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Management
y recursos humanos |
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Corren tiempos difíciles, de mucha competencia,
muchas son las ofertas y muchos los precios. Parece ser, según
los expertos, que hay que ofrecer calidad a precios competitivos.
Las empresas se crean y nacen para ganar dinero, nadie lo duda,
y todos arriman el hombro sabiendo que el beneficio de su empresa
es la mejor garantía de supervivencia.
La venta, del servicio o del producto, es la que garantiza la buena
o mala marcha de la organización. ¡Qué importante
es que nos compren! Y qué complejo es conseguir compradores.
Últimamente, no hay quien encuentre comerciales y prueba
de ello son la cantidad de anuncios que aparecen todos los días
en los diarios provinciales y nacionales. ¿Cuál es
la causa? Podemos preguntarnos.
Para mí, sinceramente, no se ha valorado suficientemente
por parte de las empresas, la gran labor de estos profesionales;
tanto se han fijado en los resultados a corto plazo, y en la facilidad
de encontrar sustitutos rápidamente (en otros tiempos), que
son muchos los que han acabado en la “zona del zángano”
(Desmotivados, desconcertados, distraídos). Así, muchos
comerciales y vendedores, han vendido mucha desilusión y
apatía; han transmitido, como nadie puede hacer mejor, el
escaso atractivo de una actividad poco considerada por la sociedad.
Para exigir un rendimiento aceptable, a cualquier trabajador, hay
que facilitarle las herramientas necesarias para el buen desempeño
de su tarea. En el caso que nos ocupa, los comerciales, por la gran
importancia de su labor, necesitan sentirse acompañados,
valorados, miembros importantes en la empresa.
Para desarrollar bien su actividad, deben hallarse, el mayor tiempo
posible, en la “zona de flujo”, un estado en el que
toda la atención se centra en lo que se está realizando,
sintiéndose confiados, relajados,
concentrados. Si queremos optimizar el rendimiento del comercial,
la empresa tiene que ayudarles a que trabajen y vendan en la “zona
de Flujo”.
El corto plazo, la excesiva presión para alcanzar los objetivos,
ha dado lugar, lamentablemente, a que muchos comerciales trabajen
y vendan en la “zona de pánico”, sintiéndose
ansiosos, incapaces de concentrarse en lo que están haciendo.
Es muy extraño encontrase a un comercial que no esté
liado; “estar liado” no es rentable.
Además de ser poco productivo trabajar en la zona de pánico,
son muchos los que pasan con Facilidad a la “zona del zángano”
como consecuencia de una flagrante fatiga, después de haber
invertido una gran cantidad de energía de una forma negativa
o improductiva.
Para conseguir el objetivo “vender más y mejor”,
las empresas deben cambiar su actitud con respecto a estos grandes
e importantes profesionales, que al fin y al cabo, son la imagen
corporativa de la empresa, en todos aquellos lugares a los que visitan;
deben crear un entorno positivo y motivador para su equipo de ventas,
haciéndoles sentirse parte integrante de un valioso equipo
comercial, manteniendo relaciones de confianza y amistad con su
personal de ventas.
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