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Management
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Puede servirnos el título de este artículo
como eslogan para manifestar el sentir común de la mayoría
de los ciudadanos almerienses. No podemos entender por qué
se traslada a toda la ciudadanía un problema de relaciones
laborales de una empresa de limpieza y sus trabajadores.
El servicio de limpieza y recogida de basura de una ciudad, debe
estar garantizado siempre, por cuestiones higiénicas y de
salud pública, además de las estéticas. Partiendo
de la anterior premisa, las partes enfrentadas, dirección
de la empresa y trabajadores, deberían haber adoptado las
medidas necesarias para continuar el proceso negociador evitando
perjuicios a terceros (ciudadanos almerienses).
Desde mi punto de vista, es errónea la estrategia planteada
por los representantes de los trabajadores, para conseguir sus objetivos.
Nadie puede negar el derecho de todos los trabajadores a manifestar
sus reivindicaciones laborales y a declararse en huelga y llevarla
a cabo. Ahora bien, son muchas las formas de reivindicarse y manifestarse
que pueden desarrollarse con éxito sin perjudicar a terceros
(ciudadanos almerienses).
Los ciudadanos, afortunadamente, cada vez más, estamos concienciados
con las problemáticas de muchas situaciones de injusticia
social, de asuntos relacionados con el medio ambiente, etc.
Esta concienciación social y colectiva, es la que está
dando lugar a que muchas empresas cuiden mucho su imagen corporativa.
El consumidor no se conforma con adquirir un producto o utilizar
un servicio, exige, además, una conducta cívica y
comprometida con la sociedad. Así, somos muchos los consumidores
que si sabemos que una empresa tiene actitudes xenófobas
y discriminatorias, por razón de raza o sexo, con sus trabajadores,
lo tenemos muy en cuenta a la hora de consumir sus productos o utilizar
sus servicios.
Por lo visto, ni la dirección de la empresa de limpieza,
ni los representantes de los trabajadores, han tenido en consideración
el derecho del cliente a manifestarse y quejarse, ya no por un mal
servicio, sino por un servicio inexistente temporalmente, pues ¿Quién
paga el servicio de limpieza y recogida de basura? Y como bien sabemos,
quien paga exige.
Debemos reflexionar todos, en beneficio de una convivencia cívica
y una mejora de la calidad de vida y de disfrute de los ciudadanos,
si es ético y serio, perjudicar de una manera tan contundente
a toda la ciudadanía. Han demostrado ambas partes (empresa
y trabajadores), un egoísmo poco saludable, que a la larga
les perjudicará. Vivimos en un contexto social y cultural,
que exige una responsabilidad social corporativa, no solo a las
empresas privadas, sino a todo tipo de organizaciones: políticas,
sindicales, etc.
Imaginemos, que esta huelga se hubiese planteado estratégicamente
de otra manera por parte de los representantes de los trabajadores,
para concienciar a los ciudadanos almerienses de sus problemas laborales
con la empresa. ¿Cómo percibiríamos los ciudadanos
la problemática laboral de unos trabajadores que manteniendo
muy limpia la ciudad, nos explicaran sus reivindicaciones a los
ciudadanos,
a través de los medios de comunicación y otros canales:
Charlas, panfletos, etc.
Existen herramientas de gestión positiva de conflictos, que
aportan a las partes enfrentadas otra perspectiva más objetiva
de sus planteamientos e ideas inteligentes y beneficiosas para todos
en la resolución de los problemas. No deben escatimar, las
empresas que tanto dinero ganan con dinero público, en contratar
a profesionales creativos y expertos en comunicación corporativa
que sepan prevenir,
gestionar y resolver conflictos con sus trabajadores, evitando el
enquistamiento de un conflicto que perjudique a sus clientes.
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