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Intestino irritable

 

Enfermedad crónica del tubo digestivo caracterizada por:

  • Su origen es funcional:
    • Alteración de la motilididad intestinal o del tubo digestivo en general.
    • Ausencia de causa orgánica.

Clínicamente se caracteriza por dolor abdominal + alteración en el hábito intestinal.

Antes se llamaba colon irritable pero este nombre es incorrecto porque realmente puede afectar a cualquier parte del tubo digestivo.

EPIDEMIOLOGÍA

  • Más frecuente en mujeres jóvenes (20 – 30 años).
  • Supone la primera causa de consulta gastroenterológica a nivel primario (y eso que la mayoría de los pacientes no acuden a consulta porque no les molesta demasiado).

ETIOPATOGENIA

Es desconocida, pero se ha visto lo siguiente:

  • Existe una respuesta motora anormal ante determinados estímulos debido a una mala coordinación del eje enteronervioso. Debido a esto, la presencia de grasa en el intestino, el estrés o las emociones provocan una actividad intestinal mayor de lo normal.
  • Existe una hipersensibilidad visceral: el umbral de dolor en el tubo digestivo está descendido. Por ejemplo, al insuflar gas en el TD para hacer una endoscopia, esos pacientes necesitan un volumen menor para sentir dolor que el resto de la población.
  • Presencia de alteraciones psicológicas: hemos dicho que el estrés o las emociones pueden desencadenar un brote de la enfermedad, pero es que encima en estos pacientes suelen tener un trastornos psiquiátrico de base (personalidad obsesiva, ansiedad, depresión…). Se piensa que estas alteraciones son las que causan el trastorno, pero no está demostrado.

CLÍNICA

La clínica consiste en dolor abdominal que se alivia con la defecación + cambio en el hábito intestinal

DOLOR ABDOMINAL

Sus características son:

 

  • Localización: difusa y cambiante.
  • Intensidad: no mucha. El paciente no acude a Urgencias porque lo soporta bien. Tampoco le impide dormir.
  • Se alivia con las deposiciones. A veces también con la ingesta (como el dolor de la úlcera péptica).

CAMBIO DEL HÁBITO

Podemos encontrarnos con tres cosas:

  • Sólo diarrea.
  • Sólo estreñimiento.
  • Brotes diarreicos que se alteranan con brotes de estreñimiento.

Las heces pueden tener mucosidad variable, pero nunca hay productos patológicos.

EXPLORACIÓN FÍSICA Y ANALÍTICA

Suelen ser normales (no revelan ninguna enfermedad orgánica de base).

EVOLUCIÓN

Los síntomas son crónicos, siendo frecuente que cuando llegue a nuestra consulta el paciente lleve varios años o décadas con la clínica, haya pasado por miles de sitios y haya sido sometido a muchísimas pruebas y tratamientos (incluso quirúrgico) sin que se le solucionase el problema.

DIAGNÓSTICO

Se hace por los criterios de Roma:

  • Molestia o dolor abdominal durante 12 ó más semanas en los últimos 12 meses, que reúne dos de las siguientes características:
    • Alivia con la defecación.
    • Se asocia a un cambio en la frecuencia deposicional.
    • Se asocia a un cambio en la cosistencia de las heces.

 

  • Presencia de síntomas no esenciales, pero cuantos más estén presentes, más fiable es el diagnóstico:
  • Frecuencia de las deposiciones anormal (más de tres al día o menos de tres a la semana).
  • Forma de las heces anormal en más de un 25% de las deposiciones.
  • Evacuación anormal (esfuerzo, urgenica, evacuación incompleta…) en más de un 25% de las deposiciones.
  • Evacuación de moco en más de un 25% de las deposiciones.
  • Sensación de distensión abdominal en más de un 25% de los días.

MANEJO DEL PACIENTE

  • Sospechar el diagnóstico por la clínica.
  • Descartar causa orgánica haciendo el menor número posible de pruebas complementarias. Como mucho haremos:
  • Analítica.
  • Rectosigmoidoscopia: se hace una sola vez. Es obligatoria en mayores de 45 años (por si tienen un cáncer de colon).
  • Elegir un síntoma guía y poner un tratamiento de prueba durante 4 – 6 semanas en función de dicho síntoma:
  • Si predomina el dolor abdominal: dar espasmolítico de efecto acumulativo (otilonio bromuro).
  • Si predomina la diarrea: loperamida. Se da un mínimo de una tableta/día y un máximo de 3. Aquí no se hace como en la diarrea (en la que se tomaba una pastilla tras cada despeño), sino que se da aunque no se haya ido al baño.
  • Si predomina el estreñimiento: fibra dietética y coloides hidrofílicos.
  • Si hay diarrea y estreñimiento alternados: loperamida y fibra.
  • Revisar al paciente en consulta: la mayoría resonden bien al tratamiento y una minoría no lo hacen. Con esta minoría hacemos lo siguiente:
  • Valorar una causa psiquiátrica: muchas veces es necesario la administración de antidepresivos tricíclicos a dosis inferiores a las usadas para tratar la depresión, psicoteapia, hipnosis, etc… que mejoran los síntomas.
  • Buscar otras posibles causas: enfermedad inflamatoria intestinal, déficit de lactasa, pancreatitis… Para eso es necesario hacer más pruebas complementarias en función de lo que se sospeche.

Haciendo las cosas de esta manera, a la mayoría de los pacientes les ahorraremos someterse a muchísimas pruebas (fijarse que la realización de la batería de pruebas se hace al final).

OTRAS CONSIDERACIONES

  • Es muy importante que se establezca una buena relación médico paciente: estos pacientes suelen tener algún trastorno psiquiátrico de base, de tal forma que es muy importante escucharles y dedicarles tiempo en la anamnesis incial (si el paciente ve que lo hemos explorado con calma y le hemos escuchado, se quedará más tranquilo).
  • Hay que explicarle muy bien al paciente lo que tiene y darle la posibilidad de que se automedique cuando vuelva un brote.

 

 

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