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Hacia el 1120 surge en el Alto Atlas un movimiento político religioso contra los almorávides, que no cesó hasta destruirlo. En su lugar se implantó otro imperio beréber, el de los Almohades, que abarcó desde Tripolitania hasta Al-Ándalus. Su fundador es Muhamad Ben Tumart, este personaje pertenecía a la confederación masmida. En 1106 había estado estudiado en Córdoba, de allí partió a La Meca y al regresar al Magreb en 1116 provocó varias revueltas y desórdenes contra el relajamiento religioso de los almorávides, acusándolos de antropomorfismo al pretender explicitar los atributos de Alá con referencia a las cualidades humanas, alejándose por tanto del dogma esencial del Islam, que es la unicidad divina y que él y sus seguidores adoptarán en su denominación: almohade significa unitario.
Llamado por el Emir, rehusó presentarse ante él y huyó en 1123 al desértico lugar de TIN MALLAL, al sur de Marrakech. Una vez allí y fuera de la ley se proclama Madí, esto es, guía inspirado por dios. A continuación amuralló el poblado y declaró la yihad a los almorávides.
A su muerte en 1130 le sucede su fiel seguidor ABD AL-MUMIN, y éste se proclama primer califa de los almohades, no reconociendo por encima de él ninguna autoridad religiosa dentro del Islam. Primero dominó el Atlas y luego en la Guerra de los Siete Años (1139-1146) destruyó a sus enemigos, conquistando casi todo Marruecos. Por fin en 1149 consigue entrar en Marrakech y dar muerte al último emir almorávide. Fue en ese momento cuando Ibn Qasi de Mértola solicitó la intervención de los almohades en Al-Andalus.

PERIODO ALMOHADE EN AL-ÁNDALUS (1146-1228).
En esos 82 años de dominación berberisca cabe distinguir 3 fases:
1. De 1146 a 1172: Absorbida por la lucha contra los taifas hasta lograr la unidad de Al-Andalus, al mismo tiempo que se impone la férrea doctrina almohade y se implanta definitivamente la capital en Sevilla.
2. De 1172 a 1212: Supone la reforma monetaria, cierto auge comercial, el basto programa de obras públicas emprendido por los califas y también las primeras expediciones exitosas contra los cristianos.
3. De 1212 a 1228: Fase de decadencia tras los grandes desastres militares, las rebeliones internas y el surgimiento de otro movimiento político religioso en el norte de África: los Meriníes, que declaran una guerra mortal a los almohades.

1ª FASE (1146-1172).
De las taifas de Al-Andalus no solo Ibn Qasi llamó a los almohades, también los régulos de Córdoba y Jerez manifestaron desde un principio su sumisión. Los almohades enviaron tropas que se apoderaron de Jerez, Niebla, Mértola, Silves, Breja y Badajoz. En esas primeras expediciones también se apoderaron de Sevilla (1148) y Córdoba (1149). Muchas más dificultades hallaron para expandirse hacia el sudeste de Al-Andalus, Málaga cayó en 1153, Granada en 1155 y Almería en 1157. Durante todo ese tiempo Alfonso VII obstaculizó en la medida de lo posible este proceso, y sobre todo quien más resistencia opuso a los almohades fue el régulo de Valencia y Murcia IBN MARDANIS, que era conocido por los cristianos como el rey lobo, y al que los almohades no lograron someter hasta su muerte en 1172. La resistencia ejercida fue tan grande que el gobernador de Sevilla (hijo del Califa) solicitó la ayuda de su padre y éste decidió pasar el estrecho. Pero previamente sintió la necesidad de crear una base de operaciones en la península, y no en Algeciras sino en Gibraltar, por lo cual dio ordenes en Al-Andalus para realizarla, convocando arquitectos y demás, estando lista la base hacia diciembre de 1160, fecha en la que desembarcó en Gibraltar, permaneciendo allí dos meses organizando Al-Andalus. Sin embargo no organizó ninguna expedición militar. Confirmó a su hijo como gobernador de Sevilla y regresó a Africa prometiendo enviar refuerzos. También mandó una circular en 1161 por la que condenaba a muerte a quienes no cumpliesen con el ritual de la oración (5 veces al día) ni con la obligación de pagar el impuesto de la faque.
A finales del s. XII y principios del XIII se produjo el mayor momento de intolerancia religiosa entre las dos grandes religiones. La islamización forzosa de las minorías cristianas y judías hizo que a partir de entonces muchos judíos y sinagogas de Al-Andalus emigrasen definitivamente a Castilla, instalándose en los núcleos urbanos castellanos los primeros barrios judíos.
No obstante algunos judíos, sobre todo los de Granada, se rebelaron y se conjuraron con Ibn Mardanis (el rey lobo de Valencia y Murcia) para entregarle Granada si decidía ayudarlos. Les abrieron las puertas de la ciudad, que Ibn Mardanis retuvo hasta 1162. Esto obligó a trasladar la capital de Sevilla a Córdoba de forma momentánea.
Además del rey lobo, se mostraron bélicos Alfonso I Enríquez de Portugal (que le había arrebatado Breja), Fernando II de León y Alfonso VIII de Castilla. Para hacer frente a estos enemigos el califa preparó una gran flota de 200 navíos, pero la muerte sorprendió a Abd Al-Mumin y su heredero Yusuf I, gobernador de Sevilla, no tendrá más alternativa que dirigirse al Magreb para resolver los problemas sucesorios, asuntos que le retendrán allí hasta 1171. Entre tanto Ibn-Mardanis seguirá haciendo la guerra, además, aprovechando la ausencia de Yusuf, surgirán unos héroes populares, como el caso del portugués Giraldo Sin Miedo, que con la ayuda de unos caballeros se apodera de plazas como Trujillo, Cáceres o incluso ciudades importantes como Evora o Badajoz. Estos éxitos cristianos no siempre favorecen a ellos mismos, ya que los portugueses entran en zonas de Extremadura que Fernando II de León cree suyas, y lucha a favor de los almohades contra las tropas portuguesas, que son más poderosas que sus eventuales aliados islámicos.
La llegada del califa en 1171 con grandes refuerzos de Africa pone fin a la resistencia de todos estos personajes populares. También desertaron gran número de los seguidores de Ibn-Mardanis y finalmente, con su muerte en 1172, concluye la guerra civil de Al-Andalus. Sus hijos abrazaron la religión almohade y gobiernan en sus territorios de Valencia y Murcia con el permiso del califa.

2ª FASE (1172-1213)
Unida Al-Andalus, el califa Yusuf lanzó varias expediciones contra los reinos cristianos e inició un programa de obras en todo su territorio, sobre todo en Sevilla, que era la capital. La 1ª obra fue el puente sobre el Guadalquivir entre Sevilla y Triana, dada la dificultad que existía para voltear puentes de fábrica se instalaron dos pilares básicos, uno en Sevilla y otro en Triana, y con barras ensambladas entre ambos se levantó el puente. A continuación se construyó el palacio suburbano de BUHAYRA, destinado a la burocracia del gobierno. Por sus jardines y huertas adyacentes fue conocido más tarde como Huerta del Rey, abastecido de agua con la creación de un acueducto que en nuestros días se llaman los Caños de Carmona. También reformó y amplió el recinto del alcázar, el patio del Guiso y de Al-Mubarak; la muralla del alcázar se prolongó hasta el río, rematando el primer tramo con la Torre de la Plata y el 2º con la Torre del Oro. En 4 años (1172-1176) se levantó la Gran Mezquita de 17 naves con una zona lindante con el ¿arenal? para no destruir la antigua de época emiral. Más tarde, en 1184, ordenó la construcción de la Giralda como alminar de la Gran Mezquita, que fue terminada por su hijo en 1198. Finalmente la ciudad fue rodeada de murallas y todas estas cosas no fueron solamente hechas de manera ordenada, sino también con muy buenos materiales.

Fue el califa más culto y tolerante de todos ellos. Su mecenazgo abrillantó su reinado en una época de recepción del aristotelismo. Se dan traducciones desde Siria hasta llegar a Al-Ándalus. Esta corriente hace que el mismo Abu Yakud se interese por la medicina, cultura, filosofía, etc. Nada tiene de extraño que los libros fueran muy apreciados y el califa los coleccionó hasta conseguir una biblioteca tan grande como la de Al-Hakam II.

Él mismo invitó a su corte a grandes filósofos y pensadores como Abentofayl que había nacido en Guadix donde, formado como médico, tuvo gran renombre hasta que el propio califa lo nombró su médico particular. También fue filósofo aristotélico y, como tal, escribió “El filósofo autodidacto”. Allí, Abentofayl nos cuenta como un ser alejado de la sociedad, merced a la razón es capaz de llegar al conocimiento de las cosas, alcanzándolo sin necesidad del aparato sacerdotal. Esta obra dará lugar, con posterioridad, a “Robinson Crusoe”.
Este discurso arreligioso no molestó al Califa que lo toleró y lo honró hasta su muerte (Marrakech, 1.184) cuando éste acudió personalmente a los funerales del filósofo. Abentofayl, previendo su muerte, quiso dejar un sucesor y eligió una de las mentes más agudas de Al-Ándalus, uno de los mejores conocedores de Aristóteles (de la izquierda aristotélica) que será el gran Averroes. Éste será muy leído por los estudiantes europeos lo que causó alarma entre los escolásticos hasta que Tomás de Aquino se les enfrentó. Los pintores retrataron esta pugna entre escolásticos y aristotélicos de izquierda.
Abentofayl presentó Averroes al Califa. El filósofo era ya muy conocido por un libro en el que se enfrentó a Al-Gazali (un místico) el cual había prevenido en una obra contra Aristóteles (obra conocida en Europa como “Destructio philosophorum”) y contra la razón que, según él, arruinaba la religión. Averroes le contestó con otra obra llamada “Destructio destructionis” en la que hacía una cerrada defensa de los filósofos. Tras ello se dará en Al-Ándalus y en todo el Islam una movimiento contrario y reaccionario que imposibilitará el pensamiento libre.
En 1.184, cuando el Califa estaba asediando Santarem, recibe un flechazo con el que empezó su declive físico hasta su muerte en Marrakech. Con él terminó lo más precioso de Al-Ándalus.
Le sucederá Abu-Yusuf (o Abu Yakud) que, a diferencia del padre, fue tremendamente religioso y, desde muy joven, mostró su preferencia por la doctrina Zahirí partidaria de la interpretación literal del Corán y la Sumna por lo que tuvo prevenciones hasta con los malikíes y las propias ideas religiosas almohades. Imaginémonos lo que debía sentir, pues, hacia los filósofos.
Su reinado comienza con la orden de quemar todas las obras de los filósofos de Al-Ándalus. Inicia un periodo de fanatismo donde castiga a aquéllos. Destierra de Córdoba a Averroes deportándolo a Lucena. Allí sufrió mucho porque los hulemas y alfaquíes le maltrataron constantemente. Después lo desterró a Marrakech donde murió. Ordenó también que los judeoconversos vistieran de azul oscuro con birrete negro con lo que provocó la represión y desconfianza pública hacia ellos.

Tuvo también su parte positiva. Supo dar prosperidad al Imperio, todo ello mejorando el sistema monetario mediante la emisión desde 1.186 de un dinar de oro, no ya de 4,20 grs. sino elevándolo hasta 4,60 grs. Su alta calidad y precio hizo que en Castilla se le conociera como la dobla e hizo que se acercaran a Al-Ándalus todos los comerciantes mediterráneos. En esas condiciones se permitió el lujo de firmar infinidad de tratados con cristianos y musulmanes. Tal vez el más antiguo fue el firmado con Pisa en 1.186 por el que ésta podría negociar con las ciudades de Túnez, Bujía, Orán, Ceuta y Almería.

También, como celoso del Islam, en lo militar se mantuvo fiel a la guerra santa para lo que construyó en el Aznalfarache sevillano su cuartel militar. Su expedición más famosa fue la batalla de Alarcos donde, en 1.195 infligió a Alfonso VIII de Castilla una dura derrota. El cristiano había dado motivos para este comportamiento porque en 1.177 le había arrebatado Cuenca. Tras esta batalla, el Califa enfermó y en 1.199 se trasladó a Marruecos para morir y ser enterrado en Timmallal, solar donde nació el movimiento almohade.
Le sucede Abd Allah, en cuya vida sólo existirán dos grandes empresas. Aunque la una será muy buena, la otra será pésima y arruinará el movimiento almohade. La buena es que consigue en 1.202 conquistar las Baleares a un régulo taifa que las poseía desde 1.144 (familia de los Banu Ganiya). Estos se habían convertido en piratas sembrando el caos en el Mediterráneo occidental tanto cristiano como musulmán. Se apresó a los Banu Ganiya pasando las Baleares al Imperio almohade.
Lo malo fue que a este Califa, por primera vez, le declararon la guerra todos los reyes cristianos del Norte encabezados por Alfonso VIII (excepto el Rey de León que estaba en su residencia de recreo en Babia, de ahí el dicho de estar en Babia). La batalla decisiva se dará en las Navas de Tolosa en 1.212, lo que significó la destrucción del imperio almohade y el encumbramiento de los reinos cristianos. Esta guerra donde concurrieron cristianos de más allá de los Pirineos provocaría la ruina de Al-Ándalus.

En 1.212 comienza la tercera fase. Los cristianos se lanzan tras el paso de Despeñaperros llegando a Úbeda y demás ciudades de la zona, aunque diversas epidemias paran a los cristianos. La peste acabará con Alfonso VIII en 1.214, dejando como sucesor a un niño y una complicada regencia, lo que hizo que Castilla no estuviese en condiciones de explotar el éxito militar.

En el Mahgreb surgió un nuevo movimiento religioso movido por el hambre; los Benimerines o Meriníes. Eran tribus beduinas de la confederación Zánata. En 1.216, acuciados por el hambre, atravesaron el río Mulaya y se lanzaron a las ricas planicies marroquíes de Fez, Taza, Mequinez, etc. derrotando a los desmoralizados gobernadores y convirtiéndolos en tributarios. Provocarán el colapso de la vida urbana.
Tardarán bastante en tomar la capital Marrakech (1.268) y en Timmallal, en 1.269, darán fin al Imperio almohade cuya desintegración era antes un hecho en el que influyeron la multitud de intrigas palaciegas.
Cuando en 1.228 el Califa Al-Mammun abandona Sevilla para pasar al Mahgreb, dejará en Al-Ándalus dos graves problemas:
1. Los avances imparables de Fernando III de Castilla y de Jaime I de Aragón.
2. La sublevación general de los andalusíes que, tras liquidar los restos almohades, darán lugar a las terceras taifas de las que sólo serán destacables la de Murcia (gobernada por Ibn Hud), la de Valencia (que caerá pronto, gobernada por Zayyan ben Mardanis) y la última; la de Granada, fundada por Ben Al-Ahmar.

 

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» Revolución de 1820

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» 1872-1878. Alianza Alemania, Rusia y Austria-Hungría

» 1879-1887. Alianza Alemania y Austria-Hungría

» 1887-1888. Alianza Alemania y Rusia
» Guillermo II

» El asesinato de Sarajevo

» Congreso de Viena

» Congreso de Aquisgran




 
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