El sector de la construcción es uno de los
más complejos dentro del mundo del trabajo. Las razones son
numerosas:
- En las obras de construcción se dan cita una gran cantidad
de oficios, profesiones y actividades, muchas veces independientes
y sin ninguna clase de relación a nivel empresarial.
- Hay muchos trabajadores no cualificados realizando tareas en un
entorno cada vez más complejo y sofisticado. A veces el ritmo
de aprendizaje de una persona no puede alcanzar el ritmo que impone
el progreso.
- Generalmente existe un profundo desconocimiento hacia los riesgos
laborales que acechan en los tajos dentro de una obra, o bien éstos
riesgos son conocidos pero se desdeñan y se les resta importancia,
hecho que causa que se acaben manifestando y produzcan accidentes.
- Es un sector donde la subcontratación de tareas y fases
de la obra resulta apabullante. Esto produce una situación
de descoordinación entre las diferentes empresas, dilución
del mando, indiferencia y desconocimiento hacia otras empresas,
situaciones todas estas que favorecen la aparición de accidentes.
A esta situación se le quiso poner freno con la designación
de un coordinador de Seguridad y Salud, aunque no siempre esta medida
tiene toda la eficacia que sería deseable.
- En la construcción se utilizan una gran cantidad de materias
primas, materiales, maquinaria y otros elementos que por un lado
hacen que los trabajos sean más rápidos y de mayor
calidad, pero por otro causan la aparición de nuevos riesgos
o empeoran la exposición a los ya existentes.
La construcción es una actividad que supone la exposición
a una gran cantidad de riesgos, algunos de ellos graves. Para intentar
reducir la alta siniestralidad, tanto a nivel de mortalidad y morbilidad,
así como mejorar las condiciones de seguridad e higiene,
se promulgó el RD 1627/97 de 24 de Octubre, sobre las disposiciones
mínimas en materia de seguridad y salud en las obras de construcción,
con la esperanza de
lograrlo. Este RD deriva de la ley 31/ 95 de prevención de
riesgos laborales.
El problema de la aplicación de este RD reside
en que centra la prevención de riesgos laborales dentro de
la obra en la figura del coordinador de Seguridad y Salud. Esto,
en mi opinión, es un craso error, al darse la circunstancia
de que coordinador de seguridad y salud puede ser cualquier técnico
competente y con unos conocimientos de prevención que a veces
no son lo extensos que cabría desear. Este técnico
competente debe ser arquitecto, arquitecto técnico, ingeniero
o ingeniero técnico, según consta en la Ley 38/1999
de 5 de Noviembre de ordenación de la edificación,
en su disposición adicional cuarta, en la cual no se especifica
ni se hace obligatoria la formación en seguridad y salud,
lo que supone una “formación” muy escueta para
un sector tan “generoso” en riesgos.
Muchas veces se incurre en el error de centrar las actividades de
coordinación de seguridad y salud única y exclusivamente
en los riesgos referentes a la seguridad. Esta situación
es muy peligrosa ya que es evidente que los riesgos de seguridad,
considerando el tiempo necesario para su materialización,
son los primeros que deben evaluarse, pero no por ello deben ser
los únicos y muchas veces lo son. La razón de
esto es que resulta poco factible analizar un proceso que se va
a desarrollar en la obra sólo dos días, como por ejemplo
el aislamiento del interior de un chalet con espuma de poliuretano,
y que finalizado el mismo se acabó la exposición al
riesgo en esa obra. Por ello, para el promotor, gastarse el dinero
en analizar el ambiente para cuantificar la exposición de
los trabajadores de una empresa que está subcontratada, parece
poco lógico.
Muchas veces el coordinador de seguridad es “simplemente”
una firma en un estudio de seguridad y salud, ya que en la práctica
se olvidan las medidas de seguridad y salud elementales o no se
vela adecuadamente por su cumplimiento. Esto sucede porque el coordinador
de seguridad y salud está integrado en la dirección
facultativa de la obra, a la que le interesa que la misma discurra
dentro de los plazos y presupuestos establecidos, surgiendo a veces
conflictos entre prevención y producción. No son
pocas las empresas que han sufrido accidentes graves y en vez de
plantear medidas de prevención han contratado a otra persona
en el lugar del accidentado, han pagado su multa y han seguido trabajando
en las mismas condiciones.
Otro gran problema que presentan las obras de construcción
es el de la variabilidad de los trabajos, ya que según se
van ejecutando las diferentes fases de la obra, salen y entran nuevas
empresas, con sus nuevos trabajadores, nuevos materiales, nuevas
máquinas, y nuevos riesgos. Esto es muy difícil de
controlar por una sola persona, máxime si además de
encargarse de la coordinación de seguridad y salud tiene
que hacerlo de la producción.
En las obras de construcción se genera una exposición
a una serie de riesgos relacionados con la higiene industrial, debido
al elevado número de tareas, procesos, sustancias, materiales
y máquinas utilizados. Sin embargo, resulta paradójico
que para tan elevado número de riesgos se tomen un número
de medidas que puede calificarse de mínimo, quizás
por desconocimiento y falta de percepción de dichos riesgos
por los sentidos.
El gran problema higiénico que se produce en la construcción
es que se olvidan los riesgos higiénicos por exposición
a contaminantes químicos, frío, calor, ruido, radiación
solar, agentes biológicos, etc, así como también
los riesgos ergonómicos y psicosociales como el trabajo a
destajo, fatiga física, inestabilidad y precariedad laboral,
percepción de seguridad, etc.
En este trabajo se expone la organización del Servicio de
Prevención de la empresa de construcción en la que
desarrollo mi actividad como Responsable de Prevención en
las especialidades de Ergonomía, Seguridad e Higiene, así
como los riesgos higiénicos que nos encontramos en nuestras
obras. Por motivos de privacidad, los datos de dicha empresa han
sido modificados.