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Entre el 98 y el 92 se produce en la Península Ibérica una revuelta indígena enorme, sobre todo en el sur, que se estuvo a punto de desgajar este territorio de Roma y que se inició en le valle del Gualdalquivir. Pero queda ensombrecido por el problema de los aliados.

Guerra de los Aliados y sus consecuancias
En el primer tercio del siglo II (200-187) una legión romana podía tener un 55% de itálicos y un 45% de romanos, dos años después, la proporción de itálicos sigue aumentando hasta llegar a los dos tercios de la composición, especialmente a partir de Mario. Esto significaba que los itálicos aportan mucho pero recibían muy poco.
Los itálicos, son reclutados cuando Roma les necesita. Recibían el mismo salario, pero se les descontaba todo, aunque los generales del siglo I incrementarán el sueldo de los soldados. Estaban muy desfavorecidos, la caballería romana cobraba un 50% más que los itálicos; en las victorias, los repartos de ager públicus sólo afectaban a ciudadanos romanos, no a los itálicos; en el reparto del botín no obtenían la misma parte que los ciudadanos; muchas de las tierras que se expropiaban cuando había escasez, pertenecían a los itálicos.
El sistema institucional romano, hay partidarios de conceder la ciudadanía a una parte de los itálicos, pero otros se oponen a cualquier apertura política. Los aliados serán utilizados constantemente. El problema es que en un momento dado, los itálicos van a tomar sus propias decisiones.
El conflicto no se produce antes porque coincidían los intereses de los oligarcas romanos y los de los itálicos, pero el conflicto comienza cuando se evita la llegada de itálicos a Roma.
Se pueden encontrar muchos antecedentes. En el 126, Marco Penno, que formaba parte de la factio optimate, intenta frenar la llegada de itálicos a Roma. En el censo de 125, las listas tienen 25.000 ciudadanos menos que en el censo anterior. En ese mismo año, el cónsul Fulvio Flaco (pro-Graco) intenta promover el ascenso de los itálicos a la ciudadanía, pero no se llega a buen término, y en la ciudad de Fregellae hay una revuelta que pide que se cumplan las exigencias, pero es arrasada la ciudad.
En el 97 los censores Flaco y Antonio, de tendencia popular, incrementan el número de ciudadanos, lo que supone una política popular para que las asambleas puedan hacer frente al Senado. La reacción optimate se produce en el 95, con la Lex Licinia Mucia de civibus redigundis, que fue presentada por los cónsules del Marco Licinio Craso y Quinto Mucio Escebola, por medio de la cual se expulsaba de Roma a todos los itálicos residentes menos a los latinos. Es una forma de debilitar las clientelas de Mario.
En el 92, Craso pasó de cónsul a censor, y expulsó de Roma a todos los profesores de retórica porque muchos reclamaban derecho para los itálicos.
En este contexto, aparece el caso contra Rutilio Rufo, legado del cónsul Quinto Mucio, que fue enviado como gobernador a Asia. Cuando éste volvió los tribunales de rango ecuestre le acusaron de malversación de fondos, pero finalmente no se pudo demostrar nada, y pese a ello, lo condenaron. Parece que detrás de todo esto estaba Mario y sus intereses.
En el 91, aparece el tribuno Marco Livio Druso, vinculado al Senado más tradicional, pero que en un momento dado se decantó por el sector más popular, aunque esto no era nuevo. Druso formuló cuatro leyes:
Lex Livia indicaria: alteraba la composición de los jurados, los tribunales se equilibraban entre senadores y caballeros. Se consigue que el Senado se refuerce con 300 caballeros (pro-oligárquica).
Lex Livia Nummaria: consistía en permitir la emisión de moneda forrada, es decir, moneda fraudulenta, porque se acepta que una séptima u octava parte del denario de plata sea de cobre (antisenatorial).
Lex Livia frumentaria: consiste en el reparto del grano (antisenatorial).
Lex Livia agraria: Druso quiere entregar tierra pública a desposeídos, pero la mayoría de la tierra que aparece en el proyecto pertenece a los itálicos, así que para contentarlos se les promete la concesión de la ciudadanía, es la Rogatio Livia de civitate sociis dande (antisenatorial). Druso intenta que las tierras de los umbros y los etruscos aporten la mayor cantidad de tierras, con la excusa de que esa tierra pertenece a Roma porque forma parte de ager públicus, estos marchan sobre Roma, la rogatio de Livia no se aprueba y Druso muere entre la multitud.
Poco después los aliados se levantan en armas en la ciudad de Asculum.  El pretor que va a hacerles frente es asesinado y este será el comienzo de la guerra de los aliados, la guerra social. Los sectores más desfavorecidos ven en la guerra la posibilidad de cierta equiparación con los romanos.
Las causas de la guerra son de carácter político y no económico, porque esas regiones tenían igual desarrollo económico que Roma.
En el año 90 es cuando se realizan las primeras campañas. Apiano dice que inicialmente cada bando tenía 10 legados (100.000 hombres). Los romanos dividieron el frente en dos bloques, el frente norte con el cónsul Lutinio Lupo, que cuenta con cinco legados entre los que se encuentran Cayo Mario y Neo Pompeyo Estrabón, que se ha pensado que representaban los intereses políticos populares; y en el frente sur el cónsul Julio César, con otros cinco legados entre los que se encontraban Licinio Craso y Cornelio Sila, que son optimates.
El frente norte lucha contra vestinos, marrucinis, paelignos y marsinos, y el frente sur quiere impedir la invasión de Campania, luchando contra samnios apulio, arpinos y lucanos. La guerra social es como si Roma luchara contra sí misma, porque los socii luchaban con sus mismas armas. La victoria de Roma no es el campo de batalla sino con la política, a través de concesiones de ciudadanía.
En el 90 aparecen dos leyes funamentales:
Lex Varia de maiestate: propuesta por los caballeros para crear un tribunal extraordinario para buscar sospechosos que hayan instigado la guerra.
Lex Iulia de civitate latinis (et socii danda): se hace extensible la ciudadanía a los umbros, etruscos y latinos. También se concede el privilegio de conceder la ciudadanía completa a algunas poblaciones en caso de necesidad.
Supuestamente la guerra acaba en el 89, pero no es así, porque durante el 88 se sigue produciendo revueltas de los aliados.
Dos leyes del 89 solventan el problema de la ciudadanía:
Lex Calpurnia: intentó que los aliados se pudiesen presentar a los tribunales, pero tuvo poco éxito, porque lo que se pedía era la ciudadanía romana y no que determinados ciudadanos aliados aumentasen sus posiciones dándoles prestigio.
Lex Plautia Papiria: se piensa que es el final de la guerra, porque estos dos tribunos dicen que los aliados que antes de 60 días se presenten ante el pretor de Roma demostrando que eran ciudadanos y tenían domicilio romano, serían declarados ciudadanos romanos de pleno derecho. Es una ley que intenta captar a determinados sectores, como los que están domiciliados, pero nunca la masa de la población.
Consecuencia de la guerra social, es que Italia daba un salto en su uniformidad política, el modelo de municipio se hace extensible a toda Italia.   

En el 88, hay dos cónsules nuevos, Sila y Sulpicio. Sila es un político optimate que piensa que en la política vale todo y coloca sus interese de clase por encomia de los del Estado.  
El tribuno Publio Sulpicio Rufo, fue un personaje que sobresale determinante para la historia de Roma, surge de la fila oligárquica, vinculado a la familia de los Metelos (no de las más conservadoras).
La primera medida que decretó fue el regreso de los exiliados de la Lex Varia. Acto seguido esta medida se ve auspiciada por las noticias que llegan de Oriente, Mitrídates VI, aprovechando la guerra civil interior había puesto sus ejércitos en movimiento derrotando a los reyes aliados de Roma, provocando en Roma una situación mala.
La segunda propuesta es de integración de los nuevos ciudadanos y libertos en las 35 tribus. Esta no era del agrado de la oligarquía senatorial y es evidente que Rufo debió de buscar el apoyo de Mario (de las filas populares) porque éste representa para los nuevos ciudadanos el valor de sus intereses. El Senado se opuso a la medida.
A partir de este momento, la alianza entre Rufo y Mario, va a propugnar la tercera de las medidas que es anti-senatorial, la expulsión del Senado de todos aquellos senadores que debieran más de 3.000 sestercios.
Estas medidas crearon el malestar en las filas senatoriales pero lo que empeoró la situación fue, la Lex Sulpicia que entregaba el mando de la guerra contra Mitridates a Mario y no al cónsul saliente del momento Sila o Rufo.
Para aprobar la última ley, Sulpicio convocó una asamblea, que Sila intentó disolver, y en un momento dado, ante la situación política, Sila tuvo que huir, refugiándose en Nola, donde estaban las legiones. Sila en Nola recibe la noticia de que Sulpicio ha conseguido aprobar la última ley, y es cuando Sila toma la decisión de atacar la ciudad y en vez de ir hacia Oriente va hacia Roma. Esto no tenía precedentes.
La historiografía posterior, incluso de época imperial, coincide en que a Sila no se le va a perdonar nunca este ataque de la ciudad, porque vulneró todas las tradiciones dejando sobre la mesa un hecho importante, que el ejército estaba al mando de caudillos militares.
A Sila le abandonan todos los oficiales menos un cuestor, cuando levanta al ejército, pero los convence para que vuelvan de nuevo diciendo que Mario sólo va a dar las tierras a sus tropas después de la victoria. Con este ejército de seis legiones Sila se dirige hacia Roma, mientras se le unen las legiones de Metelo Pío y Rufo.
El único ejército que los populares pueden oponer es el que Pompeyo Estrabón tiene en el norte, pero éste no se movió. De esta manera Sila entra en Roma en otoño del 88 a sangre y fuego, tomando una serie de medidas rápidas porque su principal objetivo era marchar a Oriente como hizo a fin de año.
Lo primero que hizo fue proscribir a una serie de individuos, declarar enemigos públicos, lo que hacía que cualquier persona tenía derecho a matarlo, quedándose el Estado con sus propiedades y su familia se quedaba sin derechos. Estas proscripciones son más selectivas que las del 81.
Por otro lado decretó que los comicios centuriados fuera la única asamblea con poder legislativo, quitando atribuciones a los comicios tribunos y a la asamblea de la plebe, recortó estas dos asambleas y reforzó la otra.
También intentó que los siguientes cónsules fueran partidarios suyos pero no lo consiguió. Los cónsules para el año siguiente fueron Neo Octavio, que era optimate pero no partidario de Sila, y Cornelio Cinna (I). Sila hace jurar a ambos los principios fundamentales del movimiento obligando a un juramento de fidelidad de su pensamiento. A partir de aquí el Senado se escindió en tres fuerzas: Sila, los populares y lo que queda en Roma mediando entre los dos. 
A fin del 88 Sila se marcha hacia Oriente, y ya los propios cónsules como Cinna, habían hecho cuestionables los propósitos de Sila.
El periodo que se abre entre la partida de Sila y su vuelta (fin del 88- primavera del 83) es lo que se conoce como periodo de dominio de Cinna, un periodo en el cual se toman una serie de medidas que afectan a todos los habitantes de Italia. Todas las reformas tenían un denominador común, la idea de la paz armada, los cónsules eran conscientes de que Sila volvería y que la guerra era inevitable, así que se dedican a armarse para la próxima guerra.
Aquí empieza la guerra Octavio-Cinna (87), que acabará con la expulsión de Cinna de Roma en el 87. Cinna se había intentado atraer a los nuevos ciudadanos proponiendo medidas de integración de éstos en el Estado, incluso la vuelta de los exiliados, pero a estas medidas el cónsul Octavio se opone y forzará un tumulto en Roma con la expulsión de Cinna.
A todo esto el cónsul Rufo había tomado el mando de las tropas de Estrabón pero al poco tiempo es asesinado y Estrabón las vuelve a conseguir estando con Octavio.
Cinna reúne fuerzas intentando asaltar Roma y destruir a Octavio, ésta es la guerra civil. Mario, que había huido a África cuando entró Sila a Roma, volvió desembarcando en Etruria y comienza a liberar esclavos, y con éste heterogéneo ejército se presentó ante Cinna para asaltar Roma. En el 87 Roma es asaltada, Octavio muere y los populares tienen el poder.
A partir de este momento, fin del 87, los populares inician un gobierno en solitario con una serie de medidas. Los cónsules del 86 son Mario (VII) y Cinna (II), pero Mario muere y dos semanas después son sus tropas exterminadas por los propios populares (Sertorio).
Se tuvo que nombrar otro cónsul Lucio Valerio Flaco que propuso una serie de medidas como la de condonación de las deudas, para favorecer a la plebe reduciendo las deudas por real decreto. Estas medidas perjudicaban al orden ecuestre, apoyo fundamental del régimen. Hay también medidas por parte del Estado para la moneda, su porcentaje de plata es cada vez inferior y a partir de este momento es común los denarios serrados, incluso para quitarle plata y el estado los acepta.
El censo del 86-85, las cifras arrojan cifras que no demuestran una masiva incorporación de nuevos ciudadanos a pesar de ser un gobierno popular, la plasmación de las leyes no es total, la integración completa de los ciudadanos seguirá siendo un caballo de batalla entre los políticos.
A fin del 86 Flaco es enviado a Oriente, con dos legiones para conseguir laureles militares frente Mitrídatres e intentar despojar a Sila de su ejército, pero no lo conseguirá y Sila se quedará con todo.
Los cónsules del 85 son Cinna (III) y Neo Papirio Carbón (I), es una política popular radical. Conscientes de la imposibilidad de llegar a un acuerdo con Sila y su ejército, se produce un acuerdo apoyado por la tercera fila política, que ve que la guerra es inevitable y durante su consulado se preparan para la guerra reclutando por todos lados.
En el 84 son cónsules Carbón (II) y Cinna (IV), los populares organizan un ejército que tiene que cruzar el Adriático para proyectarse sobre Sila y reducirlo, el cual ya había vencido a Mitrídates. Pero el ejército no llegó a salir de Italia matando a Cinna y manteniéndose en Ancona sirviendo los intereses de Sila.
Carbón vuelve a proponer la aceptación de todos los ciudadanos, sin integración total.
En este contexto de paz armada en el 83, Sila desembarca en Brindisi con un ejército. Desde Brindisi a Roma no marchó violentamente, sino que en lugar de ir saqueando las ciudades, su ejército avanzó poco a poco, avanzando sin lucha abierta. Este marcha lenta también se debe a que encontró resistencia sobre todo por lo apulios y los samnitas, que estaban alineados con el gobierno popular.
A Sila se le une Metelo Pío desde África y Marco Licinio Craso que reclutó tropas por la Ulterior, y marcha hacia Italia, donde aparece por primera vez Pompeyo, el hijo de Estrabón, que reunió entre las clientelas de su padre un ejército de tres legiones, y todos convergieron hacia Roma.
Finalmente en Porta Colina en el año 82 derrotó al gobierno popular y se produjo la huida de los populares en el Mediterráneo siendo muchos exterminados. Los que no fueron exterminados,  son los que huyeron a Hispania con Sertorio

La guerra contra Mitrídates
La primera guerra contra Mitrídates
La primera guerra contra Mitrídates es un conflicto que se venía venir con el paso del tiempo.
Aprovechando los problemas de Roma con la guerra social, Mitrídates accede al Reino del Ponto iniciando una política expansionista muy bien planificada que le va a llevar a conquistar el Reino de Crimea que en torno a 110 queda ocupado por su ejércitos. Después se anexiona varios reinos, como el de Armenia, e invade también la Paflabonia.
El siguiente paso de Mitrídates será hostigar a los reinos vasallos de Roma, los reinos de Bitinia y Capadocia. Roma protesta e intenta restablecer su fuerza.
Aprovechando la guerra social es cuando decide abiertamente tomar una política expansionista y en el 89 asaltó Bitinia y Capadocia. Roma manda un pequeño ejército que es derrotado.
En 88 se produce la declaración de guerra abierta de Mitrídates cuando invade la provincia de Asia y otras. En Éfeso se produce uno de las órdenes de Mitrídates, el exterminio de todos los itálicos de la provincia, en las vísperas de Éfeso murieron 80.000 itálicos, con el objetivo de conseguir el apoyo de los habitantes de Pérgamo, ya que se presenta como un libertador del yugo romano.
Con esta filosofía cruzó el Bósforo y pasó a la Grecia continental, se presenta en Atenas que le abre las puertas, en Delos se produce una segunda matanza de 20.000 más y a fin del 88 Mitrídates domina la Grecia continental y Asia.
Esto que se encuentra Sila cuando llega. En el 87 Sila se va a dedicar a pertrechar a su ejército y reforzarlo, y en 86 se ejército se pone en movimiento y consigue dos victorias, la batalla de Queronea y después Orcómenos.
A fin del 86 es cuando llega el ejército de Flaco, que no se une al de Sila, y hace la guerra por su cuenta, yendo por Macedonia hacia los estrechos y pasando hacia la provincia de Asia a la que intenta liberar. En muchos lugares aparece, en vez de Flaco, su legado Fimbria que mató a Flaco y se hizo cargo de su ejército, consiguiendo liberar parte de Asia.
Fimbria obligó a Mitrídates a pedir la paz, pero se apunto Sila, es la Paz de Dárdanos en el 85. Es una paz calificada por fuentes y populares como una paz blanda que no supo sentar las bases de la paz, porque dejó a Mitrídates vivo y con un gran poder de maniobra, pagó 3.000 talentos, y se le obligó a evacuar el territorio y reinos vasallos que no estuvieran bajo su control.
En este contexto Sila se atrae el ejército de Fimbria y consigue maniobrar con ellos. En el 84 Sila reorganiza el territorio y castiga a todas las ciudades que había apoyado a Mitrídates, sobre todo a Atenas, obligando a que pagaran un impuesto extraordinario, incluso requisas, pertrecha su ejército y obligó a tener que alojar a su ejército a muchas ciudades y a pagarles el salario.
Así, después de un año el ejército creció y cruzó nuevamente el Adriático y en la primavera del 83 se presenta en Brindisi.

Segunda guerra contra Mitrídates
Murena toma la iniciativa de atacar a Mitrídates, pero no consigue absolutamente nada, Sila pactó con Mitrídates. Fue una especie de entrenamiento para la tercera.
Tercera guerra contra Mitrídates
 En su desarrollo podemos observar dos etapas:
Primera etapa: el mando está en manos de Lúpulo.
Tigranes de Armenia, sintiéndose fuerte, inicia una expansión a consta de los seleúcidas y los partos y funda Tigranocerta. Una vez en esta ciudad, comienza la invasión de Capadocia, un estado aliado de Roma y entra en conflicto con Roma directamente.
Mientras, Mitrídates tenía relaciones familiares con Tigranes, está apoyando a los piratas y la revuelta de Sertorio en Hispania.
Entre los años 75 y 74 muere el rey Nicomedes IV de Bitinia y los legados consiguen que sea legado testamentariamente a Roma. Pero Mitrídates invadió este reino, no completo sino con una puerta abierta a los romanos que huyeron y se refugiaron en Calcedonia, siendo la ciudad cercada por Mitrídates. Allí va Lúpulo que expulsa a Mitrídates de Calcedonia.
Durante los tres años siguientes Lúpulo hace campañas para arrasar a Mitrídates, ocupando Bitinia, la Galacia y en 72 invade el Ponto y en 71 se produce la victoria de Cabira.
En los años 71 y 70, Lúpulo hace una reorganización del Oriente. Esta la causó problemas con los caballeros, porque desde la reestructuración previa de Sila, muchos se estaban enriqueciendo por los impuestos, pero Lúpulo los quita y se hace en Roma una campaña de desprestigio.
En el 69 invade Armenia, donde cae la ciudad de Tigranocerta, mientras  el ejército romano va hacia la capital, Artaxata. Pero en el invierno (muy duro en esa zona) el ejército de Lúpulo quedó cercado y lo diezma. Aprovechando esto Mitrídates recobra el Ponto, y Tigranes invade Capadocia.
En el año 66 Lúpulo debe entregar el mando a Pompeyo.
Segunda etapa: el mando es de Pompeyo, que algunas consideran como la cuarta guerra y no como segunda etapa de la tercera guerra.
Lo importante de esta última etapa es que va a llevar la frontera de la República hasta el Eufrates. La reordenación política que hace Pompeyo va a marcar toda la evolución de la historia política de la zona hasta el Imperio incluido.
Con las reformas de Pompeyo se plantea el problema parto, los partos entran en la política romana con una primera alianza y luego hostilidad que dura hasta fin del siglo II y principios del siglo III hasta que sean sustituidos por los sasánidas.
En el año 66, Pompeyo, recibe el mando contra Mitrídates. Los primero que hará será realizar una alianza con el rey Fraartes III de Partia, lo que significa que los ejércitos romanos tenían guardada la retaguardia. Pompeyo persigue a Mitrídates hasta la Colquida y éste huye a Crimea donde su hijo bastardo, le obliga a suicidarse.

La dictadura de Sila
Se inician dos años que conforman la dictadura de Sila. Hay tres aspectos fundamentales:
Ilegalidad: el golpe de Estado era ilegal y por ello necesitada de una estructura. Apoyándose en los comicios centuriados, y no en el Senado, consigue que los cónsules del año 81 sean nombrados bajo su tutela, y que le nombren dictador legibus scribundis et rei publicae costituendae.
Reactivó el título de dictador que hacía más de dos años que no se activaba, era una magistratura que en un momento de dificultad extrema asumía todos los poderes durante seis meses, pero la nueva restauración de esta magistratura no va por esa línea y se le concede incluso reestructurar la constitución de la República. Son poderes absolutos, es prácticamente una monarquía, que no será desmantelada hasta 10 años después.
Con mucho esfuerzo Sila consiguió que se le decretase el triunfo contra Mitrídates y que le dieran el título de Félix, que significaba afortunado desde el punto de vista de los dioses. Este título esconde un culto personal a Sila y hay monedas que se acuñan ahora que denotan el culto personal a Sila.
Proscripciones: había realizado un experimento en el 88, pero ahora son más profundas. Significa que cualquier persona debe y puede capturar a la persona que aparezca en la lista. El Estado se quedan con todas las propiedades y la familia pierde todos sus derechos civiles, lo que les obliga prácticamente a emigrar de la ciudad. Se sabe que en las listas pudieron ir más de 100 senadores y entre 1.000 caballeros.
Aprovechando estas proscripciones Sila tendrá el problema de los veteranos, que le han seguido siempre y tiene que compensarlos con colonias. Muchas de las propiedades que se entregan a las legiones proceden de las confiscaciones de las proscripciones y también de los itálicos que se han resistido. Uno de los asentamientos fundamentales está en la zona de Etruria, plagada de colonias silanas y están bien ubicadas cercando Roma, es una especie de cinturón de protección, asentando a 120.000 veteranos.
Leyes Cornelias: son medidas políticas para dar estabilidad al gobierno.
Senado: duplica su número de 300 a 600 senadores. Esta duplicidad se realizó porque estaba muy purgado por las guerras civiles, siendo la remodelación de más del 50%. Procede de oficiales del ejército y de oligarquías municipales que le apoyaron en su momento. Y también en vez de seis pretores habrá 8, en vez de 8 cuestores habrá 20, incluso a estos se les amplia el marco político de acción.
Equites: perdieron en la contienda gran parte de sus privilegios. Pierden el control de los tribunales que pasan a los senadores, por ejemplo se les priva de los asientos reservados en el teatro, esto quiere decir perder gran parte de su privilegio, porque es una manifestación pública de su poder (vuelve en el 69).
Plebe: era un mal necesario desde el punto de vista de Sila, va recortando sus derechos sobre todo por la magistratura de la plebe, les quita su derecho a veto, a los tribunos les quita su derecho a continuar su carrera política (cursus honorum). Su capacidad de presentar proyectos de ley es muy restringida pues tenía que ser aprobado por el Senado. Todo gira en torno al Senado.
s Tribunales: Sila crea seis tribunales permanentes presididos por pretores y por jueces senadores. Estos tribunales son específicos y permanentes.
s Magistratura: Sila era consciente de la evolución histórica de la República y él, que había respectado el cursus honorum, es consciente de que se ha sido vulnerado por algunos personajes como Pompeyo. Para ello hay una ley Cornelio en la que se establece que se tienen que tener 29 años para ser cuestor, 39 para pretor y 42 para cónsul, aunque puede que sean uno más. Se fija también que para que pueda ser reelegido cónsul tiene que pasar 10 años y sólo puede ser reelegido una vez más.
Gobierno provincial: sólo podrán ir a provincias como gobernadores, aquellos magistrados que hallan finalizado el ejercicio de su magistratura, cuando se finaliza el año de cargo pueden ir a la provincia como pro-cónsul o  pro-pretor.
De maiestate: indica que cualquier gobernador que salga de su provincia y actúe por su cuenta puede ser acusado de traición al Estado, de maiestas (alta traición).
De ambitu: cualquier individuo que fuera acusado de fraude electoral y se demostrara queda incapacitado políticamente de por vida.
s De repetundis: para controlar la acción de los gobernadores en las provincias, sobre todo su capacidad fiscal.
Estad leyes tienen un objetivo fundamental, el Estado encarnado en el Senado, ahora es el Senado el que lo controla absolutamente todo.
En esta tesitura, Sila se encontró con un grave problema, su régimen se basaba en la fuerza y en un ejército activo. Pompeyo había sido enviado por Sila a luchar contra los que habían huido de Roma cuando él entró en el 81. Cuando Pompeyo está en África, se le insinúa la necesidad de volver a Italia y licenciar su ejército y así lo hace; cuando llega, Sila salió a recibirlo y le entregó el título de Magno. Sila intentó no potenciar la figura de Pompeyo, porque sabía que era una criatura que él había creado e intentó frenar todo lo posible su ascenso, por ello se le decreta el triunfo el 12 de Marzo del 79 sobre los populares del Mediterráneo central.
En el año 79 el Senado propuso a Sila que marchar como gobernador a la Cisalpina (provincia gala), si Sila aceptaba tenía que, siguiendo sus propias normas, renunciar a la dictadura. Finalmente, Sila no se marcha sino que abdicó, renunció a la dictadura y se retiró a sus propiedades de la Campania rodeado de las colonias de sus veteranos, muriendo en el año 78.

La rebelión de Lépido
El sistema silano funcionaría durante toda la década de los 70, un período enormemente convulso, sobre todo a nivel de política exterior y con problemas en el interior.
El sistema silano tenía sus detractores, que cuando supieron de la muerte de Sila, pensaron que había llegado el momento de volver a una estructura política previa y se plantea el desmantelamiento de algunas de las medidas de Sila.
El primer hecho es el consulado de Lépido en el 78. Cuando Sila abdicó, permite que para el 78 un cónsul sea Marco Emilio Lépido (conocido como el “cónsul rebelde”). Lépido, que tenía aspiraciones a otra dictadura, aunque partía de las filas oligárquicas, fomentó desde su posición revueltas en determinados lugares contra el gobierno silano buscando intereses personales.
En un momento dado se produce una revuelta en Etruria contra los colonos de Sila, revuelta que él mismo había amparado. Ante esta revolución el Senado pone en manos del propio Lépido un ejército para reprimir la revuelta, pero éste vuelve el ejército contra el Senado, está dispuesto a asaltar Roma una vez más. El Senado reacciona y manda a Cátulo y a Pompeyo que defiendan Roma del ejército de Lépido, el cual es rechazado y huye a Cerdeña donde muere en el 77. El ejército de Lépido al mando de uno de sus oficiales huye a Hispania donde se refugia con Sertorio.

Sertorio
Sertorio era un militar de prestigio, que fue subiendo el escalafón a través del cursus honorum, es un ejemplo muy claro del caballero que a través de la carrera de las armas se abre camino en su carrera política, llegando a ser pretor en el periodo de Cinna.
Cuando se enemista con Sila en el 88 porque le cierra el paso, se alinea con el sector popular no radical y adquiere una mayor fuerza, siendo uno de los jefes que ayudará a Cinna.
Cuando Sila llega a Oriente en el año 83, Sertorio sale de Italia y se dirige a tomar posesión de su provincia como gobernador. En las listas de proscripciones del 82 de Sila, salió Sertorio, y Sila mandó a un gobernador a Hispania para capturarlo, pero Sertorio huyó.
Durante los años 81 y 80, se dedicó a dar vueltas hasta que acabó en el Norte de África donde se vio involucrado en toda una serie de guerras civiles entre tribus africanas, quedando finalmente refugiado en Tánger con unos cuantos leales.
En el año 80 recibe un embajador de los lusitanos que le piden que encabece una revolución contra el gobierno de Roma. Sertorio decide trasladarse con su ejército a Hispania, y con la ayuda de los lusitanos hace una guerra contra Sila que dura hasta el 72, ya que finalmente es asesinado por los suyos.
El gobernador de Roma, depone al cónsul Metelo que había luchado con Sartorio, y en el 76, después de la derrota de Lépido, Pompeyo es enviado a Hispania a luchar contra Sertorio consiguiendo destruir al su ejército. Es la última resistencia de los populares frente al gobierno de Sila, otros veían una lucha por la independencia.
El gran beneficiado políticamente no será Metelo sino Pompeyo que creó una ciudad en el año 77 Pompaelo (Pamplona), la primera vez que se menciona a los vascones será por esta guerra.
En 71 Pompeyo se retira de Hispania con su ejército, que no es licenciado, y vuelve a Italia justo en el momento en que los restos del ejército de Espartaco intentan salir de Italia y es cuando se produce la revuelta de Espartaco (73-71).

La revuelta de Espartaco
La revuelta comienza en Capua en el 73, tomando grandes proporciones. En un momento dado se refugian en las montañas y luego se van hacia el norte, a la altura de Módena, donde, no se sabe por qué, el ejército de esclavos dio la vuelta y se dirigió al sur.
A todo esto, Roma ha reaccionado y manda contra los esclavos a Craso, siendo pretor, que recibe un ejército de seis legiones porque los cónsules están luchando en otros lugares (Hispania y Mitrídates). Los esclavos que habían hablado con los piratas para que los sacaran allí, son frenados por Roma y atacados por Craso mientras que llegan otras legiones a ayudarle. Otros esclavos intentan huir por otra vía, pero se encuentran con Pompeyo, que es el que se apunta la victoria.
Será la última gran revuelta de esclavos, ya que a partir de ahora se toman en serio la esclavitud y se articulan medidas para ella.

Los poderes extraordinarios de Pompeyo
El 70 es el año del consulado de Pompeyo y Craso. Junto a Craso, que había sido pretor el año anterior, comienza a aparecer la figura de Julio César, que le debía a Craso ingentes cantidades de dinero.
Pompeyo está apoyado, para el consulado, por muchos sectores, por un ejército que acampa cerca de Roma, por ciertos sectores aristocráticos que lo apoyaban frente a los intereses que Craso representaba, por grandes sectores del orden ecuestre siempre abiertos a una política más popular que optimate, y por grandes sectores de la plebe que durante la campaña electoral de fin del 71 para el 70 negocian el restablecimientos de los poderes tribunicios.
En esta tesitura se producen una serie de reformas políticas:
s Tribunado popular: cincos años antes, durante el consulado de Cotta, la plebe había conseguido derogar parte de las leyes Cornelius. Ahora se permite que un tribuno pudiera seguir el cursus honorum, y restaurar también el derecho de veto de los tribunos de vetar leyes en la asamblea.
s Se nombran dos censores: Gelio y Léntulo, que realizan maniobras políticas que tienen cierto aire popular. Uno es la expulsión de Senadores, se calcula que se expulsaron en torno a 64 senadores por tener más deudas de lo normal y que habían sobornado determinados aspectos, lo cual le sirvió a Craso para quitarse opositores. Otro será un mayor número de ciudadanos en los censos, ahora arroja 910.000, es decir, por vez primera los nuevos ciudadanos por fin son prácticamente incluidos en el cuerpo cívico romano.
s Proceso contra Verres: el gobierno se Sicilia era tiránico. Al amparo de la política popular de Pompeyo, se propicia la Lex Aurelia del 70 por Lacio Aurelio Cotta, que devolvía cierta racionalidad a los tribunales. El caso de Verres demostraba la corrupción de los tribunales. El reclutamiento de los jurados se hace en tres tercios, unos serán senadores, otros saldrán de las centurias ecuestres y otros serán triunviros montéales. Llama la atención porque el estatus social de los triunviros no está definido, quizás por eso se los pone aquí, porque los otros son opuestos.
Después del consulado de Pompeyo y Craso, el primero no quiso apartarse de Roma, labrando su porvenir y lo hizo bien, la primera prueba de que esta decisión fue recompensada fue:
s Lex Gabinia  del 67: presentada por Auro Gabinio, para limpiar el Mediterráneo de piratas.
Ya en años anteriores se había intentado erradicar este problema. En el 102 M. Antonio lucha en el Mediterráneo Oriental contra los piratas pero no consiguió nada. En el 100 la lex pirática obliga a los estados vasallos de Roma a combatir, pero nadie hizo nada. En el 80 se crea la base de Cilicia como base de operaciones para evitar la piratería. Mitrídates apoya a los piratas y también Sertorio y Espartaco. En el 74 M. Antonio recibe un Imperium especial por tres años, se le dio una gran flota, este imperium le permitía tener mando sobre todas las fuerzas romanas a 75 kilómetros al interior de la flota, pero en el 74 le derrotaron intentando preparar la guerra. En el 67 Metelo ocupa Creta y es ahora provincializada, fue una medida preventiva.
En estas circunstancias, todos los sectores involucrados se pusieron en marcha para hacer una campaña militar para acabar con ellos. De esta manera, Gabinio hace esta rogatio, que le permite un reclutamiento ilimitado, la entrega al general de 15 legado elegidos personalmente y la entrega de 6.000 talentos para gastos. Finalmente se conceden 25 legados con una flota de 500 barcos, 20 legiones y un rango de 80 km al interior (esto quiere decir, que puede entrar 80 km al interior de la costa sin pedirle permiso a nadie, porque su poder es mayor que el de cualquier otro), un poder increíble. El mando se lo concederán a Pompeyo, que sigue en Roma y alineado con Gabinio.
El problema de los piratas sólo duró tres meses, mediante una buena estrategia. Cogió el Mediterráneo y lo dividió en 13 distritos, a cada uno manda una flota, y Pompeyo se quedó con parte del ejército yendo donde era más difícil aplastar a los piratas. Concentró todas las fuerzas en el Mediterráneo oriental, después de dejar limpio el Mediterráneo occidental y central en 40 días, los derrotó casi sin problemas. 20.000 piratas fueron reorganizados en colonias y no los esclavizo, lo cual le vino bien para la guerra de Mitrídates.
Recién terminada la limpieza pirática se aventura, después de la derrota de Lúpulo y la maniobra de Mitrídates, a otra guerra contra Mitrídates, tras haberse gestado una ley que le ponía al frente de la guerra de Mitrídates (segunda etapa de la tercera guerra o cuarta guerra).
Cuando Pompeyo es victorioso de los piratas, es apoyado por Cicerón y  César, apoyos que Pompeyo no olvidaría posteriormente. Recibe el mando contra Mitrídates, en 66, y realiza una alianza con el rey Fraartes III de Partia, lo que significa que los ejércitos romanos tenían guardada la retaguardia. Pompeyo persigue a Mitrídates hasta la Colquida y este huye a Crimea donde su hijo bastardo, le obliga a suicidarse.
Con la muerte de Mitrídates, Pompeyo orientó sus acciones hacia el sur y es cuando acaba con los restos del Reino Seleúcida y se crea la provincia de Siria, la cual limita directamente con Partia. Esto sentó las bases del problema parto que va a ir creciendo porque los problemas entre ambos serán constantes. En el 53, en la batalla de Carras, el gobernador de esa provincia, Craso, invade Partia y lo masacran.
En el 64 Pompeyo, de Siria desciende a Palestina, es cuando los romanos se inmiscuyen en el problema de Judea, donde está la dinastía de los Asmoneos. En el 76 muere Alejandro Janeo y cuando entra Pompeyo hay una guerra civil de los descendientes de Janeo, Hicarno (fariseo) y Aristóbulo (saduceo). En el 65 el rey Aretas nabateo había incluso sitiado Jerusalén (Petra). Pompeyo elige Hicarno y sitia Jerusalén en verano del 63, a partir de este momento Roma crea un protectorado intenso aquí.
Esto lleva en el 63 a una auténtica reorganización de Oriente:
w Provincias: Cilicia, Bitinia, Ponto, Siria.
w Estados vasallos:
s Frente a Armenia está el rey Ariobarzanes en Capadocia, Antíoco en Comagene, el gálata Deiotoro en Ponto, Bragiterio en Anatolia, Aristarco en la Colquica, cierran a Armenia.
s Frente a Partia: Capadocia, Comagene
s Frente a Partia: Nabatea, Egipto (Judea)

El consulado de Cicerón
Cicerón pasa por ser uno de las mejores personas de Roma y Catalina de las peores. La conjura es un intento más de golpe de Estado.
Cicerón, uno de los cónsules en el momento álgido de Catalina, no es el que da a conocer la conjura, sino que, más bien, hace ver al Senado el peligro de la misma, y hace alianza para desenmascararlo.
Catalina era una especie de cabeza de turco, ya que el verdadero cerebro fue Craso, que intenta dar un golpe de Estado y restablecer casi una dictadura. Catalina es un hombre de paja en manos de Craso a costa del cual Cicerón pasó a la posteridad por ser el descubridor.
El proceso empieza en el 65 con Craso, que utiliza a Catalina y a otros de rango senatorial venidos a menos económicamente a los que financia y compra, incluso el propio Julio César. Craso y Catalina intentan en el 65 asesinar a los cónsules de ese año, porque Catalina no sale elegido cónsul. En las elecciones consulares para el 64 tampoco sale elegido, ni tampoco para el siguiente año, pero si Cicerón. Esto venía a significar que Craso no controla lo suficiente el Senado para que Catalina saliera elegido, pero si Cicerón, que es apoyado por los populares.
En Julio del 63, Catilina se presenta para el consulado del 62 y lo acompaña un programa popular (reparto de grano, de tierra, etc) es derrotado y es cuando se fragua el golpe.
En torno a Catalina, que cuenta sólo con el apoyo de Craso, se reúnen algunos sectores, grupos de nobles arruinados que ven en un golpe de estado una oportunidad, provinciales en dificultades económicas y campesinos, sobre todo los veteranos de Sila en Etruria.
Cicerón comienza a advertir al Senado de lo que iba a suceder. El 20 de Octubre, se reciben cartas a nobles romanos diciendo que abandonen Roma (también la recibe Craso). El 21 de Octubre, se decreta el estado de excepción,  el Senatus consultum ultimun, que autoriza el uso de la fuerza, cualquier general que tenga un ejército tiene que acudir a ayudar a la República esté donde esté. El 8 de Noviembre, hay un intento de atentado, Catalina se va a Etruria con un pequeño ejército que será derrotado en el 62 en Pistoia.

 

Contenido
» Revolución de 1820

» Revolución de 1830

» Revolución de 1848

» 1872-1878. Alianza Alemania, Rusia y Austria-Hungría

» 1879-1887. Alianza Alemania y Austria-Hungría

» 1887-1888. Alianza Alemania y Rusia
» Guillermo II

» El asesinato de Sarajevo

» Congreso de Viena

» Congreso de Aquisgran




 
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