Estás en: Inicio > 2º Simposio Iberoamericano de Ergonomía y psicosociología. > La ergonomía en Panama
 
General
Top descargas
Elergonomista
Objetivos
Contenido
Estadística
Imágenes
Notas técnicas
Carga física
Carga psíquica
Condiciones ambientales
Organización empresarial
Normativa comunitaria
Normativa extracomunitaria
Formación
Utilidades
Contactar
Enlaces
Galería multimedia
Suscripciones
Jurisprudencia
Servicios de Prevención
Foro
Software

La ergonomia en Panama

 

Aprovecho esta  oportunidad para enviar el más afectuoso saludo a todos los colegas ergónomos iberoamericanos y también para manifestar nuestro profundo agradecimiento a las Asociaciones Española y  Asturiana de Ergonomía, en  especial  a su Presidente Don F. Javier Llaneza Álvarez, por el invaluable gesto hacia este ergónomo panameño.
He querido aunque parezca extraño, insertar este conocido mapa de la región a la que pertenezco, con la intención de señalarles que por su ubicación y características el istmo de Panamá ha marcado fuertemente a través de los tiempos entre otros aspectos las características, cultura y condiciones de vida de sus habitantes, no escapándose la Ergonomía a esta influencia cuyos efectos a no dudar deberán arrojar sus resultados en un futuro próximo.

Antecedentes:

A pesar de la enorme influencia de la antigua Zona del Canal y de su enclave colonial en la vida de los istmeños, los primeros criterios y principios relacionados con la Ergonomía fueron aplicados un tanto empíricamente en el área agrícola, específicamente en las plantaciones bananeras del pacífico panameño, región del Barú, provincia de Chiriquí, en la otrora todopoderosa Chiriquí Land Company.

Corrían los días del mes de julio de 1,977, cuando llega a la ciudad de Puerto Armuelles un joven médico especialista en medicina del trabajo, con la intención de conocer las condiciones de salud y trabajo de la población obrera de esa apartada región.
El doctor Francisco M. Díaz Mérida, llevaba entre sus propuestas de trabajo el análisis de la accidentabilidad laboral del sector bananero del pacífico panameño, el más alto en aquellos tiempos a nivel nacional. Le acompañó en estas primeras incursiones preventivas el Sr. Carlos Cerrad, uno de nuestros Técnicos pioneros en el campo de la prevención laboral ya jubilado.
La estadía en la región bananera fue corta para el doctor Díaz Mérida, al ser llamado el 01 de noviembre de 1,977 para dirigir el naciente Programa de Salud Ocupacional en la Caja de Seguro Social.

En 1,978 se publica el primer trabajo investigativo relacionado con la salud y seguridad de los trabajadores intitulado “El Factor Humano en la Prevención de Riesgos en la Agricultura”.

Década de los  Ochenta:

Es llamada “La época de oro de la Salud Ocupacional en Panamá”; El gobierno militar otorgó amplio respaldo a todo lo relacionado con sus políticas populares. Fue el tiempo de promoverse y crecer lo más rápido posible no obstante, se carecía de personal idóneo y tampoco existían centros de formación en la región. Los primeros siete Técnicos en Salud Ocupacional panameños fueron reclutados de las filas de la Dirección de Riesgos Profesionales y capacitados en varios centros en diferentes periodos de tiempo, predominando la influencia de la Escuela Mexicana. De acuerdo a los relatos de estos actuales veteranos compañeros, la Ergonomía solía mencionarse aunque muy tímidamente en sus charlas de promoción y prevención para la población trabajadora.

El 24 de agosto de 1,983  este servidor Harry Chandler, es formalmente nombrado como Ergónomo en el Programa de Salud Ocupacional de la Caja de Seguro Social.

El destino me concedió el honor y el privilegio de ser el primero en llegar a Panamá y a la Caja de Seguro Social con esta especialidad.

Observé que a mi alrededor habían nuevas unidades igualmente recién nombradas y tan profesionales como el que más en diversos campos tales como Higiene Ambiental, Higiene Industrial, Químicos, Sicólogos, Trabajadores Sociales, Médicos del Trabajo, etc.; El Doctor Díaz Mérida estaba logrando dar un enorme paso en el campo de la prevención panameña, solo faltaba ponernos en acción y así lo hicimos.

De estos primeros dos años de retos y experiencias inevitablemente fuimos enviados aún bisoños a las entonces regiones “dolor de cabeza” de nuestra Institución, las regiones bananeras de Chiriquí (Barú) y Bocas del Toro (Changuinola). Igualmente, se nos asignaron los estudios ergonómicos de los puestos de trabajo del Puerto de Cristóbal en la ciudad de Colón, costa atlántica. ¿Qué teníamos como herramientas de trabajo? Casi nada, salvo las fichas, métodos y literaturas de consulta traídos del lejano Brasil.

Solo se podía adquirir el libro de Ernest McOrmik en la librería universitaria. No había otro profesional del ramo a quien consultar y solo seis años después conocí a Jennifer Gondon, ergónoma estadounidense contratada por la División de Seguridad Industrial de la Zona del Canal, quien permaneció muy poco tiempo en el país. Es meritorio citar a la  ingeniera Mariana McPherson, profesora de la Universidad Tecnológica de Panamá, quien en la década de los años ochenta ya dictaba aulas de Ingeniería de los factores humanos y  mantuvo estrecha y constante actividad docente con el Programa de Salud Ocupacional en beneficio de sus alumnos.

El precio del pionerismo:

No puedo negar que me agrada el hecho de ser pionero en mi país en esta bella disciplina, no se han subido los humos a la cabeza y menos a estas alturas. Pero este pionerismo ha tenido su costo mezclado con periodos de frustración. En 1,983 solo el Dr. Díaz Mérida podía valorar mi especialidad de manera amplia, integral. El término ergonomía era desconocido prácticamente por la mayoría y mal podía esperar una justa valoración de mi cargo y en consecuencia a pesar de varias reuniones e intentos por una justa clasificación, a duras penas la Dirección Nacional de Personal me reconoció el grado de licenciatura. Podía ejercer la disciplina pero la especialidad no fue reconocida encuanto a grado y salario.

En 1,987 llega al Programa de Salud Ocupacional Eduardo Herrera Cubilla, Licenciado en Diseño Industrial por la Escuela Superior de Diseño Industrial de Río de Janeiro y Especialista en Ergonomía por la Fundación Getulio Vargas de Río de Janeiro. Sus primeros pasos se dan en una fábrica de envases de vidrio, debidamente tutorado por uno de los técnicos veteranos. No podíamos repetir en aquel novato, la experiencia vivida en carne propia.

En aquellos tiempos, todo el personal técnico se encontraba aglutinado en las oficinas del todavía llamado Nivel Central del Programa.

Finales de los ochenta:

Fue un periodo traumático, debido a la inevitable necesidad de expandir la red de servicios de prevención y por consiguiente asignar personal y enviarlo de manera permanente a nuevas áreas de cobertura. “Id y predicad el evangelio de la prevención”.

Por supuesto que nadie quería separarse de sus viejos amigos y menos ser trasladado a instalaciones extrañas bajo el mando de directores médicos   adversos al Programa de Salud Ocupacional, sin ninguna formación y cultura preventiva. En el Nivel Central quedamos “Los profesionales”, hecho que originó gran descontento en el personal técnico pionero, otrora dueños absolutos de aquellas instalaciones.

Estando en el Nivel Central los ergónomos teníamos acceso a la cobertura nacional en materia de asesoría, docencia, promoción, apoyo técnico e investigaciones a empresas e instituciones estatales, condiciones que favorecieron la realización en el periodo 1985 – 86, de los primeros estudios  de ergonomía en la industria de la construcción a nivel nacional, abarcando las condiciones de salud y nutrición de la población trabajadora, llevadas a cabo por la profesora Bárbara  Mejía, de la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad de Panamá. De esta experiencia con el Técnico Francisco Vergara se publicó la primera Guía Técnica de Prevención de Riesgos Laborales en la Industria de la Construcción en Panamá.
Fueron dos años arduos de permanencia en las obras en todas sus etapas, de caminar bajo el sol por toda el área metropolitana con los equipos de medición de estrés térmico a cuestas, en vista de que no contábamos con apoyo en materia de transporte.

Década de los noventa:

Consolidación de la expansión del Programa de Salud Ocupacional al aplicarse la segunda etapa de traslado de sus funcionarios de nivel universitario  hacia las células locales para reforzar la prevención primaria. Por ser el más nuevo, el Licenciado Eduardo Herrera es trasladado hacia la Policlínica de Betania, quedando  sus acciones circunscritas a las empresas y población trabajadora perteneciente al sector de su nueva Unidad Ejecutora, iniciándose una nueva relación de trabajo en equipo hasta el momento no experimentada y que se mantiene hasta el presente; el binomio médico – ergónomo atendiendo casos de segundo y tercer nivel de complejidad, con métodos y procedimientos cabe señalar incipientes y en muchos casos empíricos. No obstante esta  nueva experiencia laboral, la Ergonomía perdía el 50% de su capacidad de proyección nacional.

Es importante señalar los profundos cambios experimentados por la nación panameña en general, la población trabajadora y el Programa de Salud Ocupacional en particular, como consecuencia de la invasión estadounidense en diciembre de 1,989.

La nación bajo nuevas directrices y presiones externas vio perder sus conquistas laborales estando entre ellas la estabilidad en el trabajo, además de la privatización de las empresas e instituciones estatales, con el  acelerado desmejoramiento de las condiciones de salud y seguridad laboral. Igualmente el Programa de Salud Ocupacional no escapó a estos cambios, su beligerancia ha visto paulatinamente mermada hasta el punto de  haber perdido en la actualidad el liderazgo duramente logrado en el campo de la prevención laboral.   

Bajo el pretexto de las altas perdidas sufridas por el bloqueo económico y los saqueos durante la invasión armada, los patronos tuvieron carta blanca para reducir personal, aglutinar tareas, extender las jornadas, etc., como si fuese poca la impunidad que disfrutaban. Evitábamos realizar inspecciones en las instituciones y empresas estatales para no ser confundidos con el personal de las transnacionales potencialmente compradoras. Reinaba la tensión y la desconfianza, a tal punto que era mejor incursionar en las empresas privadas a pesar de jamás cumplirían con nuestras recomendaciones.

Pasamos a un estagio de “Fachada de la prevención”; Ellos nos permitían acceso a sus instalaciones, nosotros realizábamos nuestro trabajo, emitíamos los respectivos informes y recomendaciones, los entregábamos y fin del asunto.
¿Cómo lograr la aplicación de nuestras medidas ergonómicas frente a semejantes obstáculos?

Nuestros empresarios no están acostumbrados a asumir económicamente sus responsabilidades laborales en materia de prevención. Todo se lo dejan al Estado. Era obvio que necesitábamos nuevas estrategias de abordaje frente a los empresarios, quienes continuaban viéndonos como una amenaza, “comunistas”, con soluciones caras.

Finales de los noventa:

Las giras de estudio y seguimiento del sector agrícola ya eran lejanos recuerdos e igual las investigaciones. Resurgen como acto reflejo las acciones preventivas en el Sector de la Construcción a nivel nacional, debido a la presión del Sindicato por el incremento de los accidentes fatales.

Retorna la Ergonomía   al sector de la Construcción, pero en esta ocasión procurando detectar y controlar de manera inmediata y más agresiva los factores de riesgo relacionados con los accidentes fatales y los problemas músculo esqueléticos. Es la era de la construcción de rascacielos en Panamá, con edificios cuyo diseño y altura imponían nuevos retos y riesgos entre ellos, la actualización y/o modernización del Reglamento de Salud y Seguridad del Trabajo para el Sector de la Construcción, la creación y el entrenamiento de un contingente humano para la prevención de riesgos laborales en el sector de la construcción.

Siglo XXI:

En el año 2,000 fui trasladado a la Policlínica Doctor Joaquín J. Vallarino, integrándome al Equipo Local de Salud Ocupacional; una zona industrial donde predominan las máquinas devora hombres y los trabajos en cadena con alta velocidad.  Con nuestra salida del Nivel Central se pierde totalmente  la beligerancia o proyección de la Ergonomía a nivel nacional.

En mi actual Sector, pueden verse claramente los efectos generados por la globalización, con el surgimiento de la economía informal en micros y pequeños empresarios que a duras penas logran sobrevivir.

La Ergonomía continúa aplicándose en los puestos de trabajo pero  bajo variadas exigencias impuestas por los médicos laborales quienes  solo consiguen atender daños osteomusculares en su mayoría irreversibles, las empresas con altas tasas de frecuencia y gravedad.

La tecnología de la informática y en especial el Internet, nos ha permitido el acceso en cierta medida a los avances y conocimientos especialmente de España. Se ha dado un giro total con el abandono de la corriente mexicana por la española.

En los dos últimos años estamos dedicados al estudio y control de los factores relacionados con los trastornos o problemas músculo esqueléticos en los miembros superiores y espalda, en vista de que mas del 30% de los daños registrados en nuestro sector apuntan a esas patologías.

Si bien nuestro Programa de Salud Ocupacional no se recupera sino todo lo contrario, podemos decir con satisfacción que después de 24 largos años la Ergonomía está siendo reconocida dentro de la Institución Caja de Seguro Social y fuera de ella en las empresas. No en un mayor grado y salario puesto que continuamos igual, sino en el aumento de la demanda de nuestros servicios.
Con el tiempo hemos logrado madurar a tal punto que los médicos ya tienen clara la importancia de la ergonomía y en carne propia estoy experimentando el incremento de mi valía como profesional. La demanda supera mi capacidad de respuesta y esta situación me obliga a buscar nuevas herramientas que garanticen cantidad y calidad.

En la actualidad continuamos siendo los mismos dos ergónomos en la Caja de Seguro Social, con los años acumulándose sin ver la generación de reemplazo. Estamos enterados de la llegada a la Universidad Tecnológica – Sede Regional de Colón de un nuevo ergónomo, el ingeniero y profesor Miguel Critslow, no obstante, se requieren más.

Futuras proyecciones:

Muchas son las metas a lograr antes que la edad me obligue a dejar esta apasionante profesión estando entre ellas:

  1. El reconocimiento de la profesión del ergónomo en la República de Panamá por el Consejo Técnico de Salud con su respectiva idoneidad.
  2. La creación de la Asociación Panameña de Ergonomía o la Asociación Istmeña de Ergonomía.
  3. Mi actualización…. Para nada se puede comparar la Ergonomía de la década de los ochenta con la actual.
  4. La formación de nuevos ergónomos panameños
  5. La divulgación o promoción de la disciplina en las Universidades panameñas, si bien  Eduardo Herrera lleva tiempo enseñando ergonomía en la Universidad Especializada de las Americas, el ing. Critslow en la Universidad Tecnológica y Yo otro tanto en la Universidad Metropolitana de Ciencia y Tecnología.

 

La nueva Ley 5I  Orgánica de la Caja de Seguro Social, de 27 de diciembre de 2005, si bien no menciona la ergonomía, establece compromisos de prevención en materia de salud y seguridad en el trabajo e igualmente en el campo de la reinserción laboral, todos ellos terreno fértil para los profesionales de la ergonomía.

Panamá se encuentra a un paso de firmar los Tratados de Libre Comercio con los Estados Unidos de América, ha iniciado los trabajos de ampliación y modernización del canal y experimenta el más alto desarrollo / incremento de proyectos y megaproyectos en la industria de la construcción de la América Latina cuya duración se estima en diez años. Tamaña situación jamás vivida en su historia republicana exige la necesidad de estar preparados ante el impacto que suponen estos cambios en materia de salud y seguridad laboral  en los tiempos modernos y para ello, resultará imprescindible todo el apoyo que  puedan ofrecernos las Asociaciones y profesionales iberoamericanos de ergonomía.

Harry D. Chandler Zamorano – Licenciado en Diseño Industrial – Escuela de Diseño Industrial – Facultad de Arquitectura – Universidad federal de Río de Janeiro. – Especialista en Ergonomía – Fundación Getulio Vargas – Río de Janeiro. – Master en Prevención y Protección de Riesgos Laborales – OISS / Universidad de Alcalá – Madrid. – Ergónomo del Programa de Salud Ocupacional Caja de Seguro Social.



©2004 Elergonomista.com