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La estrategia empresarial |
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La implantación de la estrategia hace referencia al conjunto de actividades y decisiones que son necesarias para hacer efectiva o poner en marcha una estrategia, de modo que se consiga la misión y los objetivos estratégicos previamente planteados.
Siempre ha habido un mayor énfasis en los problemas de la formulación lo cual conducía a una escasa atención a los problemas de la implantación y, por tanto, unos pobres resultados respecto de los objetivos estratégicos planteados.
La implantación de la estrategia constituye un problema para el éxito de la empresa y un problema complejo de abordar como consecuencia de la cantidad de factores que influyen en el proceso de implantación. Según Alexander el riesgo de fracaso de una estrategia se debe a:
- Se necesita más tiempo para la implantación que el inicialmente previsto.
- Definición pobre de las tareas y actividades clave para la implantación e ineficaz coordinación de las mismas.
- Insuficientes capacidades de los empleados implicados así como un escaso entrenamiento e instrucción de los empleados de los niveles inferiores.
- Factores del entorno no controlables.
- Inadecuada dirección y liderazgo por parte de los directores de departamento.
- Inadecuado seguimiento de las actividades por parte del sistema de información.
Los anteriores factores de riesgo de fracaso de la implantación estratégica nos conducen a la identificación y análisis de las principales actividades o tareas necesarias para una adecuada implantación. Un esquema que integra los diferentes factores que inciden en el éxito del proceso estratégico queda reflejado en el esquema de las 7-S de McKinsey.
Existe un conjunto de factores que influyen en el cambio estratégico de una empresa, lo cual supone reconocer la complejidad de dicho proceso de cambio. Los siete factores están interconectados y es difícil o imposible conseguir resultados significativos en un factor sin que también se produzcan mejoras en los resultados de otros factores.
Se pueden agrupar las actividades necesarias para la implantación de la estrategia en cuatro categorías:
- Diseño organizativo: Problemas relativos a la definición del tipo y características de la estructura organizativa coherente con el tipo de estrategia a la que debe servir de soporte.
- Factor humano: Incluye los problemas relativos al factor humano que ha de poner en marcha la estrategia (estilo de dirección y liderazgo y dirección de RRHH).
- Cultura empresarial: Define el conjunto de valores y creencias que imperan en la empresa y puede facilitar o erigirse en una barrera invisible que retrasa o impide el cambio estratégico.
- Sistemas administrativos de apoyo: Son los sistemas de planificación y control que permiten traducir el plan estratégico en planes operativos y vigilar y reorientar su cumplimiento.
En la implantación habrá que tener en cuenta:
Responsabilidad de implantar la estrategia: Mientras que la estrategia es formulada por un número reducido de personas, generalmente de la alta dirección, la implantación implica a todas y cada una de las personas que pertenecen a la empresa en la medida en que las tareas que desarrollan en sus respectivos trabajos condicionan al éxito de la estrategia.
Definición del horizonte temporal: A medida que la necesidad de cambio estratégico es más urgente y el horizonte temporal se reduce, la implantación se hace más compleja como consecuencia de abordar de forma simultánea varias de las actividades básicas. Un análisis del horizonte temporal es necesario porque permite jerarquizar las tareas (cuales son prioritarias).
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