Estás en: Inicio > Adolescencia
   
Psicología educativa
Psicología educativa
Psicología de la educación
Psicologo orientador
Aprendizaje
Introducción al aprendizaje
Rendimiento - Calificación
Saber y aprender
Modelos de aprendizaje
Técnicas de estudio
Enseñar a estudiar


Adolescencia

Desarrollo Físico: Adolescencia es el lapso comprendido entre la niñez y la edad adulta. En la sociedad occidental comienza alrededor de los 12 o 13 años y termina alrededor de los 19 años. Su comienzo se ve anunciado por la aparición de la pubescencia, estado de rápido crecimiento fisiológico, cuando maduran las funciones reproductoras y los órganos sexuales primarios, a la vez que aparecen las características sexuales secundarias. La pubescencia dura cerca de 2 años y termina en la pubertad, punto en el cual un individuo alcanza la madurez sexual y es capaz de reproducirse. La cultura puede facilitar u obstaculizar el ajuste del joven a los cambios físicos y fisiológicos de la pubertad, y puede influir en el hecho de que estos cambios se conviertan en una fuente de orgullo o de ansiedad y confusión. Pero no puede evitar el hecho de que estos cambios ocurran. La Pubertad: La pubertad es la época de la vida en la cual se da la máxima diferencia sexual desde el estadio prenatal. Es el momento en que la persona madura sexualmente y es capaz de reproducirse. La Pubescencia: La pubescencia es el período durante el cual un individuo entra a la pubertad, se caracteriza por el crecimiento repentino del adolescente, marcado incremento en estatura que se produce en las niñas entre los 8 y medio y los 13 años y en los niños entre los 10 y los 16. Inmediatamente después de este crecimiento repentino, viene la madurez sexual. Para las niñas la menarquia señala el establecimiento de la maduración sexual, aunque a menudo existe un período de esterilidad después de la primera menstruación. La presencia de semen en la orina masculina puede indicar la madurez sexual de los muchachos. Para ambos sexos, la aparición de vello púbico es un signo de un desarrollo de la madurez sexual. Durante esta época aparecen cambios en las características sexuales primarias y secundarias. Las características sexuales primarias son tales como el aumento gradual de los ovarios, el útero y la vagina femeninos y de los testículos, la glándula prostática y las vesículas seminales masculinas. Las características sexuales secundarias incluyen otros signos fisiológicos de maduración, tales como el desarrollo de los senos en las niñas y el ensanchamiento de hombros en los jóvenes. Otras, que aparecen en ambos sexos son: cambios en la voz, cambios en la piel y crecimiento del vello púbico, facial, axilar y corporal. La primera señal de pubescencia en los muchachos suele ser el comienzo de crecimiento de los testículos, acompañados de cambios en la textura y el color de la piel en el escroto. Posteriormente crece el pene y aparece el vello púbico. En las niñas, el primer indicio de la llegada de la pubertad es el desarrollo de los senos, entre los 9 y los 13 años, al cuál sigue el crecimiento del vello púbico. Crecimiento Corporal: Antes del crecimiento repentino adolescente, los niños son solamente cerca de un 2% más altos que las niñas. Entre los 11 y los 13 años, las niñas son más altas, más pesadas y más fuertes; después del brote repentino del crecimiento masculino, los muchachos vuelven a ser más altos, cerca del 8%. Los varones crecen en forma más intensa y su estirón es más tardío, lo que les permite un período extra de crecimiento. Para ambos sexos, el "estirón " de la adolescencia afecta prácticamente todas las dimensiones esqueléticas y musculares. Incluso los ojos crecen más rápidamente. La mandíbula se alarga y engruesa y la nariz se destaca más. Los dientes incisivos de ambas mandíbulas se enderezan más. Estos cambios se acentúan más en los niños que en las niñas. Antes de la adolescencia, los niños son ligeramente más fuertes que las niñas, pero la diferencia es escasa. Después del crecimiento repentino de la adolescencia, se robustecen los músculos masculinos, el corazón y los pulmones y se aumenta la capacidad para transportar oxígeno a la sangre, lo cual con lleva una fuerza y resistencia considerablemente mayores.Ambos sexos crecen en forma diferente durante la adolescencia, obteniendo diferente conformación corporal. Los hombres son generalmente más grandes, sus hombros son más anchos, sus piernas más grandes en relación a su tronco, y sus antebrazos más largos en comparación con sus brazos y con la altura. La pelvis de la mujer se ensancha para hacer más fácil el nacimiento del bebé y se forman capas de grasa bajo la piel, dándole una apariencia más redondeada. La mayor parte de los muchachos logran la estatura adulta cerca de los 21 años y la mayoría de las mujeres hacia los 17. Desarrollo del vello: En la región púbica comienza a crecer un vello liso, fino, ligeramente más oscuro que el del resto del cuerpo. Después de algunos meses o años en algunos casos, este vello se torna grueso y rizado. El vello axilar comienza a crecer; también la barba o vello facial. El vello en el pecho aparece tarde en la adolescencia. Desarrollo de los pechos: Las glándulas mamarias comienzan a desarrollarse hacia la sexta semana de vida prenatal, y los principales conductos de la leche están ya presentes al nacer. En la pubertad, los pezones se agrandan y sobresalen, las aureolas o áreas pigmentadas alrededor también se agrandan. Los senos adquieren primero una forma cónica y después redondeada. Su máximo crecimiento por lo general es antes de la menarquia. Cambios en la piel: Los más evidentes son la erupción de barros y puntos negros que anteceden a la aparición del acné, que se produce por la creciente actividad de las glándulas sebáceas, que hacen la piel más grasosa, por el crecimiento de los poros y la textura más gruesa del cutis. Gran parte de este problema se debe al incremento de la hormona masculina andrógeno. Por la actividad de las glándulas sebáceas el cabello se hace más graso. Las glándulas sudoríparas trabajan más, haciendo más fuerte el olor corporal. Menstruación: Consiste en una emisión de sangre que acompaña al cambio mensual del revestimiento del útero no fecundado, y se da por primera vez cuando el crecimiento repentino se ha lentificado, a una edad promedio de 12.8 a 13.2 años. Los primeros períodos no incluyen ovulación, por lo que no pueden concebir hasta 12 a 18 meses después. Las niñas de la ciudad maduran más temprano que las niñas del campo, y las de familias pequeñas antes que las de familias grandes, las medianamente obesas antes que las normales y estas antes que las muy obesas; las que nacen a comienzos de año menstrúan más pronto que las que nacen a fines de año y las niñas de altitudes mayores menstrúan más tarde. Estas relaciones tienen que ver al parecer, con estándares económicos y especialmente nutricionales. También los factores genéticos juegan un papel en la aparición de la menarquia. En diversas sociedades y diversas subculturas la menstruación tiene un significado distinto, tal como molestia, despreocupación, extremo cuidado, limitación de actividades, etc.

Trastornos del Desarrollo Físico

La Anorexia nerviosa: Definida como “el rechazo a mantener el peso corporal igual o por encima del valor mínimo normal (85% menor a lo esperable), miedo intenso a convertirse en obeso, alteración de la percepción del peso o la silueta. En las mujeres prepuberales, presencia de amenorrea (al menos tres ciclos consecutivos)”. Según el manual si la anorexia es acompañada de atracones (ver la definición más abajo), purgas y vómitos provocados se denomina entonces como anorexia del tipo ompulsivo/purgatorio. Los signos visibles: Conductas patológicas Conducta alimentaría restrictiva (poca cantidad de comida) o dietas severas. Rituales con la comida como: contar calorías, descuartizar la comida en trozos pequeños, preparar comida para otros y no comer. Miedo intenso a engordar, luchando por mantener el peso por debajo de lo normal. Temor a verse obligado a comer en sociedad (fiestas, reuniones familiares...). Hiperactividad (exceso de gimnasia u otros deportes). Esconder el cuerpo debajo de ropa holgada. Negarse a usar ropa de baño y que vean su cuerpo. En ocasiones, atracones y uso de laxantes o diuréticos. Abuso de edulcorantes. Signos fisiológicos: Pérdida progresiva de peso (con frecuencia sucede en un período breve). Falta de menstruación o retraso en su aparición sin causa fisiológica conocida. Palidez, caída del cabello, sensación de frío y dedos azulados. Debilidad y mareo Cambio de actitud: Cambio de carácter (irritabilidad, ira). Sentimientos depresivos. Inseguridad en cuanto a sus capacidades. Sentimientos de culpa y autodesprecio por haber comido o por hacer ayuno. Aislamiento social. La bulimia nerviosa: Se define por la presencia de atracones recurrentes, conductas compensatorias inapropiadas con el fin de ganar peso (al menos dos veces por semana por un período de tres meses), provocación de vómitos, uso de laxantes, diuréticos, enemas, fármacos, ayuno, ejercicio excesivo. Si no se recurre regularmente a provocarse el vómito ni usa laxantes, diuréticos o enemas en exceso entonces se denomina bulimia nerviosa del tipo "no purgativa".signos visibles característicos de la BULIMIA:
Preocupación constante por la comida (habla de peso, calorías, dietas...), Atracones, come de forma compulsiva, esconde comida, Miedo a engordar, Acude al lavado después de comer. Vómitos autoprovocados, abusa de laxantes o diuréticos. Usa fármacos para adelgazar. Realiza regímenes rigurosos y rígidos. Signos fisiológicos: Modificación del carácter (depresión, sentimientos de culpa u odio a sí mismo, tristeza, sensación de descontrol...) Severa autocrítica. Necesidad de recibir la aprobación de los demás respecto a su persona. Cambios en la autoestima en relación al peso corporal. Inflamación de las parótidas. Pequeñas rupturas vasculares en la cara o bajo los ojos. Irritación crónica de la garganta. Fatiga y dolores musculares. Inexplicable pérdida de piezas dentales. Oscilaciones de peso (5 ó 10 Kg, arriba o abajo). Acne: El acné es una enfermedad de los folículos pilosos y de las glándulas sebáceas. El acné provoca la obstrucción de las glándulas sebáceas, lo cual tiene como resultado la aparición de espinillas (barrillos) y quistes. El acné empieza frecuentemente en la pubertad. Durante la pubertad, las hormonas sexuales masculinas (andrógenos) aumentan tanto en los niños como en las niñas, causando que las glándulas sebáceas se vuelvan más activas, lo cual provoca un aumento en la producción de sebo. Las glándulas sebáceas producen aceite (sebo) que normalmente llega a través de los folículos pilosos a la superficie de la piel. Sin embargo, las células de la piel pueden taponar los folículos y bloquear el aceite que llega desde las glándulas sebáceas. Cuando los folículos se taponan, las bacterias de la piel (llamadas acnés Propionibacterium o acnés P.) comienzan a multiplicarse dentro del folículo y provocan inflamación. El acné se puede desarrollar de las siguientes maneras: El bloqueo incompleto del folículo piloso origina puntos negros (un tapón negro, semisólido). El bloqueo completo del folículo piloso origina puntos blancos (un tapón blanco, semisólido).La infección y la irritación hace que se formen los puntos blancos. Finalmente, el folículo taponado explota y derrama aceite, células epiteliales y bacterias sobre la superficie de la piel. Como consecuencia, la piel se irrita y empiezan a desarrollarse espinillas o lesiones. La lesión básica producida por el acné se denomina comedón. El acné puede aparecer en cualquier parte del cuerpo. Sin embargo, suele afectar a las zonas con una alta concentración de glándulas sebáceas, entre las que se incluyen: La cara, el pecho, la parte superior de la espalda, los hombros y el cuello.

Desarrollo Cognitivo: Durante este tiempo, el niño gana muchas importantes capacidades, no presentes anteriormente. La más fundamental de estas implica un cambio del énfasis de su pensamiento de lo real a lo posible, de lo que meramente es a lo que podría ser. El adolescente es capaz de considerar varias posibilidades de una forma más completa y objetiva. Así, puede considerar no sólo una respuesta posible a un problema o explicación de una situación, sino muchas opciones posibles. Durante la adolescencia el joven escolar desarrolla la capacidad de juzgar las hipótesis al compararlas con las evidencias asequibles. Desarrolla la capacidad de distinguir entre lo verdadero y lo falso. Ahora puede pensar en función de lo que puede ser verdad y no solo de lo que observa en una situación concreta. Puesto que puede imaginar una variedad ilimitada de posibilidades, es ahora capaz de utilizar el razonamiento hipotético. Una vez que desarrolla una hipótesis, puede construir un experimento científico para comprobar dicha hipótesis y deducir si es verdad. Es entonces capaz del razonamiento hipotético deductivo. Puede considerar todas las relaciones posibles y analizarlas una por una para eliminar la falsa y llegar a la verdadera. Este proceso sistemático de razonamiento funciona para toda clase de problemas, de modo que las personas pueden integrar lo que han aprendido en el pasado a sus problemas del presente y sus planes para el futuro; y aplicar estos procesos de pensamiento tanto al vivir cotidiano como a la construcción de políticas y teorías filosóficas. Pensamiento: El pensamiento del adolescente también se vuelve más abstracto (más general y más apartado de la experiencia inmediata) que el del niño más pequeño. Por ejemplo, para definir el tiempo, el niño pequeño quizá diga: " es algo que dice el reloj"; en cambio el muchacho de 15 años puede decir "el tiempo es algo así como un intervalo de espacio". Mientras el pensamiento del niño es concreto, el adolescente puede tratar con facilidad con metáforas. Pensamiento operacional: El pensamiento operacional formal no sólo se relaciona con la edad sino también con la inteligencia. Se desarrolla antes en los adolescentes con C.I. (Coeficiente Intelectual) superior. Puede que algunos adolescentes y adultos no desarrollen jamás el pensamiento operacional formal verdadero, debido a una habilidad limitada o a limitaciones culturales. Desarrollo del intelecto e ideologías: El adolescente puede desarrollar planes para la completa reorganización de la sociedad o entregarse a especulaciones metafísicas. Después de descubrir las capacidades para el pensamiento abstracto, procede entonces a ejercitarlas sin restricción. Algunas veces en este proceso puede perder contacto con la realidad y sentir que puede realizar todo con solo pensarlo. En la esfera emocional el adolescente llega a ser capaz de orientar las emociones hacia ideales abstractos y no necesariamente hacia las personas. Mientras que antes pudo amar a su madre y odiar a un compañero, ahora puede amar la libertad y odiar la explotación. Ha desarrollado una nueva manera de vivir: lo posible y lo ideal captados ambos por la mente y por el sentimiento. El egocentrismo del adolescente: El pensamiento del adolescente aún no es totalmente adulto, debido a su egocentrismo. Como ya no son niños se dan cuenta que los demás tienen también su propia forma de pensar. Pero, puesto que están preocupados consigo mismos, creen que los pensamientos de los otros invariablemente se centran en ellos. Esta creencia de que otros están preocupados de su apariencia y de su comportamiento constituye el egocentrismo del adolescente; característica que interfiere con su habilidad para pensar abstractamente y en forma hipotética. Hay dos formas de ejemplificar el egocentrismo adolescente estas son la audiencia imaginaria y la fábula personal. La audiencia imaginaria: Muchos adolescentes se sienten bajo el constante escrutinio de todos y piensan que otros los admiran o los critican, así como ellos lo hacen consigo mismos. En estudios se ha encontrado que este fenómeno es más notorio en las niñas que en los muchachos. La fábula personal: Es la creencia del adolescente de que es especial porque mucha gente está interesado en él o ella. Una niña puede estar convencida de que nadie antes en la historia del mundo ha sentido lo que ella siente. Nadie ha amado tanto, nadie ha sido tan incomprendido; nadie ha sido jamás tan sensible a la injusticia. Su creencia en que es única la lleva a creer que no está sujeta a las reglas que gobiernan al resto del mundo. Está mágicamente protegida de las cosas que pueden ocurrirle a otras personas. La fábula personal hace que una chica piense que ella no puede quedar embarazada, o que un muchacho crea que él no puede perder la vida en la carretera. Ej: "Estas cosas solamente le ocurren a otras personas, no a mí", es la suposición inconsciente que ayuda a explicar buena parte de la toma de riesgos del adolescente. El egocentrismo adolescente disminuye alrededor de los 16 años, cuando el joven llega gradualmente a reconocer la diferencia entre sus propias preocupaciones y los intereses y preocupaciones de los demás. Cuanta mayor comunicación exista con otros adolescentes mayor será el nivel maduro de pensamiento, y se haran más capaces de reflexionar sobre su propia identidad, para formar relaciones adultas con otras personas y determinar cómo y dónde se ubican en la sociedad a la que pertenecen.

Trastornos del Desarrollo Cognitivo: Los más destacados son: Trastorno Bipolar, Trastorno de Tensión Postraumático, Trastorno Obsesivo Compulsivo, Trastorno de Desafío y Oposición, Trastorno de Pánico, Depresión y Estrés. Trastorno Bipolar: Los adolescentes con un Desorden Bipolar pueden sufrir cambios de humor continuos que fluctúan entre extremadamente altos (maníacos) y bajos (deprimidos). Los altos pueden alternar con los bajos, o la persona puede sentir los dos extremos al mismo tiempo.
El Desorden Bipolar usualmente comienza en la vida adulta. Aunque es menos común, puede ocurrir en la adolescencia y raras veces en la niñez. Esta enfermedad puede afectar a cualquiera. Sin embargo, si uno o ambos padres tienen un Desorden Bipolar, hay mayor probabilidad de que los hijos desarrollen el desorden. La historia familiar de abuso de drogas o de alcohol puede también estar asociada con el Desorden Bipolar en los adolescentes. El Desorden Bipolar puede comenzar con síntomas maníacos o con síntomas depresivos. Los síntomas maníacos incluyen: Cambios de humor severos en comparación a otros jóvenes de la misma edad y ambiente - o sentirse demasiado contento, o reírse mucho, o estar demasiado irritable, enfadado, agitado o agresivo. Altas poco realistas en la autoestima - por ejemplo, el adolescente que se siente todopoderoso o como un súper héroe con poderes especiales. Aumento de energía desmedida y la habilidad de poder seguir durante días sin dormir y sin sentirse cansado. Hablar excesivamente - el adolescente no deja de hablar, habla muy rápido, cambia de tema constantemente y no permite que lo interrumpan. Distracción - la atención del adolescente pasa de una cosa a otra constantemente. Comportamiento arriesgado repetitivo, tal como el abuso del alcohol y las drogas, el guiar temerario y descuidado o la promiscuidad sexual. Trastorno de Tensión Postraumático: Todos los niños y adolescentes tienen experiencias de eventos que producen estrés, los cuales pueden afectarlos tanto emocionalmente como físicamente. Sus reacciones al estrés son usualmente breves y ellos se recuperan sin problemas adicionales. Un niño o adolescente que pasa por un evento catastrófico puede desarrollar dificultades continuas conocidas como trastorno de tensión postraumático (TTPT). El evento de estrés o traumático envuelve una situación en donde la vida de alguien ha sido amenazada o una herida severa ha ocurrido [Ej. ellos pueden ser la víctima o ser testigos del abuso físico, el abuso sexual, la violencia en el hogar o en la comunidad, accidentes de automóvil, desastres naturales (tales como inundaciones, fuego, terremotos) o haber sido diagnosticados con una enfermedad que amenace su vida]. El riesgo de que un niño desarrolle TTPT está relacionado con la seriedad del trauma, si el trauma se repite, la proximidad del niño al trauma, y su relación con la víctima(s). Seguido al trauma, los niños pueden inicialmente mostrar un comportamiento agitado o confuso. Ellos pueden también mostrar un miedo intenso, desamparo, coraje, tristeza, horror o negación. Los niños que experimentan traumas repetidamente pueden desarrollar una clase de entumecimiento emocional para amortiguar o bloquear el dolor y el trauma. A esto se le llama desasociación. Los niños con TTPT eluden las situaciones y los sitios que les recuerdan el trauma. Ellos pueden también volverse menos sensibles emocionalmente, deprimidos, retraídos y más indiferentes a sus sentimientos. Un niño con TTPT puede también re-experimentar el evento traumático al: Tener memorias frecuentes del evento o, en niños pequeños, juegos en los cuales parte o todo el trauma se repite una y otra vez, tener sueños aterradores y que lo asustan, actuar o sentir como si la experiencia sucediese de nuevo, desarrollar síntomas físicos o emocionales que se repiten cuando al niño se le recuerda sobre el evento. Los niños con TTPT pueden también mostrar los siguientes síntomas: Preocupación sobre la muerte a una temprana edad, pérdida de interés en actividades tener síntomas físicos tales como dolores de cabeza o dolores de estómago, mostrar más reacciones emocionales inesperadas y extremas, tener problemas para dormirse o mantenerse dormidos. Los síntomas del TTPT pueden durar desde varios meses hasta muchos años. La mejor medida a tomar es la prevención del trauma. Una vez que ha ocurrido el trauma, sin embargo, es esencial la intervención oportuna. El apoyo de los padres, la escuela y los pares es importante. Hay que poner énfasis en establecer un sentido de seguridad. La psicoterapia (individual, en grupo o en familia) que permite al niño hablar, dibujar, jugar, o escribir sobre el evento es de gran ayuda. Las técnicas de modificación del comportamiento y la terapia cognoscitiva pueden ayudar a reducir los miedos y las preocupaciones. Los medicamentos pueden también ser de ayuda para tratar la agitación, la ansiedad o la depresión. Trastorno Obsesivo Compulsivo: El desorden obsesivo-compulsivo (OCD – Obsessive-Compulsive Disorder) usualmente comienza en la adolescencia o en los primeros años de la edad adulta y puede ocurrir en 1 de cada 200 niños y adolescentes. El OCD se caracteriza por obsesiones y/o compulsiones recurrentes que son lo suficientemente intensas para causar malestares severos. Las obsesiones son pensamientos recurrentes y persistentes, impulsos o imágenes no deseadas que causan marcada angustia o ansiedad. Frecuentemente, éstas son irracionales e irreales. No son simplemente preocupaciones exageradas acerca de problemas de la vida real. Las compulsiones son el comportamiento repetitivo o ritual (como lavarse las manos, acumular cosas, poner las cosas en un orden determinado, comprobar algo repetidamente) o actos mentales (como contar, repetir palabras en silencio, evitar acciones o cosas). Con OCD, las obsesiones o compulsiones causan una ansiedad significativa o angustia, e interfieren con la rutina normal del niño, su funcionamiento escolar, sus actividades sociales o sus relaciones. Los pensamientos obsesivos varían con la edad del niño y pueden cambiar a través del tiempo. Un niño pequeño con OCD puede temer que le hagan daño a él o a un miembro de su familia, por ejemplo, que un intruso entre por una ventana o puerta abierta. La compulsión llevará al niño a seguir comprobando que las puertas y ventanas de la casa están cerradas aun después de que sus padres se acuesten, tratando así de aliviar su ansiedad. Al niño le dará miedo de haber dejado una puerta o ventana abierta sin darse cuenta mientras comprobaba si estaba cerrada y luego compulsivamente tendrá que comprobar otra vez si está o no abierta. Un niño de edad escolar o adolescente con OCD puede tenerle miedo a enfermarse con gérmenes, al SIDA o a comida contaminada. Para poder sobrellevar estas ideas, el niño puede desarrollar "rituales" (comportamiento o actividad que se repite).

Trastorno de Desafío y Oposición: Todos los niños demuestran oposición de vez en cuando, particularmente cuando están cansados, hambrientos, con estrés o alterados. Ellos pueden argumentar, contestar, desobedecer y desafiar a los padres, maestros y otros adultos. El comportamiento de oposición es a menudo una parte normal del desarrollo de los niños de dos o tres años y cuando llegan a la adolescencia. Sin embargo, el comportamiento de falta de cooperación y hostilidad se convierte en un asunto serio cuando es tan frecuente y consistente que sobresale al ser comparado con el de otros niños de la misma edad y nivel de desarrollo y cuando afecta la vida social, familiar y académica del niño.
En los niños con un trastorno de desafío y oposición, hay un patrón de falta de cooperación, desafío y comportamiento hostil en curso hacia la figuras de autoridad que interfiere seriamente con el funcionamiento diario del niño. Los síntomas del TDO pueden incluir: Rabietas frecuentes, discutir excesivamente con los adultos, desafío activo y negación a cumplir con lo que los adultos le piden que haga y a las reglas, intentos deliberados de molestar y fastidiar a la gente, culpar a otros por sus propios errores y mal comportamiento, a menudo ponerse quisquilloso o enfadarse fácilmente con otros, irritación frecuente y resentimiento, usar palabras hirientes y odiosas cuando está alterado, buscar vengarse.
Los síntomas se pueden usualmente ver en múltiples situaciones, pero pueden ser evidentes en el hogar o en la escuela. De un cinco a un quince por ciento de todos los niños de edad escolar tienen TDO. Las causas del TDO se desconocen, pero muchos padres informan que su niño con TDO era más rígido y demandante que sus hermanos desde su temprana edad. Factores biológicos y del ambiente pueden jugar un papel. A un niño que presenta los síntomas del TDO debe de hacérsele una evaluación comprensiva. Es importante buscar otros desórdenes que puedan estar presentes, tales como: el trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH), problemas con el aprendizaje, desórdenes del humor (depresión, desorden bipolar) y desórdenes de ansiedad. Puede que sea difícil mejorar los síntomas del TDO sin tratar el trastorno Los coexistente. Algunos niños pueden llegar a desarrollar lo que se conoce como trastorno de la conducta. Trastorno de Pánico: El desorden del pánico es un desorden común y tratable. Los niños y adolescentes con el desorden del pánico sufren períodos inesperados y repetidos de intenso terror, o incomodidad, acompañados de otros síntomas tales como palpitaciones rápidas y falta de aliento. Estos períodos se llaman "ataques de pánico" y duran desde algunos minutos hasta varias horas. Los ataques de pánico se presentan sin dar aviso. Los síntomas de un ataque de pánico incluyen: Terror intenso (un presentimiento de que algo terrible va a ocurrir), palpitaciones rápidas del corazón o taquicardia, mareos o vértigos, falta de aliento o el sentirse sofocado, temblores o sacudidas, una sensación de irrealidad, miedo de morir, de perder el control o de volverse loco. El desorden del pánico comienza frecuentemente durante la adolescencia, aunque puede comenzar durante la niñez y a veces es común en las familias. Si no se diagnostica y se trata, el desorden del pánico y sus complicaciones pueden ser devastadores. Los ataques de pánico pueden interferir con las relaciones sociales, el trabajo escolar y el desarrollo normal del niño o del adolescente. Los niños y adolescentes que padecen del desorden del pánico pueden comenzar a sentirse ansiosos la mayor parte del tiempo, aun cuando no están teniendo un ataque de pánico. Algunos comienzan a evitar situaciones que ellos temen le puedan producir un ataque de pánico, o situaciones donde puede que no haya ayuda disponible. Por ejemplo, un niño puede negarse a ir a la escuela o a separarse de sus padres. En los casos más severos, el niño o el adolescente pueden temer salir de la casa. Este patrón de evitar ciertos lugares o situaciones, se llama "agorafobia". Algunos niños y adolescentes con desorden del pánico pueden desarrollar una depresión mayor y pueden correr el riesgo de un comportamiento suicida. Al tratar de reducir la ansiedad, algunos adolescentes con desorden del pánico usarán el alcohol o las drogas. El desorden del pánico en los niños es muy difícil de diagnosticar. Ello puede ocasionar muchas visitas a médicos y muchas pruebas médicas que son caras y potencialmente dolorosas. Una vez ha sido propiamente evaluado y diagnosticado, el desorden del pánico usualmente responde bien al tratamiento. Los niños y adolescentes que presentan síntomas de ataques de pánico deben de ser evaluados primero por su médico de familia o pediatra. Si no se encuentra una enfermedad o condición física que cause los síntomas, se debe llevar al niño a un siquiatra de niños y adolescentes para que le haga una evaluación comprensiva. Depresión: No son sólo los adultos los que se deprimen. Los niños y los adolescentes pueden sufrir también de depresión, que es una enfermedad tratable. La depresión se define como una enfermedad cuando la condición depresiva persiste e interfiere con la habilidad de funcionar del niño o del adolescente. Aproximadamente el 5 por ciento de los niños y adolescentes de la población general padece de depresión en algún momento. Los niños que viven con mucha tensión, que han experimentado una pérdida o que tienen desórdenes de la atención, del aprendizaje o de la conducta corren mayor riesgo de sufrir depresión. La depresión tiende a correr en las familias. El comportamiento de los niños y adolescentes deprimidos es diferente al comportamiento de los adultos deprimidos. Los psiquiatras de niños y adolescentes recomiendan a los padres que estén atentos a síntomas de depresión que puedan presentar sus niños.Los profesores deben de buscar ayuda si uno o más de los siguientes síntomas de depresión persisten: Tristeza persistente, lloriqueo y llanto profuso, desesperanza. Pérdida de interés en sus actividades favoritas; o inhabilidad para disfrutar de las actividades favoritas previas, Aburrimiento persistente y falta de energía, aislamiento social, comunicación pobre, baja autoestima y culpabilidad, sensibilidad extrema hacia el rechazo y el fracaso, aumento en la dificultad de relacionarse, coraje u hostilidad. Dificultad en sus relaciones, quejas frecuentes de enfermedades físicas. Ausencias frecuentes de la escuela y deterioro en los estudios, concentración pobre. Cambios notables en los patrones de comer y de dormir Hablar de o tratar de escaparse de la casa. Pensamientos o expresiones suicidas o comportamiento autodestructivos.
Trastorno de Depresión Grave: La depresión grave, denominada también depresión clínica o unipolar, es un tipo de trastorno afectivo (o trastorno del estado de ánimo) que excede los altibajos normales, convirtiéndose en un serio trastorno clínico. Los síntomas pueden incluir: sentimientos persistentes de tristeza ,sentimiento de desesperanza o desamparo, baja autoestima, sensación de ineptitud, culpa excesiva, deseos de morir pérdida de interés en actividades habituales o actividades que antes se disfrutaban, dificultad en las relaciones alteraciones del sueño (por ejemplo, insomnio, hipersomnia), cambios en el apetito o el peso disminución de la energía, dificultad para concentrarse disminución de la capacidad para tomar decisiones pensamientos suicidas o intentos de suicidio molestias físicas frecuentes (por ejemplo, dolor de cabeza, dolor de estómago, fatiga) intentos o amenazas de escaparse del hogar, hipersensibilidad ante el fracaso o el rechazo irritabilidad, hostilidad, agresión
Para llegar al diagnóstico de depresión grave, un adolescente necesita generalmente manifestar un grupo (varios) de los síntomas enumerados arriba en un mismo período de dos semanas. Los síntomas de la depresión grave pueden parecerse a los de otros problemas o trastornos psiquiátricos. Comportamiento Suicida: El comportamiento suicida se define como la preocupación o acción orientada a causar la propia muerte de manera voluntaria. El intento de causar la propia muerte es esencial en esta definición. El pensamiento suicida hace referencia a ideas de cometer suicidio o el deseo de quitarse la propia vida. El comportamiento suicida hace referencia a las acciones concretas realizadas por quien está pensando o preparándose para provocar su propia muerte. El intento de suicidio normalmente hace referencia a una acción orientada a provocar la propia muerte que no logra su objetivo. El suicidio hace referencia a haber causado intencionalmente la propia muerte. La adolescencia es un período del desarrollo de mucho estrés lleno de cambios muy importantes: cambios en el cuerpo, cambios en las ideas y cambios en los sentimientos. El intenso estrés, confusión, miedo e incertidumbre, así como la presión por el éxito y la capacidad de pensar acerca de las cosas desde un nuevo punto de vista influyen en las capacidades del adolescente para resolver problemas y tomar decisiones. Para algunos adolescentes, los cambios normales del desarrollo, a veces acompañados por otros hechos o cambios en la familia como el divorcio o la mudanza a una nueva comunidad, cambios de amistades, dificultades en la escuela u otras pérdidas, pueden causar gran perturbación y resultar abrumadores. Los problemas pueden apreciarse como demasiado violentos o difíciles de sobrellevar. Para algunos, el suicidio puede parecer una solución. Del 12 al 25 por ciento de los niños mayores y adolescentes experimentan algún tipo de idea acerca del suicidio (pensamiento suicida) en algún momento. Cuando los sentimientos o pensamientos se vuelven más persistentes y vienen acompañados de cambios en el comportamiento o planes específicos de suicidio, el riesgo de un intento de suicidio se incrementa. Muchas de las señales de aviso de posibles sentimientos suicidas son también síntomas de depresión. La observación de los siguientes comportamientos ayuda a identificar a las personas que pueden encontrarse bajo el riesgo de intento de suicidio: Cambios en los hábitos alimenticios y del sueño, pérdida de interés en las actividades habituales retraimiento respecto de los amigos y miembros de la familia manifestaciones de emociones contenidas y alejamiento o huida, uso de alcohol y de drogas, descuido del aspecto personal, situaciones de riesgo innecesarias, preocupación acerca de la muerte, aumento de molestias físicas frecuentemente asociadas a conflictos emocionales, como dolores de estómago, de cabeza y fatiga. Pérdida de interés por la escuela o el trabajo escolar, sensación de aburrimiento y dificultad para concentrarse, deseos de morir falta de respuesta a los elogios, aviso de planes o intentos de suicidarse, incluyendo los siguientes comportamientos: verbaliza: "Quiero matarme" o "Voy a suicidarme", da señales verbales como "No seré un problema por mucho tiempo más" o "Si me pasa algo, quiero que sepan que ...". Regala sus objetos favoritos; tira sus pertenencias importantes. Se pone alegre repentinamente luego de un período de depresión, Puede expresar pensamientos extraños. Escribe una o varias notas de suicidio.
Las amenazas de suicidio significan desesperación y un pedido de auxilio. Siempre se deben tener en cuenta muy seriamente los sentimientos, pensamientos, comportamientos o planes de suicidio. Todo niño o adolescente que exprese ideas de suicidio debe ser sometido a una evaluación inmediatamente.
Las señales de aviso de sentimientos, pensamientos o comportamientos suicidas pueden parecerse a las de otros trastornos médicos o problemas psiquiátricos. Trastorno Distímico: La distimia, también denominada trastorno distímico, es un tipo de trastorno afectivo (o del estado de ánimo) que a menudo se asemeja a una forma de depresión grave (clínica) menos severa, pero más crónica. Sin embargo, las personas que sufren distimia también pueden experimentar episodios de depresión grave. La distimia afecta entre el 0,6 y el 1,7 por ciento de los niños y entre el 1,6 y el 8 por ciento de los adolescentes aproximadamente. Se presenta en las mujeres en un porcentaje dos veces mayor que en los hombres.
Acontinuación se enumeran los síntomas más comunes de la distimia, que son menos severos pero más crónicos que los de la depresión grave. Sin embargo, cada adolescente puede experimentarlos de una forma diferente. Los síntomas pueden incluir: Sentimientos persistentes de tristeza, sentimiento de desesperanza o desamparo, baja autoestima, sensación de ineptitud, culpa excesiva, deseos de morir, dificultad en las relaciones, alteraciones del sueño (por ejemplo, insomnio, hipersomnia), cambios en el apetito o el peso, disminución de la energía, dificultad para concentrarse irritabilidad, hostilidad, agresión, disminución de la capacidad para tomar decisiones , pensamientos suicidas o intentos de suicidio, molestias físicas frecuentes (por ejemplo, dolor de cabeza, dolor de estómago, fatiga), intentos o amenazas de escaparse del hogar, pérdida de interés en actividades habituales o actividades que antes se disfrutaban, hipersensibilidad ante el fracaso o el rechazo. Para el diagnóstico de la distimia, un niño o un adolescente debe presentar un estado de ánimo deprimido o irritable junto con, por lo menos, otros dos síntomas de depresión grave (mencionados anteriormente) durante un año como mínimo. Los síntomas de la distimia pueden parecerse a los de otros problemas médicos o trastornos psiquiátricos. Desarrollo Psicosocial: Se destaca el desarrollo de las relaciones entre padres e hijos, el de la independencia. Las relaciones entre padres e hijos y el desarrollo de la independencia: Un factor importante es el de la posición de los padres a lo largo de la dimensión de amor y atención contra hostilidad y rechazo. La investigación ha demostrado que sin manifestaciones fuertes y claras de amor paterno, los niños y adolescentes tienen pocas probabilidades para desarrollar la autoestima, las relaciones constructivas y recompensantes con otras personas y la confianza en su propia identidad. La hostilidad, el rechazo o la negligencia paterna ocurren con frecuencia en el historial de los niños con problemas que van desde dificultades académicas y malas relaciones con otros hasta desórdenes neuróticos, trastornos psicosomáticos y problemas de la conducta, como es la delincuencia. El Control contra libertad: Es importante la posición de los padres en la cuestión del control contra libertad. En la actualidad se vive una era turbulenta de cambio social en la cuál hay pocas normas sociales y morales definidas con claridad. Para enfrentarse de forma efectiva con el mundo de hoy y del mañana, los adolescentes necesitan disciplina, (en última instancia autodisciplina), pero también necesitan y buscan independencia, confianza en sí mismos, adaptabilidad y un fuerte sentido de sus propios valores.
La investigación ha demostrado que estas cualidades se presentan mejor cuando los padres muestran respeto por sus hijos, los hacen participar en los asuntos familiares y en la toma de decisiones, y alientan el desarrollo de la independencia apropiada a la edad, pero que también guardan para sí la responsabilidad final. Padres que son autoritarios sin ser dictatoriales. Estos padres valoran la voluntad propia autónoma y la conducta disciplinada. Estimulan la interacción verbal, y cuando ejercen la autoridad paterna en forma de exigencias o prohibiciones, explican las razones que tienen para ello. Relaciones: La tendencia a asociarse es fuerte durante la adolescencia, así como el deseo de ser aceptado por las demás personas. Estudios muestran que las amistades de un adolescente tienen mayor influencia que sus progenitores en determinar el hecho de que se vea involucrado en problemas de delincuencia juvenil. Pero la influencia de los amigos no es todopoderosa. Los padres tienen mayor influencia en problemas menores tales como la holgazanería y escapar del hogar. Los subgrupos hacia los cuales se sienten atraídos los jóvenes dependen en parte del nivel socioeconómico, en parte de valores aprendidos en el hogar y parcialmente de sus propias personalidades. Una vez que han llegado a ser miembros de un grupo, los adolescentes se influyen mutuamente en su forma de vestir, sus actividades sociales, su comportamiento sexual, el empleo de drogas o la abstención de ellas, el seguimiento de metas académicas, sus aspiraciones vocacionales y, en general, en las pautas básicas de sus vidas. No todos los adolescentes siguen al grupo. Algunos son independientes e individualistas, algunos prefieren tener pocas amistades, otros persiguen metas vitales que los mantienen muy ocupados, y otros son rechazados por todos los grupos. Un joven se identifica con mayor probabilidad con otros adolescentes que con personas mayores o más jóvenes, y que con personas de su misma raza, religión, comunidad o sexo. En relación a los adultos se consideran más idealistas, menos materialistas, sexualmente más saludables y más capaces de entender la amistad y las cosas importantes de la vida. La amistad: Entre los 13 y los 19 años la amistad llega a ser de vital importancia, en la medida que los jóvenes se dedican a separarse de la familia buscando su propia identidad. Los amigos se dan entre sí el apoyo emocional que necesitan pero que ya no pueden aceptar de sus progenitores. De acuerdo con un planteamiento sociológico la amistad de la adolescencia " se constituye cuando la pérdida de un fuerte sentido de límite del yo permite llegar a ser profundamente emocional y expresar en forma intensa la propia identidad a otros, que teniendo vulnerabilidades semejantes, no pueden considerarse agentes de un mundo hostil. En muchos casos, estas amistades perduran a través de la vida. Las cualidades que los adolescentes buscan en un amigo son muy similares a las que se buscan en edades posteriores de la vida. Cuanto más jóvenes son las personas, más corta es la duración de la amistad. Las cinco dimensiones específicas de amistad que buscan las personas son: semejanza (en personalidad, valores o actitudes, destacando el compartir actividades y experiencias); reciprocidad ( ayuda, comprensión y aceptación mutua, destacando la mutua sinceridad y la habilidad para compartir asuntos confidenciales); compatibilidad ( disfrutar el estar juntos);contexto ( cercanía geográfica, facilidad o prolongación de un compromiso); y modelamiento de papeles ( admiración y respeto por las cualidades de las personas amigas). Se indicaron algunas variaciones en el ciclo de vida. La semejanza se hace menos importante que en los adolescentes en las personas mayores. Se ha encontrado que en promedio los jóvenes tienen menos amistades que las personas de mayor edad. Los adolescentes, influidos por el despertar sexual, tienden a tener más amistades del otro sexo que los adultos. En la adolescencia temprana ( hasta los 14 años, más o menos), predominan los grupos de amigos del mismo sexo; cuando interactúan con los miembros del sexo opuesto lo hacen dentro de la situación de multitud, más segura. Poco a poco comienzan a aparecer pequeñas camarillas heterosexuales, aunque también persisten las del mismo sexo y la multitud todavía es importante. En la adolescencia tardía son frecuentes los grupos de parejas poco asociados; continúan las amistades del mismo sexo, pero se vuelven más estables y la importancia de la multitud disminuye a medida que la necesidad de conformidad a los coetáneos declina y el adolescente comienza a sentir que él o ella quiere desarrollar su propia identidad individual. El objetivo psicosocial del adolescente es la evolución desde ser una persona dependiente (niño) hasta convertirse en otra más independiente (juventud), cuya identidad le permita relacionarse con otros de un modo autónomo y constructivo. La aparición de problemas emocionales es muy frecuente entre los adolescentes y por ello se ha de guardar la calma ante los desajustes que se dan.

Trastornos del desarrollo psicosocial: Los más propios de este periodo son: la Cleptomanía, la Piromanía, la Mitomanía y el abuso de drogas. Cleptomanía: Se trata de un "impulso" obsesivo que obliga al que lo padece a apropiarse de todo aquello que se le pone por delante. El robo es una manera de aliviar la ansiedad producida por esa necesidad o deseo de "obtener". Es una enfermedad más propia de mujeres que de hombres. Piromanía: Tendencia patológica a la provocación de incendios. Mitomanía: Es un trastorno del control de los impulsos y de las emociones, donde el adolescente tiende a hablar mentiras y va aprendiendo a estimularse, no solamente a hablar mentiras para salir de una situación engorrosa, sino también como una manera de justificarse. Cuando la enfermedad se desarrolla el adolescente termina en la etapa más crítica del mitómano. Esta etapa se caracteriza por que el individuo aprende a creerse sus propias mentiras y a darle una categoría social de realidad. Este trastorno puede llegar a ser peligroso porque el mitómano no planifica lo que va a decir y no tiene un orden de secuencia para discriminar qué tan grande es la mentira o qué tan fuera de contexto está. El adolescente mitómano lo que tiene es una pérdida del control de sus impulsos y sus emociones con una tendencia a evitar la frustración y sus limitaciones en el orden social o personal, y justifica la mentira, la racionaliza llegando se la a creer como una manera de evadir las frustraciones y imitaciones para confrontar sus propia personalidad.
Cómo afecta a la persona. Lo afecta en el orden social, individual, familiar y de pareja. En el orden individual porque va perdiendo la credibilidad pública, nadie le cree, en el familiar porque la familia se agota, porque ya está acostumbrada a escuchar mentiras, una y varias veces ha engañado. En el ámbito social lo tienden a rechazar, incluso, le ponen sobrenombre, le dicen muchas veces ahí viene el “cuentero” o la “cuentera” del grupo. Cómo modificarla. Tiene que someterse a un tratamiento. Ningún mitómano se cura solo, por lo que es necesario la terapia. Abuso de alcohol: El abuso de alcohol se diferencia del alcoholismo en que éste no incluye el deseo o la necesidad compulsiva de beber alcohol, la pérdida de control o la dependencia física. Además, el abuso de alcohol es menos probable que incluya síntomas de tolerancia (la necesidad de aumentar la cantidad de alcohol ingerida para sentirse endrogado o intoxicado ("high"). El abuso de Alcohol es mucho más frecuente que se de en los adolescentes. El abuso de alcohol es definido como un patrón de consumo de bebidas alcohólicas que es acompañado por una o más de las siguientes situaciones en un período de 12 meses: No cumplir con responsabilidades mayores del trabajo, de la escuela o del hogar; Beber alcohol durante actividades que son físicamente peligrosas tales como operar maquinarias o manejar un auto ; Tener problemas frecuentemente relacionados con el alcohol tales como ser arrestado por guiar bajo la influencia de alcohol o por lastimar físicamente a alguien mientras está borracho (embriagado); Continuar bebiendo a pesar de tener problemas constantemente al relacionarse con otras personas que son causados o empeorados por los efectos del alcohol. A pesar de que el abuso del alcohol es básicamente diferente al alcoholismo, es importante mencionar que muchos de los efectos del abuso del alcohol son sufridos por los alcohólicos. Tabaquismo: A muchos adolescentes les gusta la sensación que sienten cuando fuman. Este sentimiento agradable viene de la nicotina en los cigarros. Algunos adolescentes piensan que fumar les ayuda a perder peso o mantenerse delgados. También, muchos adolescentes sienten que el fumar les da sentido de libertad e independencia, y algunos fuman para sentirse más a gusto en algunas situaciones sociales.

 

©2004 Elergonomista.com