Estás en: Inicio > Management y recursos humanos
 
General
Top descargas
Elergonomista
Objetivos
Contenido
Estadística
Imágenes
Notas técnicas
Carga física
Carga psíquica
Condiciones ambientales
Organización empresarial
Normativa comunitaria
Normativa extracomunitaria
Formación
Utilidades
Contactar
Enlaces
Galería multimedia
Suscripciones
Jurisprudencia
Servicios de Prevención
Foro
Software

Management y recursos humanos

En tres palabras, nuestros grandes humoristas “Cruz y raya”, sintetizan la esencia de la filosofía de la pasividad. Una cultura laboral que lamentablemente tiene muchos seguidores, en todas las categorías
profesionales y en todos los niveles jerárquicos de las empresas.
Y es que no es lo mismo “poder” que “querer. Son muchas las acciones en el ámbito laboral que pueden mejorar el rendimiento del trabajo, que pueden optimizar la calidad de las relaciones humanas en la empresa, etc. La mayoría de estas acciones podemos realizarlas generando un beneficio organizativo, donde todos nos beneficiamos.
¿Qué nos impide actuar coherentemente en la empresa? ¿ Qué nos cuesta ser amables, comprensivos con nuestros compañeros de trabajo? Son muchas las acciones que no necesitan inversiones económicas, que lo único que necesitan es una actitud proactiva de querer mejorar nuestro entorno laboral.
“No es por no ir, si hay que ir se va, pero ir para nada”. Esta frase, desarrolla y ejemplifica el sentir de miles de trabajadores, tanto de los equipos directivos como del resto de la organización. Me comentaba un directivo de una organización pública, que el nivel de conflictividad interpersonal, en el seno de dicha organización, era muy elevado; aunque también proponía “no hacer nada”, dejar las cosas como estaban. Ante esta argumentación, desde el punto de vista de un pasivo compulsivo, uno comprende por qué estamos perdiendo competitividad, según nos dicen las Cámaras de Comercio.
Esta cultura corporativa del escaqueo, de la pasividad, del mimetismo estratégico, la asumen como normal, muchos jóvenes que se incorporan en las empresas. Parece como si antes de empezar a trabajar, llevaran la lección aprendida. Quizás alguien aconseje, ante la inestabilidad en el empleo, y con la estrategia de pasar desapercibido y mantenerse años en el anonimato laboral y en la acomodación personal; ejercer un comportamiento “corporativamente correcto”.
La cuestión está en si es rentable para las empresas y para el desarrollo profesional de los equipos directivos y demás trabajadores, permitir que se establezca y se afiance una cultura corporativa de “Poder y no querer”.
La mala educación, en un momento determinado, es muy rentable para las organizaciones. A mí personalmente, me interesan mucho los corporativamente incorrectos. Los espontáneos que expresan a través de un lenguaje mal hablado, la insatisfacción en el trabajo, la frustración profesional. Este tipo de lenguaje tiene una característica muy importante para poder diagnosticar la salud organizacional, el clima laboral, el rendimiento gerencial: la transparencia y la coherencia de quien no está contento con su entorno laboral y lo manifiesta sinceramente, dejando a un lado la hipocresía social en la empresa, de “todo está bien”.
Debemos comprometernos, cada uno en el lugar que ocupa en la organización, en generar una cultura proactiva donde “Queriendo y haciendo” sea la esencia de una filosofía corporativa activa.


©2004 Elergonomista.com