 |
|
 |
 |
Management
y recursos humanos |
 |
 |
 |
Hablando se entiende la gente, solemos decir, pero
también sabemos que hablando nos confundimos, menoscabando
nuestras relaciones interpersonales.
¿A quién no le ha ocurrido, que queriendo expresar
una opinión, un sentimiento, un pensamiento, cuando ha acabado
de hablar, ha sido consciente de haber dicho otra cosa? No es fácil
transmitir a otras personas, lo que pensamos, lo que sentimos.
Las palabras, toda la gramática de una lengua, y su correcta
utilización, son esenciales para poder comunicarnos de manera
eficiente.
Dominar al cien por cien una lengua, lo consiguen pocas personas,
aunque todos deberíamos aspirar a hablar y escribir lo mejor
posible.
Últimamente se habla mucho sobre la comunicación no
verbal, es decir, la utilización de los gestos de nuestro
cuerpo: la mirada, el movimiento de las manos, la postura corporal,
la indumentaria, etc.
Algunos defienden la tesis de que la comunicación no verbal
es más importante que la verbal, para transmitir nuestros
pensamientos y sentimientos. Posiblemente la combinación
de las dos (verbal y no verbal), de como resultado un buen y correcto
entendimiento.
En el ámbito de la empresa, de las relaciones humanas en
las organizaciones, son muchos los mensajes que se emiten y se reciben;
muchos datos, instrucciones, comentarios, críticas... El
ambiente, como las ondas que nos rodean de los teléfonos
móviles, se puede contaminar con un lenguaje opaco, hipócrita,
de doble entendimiento.
No hay nada tan rentable para una empresa y tan beneficioso para
la calidad de vida laboral de todos los miembros que la componen,
como utilizar un lenguaje transparente, sincero, con la intencionalidad
permanente, de mantener y mejorar unas excelentes relaciones interpersonales.
La intención es lo que cuenta, se suele decir, y para mí
es el requisito más importante para entendernos con claridad
y transparencia. Podemos utilizar incorrectamente el lenguaje, pero
la intencionalidad de querer comunicarnos de verdad con otra persona,
suple esa carencia.
La Dirección de la Empresa, es la responsable de crear una
cultura empresarial basada en la confianza y el buen entendimiento
de todos los que la componen. Para generar confianza interdepartamental
y buenas relaciones humanas en las organizaciones, no hay nada mejor
que el ejemplo del equipo directivo, practicando una transparencia
gerencial que rápidamente perciben los trabajadores, dando
lugar a una disminución de la hipocresia social, en la empresa,
que tantas pérdidas ocasiona con la aparición de conflictos
interpersonales.
Así, la buena y correcta comunicación en el ámbito
de la empresa; aparece, crece y se mantiene con la confianza de
poder transmitir lo que pensamos y sentimos a nuestros superiores
y a nuestros compañeros de trabajo, con la intención
de mejorar la organización del trabajo, que redundará
en un mayor rendimiento empresarial.
¡Muchos cursos y libros sobre comunicación en la empresa!
Con lo sencillo y rentable que es: ser más sinceros con nosotros
mismos y lógicamente con los demás; más coherentes
en nuestras acciones, más confiados en nuestra profesionalidad
y más transparentes en nuestros mensajes.
|