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Management
y recursos humanos |
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La vorágine del mundo de la empresa, da
lugar, en muchos ocasiones, a que no prestemos atención a
las palabras, gestos, comportamientos, de los miembros de nuestro
equipo de trabajo.
Los directivos, están concentrados en la buena marcha del
negocio; los jefes de personal, desbordados con tanta gestión
documental; los coordinadores, de que cada trabajador este en su
puesto y todo funcione correctamente.
Las palabras se las lleva el viento, solemos decir, pero si hay
unos oídos que las escuchen, quedaran en nuestra mente y
si reflexionamos un momento con atención el mensaje de las
mismas, y observamos la mirada de quien las emite, podríamos
detectar el pesimismo, el desinterés, de miembros de nuestro
equipo.
¡ Cuan importante es la conversación ¡ Yo diría
¡ Qué rentable es escuchar, prestar atención
¡.
¿ Quién se baja de la inercia laboral ? Hay tantos
asuntos que resolver, tantas cuestiones prioritarias, que lo importante
no es abordado como debiéramos.
¿ Quién se atreve a decir “estoy desmotivado”
? Nos enteramos tarde, cuando el directivo, coordinador, trabajador,
presenta la baja laboral; cuando baja el rendimiento de la empresa;
cuando los productos o servicios, no se elaboran o prestan, con
la calidad que el mercado exige.
En muchas ocasiones, los problemas personales o familiares, son
la causa de la desmotivación, pero la mayoría de los
casos tienen su origen en unas malas relaciones con los compañeros,
en una pésima organización del trabajo, en una cultura
empresarial poco saludable.
Una persona desmotivada, puede contaminar al resto del equipo, al
comunicarse con los demás transmitirá todas sus tensiones,
quejas, etc. La dirección de la empresa, con el apoyo del
departamento de recursos humanos, debe adoptar unos compromisos
para mejorar las necesidades de todos los empleados:
I. Promover el reconocimiento positivo de los trabajadores.
II. Favorecer la cooperación, el trabajo en grupo.
III. Mejorar el ambiente de trabajo.
IV. Potenciar las relaciones entre superiores y empleados.
Prestemos atención a los mensajes sutiles de quienes nos
acompañan en nuestro viaje profesional.
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