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REFORMISMO Y LIBERALISMO EN IBEROAMÉRICA. EL SURGIMIENTO DEL PROYECTO OLIGÁRQUICO

EL SURGIMIENTO DEL PROYECTO OLIGÁRQUICO.

SIGNIFICADO DEL PROYECTO HISTÓRICO DE LAS OLIGARQUÍAS.

     El desarrollo del proyecto oligárquico corresponde a un periodo histórico en que la clase nacional dominante de cada país idea la elaboración de un proyecto de gran amplitud encaminado a asegurar a esa clase dominante la hegemonía política, económica y social en el seno de cada país. Este proyecto abarca un periodo muy amplio: de 1850 a 1930. En este período tan amplio tendríamos que establecer tres fases:

  1. 1850-1880: elaboración y puesta en marcha.
  2. 1880-1914: consolidación y máximo apogeo.
  3. 1914-1930: fracaso y desmoronamiento.

     El proyecto oligárquico también podemos entenderlo, la respuesta que las oligarquías dan en el ámbito internacional a las oportunidades que se le ofrecen desde el exterior para acrecentar sus rentas, aumentar su prestigio y hacerse con un poder global (alianza con los capitales extranjeros dentro de un pacto de tipo neocolonial). Sin embargo, las clases oligárquicas no estarían en condiciones ni quisieron elaborar o reformar de una manera radical las estructuras ya existentes. Incluso en algunos casos, estructuras más propias del antiguo régimen fueron potenciadas. Lo que hacen es orientarlas en función de sus intereses personales. El resultado final no presenta grandes transformaciones de estas estructuras ni de sus mecanismos de funcionamiento y podemos decir que el proyecto oligárquico es bastante artificial y tiene profundas contradicciones porque mantiene elementos de las viejas estructuras y las combina con las nuevas propias del liberalismo decimonónico. Se mantiene por muchos años gracias a la expansión económica general, pero cuando le faltó ese empuje económico, se vino abajo y terminó fracasando.
     Las oligarquías latinoamericanas como clase hegemónica no van a funcionar como un bloque homogéneo sino como diferentes en función sobre todo de cómo van a ir orientando sus bases económicas hacia la propiedad de la tierra, cómo van a articular su beneficio económico con el capital extranjero… también cada una establecerá unas relaciones particulares con el resto de los estratos sociales que se encuentran en condiciones de subordinación. Estas oligarquías como clase social hegemónica tienen fases diferentes de nacimiento dependiendo del país. Estos desfases nos ayudan a comprender otro fenómeno: la disolución y posterior transformación de la clase oligárquica es un fenómeno posterior en el tiempo a la disolución del proyecto oligárquico.

PRIMERA FASE: 1850-1880.

     La clase oligárquica toma conciencia de ser la clase llamada a dirigir la política, a administrar la economía de cada país y a dominar la sociedad en su conjunto. La característica básica es que las oligarquías toman conciencia de sí mismas y toman seguridad, considerándose como la única clase capacitada para llevar a cabo la dirección del país. Esta confianza proviene del periodo anterior en que se ha logrado superar las contradicciones que habían provocado las guerras de independencia y se ha asumido la ruptura con el viejo sistema colonial. Esta clase hunde sus raíces en el periodo colonial. La base de su poder económico reside en el control de los factores productivos de cada uno de los países y utilizará el poder político sobre todo para su propio enriquecimiento y para aumentar su dominación sobre el resto de las capas sociales.

LA HEGEMONÍA OLIGÁRQUICA.

     Aún a mediados del siglo XIX nos hallamos ante una estructura social totalmente polarizada en el sentido de que hay una clase dominante y en relación a ella se definen y se caracterizan el resto de los grupos sociales. Los conceptos de oligarquía y de clase dominante tienen un fuerte componente económico, ya que son los grupos poseedores de los principales medios de producción de estos países. Es decir, clase oligárquica es igual a clase propietaria.
     La clase propietaria no sólo manifestara un interés por los sectores productivos sino que terminará invirtiendo en otros sectores económicos: financiero, comercial… pero esta diversificación no tiene nada que ver con lo que hoy entendemos como una clase burguesa, porque las clases oligárquicas latinoamericanas de este periodo basan todas sus ganancias no en operaciones de riesgo, sino en la percepción de una renta. Aunque la fuente de capital originaria proceda de otro sector, todos los grupos oligárquicos terminarán comprando tierras. La vinculación de la clase oligárquica con la gran propiedad es muy clara. Su participación en el resto de sectores se reducirá a un mero complemento de su riqueza principal. Por tanto, la clase dominante será esencialmente rural. Esto nos explica las relaciones que se desarrollarán entre la clase dominante y el resto de grupos sociales: son relaciones de tipo clientelar, basadas en el binomio patrón-cliente. Carmagnani señala que por tanto asistimos a una subordinación del mundo urbano con respecto al rural porque ese modelo de relación social se traslada también a las ciudades. En las haciendas hay una organización jerárquica del trabajo. En la cúspide está el dueño y, siguiendo en una escala descendente, encontramos en primer lugar a los empleados de máxima confianza del dueño, vinculados al hacendado por una relación laboral pero también por unas relaciones de parentesco social, de compadrazgo, de fidelidad hacia el patrón. Por debajo de ellos está todo un personal subalterno: peones, trabajadores temporales, arrendatarios…
    
     Estas relaciones de clientelismo se trasladan a las ciudades, pero aquí se tiene la posibilidad de reducir la intensidad de estas relaciones. En primer lugar, encontramos a los funcionarios, administrativos, comerciantes… no constituyen aún una clase social como tal, sino un grupo urbano bastante heterogéneo aunque coagulado socialmente por el mecanismo de la clientela porque estos grupos son dependientes del grupo oligárquico urbano. Estos grupos urbanos terminaron aceptando valores y formas de comportamiento que eran los propios de las oligarquías.
     En cuanto al sistema electoral, el oligarca es el elector y estos grupos urbanos subalternos se convierten en los votantes que legitiman políticamente este sistema oligárquico.

     La hegemonía oligárquica se muestra dominante también en el plano cultural. A la altura de 1880 los dos tercios de la población total latinoamericana son analfabetos. Todas las universidades y escuelas superiores están reservadas en exclusividad a las clases altas, por tanto sólo ellos podrán acceder a cargos superiores en el poder judicial, legislativo… el sistema clientelar constituye la base de poder de la clase dominante. De esa manera consigue extender su dominio a todo el entramado social. Una de las consecuencias más visibles de esto es un aumento progresivo del poder de las oligarquías y un enriquecimiento que correría paralelo al empobrecimiento de las capas populares. No se produce una modernización de las estructuras sociales aunque los sectores medios están en expansión.
     A partir de 1890 las oligarquías llegan a su máximo apogeo. Carmagnani opina que la edad de máximo apogeo de las élites es este, más que la época colonial.
     Sin embargo, también existió una oposición en forma de levantamientos populares, seguidos de fuertes represiones por parte de las Fuerzas Armadas. La oligarquía aumentó el gasto público destinado a los ejércitos nacionales.

     Existen grandes diferencias de unos países a otros: en unos las oligarquías tienen mucho más poder que en otros. Incluso en el mismo interior de un país existen unas hegemonías oligárquicas regionales que predominan sobre otras. Por ejemplo, en Brasil durante un tiempo la oligarquía predominante fue la del azúcar, en el norte, pero después se produjo un desplazamiento por las oligarquías cafetaleras del centro-sur. Pero aunque esto suceda, no asistimos a un cambio ni de los modos de producción ni de los modos de convivencia social.

LOS GRUPOS SUBALTERNOS.

     La heterogeneidad es mucho mayor: urbano-rural; publico-privado; braceros, peones, jornaleros; pequeños propietarios rurales, habitantes de aldeas… los elementos comunes entre ellos son la aceleración de la fusión étnica y su implicación en condición de subordinación al mecanismo clientelar, de ahí su nombre. Existen dos grandes grupos: una minoría de carácter predominantemente urbano y que trabaja dentro de la administración pública y en el sector servicios  (grupos medios de funcionarios, comerciantes…). Por otro lado, está la mayoría eminentemente rural que en su conjunto se puede denominar como clases populares.
     La minoría, antecedente de las clases medias de la centuria siguiente, se encuentra favorecida por las oligarquías en el estatus social, capital económico… a cambio de asegurarse su absoluta lealtad. Esto se demuestra en la política mediante el establecimiento de un sufragio censitario por el que estos grupos reciben el derecho de poder votar. Imitarán el modelo cultural oligarca, lo que les imposibilitó adoptar una identidad como clase social propia. Están en un continuo crecimiento, relacionado con la expansión productiva de este período y con el crecimiento del sector servicios y del sector financiero. Se pueden definir como los grupos intermediarios entre la clase oligárquica y las capas populares. Es el único grupo social de los subordinados que se escapa del progresivo empobrecimiento por su función de intermediarios.    
     La nota común de las clases populares será el progresivo empobrecimiento pero distinguiendo entre las reacciones que este empobrecimiento tendrá en el mundo rural y en el mundo urbano. Por ejemplo, los artesanos urbanos inician algunas formas de lucha a través de su organización en gremios y cofradías. Lo más importante es que se organizan para luchar contra la pobreza en las ciudades organizando sociedades de socorro mutuo, cosa que no ocurre entre los sectores artesanales rurales, mucho más anclados en el pasado.
     Otro fenómeno importante es el proceso acelerado de traslado de mano de obra rural a la ciudad, de los campesinos que huyen de la explotación del latifundio o son expulsados como mano de obra sobrante y pasan a engordar el sector de obreros no especializados en la ciudad, por ejemplo en el sector de la construcción. Como provienen del campo, las características que trasladan a la ciudad son las propias del medio rural, como las relaciones de parentesco social, el compadrazgo…
     En cuanto a las capas populares propiamente rurales, tienen una serie de características comunes como su carácter pluriétnico. Por ejemplo, en las zonas cafetaleras del sur de Brasil en los 70 había esclavos negros, colonos mestizos, italianos, suizos… ha habido una impresionante aceleración de la fusión étnica. Se desdibujan las fronteras raciales, lo que provoca la eliminación de un concepto claramente colonial: la sociedad de castas. Pero ello no implica que desaparezcan los prejuicios raciales, ya que aún el color de la piel seguirá siendo uno de los elementos determinantes para clasificar socialmente a un individuo. Esta fragmentación étnica fue aprovechada por las oligarquías para impedir que estos grupos lograran una solidaridad y una unidad.

     También asistimos a un período de disminución de las tierras de las comunidades indígenas a través de diversos mecanismos, con lo que el empobrecimiento de estas poblaciones es aún mayor. Las oligarquías desmilitarizan a toda esta mano de obra militarizada durante las guerras independencia. En muchos casos la única salida es la rebelión, aunque sin éxito, o la huida hacia las ciudades, los puertos… este progresivo empobrecimiento de las clases populares abocaría finalmente a un proceso progresivo, constante y creciente de proletarización.

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» 1872-1878. Alianza Alemania, Rusia y Austria-Hungría

» 1879-1887. Alianza Alemania y Austria-Hungría

» 1887-1888. Alianza Alemania y Rusia
» Guillermo II

» El asesinato de Sarajevo

» Congreso de Viena

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