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Las glándulas salivares desempeñan varias
funciones: mantener constante la humedad en el epitelio de la boca,
facilitar el paso de alimento mediante la lubricación con
moco y realizar una digestión inicial del alimento que se
ingiere. En los peces, la primera de estas funciones no es necesaria
mientras que la lubricación se realiza a través de
células calciformes situadas en el epitelio. En los animales
terrestres encontraremos glándulas sencillas de tipo acinar.
Las glándulas salivares están muy diversificadas y
varían de una especie a otra.
Las glándulas digestivas en el hombre.
En el hombre existen numerosas glándulas de pequeño
tamaño dispersas por toda la mucosa bucal, en labios, lengua,...
Estas glándulas están asociadas al tejido conjuntivo
para captar los nutrientes que necesitan de los vasos sanguineos,
presentan también conexiones con el propio sistema nervioso.
Distinguiremos en el hombre tres pares de glándulas salivares:
las parótidas situadas bajo el oido, las glándulas
submaxilares que se localizan en la mandíbula inferior y
las glándulas sublinguales bajo la lengua. Estas glándulas
se encargan de producir saliva en determinados momentos respondiendo
a una diferente gama de estímulos sensoriales: estímulos
gustativos, olfativos e incluso estímulos psíquicos.
Según el estado del individuo la composición de la
saliva será variable.
La saliva. En un estado fisiológico normal
la saliva es un líquido incoloro, acuoso o mucoso. Compuesta
basicamente por agua, contiene además diversas proteínas,
enzimas, glucoproteínas, glúcidos y electrolitos.
La enzima mayoritaria es la ptialina que interviene degradando inicialmente
los glúcidos. La ptialina degrada el almidón y el
glucógeno a maltosa. La mucina o mucus es otro elemento importante
de la saliva. En la saliva también encontramos células
plasmáticas como los linfocitos B al igual que células
desprendidas del propio epitelio. Durante la predigestión
se disuelven en la saliva sustancias que estimulan los receptores
gustativos.
Estructura de las glándulas salivares:
Se diferencian dos tipos de células, las células serosas
y las células mucosas. Si realizamos un corte a un alveolo
se observan células en forma prismática con un núcleo
basal muy fino. En el polo apical se aprecia un acúmulo de
mucus de color blanco. Los acinos serosos presentan células
con nucleos redondos y acumulaciones citoplasmáticas oscuras.
Las células mucosales segregan mucus, mientras que las células
serosas segregan agua, ptialina y otras enzimas y proteínas.
Las glándulas pueden ser mixtas, tienen al mismo tiempo células
serosas y mucosas. También se observan unidades secretoras
que presentan los dos tipos celulares. En estos casos las células
serosas se situan adosadas a la superficie basal de las células
mucosas formando las medias lunas de Gianuzzi.
La secreción se conduce por las ramificaciones de la glándula
para ser expulsadas al exterior. El epitelio de los conductos es
de tipo monoestratíficado cúbico en las zonas más
ramificadas. En las zonas donde ser recoge una mayor cantidad de
secreción el epitelio es pseudoestratificado y en algunos
casos pluriestratificado. Envolviendo la glándula hay una
cápsula de tejido conjuntivo denso. En el interior de la
glándula se observan tabiques de conjuntivo que dividen que
dividen al órgano en lobulillos. En este tejido aparecen
vasos sanguineos, vasos linfáticos y nervios. Aparece una
zona determinada de la entrada y salida de los vasos al interior
del órgano, es el hilio. Los vasos circulan por los tabiques
hasta encontrarse con los lobulillos. Las glándulas sublinguales
son más pequeñas y no tienen cápsula de tejido
conjuntivo. Las parótidas y submaxilares si poseen cápsula.
Las glándulas submaxilares son seromucosas, aunque las células
serosas predominan sobre las mucosas. Las sublinguales son mucoserosas
y las parotidas serosas. Existe un tercer tipo de célula
que se localiza rodenado los acinos mixtos. Son células de
aspecto epitelial presentando una gran cantidad de microfilamento,
son celulas mioepiteliales. Estos microfilamentos le confieren cierta
capacidad contractil, de forma que estas células pueden movilizar
las secreciones de las glándulas.
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