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Management
y recursos humanos |
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Cuando un grupo de compañeros de trabajo
llegan a una cafetería, en la hora del café, observamos,
la gran variedad de gustos y preferencias que cada uno tiene. Hay
quien lo toma solo y con azúcar, solo con sacarina, cortado
con leche caliente, manchada templada, descafeinado con agua, etc.
Que fácil sería para el camarero que todos pidieran
lo mismo, que tuvieran el mismo gusto, el mismo parecer, la misma
opinión, total, un grupo homogéneo, alineado, donde
el “sí bwuana”, sea la frase predominante en
la comunicación verbal con los superiores.
¿Café solo para todos? “Sí bwuana”,
¿Se sienten ustedes comprometidos con la misión de
la empresa? “Sí bwuana”, ¿Tienen claro
los objetivos a alcanzar? También.
Esta expresión tan sumisa, forma parte del léxico
hipócrita al que se ven sometidos muchos trabajadores por
una nula o mala comunicación ascendente (de cualquier categoría
profesional hacia la dirección de la empresa); por unas pésimas
relaciones interpersonales laborales con los superiores, por una
cultura de empresa basada en el control, en la desconfianza hacia
los empleados; por un estilo de liderazgo autoritario.
Cada ser humano es un mundo, solemos decir, una diversidad de pareceres,
de gustos, de contradicciones, donde el cambio forma parte de la
propia existencia. La suma de tantas opiniones, comportamientos,
complica enormemente la gestión de los equipos de trabajo.
(Aquí se viene a trabajar “y punto”, a quien
no le interese ya sabe donde está la puerta). Esta frase
describe con total nitidez la cultura organizacional basada en “ordeno
y mando”, de muchas empresas, lamentablemente para perjuicio
de las mismas.
Está muy de moda la comunicación virtual, así
nos evitamos vernos la cara, y sobre todo, dar la cara, a quien
le corresponde, que lógicamente es a los responsables de
la dirección de personal, a los jefes de área, a los
coordinadores, a todos los que deben comunicar lo que hay que hacer
en la jornada laboral.
- ¿Un cafelito? Pregunta el jefecillo -(aquí hay gato
encerrado)
- piensa el currito-.
Si observáramos los gestos faciales de cada
uno, nos percataríamos de la desconfianza que impregna la
breve conversación. Preferimos la comunicación virtual,
donde los gestos corporales, las emociones, no las percibe el otro.
Cometen un grave error aquellas empresas que deciden desarrollar,
únicamente, la estrategia comunicativa organizacional con
el intranet, dejando en un segundo plano el contacto cercano, cara
a cara, de miembros de distintos departamentos.
Las empresas necesitan generar una cultura basada en el compromiso
con la organización, en la colaboración entre compañeros
de trabajo, en el apoyo mutuo, en el entusiasmo descendente, y en
el
reconocimiento ascendente a los directivos.
Es cierto, que los problemas del trabajo no debemos llevárnoslos
a casa, ni viceversa; ahora bien, compartir de una forma natural
las circunstancias que vivimos en los distintos ámbitos de
la vida, es muy saludable para uno mismo y para los demás,
los problemas empequeñecen al sentirnos comprendidos. Además
¿Hay alguien en esta sociedad, tan compleja, que no tenga
circunstancias parecidas?
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