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Estás en: Inicio > Mozárabes, mudéjares y judíos

La clasificación social de trabajadores, defensores y clérigos permite englobar a todos los pobladores de los reinos hispánicos, pero hay que tener en cuenta la existencia de grupos humanos que, aún dedicándose a las mismas ocupaciones que los anteriores (campos, clerecía, comercio, artesanía) se diferencian de ellos por su cultura, etnia o religión. Son los mozárabes, los mudéjares y los judíos.
Los mozárabes son cristianos que han vivido bajo dominio musulmán y conservan el idioma árabe y la cultura y liturgia heredada del mundo visigodo.
Los mudéjares (del árabe “mudechan”, tributario) o musulmanes que han permanecido en territorio cristiano, son el 2º grupo.
El tercero lo constituyen los judíos, que mantienen sus diferencias religiosas y viven en barrios y juderías, apartados físicamente de los cristianos.

Los mozárabes

Muy numerosos en territorio islámico hasta el XII, se trasladan masivamente a territorio cristiano al aumentar la inseguridad y en muchos casos se integran totalmente o fijan su residencia en el antiguo reino de Toledo, donde tienen como fuero propio el Liber iudiciorum o Fuero Juzgo. Se expresan en árabe, lengua que utilizan en la vida diaria y en los actos jurídicos. También conocen y hablan el romance. Sus clérigos conocen el latín, lo que les permite actuar en muchos casos como intermediarios entre cristianos y musulmanes; otras veces actúan como traductores cualificados.
La situación de las comunidades cristianas existentes en todos los reinos cristianos está condicionada por las normas que impone la Iglesia, que a partir del XIII exige a judíos y musulmanes:
Llevar signos que los distintas de los cristianos.
Se les prohíbe ocupar cargos que les den poder sobre los cristianos.
Se les ordena encerrarse en sus barrios el Viernes Santo para evitar altercados.
Estas disposiciones serán actualizadas en las leyes civiles y en las disposiciones de concilios y sínodos como el de Zamora en 1313, con Alfonso XI, o en Valladolid 9 años más tarde.

los judíos

Alfonso X (1252-1284) prohibirá en las Cortes de Valladolid que los judíos utilicen pieles blancas, sillas de montar plateadas o doradas, paños teñidos, etc. Estas disposiciones rigen en líneas generales para todos los no nobles y de ellas quedan exceptuados los judíos que el rey nombre.
En cuanto a precios y salarios se indica el interés que pueden cobrar los prestamistas judíos y musulmanes; se dispone que sólo tengan validez los préstamos hechos ante notario y en presencia de testigos cristianos y judíos o musulmanes.
El comercio del dinero enriqueció sobremanera a algunos judíos que se convirtieron en prestamistas del monarca, en cobradores de impuestos y en administradores de la Hacienda real, de este modo los judíos situados en la base de la pirámide social se convirtieron en funcionarios del monarca. Esta situación suscitó animadversión de los cristianos hacia el recaudador de impuestos por los hipotéticos o reales abusos de autoridad cometidos por los hebreos en el desempeño de sus funciones. El odio comenzó a manifestarse en los años finales del XIII.
Sancho Iv (1284-1295) en las Cortes Castellanas de 1288 se anulan los arrendamientos concedidos a Abraham de Barcelona. El monarca perdona las deudas de los súbditos y se compromete a confiar el cobro de los impuestos a los representantes de las ciudades no a los judíos.

El cobro de préstamos hechos a particulares fue causa de nuevos roces: en principio en condiciones de perder el apoyo de las ciudades y prometieron a estas el no conceder cargos a los judíos en ningún puesto de la administración, además de confiar la solución de los pleitos entre cristianos y hebreos al alcalde local; éste se regirá exclusivamente por el fuero municipal. La indefensión jurídica significó para algunos hebreos la ruina al no poder reclamar legalmente sus deudas. La separación entre comunidades judía y cristiana y el odio hacia los judíos explica la conversión de algunos y la emigración de otros.
Cuando Alfonso XI se hizo cargo del poder personalmente en 1325, cambió en cierta manera la situación. Nombró un almojarife (del árabe “almoxrif”, inspector, recaudador) judío y restableció en sus funciones a los destituidos en años anteriores.
Jaime I: la protección de los judíos es más visible durante su reinado, pues llegó a darles tierras y entra con ellos para repoblar Mallorca y Valencia, además de utilizarles ampliamente en la administración pública.
A finales del XIV Jaime II (1291-1327) aumenta la presión fiscal sobre ellos y muchos emigraron.
A pesar de la equiparación de judíos y musulmanes, recogida en los textos eclesiásticos, la situación es totalmente diferente. Entre los primeros abundan recaudadores y prestamistas, además de comerciantes, los segundos son pequeños artesanos y campesinos.

los mudéjares

Son los musulmanes en tierras cristianas. El estudio de Josefa Mutgé sobre la aljama  (del árabe “alchamaa”, junta comunidad) sarracena de Lleida, muestra que llegó a tener diez mil habitantes. Su gobierno corresponde a los adelantados. Cada año se elige a 2 personas previo consentimiento del ballet real. Sus competencias son:
Ordenar internamente cuando se refiera al bien de la aljama.
Corregir a los sarracenos.
Condenar y castigar los delitos menores según la sunna y los fueros.
Fijar penas y caloñas de las que el monarca recibirá dos tercios.
El Cadí es el juez de la comunidad y sus funciones son:
Administrar justicia.
Decidir en cuestiones morales y religiosas.
Entre los ayudantes del cadí (juez de la aljama o comunidad mudéjar) figura el salmedina, encargado de la vigilancia del mercado y el alamín (del árabe “alamín”, fiel) cuyas funciones varían de una comunidad a otra, actuando como tasadores de víveres, maestros de obra, alarifes, jueces de riegos, etc.
Los sarracenos de Lleida se dedican a la construcción, al trabajo de la tierra, de los metales y de la madera, trabajan la lana, el lino y la seda.
Al igual que ocurre con los judíos se les pide que vistan y peinen de manera que no se confundan con los cristianos y, por la misma razón, en 1300 se prohíbe a los cristianos que se disfracen a la usanza mora y judía.



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