La piel está formada por la epidermis y la
dermis. El tejido celular subcutáneo es el tejido conjuntivo
que permite el anclaje a los órganos que hay debajo y permite
el movimiento. Puede ser más o menos grueso, dependiendo
de la zona (mano/codo). Observaciones de la piel:
Pilosidad: disfunción vascular (grupo de pelos centrado en
una zona no frecuente)
Color de la piel: Roja: eritema (congestión
capilar) o equimosis (zona rojiza punteada por ruptura de los capilares)
Rosa: cicatriz relativamente reciente Amarillo: fase inicial de
hematoma. Si es generalizado puede ser una hepatopatía. Verde:
hematoma Azul: hematoma o cianosis (falta de riego sanguíneo)
Violeta: hematoma Marrón: isquemia (falta de circulación)
Negro: necrosis.
Volumen: si hay edema (acumulo de líquido
intersticial) puede ser de origen linfático o venoso (fóvea:
queda huella)
Aspecto general: si es fina o gruesa.
Secreciones: sudor de las glándulas sudorípedas
o grasa de las glándulas sebáceas
Manchas: sólo nos preocuparemos si son de
color café con leche. Cicatrices, pliegues, pecas, verrugas,
quistes...
Palpación del tejido cutáneo y subcutáneo:
Con el cuerpo en reposo tenemos que ver las propiedades mecánicas
de la piel, el trofismo de la piel, cicatrices y la sensibilidad
cutánea.
Propiedades mecánicas: 1. extensibilidad
de la piel: pellizcando miramos la resistencia de los tejidos a
ser desenganchados de los planos inferiores. 2. Elasticidad: capacidad
de la piel de volver a su posición inicial una vez soltado
el pellizco. 3. Grosor 4. Movilidad: se valora colocando los dedos
sobre la piel y moviéndola hacia un lado y hacia otro.
Con la palpación también podemos valorar el trofismo
(nutrición tisular). Lo valoraremos con la temperatura de
la zona, si hay pulso, si hay edema y por la secreción. También
por las faneras: uñas quebradizas, cabellos rompedizos...
La palpación de las cicatrices tiene que tener las mismas
propiedades que la piel.
También valoramos la sensibilidad: con el paciente con los
ojos cerrados, hay que ver si hay una hipostesia (acorchada) o una
hiperestesia, anestesia, disestesia (percepción alterada
de un estímulo), parestesia (hormigueo). Aparatos para valorar
la piel: Espesor: compás de espesor o podoscopio. Trofismo:
prueba de Möberg, sondas o placas térmicas. Cicatrices:
cinta métrica; Sensibilidad: punzones, pinceles, compás
de dos punzones.
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