremos mecanismos para mantener y evitar la pérdida de sangre de lo contrario podrían llegar a causar la muerte.
Algunos animales más simples han desarrollado un sencillo sistema para evitar las pérdidas, que consiste en la contracción muscular de la zona dañada, con lo que se taponará temporalmente el vaso. Para que este sistema sea posible el animal deberá tener el cuerpo blando, pero además, la presión sanguínea deberá ser poca, porque si no será insuficiente este sistema. Un ejemplo de algunos animales que emplean este sistema son los gusanos.
Otro método desarrollado es la aparición de células cuya función fundamental es la de obturar las brechas que se pueda producir, estas roturas en el sistema circulatorio. Existen dos fases. En una primera fase se van acumulando células, pero éstas no pierden su identidad, sino que simplemente se acumulan. En una segunda fase, debido a alguna sustancia, las membranas se fusionarán, quedando un único acúmulo en la rotura. Es más efectivo que el caso anterior, pero en este caso las células sí perderán su identidad.
Una opción que se emplea en algunos casos es la de la aparición de coagulocitos. En algunos crustáceos e insectos existen las células de Hardy, que se sitúan sobre la rotura, uniéndose unas a otras, taponando efectivamente la brecha, formando un coagulo.
En los vertebrados encontramos la aparición en la sangre de unas sustancias fibrosas, que bajo determinadas circunstancias solidificarán y obturarán la rotura de una manera muy eficiente.
Las sustancias tromboplásticas son muy importantes. Igual de peligroso es para un individuo carecer de ellas que tener en exceso, ya que coagularían en los vasos. Existen sustancias de efecto contrapuesto, que son las anticoagulantes o antitrombinas, que serán las que permitirán que la coagulación se localice únicamente en el punto donde debe darse, en la herida. Una vez reparado el tejido, son las que disolverán el coágulo. Estas dos sustancias han de estar en equilibrio en la sangre.
Muchos animales hematófagos poseen sustancias anticoagulantes en la saliva. Tal es el caso de los hirudíneos. Las serpientes pueden tener sustancias coagulantes en el veneno, para provocar la aparición de coagulos en las víctimas, que provocarán la muerte. En los mamíferos se dan los pasos citados de manera secuencial, hasta que queda reparado todo el tejido. No obstante, los mecanismos hemostásicos citados tienen límites. Si consideramos arterias de gran diámetro y de elevada presión no será suficiente con los mecanismos vistos, que sólo se pueden aplicar eficazmente a arterias pequeñas y medias.

En primer lugar se da una constricción del vaso, para disminuir el flujo de salida. Con esto disminuye la pérdida de fluido. Esto está regulado por factores constrictores, como la serotonina, liberada por plaquetas o células del endotelio. La zona dañada recibe por lo tanto menos flujo. En segundo lugar se da una reacción entre las plaquetas. Las plaquetas son atraídas hacia la zona dañada, formando el trombo blanco. Este primer trombo constituye la primera barrera de la salida de la sangre y el tiempo que tarda en formarse es el tiempo de sangría. Este primer trombo es poco resistente, y es capaz de aguantar porque en el vaso hay poca circulación sanguínea. Continúa la respuesta en un tercer paso, que consiste en la acumulación de fibrinógeno, soluble, sobre el trombo blanco. El fibrinógeno se transformará en fibrina, que es insoluble. La mula sobre el trombo blanco, atrapando otras células circulantes por la sangre, como los eritrocitos, con lo que el trombo será de un color rojizo, de ahí su nombre, el trombo rojo. Este trombo es más resistente, es el definitivo. Tarda más en formarse. Al mismo tiempo que sucede esto, las plaquetas que se había ido acumulando irán fusionándose, perdiendo su identidad. Por último, a nivel de las plaquetas se irán liberando una serie de factores, que provocarán que se reconstruya el vaso, momento en el que se pasará a la lísis del coágulo.

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