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Management
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¡Qué difícil es fotografiar
la realidad! O mejor dicho las distintas realidades en las que vivimos
inmersos, y de las que, en muchas ocasiones, no nos percatamos.
El ojo, del buen fotógrafo, capta la sutil imagen de lo intangible.
Vemos una cara, unas manos, unos ojos; percibimos una alegría,
una sonrisa; sentimos añoranza de momentos vividos. ¡Cuánto
nos habla una simple fotografía!
El día que vi, el excelente trabajo realizado por el fotógrafo
francisco bonilla, titulado “Las manos del campo”, me
alegré mucho, ver reflejado el enorme esfuerzo que aportan,
tantos trabajadores, de distintas nacionalidades, al campo almeriense.
Parece ser, que cada ser humano, tiene sus huellas dactilares, únicas
e irrepetibles; podemos asegurar que nuestras manos son distintas
de las de otros seres humanos.
A mí, que intento unir en la diversidad, me interesa mucho,
el intangible “Corazón del campo”. Es totalmente
compatible, la gran diversidad que representan las miles de manos
del campo almeriense, con un único corazón.
Cuando profundizamos, en la intrahistoria y en las ilusiones y esperanzas,
de los miles de trabajadores, tanto cuenta ajena, como cuenta propia
(pequeños empresarios agrícolas); observamos con absoluta
claridad que les une un mismo corazón.
¿Acaso las miles de familias que emigraron de las alpujarras
(Granadina y almeriense) y de otras regiones, a las zonas del poniente
y del levante almeriense, no sufrieron sentimientos de añoranza
y de
esperanza?
Corazones emprendedores, activos y dinámicos, que han generado
tanta riqueza a la provincia de Almería. Ese gran motor,
generador de tanta energía y esfuerzo común, es muy
difícil fotografiar; aunque
sí lo podemos sentir e incluso oír sus pulsaciones,
en el día a día de las labores agrícolas.
Miles de inmigrantes, de diversas nacionalidades, participan y enriquecen,
el corazón del campo almeriense. Les puedo asegurar, que
dejando a un lado, los egoísmos que a todos nos acompañan,
son muchos los buenos sentimientos esparcidos por toda la provincia
de Almería, tanto de los agricultores como de los trabajadores.
Podemos preguntarnos ¿Por qué existe tanta desunión
en el campo almeriense? ¿Por qué no se previenen,
se planifican y se desarrollan estrategias, que unan las diversidades,
en todos los sentidos (económico y social) en beneficio del
sector hortofrutícola, si existe un único corazón?
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