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Peñiscola (España)

 

Peñíscola se encuentra situada a 73 Km al norte de Castellón, en la comarca del Baix Maestrat, con una población de casi 4.100 habitantes. Los 79 Km2 de extensión de su municipio se reparten equitativamente entre las superficies forestales y los cálidos cultivos mediterráneos entre los que no faltan el naranjo, el olivo y el almendro. La ciudad antigua, coronada por la que fuera morada del Papa Benedicto XIII, un castillo-fortaleza del s.XIV, ocupa un imponente peñón que se alza 64 metros sobre el azul del mar; unido al continente por un cordón de arena que tiempo atrás era barrido por las olas durante los temporales, transformando a la ciudad en una efímera isla. En contraste con el casco antiguo, se encuentran las nuevas calles y avenidas de la zona turística. Cálidas aguas en verano y otoño, se reparten entre las extensas playas de fina arena al norte de la ciudadela y hermosas calas flanqueadas por abruptos acantilados.

 



En 1411, el Papa Luna se trasladó a Peñíscola convirtiendo su castillo en palacio y biblioteca pontificia. En el se conservan todavía vestigios de la presencia de este personaje y de su sucesor Clemente VIII. Construido en el siglo XIII y reformado por la Orden de Montesa, constituye un buen ejemplo de castillo medieval con sus fosos, habitaciones pontificias, sala de banderas y la basílica papal donde se halla enterrado el Papa Luna. Si bien este castillo constituye uno de los más relevantes monumentos de la ciudad, en el casco antiguo se encuentran otros elementos artísticos, históricos y etnológicos con los que el visitante se asombrará. Se trata de un bello conjunto de estructura arábigo medieval, un laberinto de callejas empedradas, escalones y rampas, con pequeñas terrazas asomadas al mar. Mención especial merece el recinto amurallado al que se accede por el Portal de Fosc, el de Sant Pere o por la puerta de les Escaseres. Destacar por último el ermitorio de la Mare de Déu d’Ermitana, junto al castillo, el Parque de Artillería, el Bufador y el Museo del Mar, donde se puede hacer un seguimiento muy didáctico sobre la evolución de la cultura marinera de esta ciudad.
La vida cultural ha experimentado un gran auge en Peñíscola, su carácter cosmopolita permite conjugar sus atractivos turísticos con una programación cultural de gran nivel. A las numerosas muestras y exposiciones que se ofrecen a lo largo del año en el castillo, se unen otros cuatro acontecimientos culturales de ámbito y mérito internacional: Premio Internacional de Relatos Breves Ciudad de Peñíscola, el Festival Internacional de Cine de Comedia, el Festival Internacional de Música Antigua y Barroca y, por último, el ciclo de Conciertos de Música Clásica.

Un recorrido por la costa sur de Peñíscola nos sorprenderá mostrándonos espacios naturales salvaguardados de la acción urbanizadora del hombre. La Sierra de Irta, con su peculiar vegetación mediterránea rica en esencias aromáticas y los numerosos vestigios de la antigua explotación agrícola y ganadera hoy abandonada, contrasta con el ambiente marinero de la ciudad. Situada al sur de Peñíscola, es una alineación montañosa con 573 metros de altura máxima y 15 Km de fachada litoral. En ella nos encontramos con la presencia de valores naturales y etnológicos únicos que la califican como la última sierra virgen de la Comunidad Valenciana. Disfrutará con sus pequeñas calas que alternan con elevados acantilados, coronados en ocasiones por torres vigías erigidas como protección frente a las incursiones berberiscas. La soledad en compañía del rumor de las olas, las rocas pobladas de organismos marinos y la posibilidad de practicar el buceo o la pesca con sedal, abren un nuevo campo de posibilidades para encontrarse con el mar. En la misma Sierra de Irta, podrá visitar la ermita de San Antonio, del siglo XVI. El conjunto arquitectónico está formado por la propia ermita, la casa del ermitaño y la hospedería.


Más de tres kilómetros de finas y doradas arenas conforman la Playa del Norte de la localidad. Un completo equipamiento tanto para la seguridad como para el ocio de los bañistas y unas condiciones higiénicas avaladas con la obtención de bandera azul. Todo esto, unido a las condiciones climáticas, son una garantía para pasar unas gratas y placenteras vacaciones. En las tranquilas aguas de la bahía podrá broncearse relajadamente sobre un patín o reposar en una confortable hamaca mientras lo más pequeños disfrutan de los mini-parques que jalonan la playa. Si lo que le gustan son los deportes acuáticos, podrá practicar la vela, el windsurf o disfrutar de la velocidad sobre una moto acuática en las zonas reservadas para ello. Si prefiere un baño más sosegado, alejado de los principales centros de actividad trasládese al sur de Peñíscol. Al pie de las murallas y junto al puerto pesquero, nos encontramos con la recogida Playa del Sur o del Migjorn, abrigada de temporales y la pequeña pero encantadora Playa de las Viudas.


 

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