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Management
y recursos humanos |
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Que expresión tan sencilla y a la vez esclarecedora
del sentir de un técnico de informática, con quien
conversaba sobre la mejora de la organización del trabajo
en la empresa que trabaja.
Me decía que no estaba acostumbrado e incluso le sorprendía,
que un profesional de los recursos humanos le hablara tan francamente
“cara a cara”. Yo le comentaba, que la aportación
de sus conocimientos a la empresa son de gran valor, que valoraba
su intencionalidad de colaborar conmigo en la mejora de la empresa.
Los dos coincidíamos que hoy es necesario avanzar hacia la
excelencia profesional, hacia la calidad organizacional; y también
coincidíamos, que para que esto ocurra es necesaria la colaboración
y el compromiso de todos los miembros de la empresa.
La empresa había contratado mis servicios profesionales para
generar una cultura corporativa basada en la transparencia, el trabajo
en equipo, la confianza mutua, el aprendizaje transformativo, etc
La empresa abría una ventana para que el aire se renovara,
para que las ideas y la participación de todos los trabajadores
generaran ventaja competitiva.
Después de entrevistar abiertamente a distintos trabajadores,
podía hacer un diagnóstico de la salud organizativa
de dicha empresa.
El diagnóstico, como el de muchas empresas, era desorganización,
apatía, acomodación, etc.
El técnico informático permitió que me acercara
a él, quizá percibió en mí, un deseo
de ayudar a todos (trabajadores y empresa) para que unos no perdieran
el empleo y la empresa sobreviviera los momentos de crisis que atravesaba.
También percibió mi transparencia, mi auténtica
intencionalidad (mejorar la calidad de vida laboral y la calidad
del servicio o producto); él sabía que era posible
conseguir ambos retos si todos participaban con entusiasmo.
La indagación dinámica, es un método que consiste
en entrevistas con distintos trabajadores y directivos de la empresa,
para saber cual es el clima emocional de la misma. Lo difícil
de este método, es pasar de la teoría a la acción.
Abrir ventanas es abrirnos a los sentimientos de aquellas personas
a las que nos acercamos. Este compartir emociones de enfado, ira,
tristeza, me afecta; pero ese sentimiento negativo lo transformo
en ilusión de mejoras posibles y lo transmito a todos los
que entrevisto.
Aún, muchos profesionales de recursos humanos, muestran muchas
caras, dependiendo del momento, del lugar y de la persona con la
que conversan. Esa falta de claridad, es detectada rápidamente
por el trabajador, quien muestra otra careta, que lamentablemente
no es la suya, generándose la hipocresía laboral de
“aquí no pasa nada”.
A mí no me preocupan las distintas caretas que se utilizan
en las empresas, lo grave son las consecuencias nefastas que suponen
para el rendimiento organizacional.
Les puedo asegurar, que el acercamiento sincero, auténtico,
genera más beneficio, incrementándose la salud laboral
y empresarial.
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