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Management
y recursos humanos |
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No faltan los momentos, a lo largo de la jornada
laboral, donde los músculos se contraen, se agarrotan y hasta
duelen. Suelen ser los de los hombros y cuello. Es muy peligrosa
la actitud agarrotada, en la que nos predisponemos a atacar al primero
que nos incite. ¿Quién será hoy? ¿A
quién le voy a lanzar toda la agresividad comprimida que
llevo dentro?
Te voy a sugerir una estrategia, sencilla, practica y gratuita,
que además funciona, con total garantía. Cuando detectes
que una determinada situación te va a poner nervioso, tenso,
acostúmbrate a inspirar aire lenta y profundamente por la
nariz hasta que lo hagas llegar al bajo abdomen. Después
expulsa lentamente el aire por la boca. Inspira y espira tres o
cuatro veces y sentirás que tus tensiones, tanto físicas
como emocionales van desapareciendo.
La respiración forma parte de muchos métodos de relajación,
pero por sí misma resulta muy útil. Basta que la practiques
unos diez minutos diarios para notar sus beneficios.
La respiración está controlada por el sistema nervioso,
por lo que normalmente es automática e inconsciente. Sin
embargo, a diferencia de otras funciones involuntarias, en ella
podemos participar voluntariamente.
Tomando en cuenta nuestra implicación en la respiración,
podemos diferenciar dos formas de respirar:
1) Respiración inconsciente. Es la que realizamos diariamente,
cuando no ponemos atención en ella y podemos decir que funciona
por sí sola.
2) Respiración consciente. Cuando intervenimos conscientemente,
concentrándonos en el proceso respiratorio natural y regulándolo
de alguna manera.
Aprendamos y practiquemos la respiración consciente en nuestra
casa, para utilizarla como herramienta estratégica en cualquier
momento de tensión. No hay nada peor que dejarse arrastrar
por los impulsos
agresivos que a todos nos brotan en un momento determinado.
Practica el siguiente ejercicio de respiración en casa: Túmbate
cómodamente de espaldas. Coloca las manos bajo el ombligo.
Cierra los ojos e imagina que hay un globo dentro de tu abdomen.
Cada vez que inspires imagina que el globo se llena de aire. Cuando
espires, piensa que se deshincha y fíjate en como descienden
tus manos.
Nunca fuerces la respiración, practica siempre que te apetezca
de forma natural y relajada.
He enseñado a muchos directivos y trabajadores a respirar
correctamente para ser más eficientes en su trabajo y para
que la calidad de vida laboral sea una realidad y no una ficción.
Respira y sonríe, tu salud y tu empresa te lo agradecerán.
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