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Management
y recursos humanos |
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Desde hace unos años, se han puesto de moda
todo tipo de publicaciones sobre temas de gestión empresarial,
de liderazgo, de triunfadores instantáneos. Se venden como
rosquillas, y parece ser que los que los leen, se transforman de
una manera casi milagrosa.
La mayoría de los escritores, de estas obras de entretenimiento,
son profesores de escuelas privadas de negocios, y algún
que otro profesor universitario; total, teóricos del liderazgo.
Y yo me pregunto ¿Para qué sirve, un líder?
Para mí, cualquier ser humano es un líder de su existencia,
de su vida, auténtica y única.
Pero ya saben ustedes, que los “cuentos chinos”, de
estos libros de entretenimiento de salón, están dedicados
a una elite de directivos y profesionales, nacidos para triunfar.
La verdad, es que son graciosas, las historias que nos cuentan estos
creativos mercantilistas. Son historias infantiloides, para triunfadores
del dinero fácil.
Lo más sorprendente, y preocupante, desde mi punto de vista,
es la influencia que tienen estas obras de “ficción
decorativa”, en las mentes de muchos señores/as directivos.
Creen a pies juntillas los planteamientos y criterios, de gestión
empresarial, que nos cuentan estas historias fantásticas
y alegóricas.
Son tantos los líderes que nos rodean, como historias, sencillas,
pero enormemente enriquecedoras y ejemplares, en la acción
cotidiana de muchos seres humanos: compromiso, autenticidad, coherencia,
honradez, integridad.
Lideres por derecho, comprometidos con la realidad del día
a día; íntegros y ejemplares en sus acciones con los
que les rodean: familiares, compañeros de trabajo; coherentes
con sus palabras y sus actos, en la mejora de las relaciones humanas;
auténticos en su acercamiento transparente a otros seres
humanos, necesitados de comprensión y apoyo; honrados en
todas las gestiones desinteresadas, con el egoísmo saludable,
de quien es más feliz ayudando a los demás.
Esta sociedad, de cartón piedra, neurótica y enferma
de egoísmos prepotentes, necesita urgentemente, ser más
natural y promotora de un liderazgo colectivo, participativo y cercano
a todos los que tanto aportamos a la sociedad. ¿Acaso un
trabajador de la limpieza, no es líder en el buen desempeño
de su actividad?
Lo gracioso, es que estos “cuentos chinos” son poco
creíbles para la inmensa mayoría de los mortales,
curritos de a pié, verdaderos líderes que asumen una
vida sencilla y comprometida en la cotidianeidad de
las acciones simples, pero efectivas y tangibles.
Deberíamos preguntarnos ¿Están bien lideradas
las empresas actuales? No paran de salir noticias sobre escándalos
de corrupción, de líderes de grandes corporaciones.
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