Ocurre cuando hay diferencias entre lo que espera el profesional
y la realidad de lo que le exige la organización. Puede haber
conflictos como por ejemplo recibir ordenes contradictorias de un
responsable de enfermería o cuando los deseos y metas no
se corresponden con lo que realmente estamos haciendo. Cuando no
se tiene claro lo que se tiene que hacer, los objetivos del trabajo
y la responsabilidad inherente que conlleva, nos puede estresar
de forma importante.
También influyen los tiempos de descanso, las relaciones
interpersonales, sentirse observado por los compañeros, las
dificultades de comunicación y las escasas posibilidades
de promoción. Estos factores también pueden generar
estrés laboral.
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