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La muerte

 

Es un hecho natural e imprevisto que no asumimos ni como espectadores ni pensando en la nuestra. Hay una repulsa hacia el sufrimiento que genera. Desde el punto de vista biológico es la fase final de algo cuyo comienzo fue el nacimiento. En una persona mayor es algo más natural, pero no lo vemos así, sigue impactándonos. Es algo que desgarra por que significa ruptura con la vida. Podemos verla como profesionales como algo que concuerda, en ocasiones produce sensación de rebeldía porque no estamos preparados para contemplarla como algo natural.

Nosotros somos el entorno de esa muerte además de la familia y como profesionales podemos hacer que no sea admitida. Favorecer la compañia sin que llegue a cansarle. El equipo de salud puede llegar a deshumanizarse hasta dejarle solo por quitarse de encima el problema.

Cambios en una persona agónica

Se producen cambios a diferentes niveles: físico, psíquico y espiritual.

Físicos

- Pérdida de tono mucular, relajación de los esfínteres.

- Disminuye el peristaltismo intestinal, puede producirse un aumento de los gases, con lo que el abdomen estaría distendido, hace que disminuya el apetito por sensación de plenitud y hace que aparezcan nauseas. Puede aparecer deshidratación - come menos - y como tiene nauseas no se le puede dar agua por lo que aumentan los sueros (el suero no es una medida desproporcionada), alivia aunque no alrgue.

- Disminuye la circulación sanguinea, las extremidades pueden aparecer cianóticas.

- Dificultad respiratoria, influye la pérdida del tono muscular, la respiración se hace más superficial, aparecen estertores (estertor de la muerte).

- Disminuye la actividad de los sentidos, el que no se pierde es el oido y se desarrollan otros. Disminuye la vista, no es beneficioso disminuir la luz. No hablar bajito porque producirá desasosiego, tampoco llegar a molestarle.

Psíquico

Importantísimo, a la hora de admitir la muerte, la situación psicológica del enfermo antes de la enfermedad y y el apoyo del entorno. La familia también pasa por unas fases de adaptación, esto repercute mucho en el entorno. La muerte es una situación de estrés para los profesionales pero los que lo sufren de verdad son los familiares; ser objetivos al tratarlos. No se debe dar importancia ante una sintomatología, sentimiento de pánico o huida de una habitación en la que hay alguien muriendose, actitud de irritabilidad hacia el anciano.

Espiritual

Buscar y potenciar el "yo" de la persona que es lo que valora y estima. Es una tarea difícil. Es una necesidad difícil de expresar por parte del paciente y que en ocasiones se nos pasa por falta de tiempo.

 

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