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La
Ilustración en Francia |
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Francia conoció, más que ningún
otro país, un desarrollo sobresaliente de estas ideas y el
mayor número de propagandistas de las mismas. Fue allí
donde el filósofo, político y jurista Charles-Louis
de Montesquieu, uno de los primeros representantes del movimiento,
empezó a publicar varias obras satíricas contra las
instituciones existentes, así como su monumental estudio
de las instituciones políticas, El espíritu de las
leyes (1748).
Fue en París donde Denis Diderot, autor de numerosos panfletos
filosóficos, emprendió la edición de la Enciclopedia
(1751-1772). Esta obra, en la que colaboraron numerosos autores,
fue concebida como un compendio de todos los conocimientos y a la
vez como un arma polémica, al presentar las posiciones de
la Ilustración y atacar a sus oponentes.
Sin duda, el más influyente y representativo de los escritores
franceses fue Voltaire. Inició su carrera como dramaturgo
y poeta, pero es más conocido por sus prolíficos panfletos,
ensayos, sátiras y novelas cortas, en los que popularizó
la ciencia y la filosofía de su época, y por su voluminosa
correspondencia con escritores y monarcas de toda Europa.
Voltaire (1694-1778), escritor y filósofo francés
que figura entre los principales representantes de la Ilustración.
Está considerado como una de las figuras centrales del movimiento
ilustrado del siglo XVIII, un periodo en el que se insistió
sobre el poder de la razón humana, de la ciencia y del respeto
hacia la humanidad.
Voltaire opinaba que la literatura debía servir como instrumento
de progreso social. Así, sus hirientes sátiras y sus
escritos filosóficos mostraban su aversión hacia la
intolerancia, la tiranía y la hipocresía del cristianismo,
lo cual le procuró constantes conflictos con las autoridades
políticas y religiosas.
Pasó de ser un brillante escritor, mordaz y satírico
como pocos, y un filósofo con fama de libertino a un formidable
defensor de la tolerancia y la libertad y un enemigo implacable
de la Iglesia.
En sus obras atacaba el poder del absolutismo y por otra, sus folletos
anónimos cuestionaban los valores tradicionales.
Su obra se difundió por toda Europa gracias a sus viajes
y su abundante correspondencia.
2 PRIMEROS ÉXITOS
Voltaire decidió desde muy joven emprender una carrera literaria.
Comenzó a moverse en los círculos aristocráticos
y pronto fue conocido en todos los salones literarios de París
por su ingenio sarcástico. Varios de sus escritos, especialmente
un libelo en el que acusaba al regente Felipe II, duque de Orleans,
de atroces crímenes, precipitaron su ingreso en la prisión
de la Bastilla.
Durante los once meses de encierro completó su primera tragedia,
Edipo, basada en la obra homónima del dramaturgo griego Sófocles,
y comenzó un poema épico sobre Enrique IV de Francia.
Edipo se estrenó en el Théâtre-Français
en 1718 y fue acogida con enorme entusiasmo. La obra sobre Enrique
IV se imprimió anónimamente en Génova bajo
el título de Poème de la ligue (1723). En su primer
poema filosófico, Los pros y los contras, Voltaire ofrece
una elocuente descripción de su visión anticristiana
y su credo deísta de carácter racionalista.
Tras una disputa con un miembro de una ilustre familia francesa,
Voltaire fue encarcelado por segunda vez en la Bastilla, pero fue
liberado al cabo de dos semanas bajo la promesa de abandonar Francia
y establecerse en Inglaterra.
Pasó entonces dos años en Londres, y no tardó
en dominar la lengua inglesa. Con la intención de preparar
al público británico para una edición ampliada
de su Poème de la ligue, Voltaire escribió dos notables
ensayos en inglés: uno sobre poesía épica y
otro sobre la historia de las guerras civiles en Francia.
Durante algunos años, el católico y autocrático
gobierno francés prohibió la edición ampliada
del Poème de la ligue, que finalmente adoptó el título
de La Henriade.
La aprobación para publicarlo llegó en 1728. Esta
obra, una elocuente defensa de la tolerancia religiosa, obtuvo un
éxito sin precedentes, no sólo en la Francia natal
de Voltaire, sino en todo el continente europeo.
3 POPULARIDAD EN LA CORTE
En 1728 Voltaire regresó a Francia. Durante los cuatro años
siguientes residió en París y dedicó la mayor
parte de su tiempo a la composición literaria. La principal
obra de este periodo, inspirada en su contacto durante su estancia
en Inglaterra con Pope, Swift, Congreve y Walpole, es Cartas inglesas
en 1734, de la que realizó una nueva edición con el
título de Cartas filosóficas en 1737.
Se trata de un ataque encubierto a las instituciones políticas
y eclesiásticas francesas que le causó problemas con
las autoridades, y una vez más se vio obligado a abandonar
París. Se refugió entonces en el Château de
Cirey, en el ducado independiente de Lorena. Allí entabló
una larga relación sentimental con la culta aristócrata
Gabrielle Émilie Le Tonnelier de Breteuil, marquesa de Châtelet,
que ejerció sobre él una importante influencia intelectual.
La época de Voltaire en Cirey en compañía
de la marquesa de Châtelet fue un periodo de intensa actividad
literaria. Además de un impresionante número de obras
de teatro, escribió Elementos de la filosofía de Newton,
y produjo novelas, cuentos, sátiras y poemas breves.
Esta estancia se vio interrumpida en varias ocasiones. Voltaire
viajaba con frecuencia a París y Versalles, donde, gracias
a la influencia de la marquesa de Pompadour, la famosa amante de
Luis XV, se convirtió en uno de los favoritos de la corte.
En primer lugar fue nombrado historiador de Francia y más
tarde caballero de la Cámara Real. Finalmente, en 1746, fue
elegido miembro de la Academia Francesa (véase Instituto
de Francia). Su Poème de Fontenoy (1745), donde relata la
victoria de los franceses sobre los ingleses durante la Guerra de
Sucesión austríaca, y El siglo de Luis XV, además
de otras obras de teatro como La princesa de Navarra o El triunfo
de Trajano, marcaron el inicio de la relación de Voltaire
con la corte de Luis XV.
A la muerte de madame de Châtelet en 1749, Voltaire aceptó
una antigua invitación de Federico II el Grande para residir
de manera permanente en la corte prusiana. Viajó a Berlín
en 1750, pero no permaneció allí más de dos
años, pues su ingenio más bien ácido chocó
con el temperamento autocrático del rey y fue la causa de
frecuentes disputas. Durante su estancia en Berlín completó
El siglo de Luis XIV, un estudio histórico sobre el reinado
de ese monarca (1638-1715).
4 ATAQUES A LA RELIGIÓN
Por espacio de algunos años Voltaire llevó una existencia
itinerante, pero finalmente se estableció en Ferney, en 1758,
donde pasó los últimos veinte años de su vida.
En el intervalo comprendido entre su regreso de Berlín y
su establecimiento en Ferney, terminó su obra más
ambiciosa, el Ensayo sobre la historia general y sobre las costumbres
y el carácter de las naciones (1756). Esta obra, que no es
otra cosa que un estudio del progreso humano, censura el supernaturalismo
y denuncia la religión y el poder del clero, si bien afirma
su creencia en Dios.
Una vez establecido en Ferney, Voltaire escribió varios
poemas filosóficos, como El desastre de Lisboa (1756), sobre
el tremendo terremoto que asoló la ciudad en 1755, varias
novelas satíricas y filosóficas, entre las que cabe
destacar Cándido (1759), la tragedia Tancredo (1760) y el
Diccionario filosófico (1764). Desde la seguridad que le
proporcionaba su retiro, lanzó cientos de panfletos en los
que satirizaba los abusos del poder. Quienes eran perseguidos por
sus creencias encontraron en Voltaire un elocuente y poderoso defensor.
El talante de sus actividades podría resumirse en una frase
que el propio autor empleaba muy a menudo: écrasons l’infâme
(‘aplastemos al infame’). Con esta frase se refería
a cualquier forma de religión que persigue a quienes no la
profesan, que practica el fanatismo.
Oponía el deísmo, una religión puramente racional,
a la religión cristiana. En Cándido, Voltaire analiza
el problema del mal en el mundo y describe las atrocidades cometidas
a lo largo de la historia en nombre de la Religión. Voltaire
murió el 30 de mayo de 1778 en París.
5 CRÍTICA
El carácter contradictorio de Voltaire se refleja tanto
en sus escritos como en las opiniones de otros. Parecía capaz
de situarse en los dos polos de cualquier debate, y en opinión
de algunos de sus contemporáneos era poco fiable, avaricioso
y sarcástico. Para otros, sin embargo, era un hombre generoso,
entusiasta y sentimental. Esencialmente, rechazó todo lo
que fuera irracional e incomprensible y animó a sus contemporáneos
a luchar activamente contra la intolerancia, la tiranía y
la superstición.
Su moral estaba fundada en la creencia en la libertad de pensamiento
y el respeto a todos los individuos, y sostuvo que la literatura
debía ocuparse de los problemas de su tiempo. Estas opiniones
convirtieron a Voltaire en una figura clave del movimiento filosófico
del siglo XVIII ejemplificado en los escritores de la famosa Enciclopedia
francesa.
Su defensa de una literatura comprometida con los problemas sociales
hace que Voltaire sea considerado como un predecesor de escritores
del siglo XX como Jean-Paul Sartre y otros existencialistas franceses.
Charles-Louis de Montesquieu (1689-1755), escritor y jurista francés
nacido en el castillo de La Brède y conocido universalmente
por sus Cartas persas y El espíritu de las leyes.
Montesquieu destacó por primera vez como escritor con sus
Cartas persas (1721). En esta obra, mediante el recurso de la relación
epistolar entre dos aristócratas persas de viaje por Europa,
Montesquieu hace una sátira de los políticos franceses
de su tiempo, así como de las condiciones sociales, los asuntos
eclesiásticos y la literatura de la época. El libro
adquirió rápidamente una enorme popularidad. El escritor
español José Cadalso lo tuvo como modelo para sus
Cartas marruecas.
Fue una de las primeras obras de la Ilustración, que, con
su crítica a las instituciones francesas durante la monarquía
de la Casa de Borbón, ya anunciaba el germen de la Revolución
Francesa. La fama que adquirió Montesquieu con ésta
le abrió las puertas de la Academia Francesa en 1728. Su
segunda obra sobresaliente fue Consideraciones sobre las causas
de la grandeza y decadencia de los romanos (1734), una de las primeras
obras importantes en la Filosofía de la historia.
Pero su obra maestra es El espíritu de las leyes (1748),
que figura entre las tres obras principales de la Teoría
política. En ella el autor analiza las tres principales formas
de gobierno (república, monarquía y despotismo) y
establece las relaciones que existen entre las áreas geográficas
y climáticas y las circunstancias generales y las formas
de gobierno que se producen.
Sostiene también que debe darse una separación y un
equilibrio entre los distintos poderes a fin de garantizar los derechos
y las libertades individuales. A lo largo de toda Latinoamérica,
los textos de Montesquieu se leían con entusiasmo a principios
del siglo XIX.
En el Río de la Plata, por ejemplo, tanto el periódico
Semanario de Agricultura (1802) como el Correo de Comercio (1810,
dirigido por Manuel Belguano) eran medios de difusión de
las ideas de Montesquieu y de Rousseau, y fueron el fermento de
lo que luego sería la Revolución de Mayo de 1810,
inicio de la emancipación de América Latina. Con anterioridad
a esa fecha los libros de Montesquieu eran leídos en secreto
y a escondidas, aunque sus seguidores no dudaron en hacer público
su furor por los principios de los fisiócratas y los librecambistas.
Durante la segunda mitad del siglo XVIII se difundieron dos corrientes
distintas:
• la racionalista, aristocrática y materialista---heredera
de los principios volterianos y que se manifestó sobretodo
en la Enciclopedia.
• La corriente idealista, partidaria de ensalzar lo sentimental
y lo popular, que tuvo su más destacado interprete Jean-Jacques
Roseauu .
Gozaron de prestigio las obras de Jean Jacques Rousseau, cuyo Contrato
social (1762), el Emilio, o la educación (1762) y Confesiones
(1782) tendrían una profunda influencia en posteriores teorías
políticas y educativas y sirvieron como impulso literario
al romanticismo del siglo XIX.
La Enciclopedia francesa fue una obra colectiva que pretendía
recopilar todo el saber del siglo, dar soluciones e ilustrar. Dentro
de la variedad de su contenido existieron fundamentos comunes como
el carácter reformista, monárquico, antiabsolutista
y anticlerical.
Fue en París donde Denis Diderot, autor de numerosos panfletos
filosóficos, emprendió la edición de la Enciclopedia
(1751-1772). Esta obra, en la que colaboraron numerosos autores
como D´lembert, Helvetius, pionero del materialismo moderno…,
fue concebida como un compendio de todos los conocimientos y a la
vez como un arma polémica, al presentar las posiciones de
la Ilustración y atacar a sus oponentes.
Diderot nació en Langres el 5 de octubre de 1713 y estudió
con los jesuitas. En 1734 se trasladó a París y vivió
diez años como tutor mal pagado y escribiendo para otros
escritores.
Su primera obra importante, publicada anónimamente, fue Pensamientos
filosóficos (1746), donde explica y afirma su filosofía
deísta (Deísmo: doctrina que admite la exitencia de
un Dios personal, creador del mundo, no identificado con ninguna
confesión religiosa concreta y al que se llega por la razón).
En 1747 recibió la invitación de editar una traducción
francesa de la Cyclopaedia inglesa de Ephraim Chambers. Diderot,
en colaboración con el matemático Jean le Rond d'Alembert,
convirtió este proyecto en una inmensa obra de nueva redacción
que abarcaba 35 volúmenes, Enciclopedia o diccionario razonado
de las artes y los oficios, más conocida como la Enciclopedia.
Con ayuda de los más prestigiosos escritores de la época,
entre los que figuraban Voltaire y Montesquieu, el escéptico
y racionalista Diderot empleó la Enciclopedia como una poderosa
arma de propaganda contra la autoridad eclesiástica, la superstición,
el conservadurismo y el orden semifeudal de la época.
En consecuencia, Diderot y sus colaboradores se convirtieron en
el blanco de las críticas clericales y reales. En 1759 el
Conseil du Roi suprimió formalmente los diez primeros volúmenes
(publicados a partir de 1751) y prohibió la publicación
de la obra. Pese a todo, Diderot continuó trabajando en los
volúmenes restantes y logró imprimirlos en secreto.
Los 17 volúmenes del texto se completaron en 1765, pero las
ilustraciones y los suplementos no se añadieron hasta 1780.
La abundante obra de Diderot incluye las novelas La religiosa (1796),
una crítica de la vida conventual, El sobrino de Rameau (1761),
una sátira de la sociedad contemporánea y su hipócrita
moral, traducida al alemán por Goethe, y Jacques el fatalista
(1796), donde analiza la psicología del libre albedrío
y el determinismo.
Cartas sobre ciegos para uso de los que ven (1749), trata de cómo
aprenden los ciegos, mientras que el diálogo dramático-filosófico
El sueño de D’Alembert (1830) contiene sus teorías
materialistas.
Pionero de la crítica estética, Diderot fundó
en 1759 Salones, un diario en el que escribía las críticas
de las exposiciones de arte que se celebraban anualmente en París.
Su correspondencia carece de interés en una época
famosa por sus brillantes manifestaciones epistolares.
Diderot gozó del mecenazgo ilustrado de la reina Catalina
II la Grande de Rusia y ejerció una notable influencia en
otros pensadores de la Ilustración en Europa. Murió
en París el 30 de julio de 1784. Póstumamente, entre
otras obras, se publicó La paradoja del comediante (1830),
una de sus obras más inquietantes.
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