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Renta fija

La renta fija es una denominación genérica que engloba diversas denominaciones como, por ejemplo, las siguientes: obligaciones, bonos, pagarés, cédulas, letras, etc. Las denominaciones que se van a utilizar normalmente serán las de obligación y bono.
Una obligación o activo de renta fija es una parte alícuota de una deuda, es decir, de un empréstito. La diferencia entre préstamo y empréstito es que cuando hablamos de préstamo va a haber un número reducido de acreedores, mientras que cuando hablamos de empréstito van a existir tantos acreedores como poseedores del activo financiero del que se esté hablando. Las obligaciones pueden ser valores tanto nominativos como al portador y se caracterizan porque dan derecho a la obtención de un rendimiento cuya manera de producirse se fija contractualmente. Un activo de renta fija puede producir o generar rendimientos variables.
La renta fija puede cotizar en un mercado secundario, de forma que su cotización oscila y se puede llegar incluso a perder dinero, puesto que cuando se necesite vender la renta fija, ésta puede estar cotizando por debajo de lo que uno haya pagado por ella.

El valor teórico o intrínseco de un bono u obligación sería igual a la siguiente expresión:

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La letra K representa la tasa de descuento y es igual al rendimiento exigido por los inversores. Cuanto menos solvente sea el emisor mayor será el riesgo y, por lo tanto, mayor el rendimiento exigido por los inversores. El rendimiento que se exige a un título de renta fija privada se puede descomponer en dos factores:

K (Renta fija privada) = K (Deuda Pública de características similares) + Prima por riesgo

La cotización de un activo de renta fija va a depender de la evolución de los tipos de interés. Si se incrementan los tipos de interés, el precio del bono va a disminuir porque aumenta el rendimiento exigido por los inversores (K). De igual forma, si disminuyen los tipos de interés aumenta el precio del bono, ya que disminuye el rendimiento exigido por los inversores (K). Por lo tanto, se puede decir que existe una relación inversa entre el precio de los bonos (activos de renta fija) y los tipos de interés.

Los precios de los activos de renta fija cambian porque los tipos de interés cambian constantemente ajustándose al mercado. Cuanto mayor sea el vencimiento del bono mayor será la variación en el precio del bono ante cambios en el tipo de interés.
Todo esto se podría comprobar a través de los dos siguientes ejemplos. En el ejemplo A tenemos un título con un valor nominal de 1.000, un precio de reembolso igual al valor nominal, un cupón (intereses) del 5% y un vencimiento de 5 años. Por el contrario, en el ejemplo B tenemos un título con un valor nominal de 1.000, un precio de reembolso igual al valor nominal, un cupón (intereses) del 5% y un vencimiento de 10 años. Calcular el PA y PB si K es igual al 6%. ¿Qué ocurriría si K pasara a ser del 5%?.
En un activo de renta fija lo que es fijo es la forma de producir el rendimiento ya que se firma en un contrato de emisión el cómo se producen los rendimientos y esto no va a cambiar. La renta fija es un concepto que, genéricamente, se va a utilizar tanto en los mercados de capitales como en los mercados monetarios.
Si el título de renta fija tiene un vencimiento a medio plazo se estaría hablando de un bono. Sin embargo, si el título tiene un vencimiento a largo plazo se estaría hablando de una obligación.

TIPOS DE BONOS

Los tipos de bonos que se van a ver a continuación también son aplicables a las obligaciones.

1- BONO SIMPLE U ORDINARIO
           
            Este tipo de bono no incluye ninguna garantía especial y tiene la estructura de flujos vista anteriormente. El bono simple u ordinario periódicamente devenga un cupón a favor del inversor y al vencimiento se reembolsa con un precio de amortización previamente establecido.

2- BONOS GARANTIZADOS

Estos bonos se caracterizan porque el emisor aporta algún tipo de garantía para el cumplimiento de los compromisos financieros que se han asumido.

3- BONOS SUBORDINADOS

Estos bonos tienen una baja prioridad en caso de liquidación de los activos empresariales. Ofrecen por ello una mayor rentabilidad, porque tienen un mayor riesgo.
4- BONOS CON CUPÓN FIJO

Son bonos en los que el cupón devengado permanece constante durante toda la vida del bono.

5- BONOS CON CUPÓN VARIABLE

Son bonos en los que el cupón evoluciona de acuerdo con un índice de referencia, como por ejemplo el EURIBOR.

       Cupón = Valor de un índice monetario (EURIBOR) + Margen (diferencial)

A veces se dice que el cupón está indiciado, puesto que evoluciona de acuerdo con un índice. También se pueden vincular de forma inversa. Por ejemplo:
      
   Cupón = (12% - EURIBOR, mínimo = 3%)

En este caso, si aumenta el índice EURIBOR entonces el valor del cupón va a disminuir.

6- BONOS CUPÓN CERO

Son títulos que generalmente se emiten por su valor nominal, es decir, no existen cupones intermedios. Estos bonos no pagan cupones periódicos sino que los intereses se van acumulando y se abonan todos al vencimiento del bono en forma de una prima de amortización. Cuanto mayor sea el vencimiento de ese bono la prima debería ser más alta.

7- BONOS PERPETUOS

Un bono perpetuo es un bono que paga intereses periódicos de forma indefinida, es decir, no tiene vencimiento. Suelen ser pocos frecuentes dentro de la financiación empresarial, aunque si es más frecuente en la financiación pública.
                   
8- BONOS CON CLÁUSULA DE RESCATE ANTICIPADA A FAVOR DEL EMISOR

Es un bono, del tipo que sea, que incluye una cláusula de rescate por la cual el emisor tiene la posibilidad o derecho a amortizar anticipadamente esos títulos antes de su vencimiento a un precio de rescate establecido de antemano contractualmente. El que se ejerza o no el derecho dependerá, básicamente, de la evolución de los tipos de interés. Este tipo de bonos permiten a las empresas beneficiarse en caso de una futura caída en los tipos de interés. Por el contrario, si aumenta el tipo de interés, a la empresa no le interesará ejercer la cláusula de rescate.
En estos tipos de bonos el inversor está expuesto a un riesgo, ya que si aumenta el tipo de interés el precio del bono va a disminuir, pero si disminuye el tipo de interés el precio del bono aumentará, pero sube hasta un límite, que es el precio de rescate. El riesgo es que si aumentan los tipos de interés el precio de bono experimentará igual caída en su precio, pero en caso de que el tipo de interés disminuya no va a disfrutar íntegramente de las revalorizaciones del bono, ya que la empresa rescatará la emisión y lo máximo que va a pagar es el precio de rescate.
Si comparamos un bono simple con un bono con cláusulas de rescate, observamos que, suponiendo que el emisor es el mismo, es más rentable el bono con cláusula de rescate porque en éste el inversor está expuesto a un riesgo de rescate anticipado y hay que compensarle ofreciendo una mayor rentabilidad.

9- BONOS CONVERTIBLES

Una obligación o bono convertible puede ser un bono simple al que se le añade una opción o derecho de conversión, que consiste en la posibilidad o derecho que tiene el inversor de convertir o transformar esos bonos en acciones ordinarias de la empresa en un momento futuro y a un precio previamente establecido en el momento de la emisión de esos títulos. Las obligaciones convertibles suelen ser activos que tienen buena acogida en aquellas empresas que están en etapa de crecimiento y en aquellas empresas que, en general, tienen buenas expectativas de futuro.
En las obligaciones convertibles se pueden fijar distintas fechas para el ejercicio de la opción de conversión, incluso puede ocurrir que sea ejercitable en cualquier momento. El precio de conversión de las acciones a veces es fijo pero, en otras ocasiones, va a ser función de las cotizaciones futuras de las acciones y, por lo tanto, no va a ser conocido a priori.
A la hora de estudiar las obligaciones convertibles es necesario conocer los siguientes conceptos básicos:

a) Coeficiente o ratio de conversión: es la relación que existe entre el precio de emisión del bono convertible y el precio de la acción a efectos de conversión. Este ratio indica en cuántas acciones se puede convertir cada bono.

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b) Valor de conversión: el valor de conversión de una obligación convertible es el producto del coeficiente de conversión por la cotización actual de una acción (precio de mercado de las acciones). Indicaría cuánto vale el bono convertible si se pudiera ejercer en el momento actual la opción de conversión.

     VC = CC · Precio de mercado de las acciones

c) Condición de conversión: se trataría de responder a la siguiente pregunta, ¿cuándo le va a interesar ejercer el derecho u opción de conversión al inversor?. Para responder a la anterior pregunta hay que comparar el precio de mercado de las acciones con el precio de las acciones a efectos de conversión. Se ejercerá el derecho u opción de conversión siempre que la cotización de la acción (precio de mercado) sea superior al precio de la acción a efectos de conversión, es decir, cuando el valor de conversión de las obligaciones sea superior al precio de emisión de las obligaciones.
En general, las empresas que emiten bonos u obligaciones convertibles pueden colocar estas emisiones en el mercado a un tipo de interés más bajo que en el caso de una emisión de renta fija simple ya que a cambio de recibir un tipo de interés más bajo se les confiere a los inversores un derecho adicional, que sería el derecho de conversión, es decir, se les está dando un atractivo diferente. Además, normalmente la empresa cuando emite bonos convertibles los emite con la finalidad de que en un momento futuro los acreedores (inversores) ejerzan el derecho de conversión.
El valor de una obligación convertible va a tener dos componentes. El primero va a ser su valor como obligación simple y, en segundo lugar, el valor de la opción de conversión en acciones. Este segundo componente es algo que va a crecer con las expectativas del propio valor. El valor de una obligación convertible es siempre superior al valor de una obligación ordinaria o simple que tuviera idénticas características, y ello es debido al valor que aporta la opción de conversión.
Cuando los inversores ejercen el derecho de conversión, la empresa está obligada a realizar una emisión de acciones para sustituir los bonos convertibles por acciones de la empresa, no teniendo esta emisión efectos en la tesorería de la empresa.

d) Prima de mercado del bono convertible: el precio de mercado de un bono convertible es mayor que el precio de mercado de un bono simple de similares características pero sin derecho de conversión. La diferencia entre ambos se le llama prima de mercado del bono convertible, que sería lo que valoran los inversores actualmente la posibilidad de convertir los bonos en acciones de la empresa. Si no existieran expectativas de revalorización, la prima será baja mientras que si existen expectativas de revalorización la prima será más alta.

VENTAJAS PARA EL OBLIGACIONISTA

Las ventajas para el obligacionista estarían en las empresas que tengan un buen futuro, es decir, en empresas que tengan una buena potencialidad pero que, a veces, presentan tasas iniciales de riesgo elevadas. Existen ventajas pues una obligación convertible obliga primero a ser obligacionista, es decir, a ser acreedor, y en segundo lugar si interesa a convertirse en accionista. Esta comodidad o ventaja tiene un precio que se denomina prima de conversión.

VENTAJAS PARA LA EMPRESA

Fundamentalmente, para la empresa puede implicar una menor dilución de reservas que en el caso de una ampliación de capital directa. Cuando se produce una ampliación de capital el precio de emisión es menor que el precio de cotización, pero con las obligaciones convertibles el precio de conversión de las acciones se fija en muchos casos por encima de lo que en el momento de la emisión es el precio o cotización de las acciones.

10- BONOS CON WARRANTS

En el caso de los bonos u obligaciones con warrants se tiene un título de renta fija simple al cual se le añade un warrant, que es una opción según la cual el inversor (poseedor o tenedor de dicha obligación) tendría el derecho o posibilidad de comprar en un momento futuro acciones de la empresa emisora a un precio establecido de antemano, denominado precio de ejercicio (E). Si el precio de ejercicio es inferior al que cotiza en Bolsa el inversor ejercerá dicho derecho, mientras que si fuera superior no lo ejercería. En definitiva, un warrant es una opción según la cual el poseedor o tenedor, a su propia voluntad, podrá ejercitarla o no.
En España, ha sido muy frecuente la emisión de deuda ligada a la emisión de warrants que daban derecho a la posterior suscripción de acciones de la empresa, siendo éste en concreto el caso que vamos a estudiar en esta pregunta. En este sentido un warrant habilita al suscriptor de obligaciones para adquirir cierto número de acciones ordinarias a un precio determinado y en un momento determinado del tiempo. Esto, en nuestro país, se ha venido usando para incentivar determinadas emisiones de renta fija porque, además de la retribución normal vía tipos de interés, significaba la posibilidad de convertirse en accionista en condiciones favorables o, en su caso, la posibilidad de vender estos derechos o warrants, puesto que suelen ser derechos separables y negociables individualmente.

VALOR TEÓRICO DE UN WARRANT

El valor teórico de un warrant va a depender de la cotización en Bolsa de las acciones (S). El valor teórico de un warrant es igual al número de acciones que da derecho a suscribir por la diferencia entre la cotización de las acciones y el precio de ejercicio del warrant.
     W = N · ( S – E)

N: número de acciones.
S: cotización de las acciones.
E: precio de ejercicio del Warrant.

DIFERENCIAS ENTRE LAS OBLIGACIONES CONVERTIBLES Y LOS WARRANTS

1 - Una primera diferencia se puede ver claramente en la definición de cada uno de los tipos de obligaciones.

2 - Otra diferencia entre las obligaciones convertibles y los Warrants es que en las obligaciones que se emiten con Warrants al ejercitar dichos Warrants o derechos se inyectan nuevos recursos en la empresa.


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