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Se produce una marcha patológica cuando hay
una restricción de movimiento en una articulación.
Empezaremos por la limitación de la flexión plantar
/ dorsal del tobillo. Cuando al andar apoyamos el pie en el suelo,
fase de apoyo, se debe hacer con un cierto grado de flexión
dorsal de tobillo, aproximadamente unos 15º. Si la flexión
dorsal está limitada en vez de realizar el apoyo con todo
el talón, se realizará el apoyo con el pie plano.
El problema viene en el paso de todo el peso encima, ya que la limitación
de la flexión dorsal dará lugar a una hiperextensión
de la rodilla, una flexión exagerada de cadera y tronco para
avanzar el centro de gravedad. En la fase de oscilación de
la pierna (cuando ha terminado el paso), pasar hacia delante, se
tiene que hacer mayor flexión de cadera y rodilla para que
la planta del pie no roce con el suelo.
Cuando hay una limitación de la flexión de rodilla,
también tenemos una marcha patológica. La limitación
de la flexión de rodilla se da en la artrosis severa, artrodesis,
fractura mal consolidada...
En la fase de apoyo, choque de talón, debería haber
flexión de rodilla, pero como no se puede el choque es mucho
más brusco y justo después del choque el centro de
gravedad se eleva de manera exagerada y después cae de golpe
(curva del centro de gravedad brusca). Estas variaciones del centro
de gravedad producen un desgaste energético bastante importante.
En la fase de oscilación de esta pierna avanza elevando la
hemipelvis del lado afectado y hace un movimiento como de circunducción
para llegar a avanzar la pierna, hasta que se produce el nuevo choque
de talón.
Cuando hay una falta de extensión de rodilla la persona
anda como un cojo. Esta limitación se producía antes
en los operados de ligamento cruzado anterior donde ponían
una plastia, en artrosis severa, después de una fractura
mal consolidada (a nivel quirúrgico tiene solución).
Si son unos 20º de flexo (flexo = que no se puede extender
más) no hay alteración de la marcha pero si es más
el paciente ya cojea.
Podemos encontrarnos con una cadera en ABD. Lo encontraremos en
pacientes amputados por encima de la rodilla, o en pacientes con
retracción de los músculos ADD y flexores. Puede ser
debido a malas actitudes al estar encamado o también por
una mala aplicación de la prótesis.
El centro de gravedad va a desplazarse lateralmente y también
va haber un desgaste de energía.
También podemos encontrar una cadera rígida en flexión
(no puede hacer extensión). Se deberá a un acortamiento
del psoas en un paciente amputado, a una contractura de este mismo
o a una artrosis severa de cadera. Necesitamos unos 20º de
extensión en el momento de despegue del talón. Si
no existe esta extensión de cadera se sustituye por la zona
lumbar, aumentando la lordosis lumbar, con lo cual daremos una hipermovilidad
a esta zona provocando un desgaste prematuro que a la larga se convertirá
en rigidez de la zona lumbar.
Cuando existe una falta de flexión de cadera el paciente
tendrá problemas a la hora de apoyar el talón, ya
que en este momento es cuando hay máxima flexión.
El movimiento se sustituye con una retroversión de la pelvis
y una flexión de la columna lumbar, con esto se consigue
avanzar la pierna.
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