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Management
y recursos humanos |
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Lo artístico de la vida, lo anecdótico,
las lecciones que día a día nos imparte la experiencia
cotidiana, conforman y enriquecen nuestro desarrollo personal. ¡Que
mejor espejo, que otro ser humano, para conocernos, con la intencionalidad
de querer ser mejor persona!
Todos los espejos, cumplen la misma función, pero no son
de la misma calidad. Cuando nos encontramos ante un ser humano,
con unos principios y unos valores, que han sido su misión,
en su trayectoria vital; percibimos y sentimos, unas emociones y
sentimientos, muy especiales.
En esta época, de estridente soledad, de egoísmos
enfermizos, de insatisfacción vital; necesitamos referentes
cercanos, de comportamientos solidarios y entrega social. Necesitamos
aprender a darnos a los demás, para mejorar la calidad de
vida colectiva; sabiendo que ante las injusticias no existen murallas
infranqueables.
Los que hemos vivido, en el barrio almeriense de Pescadería,
conocemos la gran labor social, que ha desarrollado Jose Garcia,
conocido por todos, con el cariñoso nombre de “Pepillo,
El Barbero”.
Un verdadero líder social, comprometido desde su juventud
con los Ideales y valores democráticos; entregado a ayudar
a los demás, en base a unos principios de Justicia Social.
Cada persona tiene su historia, con sus circunstancias (que tanto
nos condicionan), en el devenir de nuestras vivencias personales;
pero siempre ha habido, a lo largo de la historia de la humanidad,
unos pocos seres humanos, que se han atrevido a luchar, para cambiar
los condicionantes externos y así, mejorar las condiciones
de vida y de trabajo de los demás.
Todos somos líderes de nuestra existencia, pero debemos valorar
a aquellas personas, que con valentía, enfrentándose
a los poderes fácticos, han desarrollado en sí unas
cualidades y unas actitudes, de auténticos y verdaderos líderes
sociales.
Tengo la gran suerte de conocer a Jose Garcia, un líder social,
reconocido por la prestigiosa universidad, del aprecio y del cariño,
que tantos almerienses sentimos hacia su persona. ¡Cuantos
ejecutivos y directores de empresas, quieren ser líderes!
Las escuelas de negocios, hacen su agosto, ofertando conocimientos
estándar de un “liderazgo de salón”.
Aprendamos de aquellas personas, que ejemplifican, en lo cotidiano
de la vida, los grandes valores de un liderazgo democrático,
afiliativo y empático. Seamos valientes llevando a la practica
lo aprendido, en beneficio nuestro y de la sociedad a la que pertenecemos.
Muchas gracias, Jose Garcia, por tu extraordinaria aportación
al barrio de pescadería, en particular, y al capital humano
almeriense, en general.
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